ALBERTO CAFFARATTI A 42 AÑOS DE SU SECUESTRO Y DESAPARICIÓN

Nuestros luchadores nunca mueren, están ante cada injusticia

Como lucifuercistas y trabajadores es necesario siempre reivindicar la militancia de nuestros compañeros, sobre todo en momentos donde estaba en riesgo la propia vida. Así como es esencial transmitir a los nuevos compañeros los conocimientos laborales para fortalecer a nuestra EPEC estatal e integrada, también es muy importante que los compañeros más jóvenes, aquellos que están ingresando a la empresa, conozcan la historia de dirigentes que con hidalguía y compromiso defendieron al gremio y nuestras conquistas sindicales dejándonos un ejemplo a imitar permanentemente.

Alberto Caffaratti fue uno de esos imprescindibles militantes al que los genocidas no le perdonaron su militancia, fundamentalmente en el Cordobazo y tras la intervención a nuestro Sindicato, por eso hoy forma parte de nuestros 30.000 desaparecidos.

 

A 42 años de su secuestro y desaparición

El 15 de enero de 1976, a la salida de su trabajo en Av. General Paz, secuestraron e hicieron desaparecer a Alberto quien por entonces integraba la conducción sindical en la Resistencia. Fue trasladado al Centro Clandestino de Detención La Ribera –llamado así antes del golpe y por donde pasaron unas 3.000 personas- y luego fusilado según testimonios de sobrevivientes.

Este hecho, dentro de la histórica Megacausa, integró la causa “Vergez y otros s/privaciones ilegítimas de la libertad agravadas, imposición de tormentos agravados y homicidios agravados”, en la que veintiocho represores (entre ellos Menéndez) fueron imputados por delitos de lesa humanidad y condenados a perpetua el 25 de agosto de 2016. La hija de Alberto, nuestra compañera Mariana Caffaratti, presentó la denuncia y la causa fue elevada a juicio en 2010.

En el año 2012, al cumplirse un nuevo aniversario del secuestro y desaparición de Caffaratti, entrevistamos a uno de sus amigos, el compañero Mario Bialet, quien realtó que la conducta de Alberto Caffaratti y el activismo que desarrolló en el gremio es necesario recordar hoy más que nunca: “Como la mayoría en aquella época, entré a trabajar en Villa Revol.  En 1970 se comenzaron a completar los planteles por lo que mucha gente de Villa Revol pasó a la administración, entre ellos, me tocó pasar a la Comisión de Adjudicaciones donde hacía varios años trabajaba Alberto Caffaratti. A partir de allí entablamos una gran amistad que incluso se trasladó a nuestras familias. Se habían producido  el Rosariazo, el Tucumanazo,  pero el Cordobazo fue determinante porque  particularmente había un peso muy grande en Córdoba, por lo que la dictadura tenía que retroceder, internamente tenían muchos problemas. Precisamente la parte más complicada para Alberto Caffaratti fue el Cordobazo, porque a partir de allí  comenzó la persecución. Él vivía en el Barrio Luz y Fuerza y la policía fue varias veces a buscarlo a su casa por lo que se tuvo que mudar. En esa época no era como en el 76 ó 77 que te secuestraban y desaparecías, no era que fueran más buenos, sino que no podían porque nosotros estábamos todo el día haciendo manifestaciones, movilizaciones, volanteadas, la teníamos loca a la policía que nos perseguía por todos lados porque todos los días le hacíamos algo, luchábamos por la libertad de Tosco, lo hacíamos nosotros junto a otros gremios que también tenían compañeros presos como los gráficos y SMATA.  Además se habían anulado los convenios colectivos, se habían intervenido los sindicatos, así que todos estábamos en la calle.

Alberto sale de licencia sin goce de haberes por un año para viajar a la Unión Soviética junto a otros compañeros de otras provincias (para un Congreso del Partido Comunista), a su regreso comienza a tener cada vez  más protagonismo, especialmente en nuestra lucha contra el Navarrazo, contra Lacabanne por la intervención a nuestro sindicato en octubre del 74.

Militaba muy cercano  a Tosco y se ocupaba de las relaciones políticas, porque tenía mucha preponderancia en eso, era muy conocido. Cuando intervienen nuestro sindicato, Tosco tiene que pasar a la clandestinidad porque nuevamente es perseguido, pero el sindicato si bien estaba intervenido, seguía siendo nuestro sindicato, y si bien Agustín fue obligado a pasar a la clandestinidad, era necesario continuar dando la lucha para defender nuestros derechos y contra la intervención del sindicato.  A Di Toffino, Alberti y Caffaratti, les tocó neutralizar la acción nefasta del interventor.

Alberto tenía mucha oratoria y participaba en Asambleas y Cuerpos de Delegados, siempre organizando las cosas para que participe la mayor cantidad de compañeros.

En 1975 Agustín comienza con dolores de cabeza,  lo ven algunos médicos y se dan cuenta que es algo grave por lo que se resuelve llevarlo a Buenos Aires. Alberto es el que tuvo la responsabilidad de llevarlo cuando se enferma y fue quien tuvo la triste misión de traer a Córdoba el cuerpo de Tosco en auto después de que falleciera. Lo velamos y cuando iniciamos la marcha hacia el cementerio, al cruzar el puente el PRT comienza a sacar sus banderas lo que fue una actitud que la policía utilizó para justificar la locura.  Al llegar al cementerio San Jerónimo grupos armados de la policía comienzan a tirotearnos en forma impresionante, la gente comienza a dispersarse y Di Toffino con Caffaratti, toman el cajón y lo llevan al interior del cementerio y lo ponen en  un panteón donde lo ocultan. A pesar de la balacera Alberto y el Titi toman el cajón y lo llevan al primer  panteón que encontraba abierto, lo dejan allí hasta que días después lo fuimos a buscar y lo llevamos al panteón de Unión Eléctrica.

Esas cosas tenía Alberto, esa decisión, esa cualidad, ese espíritu de no ceder, no echarse para atrás, todo lo contrario, era empujar y salir adelante”.

Coordinadamente con la familia de Alberto Caffaratti, el Consejo Directivo le realizará el merecido homenaje en las próximas semanas.

 

 

 

 

.