TOMÁS CARMEN DI TOFFINO

42 años de su secuestro y desaparición

 

Rendimos homenaje a Titi Di Toffino al cumplirse 42 años de su secuestro y desaparición por parte de las bandas del genocida Menéndez, que estuvo presente cuando nuestro compañero fue trasladado del ex Campo de Concentración La Perla a un lugar desconocido para su ejecución el 21 de febrero de 1977.

En ese momento, Tomás di Toffino era el conductor del Consejo Directivo en la Resistencia que luchaba desde la clandestinidad para recuperar nuestro Sindicato intervenido desde el 9 de octubre del 74. Agustín Tosco ya había fallecido, por lo cual se convirtió en uno de los blancos más importantes para la dictadura. Pero Titi no se amedrentó y se mantuvo al frente de la pelea por las causas obreras a costa de su vida.

 

Una vida militante

El ingreso a EPEC de Titi Di Toffino con sólo 14 años se da por el fallecimiento de su padre quien se desempeñaba en la empresa. En ese momento estudiaba en la Escuela Superior Jerónimo Luis de Cabrera y debido a las obligaciones laborales debe cambiarse al turno noche. Al terminar la secundaria, ingresa a la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Córdoba.

De joven ya mostraba sus capacidades que lo llevaron a ser delegado estudiantil y en 1962 es elegido delegado de su sector de trabajo en EPEC.

Era un compañero muy solidario y además muy buen orador porque siempre demostraba sus convicciones y su compromiso con el Gremio y la clase trabajadora. Representó al Cuerpo General de Delegados de nuestro Sindicato en el Congreso de la Federación Argentina de Trabajadores de Luz y Fuerza y fue el candidato más votado para el Tribunal Paritario. Como integrante del Consejo Directivo conducido por Agustín Tosco, ejerció los cargos de Subsecretario Administrativo, Secretario Gremial y Secretario Adjunto. Su entrega a la militancia sindical fue absoluta.

Di Toffino participa activamente en el Cordobazo junto a Tosco y otros compañeros. El día 30 de mayo son detenidos en nuestra sede sindical a punta de pistola por Gendarmería y trasladados a los cuarteles del Tercer Cuerpo de Ejército. Un tribunal militar los juzga y son enviados primero al penal de Santa Rosa (La Pampa) y luego al penal de Rawson. En diciembre del 69, después de siete meses de incesante lucha, el gobierno de facto decreta una amnistía y son liberados Agustín Tosco, Tomás Carmen Di Toffino, Felipe Alberti, Simón Grigaitis y Hugo Ortíz por Luz y Fuerza de Córdoba. Dos años después, en el Viborazo, Titi también es detenido y cumple casi dos meses de cárcel en sede de la Policía Federal.

Fue un dirigente sindical respetado por todos los sectores políticos de Córdoba y muy valorado por el gremialismo combativo que encarnaban Agustín Tosco, René Salamanca y Atilio López, entre otros.

En  septiembre de 1975, se lleva a cabo una Asamblea General convocada por el interventor de nuestro sindicato para que los compañeros designaran a los representantes en las comisiones estatutarias. El gremio en su conjunto colma la sala Agustín Tosco y la mayoría de los afiliados elige para presidir la mesa a Tomás Di Toffino derrotando de esta manera la posición del interventor. La asamblea se declara soberana y tras designar a los miembros de las comisiones, resuelve, entre otros puntos, reclamar la normalización del sindicato, la libertad de los trabajadores injustamente detenidos y la reincorporación de Agustín Tosco a su lugar de trabajo arbitrariamente cesanteado por la intervención en EPEC. Este hecho tuvo cobertura de varios medios de prensa del país por desafiar a la intervención.

Tras la muerte del Gringo el 5 de noviembre de 1975, Di Toffino asume el liderazgo de la Dirección Sindical en la Resistencia que enfrentaba la intervención en nuestro sindicato desde el 9 de octubre de 1974. A pesar del peligro que corría no dudó en continuar en seguir concurriendo a su sector de trabajo, “si el Gringo estuviera vivo, seguiría resistiendo”, dirá.

Desafiando la orden de captura, preside asambleas y reuniones del Cuerpo de Delegados con los carros de asalto esperando en la puerta. En los días previos a su secuestro, Tomás Di Toffino continuaba receptando las consultas y las necesidades de los compañeros para plantearlas al mayor Grosso, interventor militar de EPEC.

 

Secuestro y desaparición

Aquel 30 de noviembre de 1976, Titi al salir de trabajar de la Gerencia de Economía y Finanzas del Edificio Central de EPEC, es sorprendido cerca de la esquina de Sucre y Humberto Primo por un grupo armado vestido de civil perteneciente al Grupo de Operaciones Especiales (OP3) y es subido a los golpes a un auto blanco.

Para los represores comandados por Menéndez era uno de los dirigentes sindicales de mayor peso específico. En las fotos del velatorio del Gringo está marcado con un círculo. Todos los oficiales querían estar en su interrogatorio, aunque no sólo de ellos era el interés de eliminar a la resistencia sindical, sino también de sus cómplices civiles.

Sobrevivientes de La Perla destacaron la valentía y esperanza con la que vivía el día a día mientras estaba detenido, dando calma y contención a los demás.  Nunca se sintió quebrado.

En el Espacio para la Memoria que funciona en La Perla, hay una réplica del juego de ajedrez -cuyas piezas estaban construidas con migas de pan- que habían hecho  Di Toffino y su compañero de cautiverio el Ruso Kunzman, para jugar en un tablero dibujado en papel por Titi. A las negras las pintaron con lapicera.  Kunzman le había puesto de apodo Bonyi, por la historieta “Boogie, el aceitoso”.

En enero del 77, la elite del OP3 se toma vacaciones y las sesiones de torturas disminuyeron. Los “traslados”, como se denominaba a las ejecuciones masivas, habían cesado y La Perla seguía teniendo momentos de risas en medio del dolor.

El 21 de febrero, a Tomás Di Toffino, Juana Avendaño de Gómez y Graciela González de Jensen, los llevan en un camión que era llamado “Menéndez Benz”. Graciela Geuna -testigo ese día- declaró en la Megacausa que Menéndez estuvo allí de botas de montar y fusta, y cree que también presenció el fusilamiento. A partir de entonces, dejaron de hacerse traslados a camión lleno y comenzaron a asesinar de a tríos, en un pacto de sangre del que participaban todos los integrantes del OP3.

El día que fueron a buscarlo a Di Toffino, saludó con entereza a todos y antes de salir le dijo a Kunzman: “Chau, Bonyi”.

Tomás Carmen Di Toffino fue parte de una generación que luchó contra las injusticias, la dictadura y la proscripción de las mayorías populares. Su vida estuvo marcada por la intensidad y la rebeldía; jamás cedió antes sus captores, siempre alentó a sus compañeros de cautiverio a resistir. Titi se negó a exiliarse o refugiarse, prefirió quedarse a luchar junto a sus compañeros porque ése era su lugar.

Tomas Titi Di Toffino y Agustín Tosco
Di Toffino dirigiendo el Cuerpo General de Delegados
Tomas Titi Di Toffino y Agustín Tosco en una reunión
Tomas Titi Di Toffino y Simón Grigaitis en una asamblea en el Edificio Central
Tomas Titi Di Toffino y Atilio Lopez reclamando la libertad de Agustin Tosco en un acto callejero

 

Tomas Titi Di Toffino dirige el Cuerpo de Delegados

 

 

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