SE PROFUNDIZA LA DESTRUCCIÓN DE LA INDUSTRIA NACIONAL Y LA SOBERANÍA

Las medidas tomadas en los últimos días  sobre distintas empresas estratégicas del Estado, tanto nacional como Bonaerense, dan un nuevo golpe al empleo, a la industria nacional y a la Soberanía.

Se trata de empresas claves  en  áreas fundamentales y estratégicas para cualquier estado Soberano como  la industria naval, metalmecánica, militar y petroquímica. Los casos de Fabricaciones Militares (dependiente del Ministerio de Defensa de la Nación) y de Astillero Río Santiago  (dependiente del Gobierno de la Provincia) son el emblema de un modelo dependiente de (sub)desarrollo con la mira puesta en el capital privado y donde el estado se desentiende de su rol en  áreas estratégicas.

Astillero Río Santiago,   emblema de la Industria Naval, víctima de una política de vaciamiento

El Astillero Río Santiago es una empresa estatal de la provincia de Buenos Aires, fue emblema en la construcción de buques argentinos, llegando a ser la más grande de Suramérica  y como todas las empresas Públicas sufrió las políticas de desguace de los 90, quedando al borde del cierre. Se recuperó a partir de la inversión que realizó el Estado Nacional desde 2004, a partir de un acuerdo de compra de buques argentinos  fabricados por Astillero Río Santiago por parte de Venezuela. Con los años, el Astillero comenzó a fabricar buques para la Armada Argentina, algo que había perdido también en los 90 y estaba en condiciones óptimas para recuperar terreno en fabricación  para uso comercial.

Con la vuelta de un programa económico neoliberal desde fines de 2015, estas perspectivas de profundizar la reactivación de la empresa naval más importante del país, se debilitaron. Desde julio de 2017, producto del desfinanciamiento por parte de Gobierno de Vidal, la producción de buques con contratos de venta ya pautados, empezaron a frenarse y luego se paralizaron. Paralelamente, buques que el Astillero puede producir y vender, comenzaron a comprarse en  el exterior, amparados en el decreto presidencial  650/2018 que reglamenta la Ley N° 27.419, y que establece arancel cero a la importación de buques nuevos y usados. A la paralización de la producción y el desfinanciamiento para nuevos proyectos, se sumó la designación por parte de la Gobernadora de un Interventor ex directivo de Autopistas Urbanas SA y el despido de toda la planta de Gerentes, la mayoría de los cuales eran trabajadores de carrera.

El  nuevo presidente interventor viene aplicando  una política antisindical denunciando al gremio  y aplicando medidas de hostigamiento contra los trabajadores, algo que desató el conflicto con el gremio, ATE de Provincia de Buenos Aires, agravado por las reuniones mantenidas por el Presidente Macri en julio pasado  con representantes de la Cámara empresaria de la industria naval, donde literalmente le sugirieron “dinamitar”  el Astillero Río Santiago. La respuesta de los trabajadores fue inmediata con un “Ensenadazo” primero, donde tuvieron el acompañamiento multitudinario de la comunidad de La Plata, Berisso y Ensenada y con una manifestación masiva frente a la casa de Gobierno en La Plata, que fue brutalmente reprimida el pasado martes 21 de agosto.

Fabricaciones Militares

En Fabricaciones Militares sucedió algo similar, en este caso el ajuste es  operado por el Gobierno Nacional a través del Ministerio de Defensa. Se designó un interventor  que comenzó el recorte y el vaciamiento, con el argumento de que es necesario hacer participar al capital privado para mejorar las ventas y reducir el déficit.

Fabricaciones Militares tiene actualmente cuatro plantas en el país, Rio Tercero y Villa María en Córdoba, Fray Luis Beltrán en Santa Fe y Jachal en San Juan. Hasta diciembre pasado tenía cinco, pero el Gobierno decidió cerrar la planta de Azul, dejando 230 trabajadores en la calle.  En esa misma fecha se cesantearon 25 contratados en Río Tercero y 28 en Villa María.

De todas estas plantas, en Río Tercero se reparan vagones y tiene una planta petroquímica que vende al sector privado; Villa María produce para el sector minero (pólvora y explosivos) y  Fray Luis Beltrán produce para defensa y fuerzas de seguridad (chalecos, balas, cartuchos de goma, etc)

Los trabajadores vienen denunciando  que es falso que la empresa sea deficitaria, sino que  tiene desfasajes financieros  por malas decisiones económicas de la empresa y se cita el caso del déficit en la planta de Río Tercero donde la producción de ácido sulfúrico y ácido nítrico en distintos grados de concentración genera pérdidas porque se compran los insumos (amoníaco fundamentalmente)  a un valor muy por encima del mercado y se vende a la industria privada a un valor por debajo del mercado. Pero el gobierno en vez de bajar el déficit mejorando su política comercial, desinvierte y despide.

La semana pasada la noticia de 130 nuevos despidos en Villa María, Río Tercero y Fay Luis Beltrán recorrió todo el país.  El miércoles 22 en Villa María una multitud acompañó a los trabajadores de Fabricaciones Militares en rechazo a los despidos y al vaciamiento de la empresa, marcha de la que Luz y Fuerza de Córdoba participó solidariamente.

Sabemos, porque lo hemos vivido en los 90 cuando quisieron vender  todas las empresas públicas, entre ellas la EPEC, que todas estas medidas se enmarcan en un plan de ajuste donde despiden, desfinancian generando las condiciones  propicias para la concesión y/o privatización. Como trabajadores de Luz y Fuerza también estamos sufriendo estas políticas de vaciamiento y ataque a los trabajadores, que somos  los que siempre defendemos el patrimonio público.

Nuestra solidaridad con los trabajadores del Astillero Río Santiago y de Fabricaciones Militares y nuestro aliento a que sigan defendiendo las empresas públicas de todos los argentinos.

 

 

 

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