64 AÑOS DE NUESTRA EPEC ESTATAL E INTEGRADA PATRIMONIO ESTRATÉGICO E INNEGOCIABLE DE TODOS LOS CORDOBESES

Nuestra querida Empresa Provincial de Energía fue creada mediante una ley sancionada el 31 de diciembre de 1952 por impulso del gobernador peronista Raúl Luchini. Posteriormente, el 1° de abril de 1953,  la empresa se puso en marcha mediante un decreto que nombró sus autoridades.  De esta manera  EPEC inició sus actividades tras una fundamental etapa de transición de casi siete años que transcurrió desde que  el 11 de noviembre de 1946 se estatizara el servicio eléctrico de Córdoba.  EPEC transformó a nuestra provincia en una matriz de progreso para apuntalar la independencia económica y el desarrollo industrial motorizado por el presidente Juan Domingo Perón. Nuestra organización sindical conducida por Cristóbal Sierra desempeñó un rol destacado en este período fundacional, dejándonos una empresa estratégica estatal que como dijo alguna vez nuestro Secretario General Gabriel Suárez, “no habría aniversario de EPEC sin la resistencia y lucha de los trabajadores, quienes con el apoyo de la sociedad, no sólo no ahorramos esfuerzo para mantenerla en marcha, sino que pusimos todo lo que teníamos que poner para evitar que la vendieran”.

El servicio eléctrico privado

El servicio de energía eléctrica en la ciudad de Córdoba y alrededores comienza a prestarse a fines del siglo 19. Por ley N° 1.293 del 23 de diciembre de 1893, se autoriza la concesión por 25 años a la compañía estadounidense Federico MacKinlay para el aprovechamiento de las aguas del río Primero con el fin de producir energía eléctrica para uso exclusivamente industrial en cualquier punto de la cuenca del río y del municipio de Córdoba capital. El propósito de esta concesión era suministrar fuerza motriz para talleres, tranvías, fábricas, industrias y alumbrado público y privado. El 16 de mayo de 1895 se firmó el contrato respectivo que amplió los beneficios para la empresa concesionaria. En octubre de 1896 la compañía MacKinlay le traspasa la concesión a la Compañía de Luz y Fuerza Motriz de Córdoba con la autorización del Ejecutivo provincial y en 1896 inicia la construcción de la usina hidroeléctrica de Casa Bamba, inaugurada el 29 de noviembre de 1897 por el gobernador Figueroa Alcorta. Una década después, en diciembre de 1907, se otorga la concesión del servicio de distribución de energía a la Compañía General de Electricidad (ley 1.961) y se extienden sus beneficios en diciembre de 1908 por ley 2.041. Asimismo, se prorroga la concesión de la Compañía de Luz y Fuerza Motriz de Córdoba (ley 2.042), pese al mal servicio y a las irregularidades detectadas por el inspector de sociedades anónimas Juan Bialet Massé. La Compañía General de Electricidad obtuvo los derechos de explotación de las usinas hidroeléctricas Molet y Martínez (en Villa Belgrano) y una ampliación de sus servicios a Malagueño, Río Segundo y finalmente se interconectó con la Central Térmica de Villa María que estaba administrada por la Compañía Central Argentina del holding estadounidense The Electric Bond and Share Company, que también controlaba a las compañías General de Electricidad y Luz y Fuerza Motriz de Córdoba. Justamente la Compañía de Luz Eléctrica y Fuerza Motriz de Córdoba se encargó de suministrar electricidad a talleres, tranvías, fábricas, industrias y al alumbrado público y particular.

La Estatización

La situación energética en la Córdoba de los años 40 era muy diferente a la de principios del siglo 20. Por los numerosos inconvenientes que presentaba el servicio concesionado, la potencia instalada era insuficiente con el agravante de que la potencia disponible de ambas empresas no alcanzaba para cubrir los picos de demanda como el de 1946, cuando el déficit por sobrecarga llegó a los 2.847 kW. Al estar colmada la capacidad de producción no se conectaban nuevos servicios y tampoco se había cumplido con la obligación de construir la Usina San Roque. Como los generadores trabajaban al máximo, no era posible la realización de revisiones periódicas y en cualquier momento podía producirse un corte importante del servicio. Al principio el gobierno provincial había resuelto no renovar la concesión que vencía el 3 de diciembre de 1947 y 31 de diciembre de 1948 para la Compañía General de Electricidad y Luz y Fuerza Motriz de Córdoba, respectivamente, pero como el estado general del servicio era deplorable y las reservas inexistentes, el gobernador Argentino Auchter dispuso el 11 de diciembre de 1946 la estatización del servicio público de electricidad, dando por terminadas las concesiones e incautando los bienes de las dos empresas que prestaban un mal servicio, no invertían para mejorarlo y planeaban extender en el tiempo el monopolio que detentaban. Es entonces cuando se emite el decreto 4.198/46 por el cual la distribución de la energía en la ciudad de Córdoba y localidades aledañas queda a cargo de la Comisión Administradora del Servicio Público de Electricidad (CASPE), que el 30 de octubre de 1949 se convierte en el Servicio Provincial de Energía de Córdoba (SPEC), al sancionarse la ley 4.181, pudiendo obrar de forma autárquica pública y privadamente. En tanto que las usinas de Villa María y del denominado Sistema de las Sierras quedan en jurisdicción de la Dirección General de la Energía Eléctrica, dependiente del Ministerio de Obras Públicas, Turismo y Asuntos Agrarios de Córdoba. Nuestro Sindicato apoyó decididamente la estatización del servicio eléctrico, al punto que en el Acta del 4 de abril de 1947 se manifiesta claramente que “como argentinos y amantes de nuestra patria cuidamos celosamente los tesoros de nuestra tierra y que la inmensa riqueza que es la explotación de la energía eléctrica quede en nuestra tierra”.

Nace EPEC

En 1952, Córdoba estaba en pleno auge industrial a partir del núcleo tecnológico y de formación de recursos humanos que fue primero la Fábrica Militar de Aviones que después fue transformada en Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado (IAME). Se requería más energía y se decidió entonces crear una empresa provincial estatal que unificase la prestación del servicio y contase con la autonomía suficiente para acelerar la expansión de la infraestructura eléctrica. Con la aplicación del plan eléctrico impulsado en 1949 por el gobernador Juan Ignacio San Martín, la provisión de energía experimenta una mejora. El plan consistía en una serie de obras para ampliar la generación y transmisión, que incluyen la instalación de nuevos equipos de generación en las usinas Mendoza y La Calera y la extensión de redes, entre otras. En 1952 hacía más de dos años que el servicio en Córdoba capital y localidades vecinas era prestado por SPEC. La Dirección General de Energía Eléctrica tenía en su cargo el servicio en Villa María y zonas adyacentes y además controlaba los servicios que seguían en manos de particulares, cooperativas o sociedades comerciales.

El 31 de diciembre de 1952 es sancionada la ley provincial Nº 4.358 que fusiona esos organismos en un solo ente, EPEC, que además contaba con la independencia administrativa y autonomía operativa necesarias para dar una pronta respuesta a los requerimientos del crecimiento económico de la Provincia y a las necesidades de la población. La primera Resolución fue emitida el 1º de abril de 1953, fecha en que empezó a desarrollar sus actividades la Empresa Provincial de Energía de Córdoba. Además de administrar la distribución del servicio en nuestra ciudad, sumó generación y transporte en todo el territorio provincial. La infraestructura eléctrica, que había tenido un desarrollo notable desde 1946, logró otro fuerte impulso. Con EPEC la electricidad llegó a todos los rincones de la Provincia, a costos accesibles, por lo que se convirtió en un polo clave de progreso.

Primer directorio

El primer directorio de EPEC estuvo integrado por el ingeniero Mario Ninci (presidente), el ingeniero Raúl Stinson, el contador Pedro De María y el abogado Juan Carlos Cammisa. Stinson fue posteriormente reemplazado por el ingeniero Francisco Pérez Zorrilla, que provenía de Agua y Energía.

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El protagonismo de nuestro Sindicato

Luz y Fuerza de Córdoba tuvo un notorio protagonismo en la elaboración de la ley que dio origen a EPEC. Cuando comenzó a tratarse la ley, los sindicatos de Luz y Fuerza designaron cuatro representantes para debatir el tema con el gobierno provincial: por Córdoba, participaron los compañeros Cristóbal Sierra, entonces secretario General, y Atilio Borserini, secretario Adjunto; por Villa María, Cristóbal Pérez y Roberto Bottino. Los gremios proponían formar un Tribunal Paritario con facultades resolutivas, una Comisión Paritaria para discutir el Convenio Colectivo de Trabajo (firmado en 1950 durante la conducción de Sierra), elaborar un registro de denominaciones único y el listado de quienes pasarían a integrar la empresa, limitado a los que efectivamente estaban afectados a la prestación del servicio eléctrico. El proyecto avanzaba en la Legislatura de la Provincia y los sindicatos no habían podido expresar sus propuestas. El 23 de diciembre de 1952 estaba previsto tratar la iniciativa, por lo que las organizaciones sindicales esta vez exigieron ser tenidos en cuenta y amenazaron con medidas de fuerza. Ante esto, el gobernador resolvió retirar el proyecto de la Legislatura y discutirlo con Luz y Fuerza. En una semana, se pudieron incorporar los cambios planteados por los trabajadores: se creó el Tribunal Paritario, que tenía carácter resolutivo, es decir, que sin dictamen del tribunal, el directorio no podía adoptar ninguna resolución en temas laborales o gremiales, y se conformó la Comisión Paritaria, entre otras modificaciones. La política sindical en materia energética quedó reflejada en la página 5 del ELECTRUM N° 5 de enero de 1954, donde el compañero Cristóbal Sierra manifestó lo siguiente: “Al comienzo del año 1947 se abre un nuevo panorama. La incautación de los servicios eléctricos por parte del gobierno de Córdoba se cumplió con matemática precisión. Las garantías que el gobierno brindó al sindicato, fueron interpretadas en todo su alcance por éste, y con una colaboración mutua se inicia un nuevo frente tanto en el orden gremial como en el técnico; en lo gremial la necesidad de crear un nuevo régimen, que al sacarnos de las condiciones establecidas en las leyes de trabajo para empresas particulares se imponía un trato especial entre el Estado y sus servidores; este nuevo régimen se basó en la creación de una comisión paritaria, entre representantes del Poder Ejecutivo y el sindicato, encargada de la redacción de un Estatuto que reglara las relaciones futuras en lo referente a garantías económicas y sociales. En lo técnico, la situación era angustiosa, el estado de las máquinas no permitía cumplir con satisfacción la demanda de los consumidores, las concesionarias se encargaron de colocar deliberadamente en esas condiciones al gobierno, con el objeto de hacer fracasar su gestión, y retomar ellas los servicios argumentando que son los únicos en condiciones de mantener al servicio con éxito (…) Indudablemente que estos capitalistas no contaron con el entendimiento y colaboración mutua entre Estado y Sindicato (…) porque mientras el gobierno garantizaba conquistas, el gremio apoyaba sin límites la gestión administrativa y técnica”.

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Afianzamiento y expansión de EPEC

Como consecuencia de los inconvenientes heredados de las concesiones y la explosión industrial entre los años 1953 y 1960 en nuestra Provincia, el servicio eléctrico entró en una situación crítica. La medida adoptada por el gobernador Justo Páez Molina fue ejecutar a partir de 1963 un plan Plurianual mediante el contrato EPEC–Ormas–Ansaldo. Este plan definió las prioridades de equipamiento en cuanto a demandas eléctricas previstas hasta el año 1980 y trazó las necesidades de generación, distribución y transporte. Hasta 1965, más del 70% de la energía consumida por la Provincia se compraba a Agua y Energía de la Nación. Con la inauguración de las centrales Deán Funes y Zanichelli de Pilar, se mejoró ostensiblemente la capacidad propia de generación y transmisión de energía, se continuó con la electrificación rural y la atención a las cooperativas y se concretaron otras obras dirigidas a modernizar redes de distribución de alta, media y baja tensión en las principales ciudades de la Provincia. El proceso innovador del servicio público, con nuevos equipamientos, alcanzó metas importantes en el abastecimiento eléctrico del territorio provincial en los años 60, acompañando a la demanda. Entre las décadas del 70 y 90, se instalaron centrales con nuevos turbogeneradores en Córdoba, Río Grande, Almafuerte (Piedras Moras), Villa María, San Francisco, Río Cuarto, Bazán y General Levalle. En 1980, la empresa tuvo que hacerse cargo de los servicios prestados en la Provincia por Agua y Energía a raíz de las transferencias dispuestas en ese año por la Nación e ingresa así al Sistema Argentino de Interconexión (SADI). Ante este nuevo contexto, EPEC debió planificar una nueva etapa de expansión mediante el tendido de redes de transmisión. A diferencia de aquellas compañías privadas, hoy la EPEC estatal e integrada es un modelo en el país que brinda un servicio de excelencia gracias no sólo al esfuerzo redoblado de sus trabajadores y trabajadoras, sino también a un plan Quinquenal, a un Contrato Programa y a un Consejo de Empresa conseguidos con la participación activa de nuestro Sindicato para la sanción de la ley Orgánica de EPEC Nº 9087 el 19 de febrero de 2003 que fue reglamentada por el decreto Nº 344 del 21 de febrero de 2003.

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