A 15 AÑOS DEL FALLECIMIENTO DE JUAN LORENZO RACERO

Lorenzo Racero marcó una época

 

Fue cuatro veces  electo Secretario General  y ocupó el cargo entre 1992 y 2002. Los  10 años en  que estuvo al frente del gremio, fueron de los más difíciles que vivió Luz y Fuerza, cuando por primera vez EPEC corría el riesgo de ser  privatizada.  Una etapa en la que Lorenzo Racero supo escuchar la voluntad del gremio y condujo según ese mandato, convocando a todos los sectores  en la Unidad defendiendo nuestras históricas banderas y la EPEC estatal e integrada.

 

40 años de militancia Lucifuercista

Durante más de 40 años, Juan Lorenzo Racero dedicó lo mejor de su vida a la militancia sindical, a luchar por nuestro Gremio y por sus compañeros. A lo largo de esas cuatro décadas, Luz y Fuerza vivió épocas dolorosas y dramáticas, muertes y desapariciones, pero también tuvo momentos de triunfo.

Ingresó a EPEC a  los 18 años, en enero de 1955. En 1959 fue elegido delegado en el  taller de herrería de Automotores de  Construcción de Redes, en el complejo Villa Revol.  Integró el Consejo Directivo como vocal dentro de la primera conducción de Agustín Tosco

En los años 70  integró la lista Rosa, opositora a  la Azul y Blanca que encabezaba Tosco, sufriendo la derrota, sin embargo nunca dejó de reconocerle a Tosco su apertura democrática y su gran valor como dirigente gremial. Sobre aquellos años y sobre Tosco,  Racero decía en 1994:   “Siempre ganó Tosco, que fue un dirigente excepcional….. Debo destacar que siempre fuimos respetados por la mayoría… Más allá de las diferencias ideológicas, con Tosco compartimos siempre la lucha gremial. El “gringo” siempre supo convocar a todos, por encima de esas diferencias, para luchar por los objetivos permanentes de Luz y Fuerza”

Esa lucha por los objetivos permanentes, tomando sus palabras, fue  lo que hizo primar durante sus gestiones como Secretario General, cuando la confusión respecto de cómo debía enfrentar el sindicalismo la era neoliberal era muy grande, habiendo muchos ejemplos de dirigentes y sindicatos que terminaron cayendo en la trampa, con graves consecuencias para el patrimonio nacional y  para los trabajadores que representaban.

La recuperación del Gremio

La etapa de  resistencia de los años   60 y 70, se cierra con la trágica dictadura de 1976, que tuvo el objetivo de derrotar la lucha  de los trabajadores organizados y de los sectores populares frente a políticas de ajuste, entrega y represión. La tarea fue en esta etapa recuperar el sindicato de manos de la intervención militar y nuestro Convenio Colectivo de Trabajo, tarea de la que Racero fue partícipe. En 1982      tuvo una participación sindical convocado por un asesor del interventor militar pero en 1983  conformó la Comisión Transitoria, que se hizo cargo de la conducción del Gremio hasta noviembre de 1984 en que se realizó la primera elección general después de diez años terribles de intervención. Esta comisión estuvo integrada por los compañeros Oscar Filippini, Ramón Contreras, Oscar Alvarez, Alberto Fonseca, Abel Avendaño y Juan Lorenzo Racero.

En las elecciones de 1984, Racero integra la lista Celeste encabezada Sixto Ceballos, ganando por poco margen sobre la Lista Azul y Blanca, siendo  electo Secretario Administrativo del nuevo Consejo Directivo, el primero luego de la intervención de 1974. Además, junto con el compañero Oscar Filippini, fue electo miembro titular del Tribunal Paritario, ambos con más votos de los que obtuvo la Lista ganadora.

Aun cuando el Gremio no contaba con los aportes fijados por las contribuciones estatutarias, por encontrarse aun suspendido el Convenio Colectivo de Trabajo desde la Dictadura y manejándose  solamente con los recursos de la cuota sindical para toda su acción social y cultural (vivienda, salud, educación, cultura, acción social y farmacia), la administración llevada adelante por Racero fue muy eficiente y junto con el secretario de Cultura y Acción Social, el compañero Miguel Lucero se consiguieron importantes logros, entre los que podemos mencionar la compra de la playa ubicada frente a la sede sindical y del inmueble de la calle Urquiza, donde comenzaron a funcionar los Talleres Integrales de Educación por el Arte; la realización de obras (sistema de agua corriente, canchas de bochas y el inicio del salón polivalente)  en el Complejo de Guiñazú, en la Colonia de Mina Clavero y el Camping de Cosquín (batería de baños y el salón polivalente “Antonio Tablada”).

También se le dio amplio espacio a la cultura y a la educación,  fundando el Centro de Enseñanza Secundaria para adultos 207 (hoy CENMA 207 Agustín Tosco),  que funcionaba en un inicio en nuestra sede sindical.

Hubo también una importante acción en materia de salud, a través de la Farmacia Sindical (con un 40 por ciento de descuento del precio de medicamentos).

 

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En la Secretaría Gremial   

En el  período 89/91,  Lorenzo Racero fue Secretario Gremial. La primera prioridad de la lucha sindical en ese momento, era la defensa del salario, ante la brutal pérdida de poder adquisitivo que provocaba la hiperinflación, y la defensa del Convenio Colectivo, ya que comenzaban a aplicarse las políticas de flexibilización laboral. Cada 30 días, debía firmarse un acta de actualización salarial, y no se lograba hacerlo con facilidad, sino con la permanentemovilización de los lucifuercistas.

Paralelamente, Racero llevó a cabo desde su secretaría, una intensa tarea para reordenar numerosos sectores de la Empresa, definiendo nuevos planteles básicos y las funciones de las áreas que eran reestructuradas.

 

Contra los intentos de privatizar y dividir EPEC

El neoliberalismo, que imperó en nuestro país en los años 90, significó la destrucción casi total del Estado de Bienestar  y el modelo de industria nacional que se construyó durante los años 40 y 50 con el Peronismo

En forma prácticamente simultánea con el inicio de su primera gestión como titular de Luz y Fuerza (período 92/94), comenzaron a aparecer los intentos de privatizar total o parcialmente a la EPEC, promovidos desde el gobierno que entonces encabezaba Angeloz, al ritmo de la política de desguace del Estado que impulsaban Menem y Cavallo.

En efecto, durante esos años Luz y Fuerza enfrentódos proyectos concretos con ese objetivo: la concesión de las centrales Sudoeste y Pilar y la transformación de la EPEC en una sociedad anónima de mayoría estatal (SAPEM), primer paso para una segura privatización total posterior.

El 24 de junio de 1992, Racero presidió una asamblea histórica de mil compañeros, que dispuso iniciar un plan de lucha que iba a durar 64 días y que se convertiría en uno de los más extensos de la historia de Luz y Fuerza. Durante ese tiempo, se confirmó una de las denuncias efectuadas por el Gremio: que la concesión estaba pensada para un grupo empresario determinado, el Grupo Bayco (integrado por CAT, Fiat, Ormas y Soinco), que fue el único que  se presentó a la licitación.

La denuncia fue investigada por la Justicia y  un fiscal acusó penalmente al directorio de la Empresa de haber preparado la licitación de modo de asegurar que el ganadorfuese el grupo Bayco (con fuertes lazos con funcionarios del gobierno angelocista). El resultado fue la anulación del proyecto.  Posteriormente el gobierno logra concretar entre gallos y medianoche la concesión de Pilar junto a las Centrales de Villa María y Levalle, a GECOR, una empresa constituida por el Sindicato Regional de Luz y Fuerza y dos entes cooperativos. A partir de ese momento, ese sindicato se apartó de la lucha común que había venido llevando con Córdoba.

Paralelamente, Luz y Fuerza tuvo un rol fundamental en la acción del movimiento obrero de Córdoba, para enfrentar las políticas de reforma del Estado. Fue en nuestra sede sindical donde se reconstituyó formalmente la Coordinadora de Gremios Estatales.

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La lucha contra las leyes de Emergencia

Al iniciar Lorenzo Racero su segundo mandato como secretario general para el período 95/97, la prioridad fue  la defensa del salario, los puestos de trabajo y el Convenio, ante los embates que sufrían todos los trabajadores del sector público.

Junto con la Coordinadora de Gremios Estatales, Luz y Fuerza participó de las numerosas movilizaciones y medidas de fuerza (brutalmente reprimidas en muchos casos) que se llevaron a cabo contra la ley de emergencia de Angeloz. La caída del gobierno provincial, a la mitad del año 1995, y la asunción de Ramón Mestre, modificaron sustancialmente la situación política.

Mestre promovió una ley de emergencia mucho más dura, que implicaba la reducción de los salarios del sector público en un 30 por ciento, reducción horaria del 40 por ciento y el despido de 30.000 trabajadores.

Al intentar aplicarse la ley de emergencia a la EPEC, el Gremio se movilizó masivamente y  dio comienzo a un plan de lucha que se extendió desde julio a septiembre de 1995. Luz y Fuerza advirtió que la reducción horaria significaría la destrucción de la Empresa y la imposibilidad de prestar el servicio. Se presentó entonces una propuesta alternativa, que incluía mantener el horario de trabajo y la realización de un aporte solidario de los trabajadores de EPEC, que luego de una dura lucha fue aceptada por el gobierno. Fue un triunfo importantísimo, que permitió salvar la Empresa, la integridad del Convenio Colectivo de Trabajo y los puestos de trabajo.

 

 

1996, un año clave en la defensa de la EPEC Estatal e Integrada

En octubre de 1996, el gobierno anunció su intención de transformar a  EPEC en una sociedad anónima, dividirla en dos empresas de generación y distribución y tercerizar  varios importantes sectores operativos, como Medidores y Conexiones. Esa iniciativa estaba contemplada en la propuesta de la ley de Marco Regulatorio Eléctrico Provincial.

El Gremio hasta entonces planteaba introducir cambios de fondo en los distintos proyectos del gobierno. Pero el 3 de octubre de 1996, el Gremio volteó esa estrategia, expulsó al Secretario Gremial y ratificó su confianza en Racero, para plantear la defensa de la EPEC Estatal e Integrada como marco innegociable de cualquier proceso de reestructuración.

Con la activa participación de una comisión de siete asambleístas nombrada por la asamblea General del 3 de octubre, con Lorenzo Racero al frente, Luz y Fuerza inició su lucha contra ese proyecto, que incluyó masivas movilizaciones, hasta que el Senado aceptó introducir en la propuesta modificaciones que salvaguardaban a la empresa integrada y en manos el Estado, a pesar de que Diputados ya había aprobado el proyecto oficial. Sin embargo, Mestre ordenó insistir con ese proyecto y vetó el del Senado, a pesar de que éste había quedado convertido en ley por el mecanismo de sanción ficta. Luz y Fuerza denunció este acto inconstitucional ante la Justicia.

 

 

Secretario General por tercera vez, con el 70 % de los votos

Ya desde fines de 1996, con la Asamblea del 3 de octubre, se había iniciado un importante proceso de convergencia y unidad de la mayoría de las agrupaciones internas de Luz y Fuerza que defendían sin vacilaciones la EPEC Estatal e Integrada . Este proceso se institucionalizó con las elecciones de fines de 1997, en las que Lorenzo Racero fue electo por tercera vez secretario general, con el 70 por ciento de los votos, encabezando un consejo directivo que integraba a todas las corrientes internas del gremio que defendían la empresa estatal e integrada..

Luz y Fuerza de Córdoba prosiguió su lucha en defensa de la fuente de trabajo: denunció las consecuencias que podía tener el Marco Regulatorio (nunca se llegó a aplicar), los contratos de compra de energía a precios muy por encima del mercado, la política de retiros voluntarios, la seudo “cooperativa de Luz y Fuerza”, los intentos de tercerización de varios sectores (como toma estados y Medidores y Conexiones). Como siempre, el gobierno promete escuchar las iniciativas del Sindicato y luego no cumple.

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Un triunfo histórico: EPEC no se Vende

A partir del inicio de la gestión del gobernador De la Sota, Luz y Fuerza tuvo que librar una lucha decisiva para su futuro, que se extendió dos años y medio, y que culminó con uno de los más grandes triunfos que haya logrado nuestro Sindicato.

Con la conducción de Lorenzo Racero, que fue elegido Secretario General  por cuarta vez a fines de 2000  y la participación activa, comprometida y constante de militantes, activistas, delegados, afiliados, y la sociedad movilizada, enfrentó y derrotó el proyecto de privatización que De la Sota puso en marcha con la designación al frente de la EPEC de un personero de las multinacionales de la energía (como ENRON), Carlos Bastos, que además había sido Secretario de Energía durante el gobierno de Menem.

El  gobierno tuvo que apelar a un acto de corrupción para aprobar la ley de privatizaciones, desde entonces conocida como “ley Bodega”. El gremio denuncia el cobro de coimas por parte del senador Bodega a cambio de su voto, escándalo que luego quedó  comprobado. En  asamblea del 19 de noviembre de 2000, se aprobó la iniciación de un plan de lucha en defensa de una E.P.E.C. estatal. Comenzaba así una lucha durísima dónde nuestro sindicato mantuvo una férrea unidad,  bajo la conducción de Lorenzo Racero y   el aporte fundamental de nuestro actual Secretario General Gabriel Suárez, que recorría incansablemente cada sector de trabajo informando e impulsando a los compañeros  a profundizar la lucha.

Durante todo este período y a medida que recrudecía el conflicto,   se fue logrando un importantísimo acompañamiento: estudiantes, organizaciones de DDHH, muchos sectores políticos, la CGT Rodríguez Peña, la CTA de De Genaro así como también el Movimiento de los Trabajadores Argentinos, el MTA conducido por el compañero Hugo Moyano,  que nos dio un apoyo fundamental. Se organizaron volanteadas en los principales festivales de Córdoba, en Jesús María, Cosquín, y en el Rally mundial, se realizaron  caravanas, conferencias de prensa e innumerables movilizaciones.

En mayo de 2001, después de varias postergaciones, el gobernador de la provincia decide relanzar la privatización luego de que el Banco Mundial aprobara los pliegos de concesión.

En  el mes de agosto dos grandes movilizaciones dejan en claro que el pueblo de Córdoba no acompaña el ajuste y las privatizaciones. La del 28 de agosto, es convocada por Luz y Fuerza  con la consigna de “Vos podes salvar a EPEC”  y logra una convocatoria masiva.

Durante estos intensos años de lucha, el Gobierno provincial saca toda la artillería contra nuestros compañeros que  sufrieron detenciones, represión, persecuciones y allanamiento de la sede sindical, detención de dirigentes y militantes.

EL 20 de octubre De la Sota insiste  con la privatización, para el 30 de octubre se abrirían los sobres de licitación.  Ante la respuesta del gremio son libradas órdenes de captura contra Lorenzo Racero,  Juan Leyría, Santiago Clavijo  y Jorge Molina Herrera, quien es detenido al término de un corte de ruta en la ciudad de La Falda. Ante la inminencia de otro paro y movilización contundente y frente al apoyo cada vez mayor de gran parte de la sociedad Cordobesa,  el domingo 28 de octubre de 2001 el gobierno acepta la Derrota.  Un triunfo histórico que  Luz y Fuerza de Córdoba llevó adelante con la conducción de Lorenzo Racero, que supo nuclear a todos los sectores en una férrea unidad, con una sola consigna, defender EPEC.

Juan Lorenzo Racero fallece sólo 4  meses después, el 16 de Febrero de 2002, quedando en la historia como símbolo de una etapa decisiva, donde se venció el intento de privatización con una lucha tan brava que hasta la fecha a nadie se le ocurre intentar privatizar EPEC nuevamente.