JULIO “QUEBRACHO” MURÚA PRIMER CONDUCTOR DEL GREMIO

Nuestro sindicato no nació de un repollo, fue fruto de hombres decididos y valerosos conducidos por Quebracho Murúa y en un periodo en que desde la Secretaría de Trabajo de la Nación se tenía la firme convicción de que los trabajadores debían organizarse para llevar adelante la promoción social de los trabajadores y sus familias.  Nuestros jóvenes afiliados y afiliadas, deben ser conscientes que  el sacrificio enorme de los compañeros y compañeras que lucharon en el siglo pasado, nos legaron derechos y una organización, pero también la obligación de defenderlos hasta con la propia vida como ellos lo hicieron.

 

 

Hace 29 años, el 17 de enero de 1990, fallecía quien fuera el primer conductor de nuestra organización sindical, el compañero Julio “Quebracho” Murúa.

El 5 de febrero del 44 fue elegido por la Asamblea Constitutiva del gremio, integrada por unos 60 compañeros, como presidente de USEOCPE (Unión Sindical de Empleados y Obreros de las Compañías de Electricidad), predecesora de Luz y Fuerza Córdoba. Murúa encabezó la conducción provisoria que además de sus funciones gremiales, confeccionó el Estatuto Sindical a través del cual con posterioridad fue elegido Secretario General Atilio Borserini.

El “Quebracho” como le decían muchos de sus compañeros, estuvo presente en cada lucha y cada vez que el gremio se lo requirió hasta su fallecimiento. Con Cristóbal Sierra fueron los delegados gremiales ante las patronales privadas y junto a los demás compañeros pioneros acompañaron entusiastamente la estatización del servicio eléctrico en 1946.

 

Al servicio de la causa lucifuercista

Julio Murúa había ingresado a la Compañía Central Argentina en 1928, en Villa María, y en 1936 lo trasladan a Córdoba a la Compañía de Luz y Fuerza Motriz. Contó alguna vez que “la primera chispa de Luz y Fuerza surgió en Medidores y Conexiones (…) Me invitaron a unirme al grupo, pero no teníamos experiencia sindical previa, no sabíamos cómo organizarnos”. Al poco tiempo empezaron a organizarse con la ayuda del cura Rafael Moreno quien los asesoró gremialmente y ofreció el local del Círculo Obrero Católico para las reuniones. Juan Domingo Perón le había encomendado al padre Moreno prestar ayuda para la generación de nuevos sindicatos en Córdoba que se consiguió con el ascenso y consolidación  del peronismo.

Las dificultades para cumplir el objetivo de una organización que nucleara y defendiera a los trabajadores de la electricidad fueron muchas y de alto riesgo porque las empresas privadas trataron de evitar la sindicalización amenazando con sanciones, cesantías o despidos. Una vez lograda la creación del sindicato, muchos aspectos que hoy consideramos básicos en cuanto al reconocimiento de nuestros derechos, debían conquistarse, en tanto cotidianamente se vivían situaciones denigrantes para los trabajadores, con sanciones y despidos arbitrarios, condiciones inhumanas de trabajo y falta de descanso adecuado.

“Quebracho” relata con claridad  esta  tensa situación con la empresa: “No nos echaban porque estaban esperando que Perón cayera… Sin su respaldo, organizar el sindicato hubiera sido suicida… Mientras tanto intentaron de todo, nos amenazaban  con el despido, intentos de soborno (…) Las cosas se simplificaron durante 1945“.

Luego de dejar la conducción sindical, Murúa continuó su militancia, entrega y compromiso con el gremio, aún después de jubilado. Ejemplo de esto fue su activa participación en 1967 como presidente de la Comisión de Solidaridad con los compañeros cesantes y sancionados por el Directorio empresario cómplice de la dictadura de Onganía, que en 1966 había iniciado una dura política represiva contra los trabajadores, prohibiendo las manifestaciones y la realización de medidas de fuerza. En aquella oportunidad “Quebracho” manifestaba: “Me parece increíble que sucedan estas cosas, comprobar que se castiga a los trabajadores  por ejercer un legítimo recurso amparado constitucionalmente es como volver  muchos años atrás, varias décadas atrás  (…) Vamos a superar esta situación. Lo digo porque tengo fe inquebrantable en el gremio, en su espíritu de lucha, en su Consejo Directivo, como en el Cuerpo General de Delegados” (Eléctrum N° 111, 31/03/1967)

El 13 de julio de 1955, durante los festejos del Día del Trabajador de la Electricidad, la Asamblea General Extraordinaria del gremio decidió “por unanimidad y con aplausos” otorgarle la Medalla al Mérito Sindical que tradicionalmente entrega la Federación Argentina de Trabajadores de Luz y Fuerza.

Hay una imagen en el facebook del sindicato en el que está con Agustín Tosco, los dos juntos, el primer conductor del sindicato y nuestro emblemático y máximo referente que es el Gringo Tosco. Gracias a “Quebracho” Murúa y a otros compañeros como Cristóbal Sierra y Atilio Borserini, tenemos nuestra organización sindical que fue potenciada y engrandecida por los compañeros que posteriormente tomaron las riendas del gremio.

Su sacrificio y lucha es el faro que siempre debe guiarnos, sobre todo en este momento en que amenazan nuestra fuente de trabajo y nuestro sindicato está siendo arremetido por un accionar antisindical y que, como reza nuestra Marcha, lo vamos a defender hasta morir.

Una foto histórica de Julio Murúa con su “discípulo” Agustín Tosco

 

 

 

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