DÍA DEL TRABAJADOR EL MUNDO DEL TRABAJO, AMENAZADO OTRA VEZ

Cristóbal Sierra (Secretario General entre 1946 y 1955):

“Sería inconveniente y desastroso para los asalariados discutir las condiciones de su trabajo, si cada uno individualmente ha de entenderse con su patrón. La historia está llena de ejemplos de explotación del trabajador al cual se ha hecho trabajar largas jornadas (agotadoras e insalubres) recibiendo en cambio atropellos e irrisorios salarios. Esta experiencia debiera bastar para comprender que, sólo una acción uniforme y colectiva, puede frenar los excesos de los explotadores. El sindicato …, sus dirigentes no pueden detenerse sólo en conquistas inmediatas, (sino que) se encaminarán a sustituir las actuales estructuras capitalistas inspiradas en la economía liberal por estructuras orientadas en el bien común. …”

 

Agustín Tosco (máximo Líder Lucifuercista, elegido cuatro veces Secretario General) 

“Ha surgido en distintos lugares el concepto de que los sindicatos son un apéndice del sistema que nosotros combatimos y queremos cambiar. Esta afirmación debe ser perfectamente aclarada. Los sindicatos históricamente, no son el apéndice del sistema, sino que nacieron como respuesta a la explotación de un mundo eminentemente liberal. Las organizaciones sindicales fueron prohibidas, sus militantes perseguidos y encarcelados so pretexto de que conspiraban contra la libertad de trabajo, contra el libre juego de la oferta y la demanda, contra la libre iniciativa, y toda la historia de estas luchas del movimiento obrero organizándose se llama: “sindicalismo”. ..Ahora bien, el sistema evidentemente pretende transformarlos, usando a sus dirigentes traidores, para ponerlos a su servicio llevando en sí a toda la masa trabajadora. Eso es verdad, pero es completamente distinto que los sindicatos sean un apéndice del sistema como para que debamos renegar de ellos y dejar que sean usados por el sistema para frenar las luchas del sindicalismo”.

 

Lorenzo Racero,  (Secretario General entre 1992 y 2002) 

“(Uno) de los desafíos tiene que ver con una política social y económica que pretende liquidar la mayoría de las conquistas que lograron los trabajadores organizados desde 1945 y hacernos volver a la época anterior al primer gobierno de Perón. A eso apuntan la flexibilización laboral, las jubilaciones privadas y la desregulación de las obras sociales, la liquidación práctica de los convenios colectivos de trabajo. Tenemos que enfrentar esta política desde el conjunto del movimiento obrero, a pesar de la claudicación de las cúpulas sindicales nacionales”.

Para comenzar esta reflexión,   citamos la opinión sobre el rol de las organizaciones sindicales  y los trabajadores de tres dirigentes lucifuercistas que llevaron adelante importantes etapas de nuestra historia,  en un momento donde muchos, demasiados elementos indican el peligro al que nos enfrentamos como trabajadores.   El 1 de mayo se conmemora en honor  a los trabajadores fabriles en la ciudad estadounidense de Chicago,  que en 1886   exigían la jornada laboral de 8 horas,    y fueron duramente reprimidos, sus dirigentes apresados, condenados a muerte y a duras penas de cárcel.  Desde esas Jornadas de Chicago muchas otras experiencias traumáticas se han sucedido y se suceden en el mundo cuando se intenta desconocer nuestros derechos.

La historia de los trabajadores, es fundamentalmente historia de lucha por conquistar y sostener nuestros derechos, Luz y Fuerza de Córdoba puede dar cuenta de ello, venciendo obstáculos muy difíciles como la represión y la dictadura y el intento de privatización de EPEC en los 90. Hoy volvemos a vivir una etapa que resulta muy confusa para muchos, con políticas generales de exclusión social y amenaza a los sindicatos y al mundo del trabajo, matizadas con supuestas buenas intenciones, palabras vacías y palmadas en la espalda. Pero en los hechos, la política social y económica del actual gobierno apuntan a la destrucción del mundo del trabajo, camino que una vez que se toma termina por arrollar a todos en el camino, más temprano que tarde. Viviremos el lunes que viene un 1º de mayo que nos debe hacer reflexionar sobre cómo nosotros mismo como trabajadores,  vamos a enfrentar en Unidad y solidariamente un nuevo ataque a nuestras conquistas.

El trabajo, ordenador y garante de  Justicia Social

El desarrollo del capitalismo industrial en todo el mundo, significó la creación de la clase obrara como la conocemos hoy, donde miles de personas, otrora campesinos, o artesanos, se incorporan al mercado de trabajo creado a partir del desarrollo industrial, en un proceso histórico que empezó mucho antes y cuyas implicancias exceden este artículo.     Sólo diremos que  luego de esa transformación  la gran mayoría de las personas recurren al mundo del trabajo para la satisfacción de sus necesidades básicas, como dice la declaración de los Derechos del trabajador de 1947, emitida por el Estado Nacional durante la presidencia de Juan Domingo Perón  con fuerza Constitucional: “los derechos derivados del trabajo, al igual que las libertades individuales, constituyen atributos naturales, inalienables e imprescriptibles de la personalidad humana, cuyo desconocimiento o agravio es causa de antagonismos, luchas y malestares sociales”

Una perfecta síntesis de la significación del trabajo, como garantía de la dignidad de las personas. Una perfecta síntesis, además,  del conflicto capital-trabajo en el que los trabajadores, y nuestra herramienta de organización colectiva, los sindicatos ,  nos hemos visto envueltos  cada vez que los grandes patrones de la economía mundial  sintieron amenazados sus privilegios; cada vez que las  grandes empresas  y el poder financiero,  desconocen nuestros derechos en aras de un afán de riqueza ilimitada;  cada vez que el estado en vez de gobernar pensando en el bien común, se convierte en abogado de las corporaciones y del capital y cada vez que las organizaciones sindicales, en vez de luchar por los derechos de sus representados, se convierten en socios empresarios del capital.

 

La política de Cambiemos es una declaración de Guerra al mundo del trabajo

En nuestra historia, Luz y Fuerza jamás olvidó que la organización sindical es desde el  momento de su nacimiento una herramienta de lucha, para defender y conquistar nuestros derechos, para dar una mano solidaria al que lo necesita y defender una nación fuerte y soberana. Nuestra organización sindical, ha ejercido siempre un sindicalismo coherente, con distintos momentos en su historia.

Estamos en un momento en el que  se aplican  por parte de la alianza Cambiemos al mando del Estado Nacional,  todas las políticas   globales y macroeconómicas  que son y han sido siempre un atentado contra el mundo del trabajo. Debería bastar a todos la historia, lejana pero también muy cercana, para advertir este peligro.  Fuerte suba inflacionaria, producto de una brutal devaluación,   pérdida del poder adquisitivo del salario, desconocimiento de la ley de Paritaria Nacional,   declaraciones permanentes que anuncian claras políticas de flexibilización de que el costo laboral argentino “es muy alto”, persecución y represión inadmisible a los trabajadores docentes, con la excusa de que no son docentes sino “sindicalistas”,  caída del consumo, pérdida de miles  puestos de trabajo, cierre de industrias y comercios,  transferencias  millonarias de ingresos a los sectores más poderosos (quita de retenciones al agro y la  minería), ahogo de la pequeña y mediana industria,  suba de todos los costos de producción, apertura de las importaciones y un alarmante endeudamiento externo, que ya ha comprometido el futuro de varias generaciones. Y no es, lamentablemente, un punto de vista, es un hecho, nos han endeudado desde diciembre de 2015, en 80 mil millones de dólares, llevando a representar más de la mitad del PBI y tomando en poco más de un año una mayor deuda que la dictadura entre el ´76 y el ´83. Nuevamente, sabemos cómo termina esto, se paga con crisis social y hambre.

Este escenario se ha dado una y otra vez en la historia argentina  cada vez que se toman decisiones de política económica como las que está tomando este gobierno, porque afectan la economía a nivel macro, y cuando eso sucede tarde o temprano, todo el conjunto se ve afectado y especialmente el mundo del trabajo, donde ya hay miles de desocupados y miles de trabajadores  con serios problemas para llegar a fin de mes. Esto amerita una respuesta organizada del Movimiento obrero, superando las diferencias y apostando a la Unidad en la acción, con sentido solidario y mirada integral y completa del cuadro.

Tosco hablaba  de la pretensión permanente del sistema de transformar a los sindicatos,  Racero  advertía sobre dirigentes arreglistas en los 90,   Luz y Fuerza de Córdoba estará donde siempre ha estado, en la defensa irrestricta de los derechos de los trabajadores.

Una Declaración para no Olvidar

El mismo Perón, el  7 de marzo de 1947 se apersonó en la sede de la  CGT con  el original de  este indispensable documento, La Declaración de los Derechos del Trabajador, a dejarlo en custodia de los trabajadores.

1)       Derecho a trabajar: el trabajo es el medio indispensable para satisfacer las necesidades materiales y espirituales del individuo y la comunidad, la causa de todas las conquistas de la civilización y el fundamento de la posteridad general, de ahí que, el derecho a trabajar, debe ser protegido por la sociedad considerándolo con la dignidad que merece y proveyendo ocupación a quien la necesite.

 2)       Derecho a la retribución justa:  Siendo la riqueza la renta y el interés del capital frutos exclusivos del trabajo humano, la comunidad debe organizar y reactivar las fuentes de producción en forma de posibilitar y garantizar al trabajador un retribución moral y material que satisfaga sus necesidades vitales y sea compensatoria del rendimiento obtenido y el esfuerzo realizado.

 3)       Derecho a la capacitación.  El mejoramiento de la condición humana  y la preeminencia de los valores del espíritu, imponen la necesidad de propiciar la elevación de la cultura y la aptitud profesional, procurando que todas las inteligencias puedan orientarse hacia todas las direcciones del conocimiento, e incumbe a la sociedad estimular el esfuerzo individual proporcionando los medios para que, en igualdad de oportunidades, todo individuo pueda ejecutar el derecho a aprender y perfeccionarse.

 4)       Derecho a las condiciones dignas de trabajo.   La consideración debida al ser humano, la importancia que el trabajo reviste como función social y respeto reciproco entre los factores concurrentes de la producción, consagran el derecho de los individuos a exigir condiciones dignas y justas para el desarrollo de su actividad y la obligación  de la sociedad de velar por la estricta observancia de los preceptos que las instruyen y reglamentan.

 5)       Derecho a la preservación de la salud. El cuidado a la salud física y moral de los individuos debe ser una  preocupación primordial y constante de la sociedad a la que corresponde velar para que el régimen del trabajo reúna los requisitos adecuados de higiene y seguridad no exceda las posibilidades normales del esfuerzo y posibilite la debida oportunidad de la recuperación por el reposo.

 6)       Derecho al bienestar.  El derecho de los trabajadores al bienestar, cuya expresión mínima se concreta en la posibilidad de disponer de vivienda, indumentaria y alimentación adecuada y satisfacer sin angustias sus necesidades y la de su familia en forma que le permita trabajar con satisfacción,  descansar libre de preocupaciones y gozar mesuradamente de expansiones espirituales y materiales, impone la necesidad social de elevar el nivel de vida  y de trabajo con los recursos directos e indirectos que permita el desenvolvimiento  económico.

 7)       Derecho a la seguridad social.  El derecho de los individuos a ser amparados, en los casos de disminución, suspensión o pérdida de su capacidad  para el trabajo, promueve la obligación de la sociedad de tomar unilateralmente a su cargo las prestaciones correspondientes o de promover regímenes de ayuda mutua obligatoria destinados, unos y otros, a cubrir y complementar las insuficiencias o inaptitudes propias de ciertos periodos de la vida o las que resulten de infortunios provenientes de riesgos eventuales.

 8)       Derecho a la protección de su familia.  La   protección de la familia  responde al natural designio del individuo, desde que en ella genera sus más elevados sentimientos afectivos y todo empeño tiende a su bienestar, esto debe ser estimulado y favorecido por la comunidad como el medio más indicado de propender al mejoramiento del género humano  y a la consolidación de principios espirituales y morales que constituyen la esencia de la convivencia social.

 9)       Derecho al mejoramiento económico.  La capacidad productora y el empeño de superación  hallan un natural incentivo en las posibilidades de mejoramiento económico, por lo que la sociedad debe apoyar y favorecer las iniciativas de los individuos tendientes a ese fin y estimular la formación y utilización de capitales en cuanto constituyan elementos activos de la producción y contribuya la prosperidad general.

 10)    Derecho a la defensa de los intereses profesionales.  El  derecho de agremiarse libremente y de participar en otras actividades licitas tendientes  a la defensa de los intereses profesionales, constituyen atribuciones esenciales de los trabajadores que la sociedad debe respetar y proteger, asegurar su libre ejercicio y reprimiendo todo acto que pueda dificultarlo o impedirlo