EL G 20 EN ARGENTINA

Vienen a diagramar más hambre, desocupación y endeudamiento

A las 17 hs en Plaza San Martín, la Multisectorial  21 F convoca a una radio abierta, a la que están convocados los militantes de nuestro sindicato para que estén presentes. 

El G 20 en realidad nació como G7, un espacio que reunía a los países con las primeras economías del mundo. Luego de las crisis de 1999  y del 2008, provocada esta última  por la crisis bancaria y financiera de EEUU,  pero de fuerte impacto en los países emergentes del “tercer mundo”, se amplió haciéndolo  más global, con el objetivo, más declamado que realizado, de diagramar políticas con un sentido más multilateral, teniendo en cuenta las realidades de los países emergentes, con economía más débiles. Ahí es donde ingresan países como Brasil, Argentina o México.

Como era de esperar mucho de  eso quedó  en intenciones y discursos, más que en hechos y rápidamente terminaron por imponerse  en el esquema G 20, las recetas típicas de la economía dominante de las últimas décadas, el neoliberalismo. Estas recetas basadas en 3 ejes, prácticamente sagrados para el manual,  son  liberalización, desregulación y financierización, terminaron generando aún en las primeras economías del mundo, crecimiento exponencial y multinacional y global  de las grandes empresas y destrucción de las industrias nacionales, con las consecuencias que todos sabemos trae: desocupación, subocupación,  empobrecimiento y precarización  general de la población.

Una Cumbre con problemas y un Presidente debilitado

Tan al límite se ha llevado la receta que el propio EEUU está siendo escenario de empobrecimiento interno y poderío externo de su fuerza militar y, sobre todo de sus empresas ya globales.

Especialmente desde 2011,  pasado el sofocón del 2008, se abrazó la política del ajuste  y  la no regulación del mercado financiero. Y en este punto mientras el presidente Macri acciona  a contramano de lo que realmente sucede en el mundo, países como EEUU vienen con un planteo más proteccionista. Y esto aplicado  agresivamente, puede ser una bomba del tiempo para los países emergentes, que son por definición, economía dependiente de los países poderosos.

Muchas trasnacionales han llevado sus inversiones a los países del tercer mundo, porque los costos laborales y de producción son menores ¿Qué pasaría si retornan las inversiones hacia el primer mundo, bajo una demanda proteccionista de estos?. Esto es lo que Cambiemos ciegamente no advierte, o si, pero es igualmente peligroso. En este sentido se expresó en la previa Cecilia  Nahon, ex embajadora Argentina en EEUU, “Argentina se abre tontamente a mercados que ya no están, de manera muy funcional a Estados Unidos”

Rechazo social y popular

En Buenos Aires, donde se ha montado un dispositivo fenomenal de seguridad, los movimientos sociales, sindicales, y distintos sectores de la oposición, vienen convocando a una agenda de actividades en rechazo a las políticas  y a la presencia del G20 en Argentina, que son las mismas que han llevado a nuestro país, y a muchos otros,  a sucesivos desastres y crisis sociales y de deuda. Para hoy viernes, está prevista una gran marcha por Avenida de Mayo y Córdoba, así  como otras provincias,  también  se han hecho eco de la convocatoria  “Confluencia Fuera G-20-FMI”.

 

Compañeros y compañeras del Frente Popular Darío Santillán ya se estaban movilizando ayer en la plaza san Martín en contra del G20


La Asociación Nacional de Ex Presos Políticos de Argentina se pronuncia:

EL G20

El grupo de naciones más poderosas del mundo, denominadas G20, se reúnen en nuestro país en los próximos días para el supuesto tratamiento de los principales problemas que afectan al globo. El grupo encierra el 85% del PBI mundial, el 66% de la población, el 75% del comercio mundial y el 80% de las inversiones globales. Las miserias que restan a estas cifras se reparten entre los más de ciento ochenta países restantes.

Los temas a tratar los propone el país anfitrión y en esta ocasión el temario versará sobre el trabajo del futuro, conectividad global y seguridad alimentaria, temas que los técnicos vienen discutiendo desde hace meses en múltiples encuentros pero que en los hechos constituyen un asunto menor y lo que verdaderamente importa se dilucida a puertas cerradas y en discusiones bilaterales previamente pactadas. Es allí donde se buscan los verdaderos acuerdos entre las partes y donde se tratan los problemas que las afectan, como lo son la guerra comercial en curso entre Estados Unidos, China y aún la Comunidad Europea, las grandes migraciones y las guerras asimétricas en curso por el control de espacios vitales para lo que consideran la propia seguridad nacional de cada uno o de las materias primas indispensables para mantener el estatus de potencias de primer orden.

De los diecinueve países más la Comunidad Europea en su conjunto que componen el G20, no más de cinco son los que realmente tallan fuerte en el concierto mundial del poder. El resto, con mayor o menor grado de importancia, conforman el relleno con el que se busca mostrar un grado de apertura y amplitud que no existe, como el que se muestra en la foto final de veinte presidentes a pura sonrisas hacia el mundo con la que buscan ocultar la profunda hosquedad que los enfrenta y las diferencias que pretenden diluir en las meras palabras de compromiso del documento final que se publica como corolario. A pesar de ello, el foro constituye un escenario donde todos pueden expresar en sus discursos los problemas realmente importantes que afectan a la humanidad y a sus pueblos, como ya lo hizo Cristina en cada oportunidad que le tocó participar aunque poca consideración le dispensen a lo que no son sus prioridades imperiales.

También allí tienen participación organizaciones como el FMI, la OMC, la OIT, el Banco Mundial, la OCDE y otros brazos ejecutores de las decisiones implementadas en el centro del poder global en todos los órdenes en que se ponen en juego sus más variados intereses, siempre en su defensa y en desmedro de los países periféricos productores de materias primas o mano de obra esclava para sus multinacionales.

La imagen de concordia y acuerdos que se muestran a la luz pública en ese encuentro de lideres mundiales poco se compadece con las hostilidades y las agresiones que esos mismos países del G20 cometen en todas las geografías,  atropellando con brutalidad y sin pausa alguna a los más elementos derechos que corresponden al hombre y a la humanidad toda. La realidad del mundo es muy diferente a lo que allí se muestra, donde los grandes conflictos y matanzas son el pan de cada día y que poco parecen importarles, y aún más son ellos mismos quienes los provocan para la consecución de sus propios fines y objetivos.

Después de la caída del muro y de la disolución de la Unión Soviética, estados Unidos disfrutó de una hegemonía mundial que hoy se pone en discusión en los ámbitos más variados y donde China, la India y Rusia entre otros crean nuevas asociaciones y establecen convenios que hacen tambalear el viejo mundo conocido hasta ahora. Algo nuevo comienza a nacer y lo viejo se resiste a morir. Esa situación es la que se trasluce en los encuentros del G20 donde nadie hasta ahora puede sentar su primacía.

En los días previos se realiza, con el nombre de Primer Foro Mundial del Pensamiento Crítico, la verdadera exposición de los profundos problemas que afectan al conjunto de la humanidad con la destacada presencia de grandes líderes e intelectuales que se han caracterizado desde siempre por sus luchas en defensa de los derechos que les corresponden a los postergados de este mundo. Es allí donde escucharemos las voces de Cristina y Dilma, de García Linera y Ramonet y de muchos más que vienen desde los últimos rincones a expresar con el saber de sus experiencias las imperiosas necesidades que aquejan a los millones de humildes que vagan en la incertidumbre y la pobreza de sus vidas. Es en esa tribuna de donde brotarán las palabras que nos lleven por el camino de la resolución y la denuncia a las tragedias provocadas por el imperio y de la inequidad que siembra por doquier con sus políticas de opresión y de terrorífico dominio mundial. Y es en ese foro donde deberemos fijar nuestra atención y no en la magnitud de la fanfarria que se despliega por el G20

 

             Juan  Grimald                                                Hugo Baldoneyro

                                                                     Secretario                                                         Presidente

 

 

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