73 AÑOS DE HISTORIA

Un 5 de febrero de 1944, como parte de las transformaciones sociales inauguradas por el Peronismo se fundaba la USEOCPE (Unión Sindical de Empleados y Obreros de las Compañías Productoras de Electricidad), antecesor de Luz y Fuerza de Córdoba. Era el resultado de la larga lucha de varias generaciones de trabajadores de la electricidad, que por primera vez en la historia encontraban, como el conjunto de los sectores obreros y humildes,

Desde ese momento Luz y Fuerza de Córdoba se convirtió en una referencia para el Movimiento Obrero Organizado, pasando por etapas muy distintas en su historia, pero siempre mantuvo una línea constante, la defensa irrestricta de dos pilares fundamentales: La Empresa Pública y con sentido social y los derechos contemplados en el Convenio Colectivo de Trabajo, que costó mucho conseguir y conservar.  A 73 años de su fundación y en un contexto que se torna cada más complejo para el sector del trabajo, es fundamental afirmarse más que nunca en esos pilares que hemos defendido siempre, y prepararnos.

 

Se funda Luz y Fuerza

A fines de 1943, Juan Domingo Perón asume en la Secretaría de Trabajo y Previsión Social, que pronto será motor de transformaciones sociales inéditas en la Argentina. Desde allí Perón impulsa una nueva política social, con eje en los trabajadores, cuyos derechos empiezan a ser reconocidos oficialmente.

En Córdoba, los trabajadores lucifuercistas durante la primera mitad del S. XX, estaban nucleados en dos empresas de capital extranjero, la Compañía de Luz y Fuerza Motriz y la Compañía General de Electricidad y no tenían ningún reconocimiento de derechos laborales. Toda esta etapa es de enfrentamiento con la ley y las compañías, que castigaba la sindicalización.

A partir de 1943 las condiciones políticas cambian, desde la Secretaría de Trabajo y Previsión se envían asesores a todo el país a fomentar la sindicalización, en Córdoba fue designado un integrante del Círculo Obrero Católico, el cura Rafael Moreno. Enterados de esto, un grupo de trabajadores de ambas compañías eléctricas van a buscarlo para pedir su asesoramiento. Las primeras reuniones tendientes a conformar el sindicato se realizaron en el local del Círculo Obrero Católico, en la calle 9 de Julio y allí también se realiza la asamblea constitutiva, el 5 de febrero de 1944.  Poco después se presenta un primer petitorio donde se exige   el reconocimiento de derechos y garantías: aguinaldo, vacaciones pagas, derecho a Carpeta Médica, aumentos salariales.

A partir del triunfo del Peronismo en las elecciones de 1946, todos los reclamos se aseguran y se inicia un proceso de profundización en materia de reconocimiento de derechos, de fortalecimiento y desarrollo de las organizaciones sindicales, así como de la industria nacional. Gran parte de las compañías privadas a cargo del servicio en las provincias, son estatizadas creando Empresas públicas Provinciales, como SPEC (antecesora de EPEC) en el caso de Córdoba, creada en 1946 luego de las estatizaciones del Servicio el 11 de noviembre de ese año.  En esta etapa se destacan los dirigentes Julio Murúa, Atilio Borserini y Cristóbal Sierra, que lideraron  la construcción de nuestras bases sindicales peleando palmo a palmo por nuestro primer Convenio Colectivo de Trabajo, que se concretó en 1950  y discutiendo y elaborando con el gobierno provincial  la integración de las dependencias provinciales de energía en una sola empresa pública, creándose EPEC en 1953 que en un inicio iba a ser mixta pero por presión de los trabajadores terminó siendo Estatal e integrada

Luz y Fuerza en la Resistencia contra las dictaduras 

Luego del golpe de 1955 que derrocó el gobierno constitucional de Juan Domingo Perón se inicia una etapa signada por las Dictaduras, la represión, la inestabilidad que, aun con algunos años de gobiernos elegidos en elecciones, se extiende hasta el Golpe militar de 1976. Es una etapa también de gran movilización y resistencia popular que defendió las conquistas logradas durante el peronismo y luchó por recuperar la democracia.

En nuestro gremio, todo el consejo directivo renuncia tras el Golpe de 1955, y es elegido un interventor. Sin embargo, se logra recuperar el gremio tempranamente, en 1956, cuando la intervención convoca a elecciones. Agustín Tosco, resulta elegido secretario General por primera vez al frente de la Lista Azul, asumiendo en 1957.

En los años previos al Golpe de Onganía en 1966, nuestro sindicato ya asumía un rol protagónico, con activa participación enfrentando las primeras políticas de entrega y ajuste. Durante la presidencia de Frondizi se enfrentó el Plan CONNINTES, un plan represivo contra los trabajadores y sectores populares, se repudió la desaparición de Felipe Vallese, siendo muy solidarios con la lucha de los ferroviarios en contra de la desnacionalización de los Ferrocarriles Argentinos. Más adelante, en 1964, un Plan de inversiones proveniente del BID para EPEC, es rechazado contundentemente por el gremio, con grandes movilizaciones en las calles. En 1965, Agustín Tosco advertía lo que se estaba preparando en la Argentina: “Se cierne sobre el país la amenaza de un Golpe de Estado, impulsado ya por grupos reaccionarios que desean instaurar una dictadura sin término”

Ese golpe sucedió en 1966, con el derrocamiento de Illía que significó un intento más duro por parte de los sectores concentrados de la economía que estaban por detrás de todos estos Golpes militares de liquidar la resistencia popular, con leyes muy represivas, avanzando en la extranjerización de la economía y en el progresivo desmantelamiento de la industria nacional.

Etapa heroica

La resistencia popular contra el gobierno de Onganía crece cada vez más. En Córdoba, un núcleo sindical conformado por los gremios UTA y Luz y Fuerza de Córdoba encabezaba una CGT regional muy combativa. La situación a nivel nacional es ya de incontenible ebullición social, la indignación por la muerte de tres estudiantes en Rosario, lleva a las dos CGT nacionales a convocar un paro nacional para el 30 de mayo.

En el plenario de la CGT local, Tosco propone que el paro se adelante un día y que sea activo, con movilización. El 29 de mayo la CGT Córdoba, en una decisión consensuada entre todas las corrientes sindicales peronistas e independientes, sale a cumplir un paro activo, con movilización masiva hacia el centro de Córdoba y con el acompañamiento del estudiantado, con quienes se habían coordinado acciones conjuntas. Pronto se desata la represión policial, en uno de los enfrentamientos cae asesinado Máximo Mena y se desata la furia popular. Miles de obreros y estudiantes que encuentran el apoyo de gran parte del pueblo de Córdoba, se enfrentan a la policía.  A la mañana siguiente son detenidos muchos dirigentes entre los que se encuentran Agustín Tosco, Tomás Di Toffino, Felipe Alberti, Simón Grigaitis y Hugo Ortiz. Son juzgados por un tribunal de guerra, condenados con penas entre cuatro y ocho años y llevados a la cárcel de Rawson, donde permanecen detenidos.  Por la gran presión y lucha popular, en diciembre de ese mismo año son liberados. El Cordobazo le dio a la dictadura de Onganía un golpe mortal y a la llamada revolución argentina, un mensaje contundente: no se tolerarían más los atropellos a los derechos conquistados.

En 1970, nuestro sindicato es intervenido, se crea la Dirección Sindical en la Resistencia que en marzo de 1971 protagoniza otra jornada histórica de lucha, el Viborazo. En abril de ese mismo año Tosco es nuevamente detenido y liberado recién en septiembre de 1972. La lucha de nuestro sindicato es cada vez más heroica, se logra recuperar el gremio en septiembre de 1971 y se convoca a elecciones, donde Tosco resulta elegido otra vez Secretario General, aunque todavía permanecía injustamente en la cárcel.

La recuperación democrática de 1973 no significó la superación de la inestabilidad política. En Córdoba, el gobierno democrático de Obregón Cano y Atilio López es derrocado por un golpe policial, el Navarrazo, en febrero de 1974. La intervención que cae en la provincia con Lacabane a la cabeza, pone las cosas muy difíciles para Luz y Fuerza. En octubre de 1974, nuestro sindicato es atacado a balazos por una banda al mando de la policía y se decreta la intervención. Al ser amenazado de muerte por las bandas de la 3A, Agustín Tosco debe pasar a la clandestinidad. Poco después, el 5 de noviembre de 1975 muere afectado por una enfermedad de la que no puedo ser atendido correctamente, en tanto debía mantenerse en la clandestinidad.

El sindicato continúa organizando la resistencia, siendo muy importante el rol de Tomás “Titi” Di Toffino en esta etapa, que se coloca al frente del gremio.  En enero de 1976, antes del golpe es secuestrado y desaparecido Alberto Caffaratti, en los años siguientes nuestros compañeros Tomás Di Toffino, Hernán Vives y José Brizuela también son secuestrados y desaparecidos por la dictadura.

 

La lucha por la recuperación del Gremio y la plena vigencia del Convenio

Pasados los años más violentos y represivos de la dictadura cívico – militar   y apenas se dio la oportunidad, un grupo de   compañeros de distintos sectores fueron organizándose nuevamente con miras a recuperar el gremio. Durante todos los años de la dictadura se ideaban formas de poder reunirse a conversar y compartir todo lo que estaba sucediendo, uno de estos espacios eran los campeonatos de Futbol que organizaban entre los distintos sectores, algo que no alertaba a las autoridades militares. Sin embargo, llegó el momento en que era necesario dar el paso hacia la reorganización para luchar contra la dictadura y recuperar el sindicato. En 1980 se forma en la clandestinidad la Coordinadora de Agrupaciones de Luz y Fuerza, que aglutina todo el accionar gremial con la conducción de Ramón Contreras, Oscar Filippini y Alberto Fonseca.

El 13 de Julio de 1981 se celebra el Día del Trabajador de la Electricidad por primera vez desde el ataque y la intervención a nuestro gremio en 1974, además también comienza a reeditarse el Electrum como medio para mantener informados a los compañeros.

En octubre de 1982 cada sector de trabajo elige a sus representantes para organizar el Cuerpo General de Delegados en la Resistencia. Es así como en la sede del Sindicato de la Madera, con el respaldo de 1.000 firmas en las actas respectivas, se constituye el Cuerpo General de Delegados cuya Mesa Ejecutiva queda conformada por Oscar Filippini, Alberto Fonseca, Oscar Álvarez, y Ramón Contreras.  Luego del advenimiento de la democracia, la Mesa Ejecutiva del Cuerpo General de Delegados es reconocida el 3 de noviembre de 1983, como una Comisión Transitoria que debía asumir la conducción del gremio, a la que se suman, Lorenzo Racero y Abel Avendaño. La normalización del sindicato se logra en noviembre de 1984, siendo elegido Secretario General Sixto Ceballos.

La recuperación del Convenio en todo el país era el paso siguiente a la normalización democrática, que se logra luego de una ardua lucha en 1986.

Felipe Alberti, histórico dirigente, condujo el gremio entre 1987 y 1989 soportando la amenaza a la democracia de los “cara pintada”.

 

La política energética neoliberal

Pasada la transición de los 80 y con la llegada a la Presidencia de Carlos Menem se torna patente como nunca antes en la historia el fin del   ciclo inaugurado por el Peronismo en la década del 40, del Estado como garante del Bienestar Social, como regulador de la economía y como impulsor del desarrollo industrial con sentido nacional y soberano.

En los 90 nuestro país abrazó cada una de las recetas neoliberales que venían desde los centros económicos y financieros mundiales como la única vía posible para el desarrollo.

Las reformas fueron enmarcadas en dos grandes leyes, la de Emergencia Económica (23.696) y la de Reforma del Estado (23.697). Ambas leyes posibilitaron el desmantelamiento de la asistencia a la industria, eliminación de trabas al comercio exterior, con el consecuente cierre de innumerables industrias nacionales, la reducción del estado, con despidos, reducciones salariales y flexibilización de los convenios, los “retiros voluntarios”, la reforma de nuestro sistema previsional, y la venta de la mayor parte de las empresas estatales y particularmente las empresas de Energía.

Los distintos intentos privatizadores

En la provincia, el gobernador Angeloz, a pesar de defender su propia “versión” neoliberal, no tardó en hacerse eco de este nuevo marco. Con la Ley de Emergencia económica provincial (Nº 7850), se intenta un cercenamiento de nuestros derechos presentes en el Convenio Colectivo de Trabajo.  Además, en 1992, el gobierno provincial intentó dar en concesión privada la explotación de la central Sud-oeste (Francisco Bazán) y la Zanichelli de Pilar. Los trabajadores espontáneamente    inician un plan de lucha con abandono de tareas y se auto convocaron en una asamblea de 1.000 trabajadores, resolviendo resistir las medidas gubernamentales, iniciando lo que se dio en llamar “la lucha de los 64 días”. Durante todo este conflicto, Luz y Fuerza de Córdoba pudo demostrar que el pliego de concesiones se había hecho a medida del grupo BAYCO y logró salvar la Central Bazán (sudoeste) y defender del salario y el Convenio.

En 1993, Angeloz intenta por primera vez convertir a E.P.E.C. en una sociedad anónima, la SAPEM (Sociedad Anónima con Participación Estatal Mayoritaria), algo que el gremio rechaza con un nuevo Plan de Lucha.

La concesión de la central Pilar junto a las Centrales Villa María y Levalle, finalmente lograron concretarla durante la gestión de Mestre y mediante un acuerdo con el Sindicato Regional de Luz y Fuerza.

La gestión de Mestre al frente de la Provincia fue muy conflictiva y supuso un reto para Luz y Fuerza. En 1996 se pretende la transformación de la empresa en una SA. dividiéndola en dos empresas de generación y distribución y privatizando (tercerizando) varios importantes sectores operativos.

En una asamblea histórica, realizada el 3 de octubre de 1996, que contó con la asistencia de más de l.500 compañeros, votó por unanimidad el rechazo del proyecto del Marco Regulatorio y provocó la renuncia de Jorge Bustos que ese entonces ocupaba el cargo de Secretario Gremial. Se ratifica a Lorenzo Racero en la conducción del gremio y se nomina una comisión de siete miembros, la que quedó integrada por los compañeros: Juan Leyría, Hilario Canelo, Alfredo Seydell, Ricardo Bettini, Ricardo Acosta, Jorge Astrada y Gabriel Suárez, con el mandato de defender el proyecto de una “E.P.E.C. estatal e integrada”.

En el mes de julio de 1998 el gobierno intentó nuevamente la tercerización de Medidores y Conexiones y Toma Estado. Con nuestra lucha logramos parar este nuevo intento privatista, en estas jornadas fueron detenidos cinco compañeros de la conducción.

Finalmente, el Gobierno se vio obligado a suscribir un Acta Acuerdo con el Gremio, que contemplaba la reestructuración de E.P.E.C. como Empresa del Estado, la que fue aprobada por asamblea del día 28 de agosto. De este modo se cerró un capítulo importante en la lucha por la defensa de los derechos del Sindicato, obteniendo este triunfo, como siempre se ha destacado, como producto de la férrea unidad de Luz y Fuerza de Córdoba.

 

De La Sota intenta Vender EPEC

En julio de 1999, el nuevo Gobernador De la Sota designa Presidente de E.P.E.C. a Carlos Bastos miembro de la Fundación Mediterránea, cuya ideología privatista es reconocida. Al poco tiempo se envía un proyecto a la legislatura para privatizar EPEC, es la primera vez que algún gobierno provincial directamente se planteó vender EPEC. La votación en la legislatura se lleva a cabo en medio de un gran escándalo, que involucró denuncias por parte de nuestro sindicato al senador Bodega por el cobro de coima a cambio de su voto.

Frente al caso Bodega el gremio se movilizó contra este proyecto votado fraudulentamente, y es así como en la asamblea del 19 de noviembre de 2000, se aprobó la iniciación de un plan de lucha en defensa de una E.P.E.C. estatal. Una de las medidas adoptadas consistía en realizar un escrache en el domicilio de Bodega en Valle Hermoso, que terminó con la detención de 42 compañeros.

Comenzaba así una lucha durísima dónde nuestro sindicato mantuvo una férrea unidad, bajo la conducción de Lorenzo Racero y el aporte fundamental de nuestro actual Secretario General Gabriel Suárez, que recorría incansablemente cada sector de trabajo informando e impulsando a los compañeros a profundizar la lucha.

Uno de los aspectos de gran relevancia, de todo este período fue el importantísimo apoyo que se logró de grandes sectores de la sociedad Cordobesa y de los sectores combativos del Movimiento obrero. Los estudiantes, las organizaciones de DDHH, la CGT Rodríguez Peña, la CTA de De Genaro así como el Movimiento de los Trabajadores Argentinos, el MTA conducido por el compañero Hugo Moyano que nos dio un apoyo fundamental, se fueron sumando a medida que recrudecía el conflicto. Se organizaron volanteadas en los principales festivales de Córdoba, en Jesús María, Cosquín, y el campeonato de Rally, se realizaron caravanas, conferencias de prensa e innumerables movilizaciones. Luz y Fuerza de Córdoba defendió la EPEC en la calle, haciendo honor a su historia.

En mayo de 2001, después de varias postergaciones, el gobernador de la provincia decide relanzar la privatización luego de que el Banco Mundial aprobara los pliegos de concesión. Se realizan festivales artísticos, en el mes de agosto dos grandes movilizaciones dejan en claro que el pueblo de Córdoba, no acompaña el ajuste y las privatizaciones. La del 28 de agosto, es convocada por Luz y Fuerza, con la consigna de “Vos podés salvar a EPEC” y logra una convocatoria masiva.

EL 20 de octubre De la Sota insiste con la privatización, para el 30 de octubre se abrirían los sobres de licitación.  Ante la respuesta del gremio son libradas órdenes de captura contra Lorenzo Racero, Juan Leyría, Santiago Clavijo y Jorge Molina Herrera, quien es detenido.

Nuestro compañero Gabriel Suárez queda a cargo de llevar adelante las acciones del sindicato, se acerca el final, la asamblea decide convocar un paro de 24 horas, pero el gobierno el domingo 28 de octubre acepta la derrota, luego de que salieran a la luz detalles que demostraban que había habido coimas para aprobar el proyecto de ley.  Un triunfo histórico de Luz y Fuerza, que se hizo cargo de su historia y fue consecuente.

La rica historia de lucha de nuestro gremio debe continuar   y hoy la escriben cada uno de los compañeros lucifuercistas, desde su lugar de mayor o menor responsabilidad.

Desde el triunfo contra la Privatización el gremio se ha comprometido en recuperar la Empresa, gravemente dañada por años de desinversión, por suspensiones y retiros anticipados. En ese camino, los trabajadores nos pusimos la empresa al hombro, habiendo logrado   importantes avances como el estatuto orgánico de EPEC que la consolida como estatal e integrada y crea el Consejo de Empresa.  Con el cambio de gobierno nacional en diciembre de 2015, quedan enormes desafíos por delante, como lo es resistir cualquier intento de privatización y de flexibilización de los Convenios Colectivos de Trabajo, algo que vuelve a plantear