RECHAZAMOS EL CAMBIO DE PARADIGMA EN LA JUSTICIA PORQUE SIGNIFICA MÁS REPRESIÓN CONTRA LA PROTESTA SOCIAL

A raíz de la violencia institucional ejercida recientemente por el Estado Nacional a través de las fuerzas de seguridad,  manifestada en represión a trabajadores y jubilados,  persecución a pueblos originarios, desaparición y aparición sin vida de Santiago Maldonado,  muerte por la espalda de Rafael Nahuel a manos de Prefectura,  todos hechos que lesionan las garantías constitucionales elementales del pueblo argentino,  es que desde nuestra Subcomisión de Derechos Humanos publicaremos en esta y próximas ediciones de Eléctrum una serie de notas de opinión sobre la actualidad nacional,  cuyo autor es el compañero Lucas Crisafulli,  abogado, docente y Coordinador del Núcleo de Estudios e Intervención en Seguridad Democrática de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la UNC, y autor del Código de Convivencia. En la entrega de hoy,  algunas reflexiones sobre las repudiables declaraciones de Jaime Durán Barba sobre la pena de muerte,  medida que,  según datos y estadísticas de los países donde se aplica,  no funciona como disuasivo del crimen.

EL CASTIGO DEMOCRÁTICO

Por Lucas Crisafulli

En las últimas horas salió publicada en varios medios, una nota que le realizan a Durán Barba, el principal consultor del presidente Mauricio Macri, quien afirma que según las encuestas, la “gente” pide pena de muerte. Cito textual: “La gente pide que se reprima brutalmente a los delincuentes. Hemos hecho encuestas y la inmensa mayoría quiere la pena de muerte”.

El recibimiento y felicitación del presidente al policía acusado de matar a una persona que había robado y apuñalado a otra, no puede sino basarse en el cálculo milimétrico que tal acción redundará en términos electores. Sin embargo, la vida de las personas no puede estar sujeta a la ruleta rusa electoral como si fuera un reality show en el que los ciudadanos, a través de encuestas de dudosa procedencia, votan por si vive o muere una determinada persona. Tampoco podemos transformar un país en la arena de un coliseo en el que, según los gritos de la muchedumbre, el César determina quién vive y quién muere. Intentaremos analizar esta situación: ¿qué es un castigo democrático?

1) En la historia misma del castigo, existe un pasaje bíblico bastante interesante. Según el Evangelio de Lucas y Mateo, antes que a Jesús lo crucificaran por autoerigirse en rey de reyes, el Prefecto Poncio Pilato le preguntó a la multitud: “A cuál de los dos querés que suelte, a Jesús o a Barrabás? y el pueblo contesto a Barrabas”. Que Jesús haya sido crucificado y Barrabás salvado puede haber estado sustentado en que, como dice Durán Barba, “la gente pide que se reprima brutalmente a los delincuentes. Hemos hecho encuestas y la inmensa mayoría quiere la pena de muerte”. Que esa sentencia fuera por mayoría no la hace justa, como tampoco hace justo, legal ni legítimo el

accionar del policía Chocobar o la felicitación del presidente. Parece increíble que dos mil años después no logremos comprenderlo.

2) Viniendo un poco más acá en el tiempo, los tribunales llamados Santa Inquisición, que mandaban sobre todo a mujeres pobres a morir en la hoguera, tenían una alta aceptación social. No viene el caso hacer una análisis exhaustivo de lo que implicó la matanza, pero lo cierto era que las brujas se erigían como un chivo expiatorio fácil de matar, a la cual achacarle todos los males. ¿Por qué se perdió la cosecha? ¿por qué hay gente muy pobre que muere de hambre? Era más fácil decir que todo era acción de las brujas, que echarle la culpa a los príncipes o al feudalismo. Pero nuevamente, cuando todos gritaban que se queme a fulana o a mengana por haber hecho un pacto con el Maligno, esa decisión no era ni justa ni democrática.

3) A esta altura parece ya obvio decir que lo democrático de un castigo no se encuentra exclusivamente en lo que las mayorías quieran sin ningún tipo de límites. El sistema democrático implica que las mayorías deben poder elegir a sus representantes, pero también que esos representantes tienen límites a la hora de ejercer el poder, pues la vida no puede ser plebiscitada.

4) El castigo democrático sería que el Poder Judicial investigue y juzgue el accionar de quien robó y apuñaló a un turista. No se trata de no hacer nada. Por supuesto que la discusión no se acaba aquí, sino que también implica cómo, cuándo y por qué ese poder judicial tiene ese poder. Vale decir, lo democrático del castigo también está en discutir cómo se va a llevar a cabo, y también de las condiciones en las que se cumplirá ese castigo.

5) Lo democrático es discutir también la cárcel que, como reina de las penas ha sido casi la única respuesta institucional frente a los delitos. Quizás haya delitos graves que no nos queda otra alternativa, pero quizás haya otros en los que se puedan plantear una mediación, conciliación o reparación. Creo que siempre hay que escuchar qué tiene para decir la víctima, eso legitima el castigo aunque, por supuesto, existen límites. La víctima no puede pedir pena de muerte, o mejor dicho, más allá que pida pena de muerte – y hasta quizás sea entendible frente a su dolor – no puede el Estado – no uno democrático – llevar a cabo ese pedido.

6) Cuando se legitima la pena de muerte o, en el caso que se está discutiendo, la ejecución extrajudicial (bastante más perversa que la pena de muerte) es porque quien lo hace se identifica con el turista robado y apuñalado. Claramente es una víctima y requiera la atención del Estado, así como el delito debe ser investigado y juzgado el responsable si corresponde. Cuando la identificación pasa del turista al joven muerto Kukok, ya no nos parece tan copado el accionar del policía. Cualquiera de nosotros puede estar en ambos lados.

Festejar la muerte de una persona, cualquiera, pero sobre todo una persona asesinada por un representante del Estado, sea quizás parte de lo que como sociedad todavía necesitamos aprender, no solo para tener castigos democráticos, sino también, y por sobre todo, para tener sociedades democráticas.

 

Desde nuestra Subcomisión de Derechos Humanos invitamos a concurrir a las audiencias

 

CONTINÚAN EN CÓRDOBA LOS JUICIOS POR CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD

 

A partir del 6 de febrero de 2018 continúan las audiencias del juicio conocido como Causa González Navarro-Vergéz. En este juicio se están juzgando crímenes cometidos a 63 víctimas entre el año 1975 y 1978 en la ciudad de Córdoba como en el interior de la provincia. La mayoría de las víctimas fueron alojadas en los ex Centros Clandestinos de Detención “Campo de la Ribera” y “D2”; otras fueron asesinadas en la vía pública y una se encuentra desaparecida. Por estos hechos están siendo juzgados 20 imputados.

Las audiencias son los días 6, 7, 20, 21, 27 y 28 de febrero desde las 9:30hs en el Tribunal Oral Federal 1 (Av. Concepción Arenal esq. Paunero).

Para asistir es necesario llevar el DNI.

 

 

 

 

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