CEPO A LA LEY DE PARITARIAS

Distintas consultoras fijan la inflación durante el 2016 en aproximadamente 41 %.

Como el incremento salarial en la mayoría  de los gremios fue de aproximadamente del 30 %, la pérdida del poder adquisitivo en promedio fue del 11 %.  El gobierno nacional lejos de reconocer esta pérdida provocada injustamente a los trabajadores, la desconoce y pretende que durante 2017 el incremento salarial no supere el 18 % cuando todos entendemos que teniendo en cuenta el incremento de los servicios, de la energía, del transporte, de los útiles escolares, de la canasta básica de alimentos, la inflación real será superior al 30 % y encima sin reactivación industrial.

Esta certeza está fundamentada en el acuerdo tácito de la presidencia con las gobernaciones en cuanto a que los presupuestos que se han aprobado a lo largo y ancho de nuestra patria suponen que  la discusión paritaria será de un 18 % a la par de un índice inflacionario que con toda seguridad será nuevamente dibujado porque indudablemente los primeros indicios en el movimiento de los precios en lo que va del primer mes del año, nos indican esa realidad. Nos preocupa sobremanera que a aquellos gremios que han perdido un porcentaje en la discusión paritaria durante el 2016, el gobierno nacional y los gobiernos provinciales pretendan no reconocer esta pérdida del poder adquisitivo del salario.  Es decir que el gobierno nacional pretende que la variable de ajuste en este modelo de exclusión social -como lo denominamos oportunamente- sigamos siendo los trabajadores, aplicándonos con rigor el impuesto a las Ganancias, produciendo las reformas previsionales y pretendiendo imponer el techo del 18 % a la discusión paritaria que por el contrario debe ser libre entre las partes como lo establece la ley para poder recuperar el poder adquisitivo del salario. Creo que va a ser un año complicado.

En ejercicio de mi cargo de  Secretario de Vivienda y Obras de la FATLYF, me he reunido con el Secretario General de la CGT Nacional Juan Carlos Schmid y he hablado con Hugo Moyano para compartir la preocupación que de alguna manera veníamos advirtiendo. Este techo que quieren poner a la discusión paritaria va a generar distintas movilizaciones porque nosotros sabemos que la inflación no va a ser inferior a un 30 %, no sé si va a ser similar a la del año pasado.  No estamos dispuestos a seguir resignando pérdida del poder adquisitivo como consecuencia de una pretendida mesa de diálogo  de estabilización social con el pretexto de evitar el caos, mesa en la que ganan todos los sectores concentrados de la economía y pierden los trabajadores.  El diálogo debe ser de a dos, es decir cuando la conveniencia es para los dos sectores,  de lo contrario es imposición hacia el sector del trabajo. Creo que en un par de días más, en la CGT estaremos analizando esta situación más profundamente.  Los sindicatos combativos trabajaremos  fuertemente para la realización de un paro nacional para el mes de marzo, con la idea concreta de que todos los sectores, tanto el sector privado como público, defiendan no tan sólo el sostenimiento del poder adquisitivo del salario sino también los puestos de trabajo impidiendo la reducción de los mismos a través de esta flexibilización laboral o reducción de los costos laborales con la que el gobierno nacional apunta a los convenios colectivos de trabajo para reducir  las conquistas sindicales que hemos logrado.

Nuestro propósito es colaborar con el resto del movimiento obrero en la lucha por la preservación de los puestos de trabajo, en contra de la apertura indiscriminada de las importaciones que destruye la industria nacional.  Y específicamente en la actividad que desarrollamos en el marco de la energía, continuaremos bregando por la recuperación de las empresas de energía privatizadas y por el fortalecimiento de las empresas estatales, ya que como sabemos, cada año de desinversión en energía son diez años de retroceso. Venimos con una matriz energética bastante complicada, porque gobierno nacional acordó un tarifazo para beneficiar principalmente a las empresas privadas pero sin exigirles un plan de inversión en el corto plazo y mucho menos un plan quinquenal como el que sí hemos implementado con éxito en nuestra EPEC estatal e integrada, incluso vemos que el gobierno nacional promociona obras que ya estaban programadas por el gobierno anterior como la extensión de la vida útil de la Central Nuclear de Embalse.

Sabemos también que este gobierno nacional va a mostrar todo lo mejor que pueda ya que este es un año electoral en el que nos van a abrazar a todos, nos van a besar a todos, van a decir que sí a todo y después, cuando termine el año, vamos a volver a sufrir la misma receta de exclusión social que hemos vivido durante el último tiempo.

Creo que es mucho lo que tenemos que hacer los dirigentes sindicales para cambiar el concepto que ha tomado la sociedad con respecto a que los dirigentes sindicales son traidores porque no hacen nada y son “dialoguistas”. También hay que sacarle de la cabeza a la sociedad la idea de que aquellos dirigentes que nos plantamos, que tomamos una posición, que consolidamos un programa de acción, que exigimos el respeto de los derechos de los trabajadores, que exigimos el respeto de los convenios colectivos de trabajo, somos golpistas. Ni somos traidores ni somos golpistas, somos trabajadores y velamos para que este sector productivo que es el que genera el Producto Bruto Interno del país, tenga el reconocimiento social que se necesita.

Si el movimiento obrero participa en una negociación con el gobierno, es necesario plantear primero una agenda de temas importantes.  El primero es evitar la pérdida de los puestos de trabajo, porque es la manera de que se mantenga el nivel de consumo, si hay más laburantes -o se mantiene los que había- se apoya al consumo, al haber consumo hay producción y al haber producción se puede sostener un modelo donde los trabajadores estén incluidos. Creo que precisamente éste ha sido el primer detonante, en lugar de respetar los puestos de trabajo, se han incrementado las cesantías, la pérdida del empleo, las suspensiones, el cierre de actividades que se desarrollan en nuestra Patria. Lo último que trascendió fueron las cesantías producidas por el Grupo Clarín, pero hay un montón de trabajadores que están peleando por su fuente de trabajo.  Y esto va a repercutir fuertemente en la sociedad porque se está entendiendo lo que antes no se entendía. En nuestro gremio siempre lo entendimos, pero las organizaciones de trabajadores en el orden nacional no entendieron en la década del 90 de que el problema de un trabajador cualquiera sea su actividad, es también el problema de todos los trabajadores, porque cuando uno dice “a mí no me va a tocar”, tarde o temprano te termina tocando. La rama eléctrica en el orden nacional fue uno de los sectores más desprotegidos en los años 90 por la cantidad de puestos de trabajo perdidos, los dirigente nacionales bajaban el discurso de que íbamos a ser mejores patrones producto de la pequeña participación que les regalaban al  transformarlos en sociedades anónimas.  Y los trabajadores que optaron por la pasividad anticipada ó por los retiros voluntarios, cambiaron su empleo por un taxi o un quiosquito y ahora no tienen nada, ni siquiera un plato de comida.  Por eso tenemos que resistir este embate va en contra de la clase trabajadora.

Gabriel Suárez

Secretario General

marcha-tribunales69

La libertad de expresión

Después de que nuestro Secretario General Gabriel Suárez pronunciara un discurso representando la voluntad de los trabajadores en la movilización del 21 de diciembre del año pasado, un fiscal solicitó una investigación.  Por este motivo el programa Primera Hora de Radio Suquía entrevistó a nuestro Secretario General para conocer su opinión al respecto. Gabriel le contestó al aire:

“Estoy a disposición de la Justicia. Creo que se magnificó lo sucedido, Córdoba me conoce, soy una persona enteramente democrática, provengo de una familia con fuertes convicciones democráticas, mi padre fue dirigente del Sindicato de la Madera, soy peronista y formado bajo los principios justicialistas. Nunca adherí a los golpes de Estado, incluso mi familia padeció la dictadura militar ya que mi padre debió escapar de las persecuciones.  Más de una vez tuve que buscar su paradero, en primer lugar para poder saber que estaba con vida, después para acercarle los elementos personales que le hicieran falta y por último aquellas cosas necesarias para reclamar lo que cualquier trabajador reclamaba en ese entonces: el derecho a la dignidad. Creo que mis dichos ante a la opinión pública son de alguna manera reconocidos por la sociedad porque soy una persona bastante ubicada, que dialoga con todo el mundo, es más, el propio gobernador de la Provincia conoce mi militancia en el peronismo desde la recuperación de la democracia donde he trabajado fuertemente. He sido crítico cuando se han equivocado y he apoyado los aciertos. Indudablemente tenemos diferencias y gracias a que estamos en democracia puedo expresarlas, pero no sé si es más grave haber manifestado un planteamiento en rechazo a la ley 10.333 que comparten los trabajadores en general o la sanción de las leyes que se han resuelto sin la presencia y el protagonismo de los trabajadores. En definitiva no sé qué es peor, haber hecho público lo que dije o seguir ignorando lo que está pasando y de lo que nadie dice absolutamente nada. Defendemos el país democrático por el que todos los trabajadores  hemos venido peleando de distintas formas para desarrollar un programa político de construcción social.”