LO FUNDAMENTAL ES LA UNIDAD MONOLÍTICA DEL GREMIO

La avanzada contra las organizaciones sindicales  no nos toma desprevenidos porque veníamos advirtiendo que este modelo de exclusión social solo cerraría con represión y con judicialización de la protesta y mediante el armado de denuncias penales contra los dirigentes gremiales.  Y efectivamente, el aspecto represivo y la judicialización de cualquier tipo de protesta sindical, social o la que fuere, están al orden del día, al igual que las campañas de difamación orquestadas por los medios de prensa hegemónicos al servicio del gobierno nacional. Los dirigentes sindicales tenemos perfectamente en claro que lo que se quiere minar es la expresión del sindicalismo, generando un alejamiento de las bases de los sectores de conducción. Esto ya nos pasó.

Nosotros lo tenemos perfectamente en claro, porque en nuestro sindicato la libertad de expresión es genuina, es permanente y los procesos de renovación de las conducciones están garantizadas por la práctica de la democracia sindical que siempre ha caracterizado a Luz y Fuerza de Córdoba, con elecciones de miembros del Consejo Directivo y de Delegados con una participación superior al 90 %.  Los afiliados son regularmente consultados a través de Asambleas y Reuniones de Consejo Directivo y Cuerpo General de Delegados para la toma de las decisiones trascendentes para el Gremio y para rendir cuentas sobre los compromisos asumidos.

Hoy como siempre, es fundamental la unidad monolítica del Gremio, porque tras el último proceso electoral de octubre en el que triunfó la alianza del gobierno nacional, está profundizando su programa  de exclusión social porque considera que lo avala toda la sociedad, cuando su triunfo se gestó mediante el engaño a todo el pueblo argentino.

Nuestro gremio alertó a nuestros afiliados antes de esas elecciones, sobre el avance contra nuestros derechos, lo  que nos da la autoridad moral para decir que cuando hablamos de unidad, hablamos en todo concepto, porque en estos momentos la idea del gobierno y de sus mandantes, es desunir a la clase obrera y desproteger a los sectores sociales menos favorecidos económicamente, para imponer de esa manera leyes como la de reforma previsional -que no ha sido aceptada para nada en la sociedad- o como la de reforma tributaria o el reciente DNU 27/2018.  Todo este proceso de degradación del Estado es acompañado por medios de prensa que generan permanentemente los anticuerpos necesarios para que este gobierno no sea mal visto. Lo que sí tenemos que tener siempre presente, es que ante la adversidad, la solidaridad es el elemento esencial para crecer en unidad porque tenemos que recordar cuando en 2001 La Voz del Interior -siempre lo decimos- titulaba “Luz y Fuerza, un gremio en soledad” implícitamente señalaba que teníamos que rodearnos por las demás organizaciones gremiales y sociales.  Por eso lo fundamental es que las organizaciones sindicales no se dejen aislar, porque de esa manera se le facilita al gobierno nacional su propósito de eliminar el Modelo Sindical Argentino, porque ese es el trasfondo de la cuestión. Saben que eliminando el Modelo Sindical Argentino se podrá aplicar cualquier reforma laboral que termine pisoteando la dignidad de los trabajadores.  Nosotros tenemos que empezar a ver las cosas como son, porque más nefasto y destructivo económicamente que la reforma previsional no tenemos un antecedente.  También sabemos hacia donde van con las otras reformas por lo que nosotros tenemos que pararnos para impedirlas.

Y así como decimos nosotros, que si los políticos  se ponen de acuerdo para legislar contra los derechos adquiridos, del mismo modo los dirigentes sindicales también tenemos que ponernos de acuerdo para impedir que el sector político avance contra la clase trabajadora.

No hay dudas de la unidad del sindicalismo argentino es la herramienta que va a impedir que este modelo de exclusión social siga creciendo y que va a determinar que los sectores políticos no se puedan poner de acuerdo para seguir perjudicándonos.

La presencia de Gendarmería en las calles y en las movilizaciones y protestas sociales y gremiales, el accionar de la Justicia contra los distintos sectores que resisten en forma activa el modelo de exclusión social, es una metodología de este gobierno nacional instrumentada desde el primer día.

Cuando muchos creían equivocadamente que el gobierno nacional liderado por el presidente Macri era un gobierno de improvisaciones, nosotros de alguna manera planteábamos como gremio que esto no era una improvisación, que era un modelo que llevarían a cabo paso a paso.  Eso es lo que explica que se sancionara la reforma previsional.  Debemos tomar el ejemplo de la movilización del pueblo en Buenos Aires -en la que debería haber habido una mayor presencia de los sectores sindicales- que se realizó el lunes 18 de diciembre mientras los Diputados Nacionales que traicionaron al pueblo aprobaban la ley de reforma previsional.  Nosotros en Córdoba tuvimos la decisión  de movilizarnos con el gremio completo junto a otras organizaciones sindicales que se animaron, pero no alcanzó, era necesario  el contagio de toda la sociedad.  En estos momentos debemos aplicar estrategias con mucha inteligencia, debemos tener muy mucho equilibrio y no dejarnos confundir por los medios periodísticos que procuran eliminar la voluntad de agremiación de los trabajadores para eliminar el Modelo Sindical Argentino.

El triunvirato cegetista ha generado muchas dudas entre los trabajadores y estas dudas han permitido el avance de la campaña de desprestigio que lleva adelante el gobierno nacional con el respaldo de los medios de prensa hegemónicos.  La Justicia, los fiscales y los medios de prensa hegemónicos, no se ocupan de los múltiples casos de corrupción de los sectores políticos afines al gobierno nacional.  Ante la Justicia se han realizado múltiples denuncias,  que ni se difunden y mucho menos prosperan en los juzgados.  Entonces hay que tener cuidado con esto, porque muchas de las cosas que se dicen que están bien, están mal, y si no lo vemos en el día a día va a ser mucho lo que vamos a perder.  Como primer ejemplo, ¿algún argentino cree que la inflación va a ser la que indica el gobierno? Sabemos que no. Y sabemos que la discusión paritaria vuelve a ser otra de las grandes herramientas de presión que van a tener los medios de poder para con los sectores del trabajo, porque no tan sólo nos van a atacar con el impuesto a las Ganancias -en el caso que se recupere el poder adquisitivo de los salarios- sino también con el incremento de la canasta básica de alimentos que es la que más sufre el efecto de la elevada inflación.

O sea que se vuelve a reeditar lo de siempre, un modelo de exclusión social que quiere tabular la misma discusión hacia la baja y que al gremio que plantee la justa recuperación económica se lo neutraliza.  Por eso creo que es el momento de barajar y dar de nuevo. El movimiento obrero argentino necesita nuevamente la unidad y necesita un liderazgo que permita la resistencia ante el embate que se viene dando desde los medios de prensa hegemónicos, que con campañas de desprestigio nos quieren arrebatar las conquistas que les costó la vida a muchos dirigentes sindicales. Han llegado al colmo, como en la dictadura militar, de promover la desafiliación sindical.  En 1977, después de eliminar los convenios colectivos de trabajo, la dictadura hizo circular por las empresas un comunicado en el que se indicaba que quien quisiera continuar como afiliado, debía concurrir a los sindicatos –la mayoría estaba intervenido- para afiliarse nuevamente, de lo contrario se consideraba desafiliado.

Quieren desconocer la historia de muchos líderes sindicales que entregaron su vida en resguardo de la clase trabajadora.  Creo firmemente que es el momento de reeditar esa memoria, de volver a acordarnos de esos buenos dirigentes, de esos máximos representantes de la clase a la cual pertenecemos y no dejar que se ensucie constantemente al sindicalismo porque los sindicalistas no somos los que hacemos las leyes, las leyes las hacen los sectores políticos y las diseñan los gobiernos de turno.

 

Gabriel Suárez

Secretario General

 

 

 

 

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