JUAN DOMINGO PERÓN

Nuestro sentido homenaje al “primer trabajador”

 

El 1° de julio recordamos el 44º aniversario del paso a la inmortalidad de Juan Domingo Perón, creador de la doctrina Justicialista y del movimiento político y social más influyente en América Latina. Para la clase obrera, Perón con su revolución nos dignificó y nos abrió las puertas de la participación que tenemos que tener los trabajadores, como siempre lo repite nuestro Secretario General. No debemos olvidar que desde la Secretaría de Trabajo y Previsión Social, Perón llevó adelante un fundamental programa social en favor de la clase trabajadora que luego se profundizará durante su presidencia y con el inestimable protagonismo de Evita, para lograr una Argentina económicamente libre, políticamente soberana y en especial socialmente justa. Con Juan Domingo Perón, el trabajador tuvo la posibilidad de tener su sindicato, su convenio colectivo de trabajo y de participar en la vida política como nunca antes. Con este impulso vital, un 5 de febrero de 1944 nació nuestra organización sindical y logramos uno de los mejores convenios del país durante la conducción de Agustín Tosco, que hoy se pretende cercenar: el Convenio Colectivo 165/75 vigente.

La contracara de todos aquellos derechos sociales consagrados para el pueblo hoy se ven severamente amenazados por las políticas de este gobierno, mucho más con la injerencia del Fondo Monetario Internacional en los asuntos argentinos. En defensa de los intereses nacionales, Perón nos dejó un mensaje sobre el FMI que tiene más vigencia que nunca.

 

“Cuando en 1946 me hice cargo del gobierno, la primera visita que recibí fue la del presidente del Fondo Monetario Internacional que venía a invitarnos a que nos adhiriéramos al mismo. Prudentemente le respondí que necesitaba pensarlo y, enseguida, destaqué a dos jóvenes técnicos de confianza del equipo del gobierno para investigar a este `monstruo tan peligroso` nacido según tengo memoria en los sospechosos acuerdos de Breton Woods. El resultado de este informe fue claro y preciso: en síntesis, se trataba de un nuevo engendro putativo del imperialismo. Yo, que tengo la ventaja de no ser economista, puedo explicarlo de manera que se entienda.

La política de las “áreas monetarias”, después del abandono del patrón oro, ha sido fructífera en acontecimientos donde siempre el negocio ha estado de por medio. Mediante diversas maneras de deformar la realidad, se ha conformado ya una larga historia a través del “área esterlina” como el “área dólar” y, aunque el pretexto fuera dar respaldo indirecto a las monedas de los países pobres de reservas de oro, en realidad de verdad, verdad todo ha sido una nueva forma de especular con la buena fe de los demás.

He aquí alguna de las razones, aparte de muchas otras, por las cuales el Gobierno Justicialista de la República Argentina no adhirió al Fondo Monetario Internacional: Para nosotros, el valor de nuestra moneda lo fijábamos en el país, como también, nosotros establecíamos los cambios de acuerdo con nuestras necesidades y conveniencias. Para el intercambio internacional recurrimos al truque y así nuestra moneda real fueron nuestras mercaderías. Ante el falseo permanente de la realidad monetaria internacional y las maniobras de todo tipo a que se prestaba el insidioso sistema creado, no había más recurso que hacerlo así o dejarse robar impunemente.

Ha pasado el tiempo, y en casi todos los países adheridos al famoso FMI se sufren las consecuencias y se comienzan a escuchar las lamentaciones. Este Fondo, creado según decían para estabilizar y consolidar las monedas del `Mundo libre`, no ha hecho sino envilecerlas en la mayor medida.

Mientras tanto, los Estados Unidos se encargaban, a través de sus empresas y capitales, de apropiarse de las fuentes de riqueza en todos los países donde los tontos o los cipayos le daban lugar, merced a su dólar ficticiamente valorizado con referencia a las envilecidas monedas de los demás”.