SEGUIMOS ACOMPAÑANDO A LOS NIÑOS DE LA ESCUELA CEFERINO NAMUNCURÁ

Un ejemplo de superación en el corazón de las Altas Cumbres

 

El viernes  7 de Junio los compañeros Ulises Montoya, vocal del Consejo Directivo y Alicia Giannobi, representante del Cuerpo General de Delegados en la Secretaría de Prensa,  asistieron a la escuela rural Ceferino Namuncurá de Altas Cumbres, a la que Luz y Fuerza de Córdoba viene apadrinando y acompañando desde que nuestro sindicato se asentara en Traslasierra con la Colonia General San Martín.

El pasado viernes como muchas otras veces a lo largo de los años,  estuvimos ahí presentes participando  junto a la comunidad educativa,   del acto de cierre de ciclo lectivo 2018 – 2019, oportunidad en la que  se entregó en nombre del Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba cuadernos escolares, mochilas y útiles, donadas por la Secretaría de Acción Social y Deportes.  Además a los niños y niñas se les entregó  bolsitas con golosinas y sorpresitas y ropa que había sido recolectada.

 

Esfuerzo y compromiso diario educar y aprender  en la Pampa de Achala

La escuela Ceferino Namuncurá está en medio de la Pampa de Achala, y se accede tomando el camino de La Posta desde la ruta 34, camino de tierra que recorre 40 km hasta llegar a la Escuela, que está rodeada de piedra, arbustos y pastizales  a 2000 metros de altura. Por las condiciones extremas del invierno con temperaturas entre los 20 y 30 grados bajo cero y las nevadas, es una de dos escuelas rurales que quedan en la provincia con “régimen invertido”, es decir que tienen las vacaciones largas en invierno y las cortas en verano.

Allí asisten los hijos de las familias rurales que viven en distintos parajes en una gran extensión de territorio, y tiene un sistema de escuela albergue, porque son muy largas las distancias para recorrer y muy duras las condiciones para que los niños lo hagan todos los días. La escuela Ceferino Namuncurá tiene todos los niveles educativos, Jardín, Primaria y secundaria, y un sistema particular  que convierte a la escuela en una familia.  En la primaria durante  tres semanas viven los niños y docentes en la escuela, y una semana van a su casa. En la secundaria, permanecen en la escuela de lunes a viernes y vuelven a casa el fin de semana.

Luz y Fuerza de Córdoba  apadrina desde hace muchos años  esta hermosa escuela acompañando y colaborando con la comunidad, sus alumnos, trabajadores y docentes. En efecto, en 1991 con  el aporte de la Secretaría de Vivienda y Obras se construyeron una ampliación del albergue y una nueva aula con paredes de piedra respetando el estilo típico de la zona y empleando picapedreros de la zona.  Es sin dudas un gran esfuerzo y requiere de un gran compromiso  sostener la educación pública en un lugar como este, donde los docentes y todo el personal son realmente soporte fundamental para los niños, no sólo en su  educación, sino en su día  a día, atendiendo sus necesidades, sus preocupaciones, sus angustias, estando allí para ellos en el camino del aprendizaje y la vida.

 

Un acto del que participan todos en la zona

Al llegar a la escuela, luego de transitar un camino de montaña donde la temperatura cae bajo cero y los alrededores se escarchan,  realmente se dimensiona  el esfuerzo que significa brindar y recibir educación en un sitio como éste, hermoso e imponente, pero agreste. Los niños y niñas saben que éste no es un día más,  no sólo terminan el año y empiezan las vacaciones, sino que su escuela (y su hogar) se llena de visitas, familia, autoridades del departamento, trabajadores y vecinos de la zona, como nuestro compañero Aldo Fernández  que revista en Alta Tensión pero trabaja allí, recorriendo y monitoreando las líneas de las altas cumbres,   y también otros llegan desde lejos, como nosotros. Saludan felices, mientras la directora de la escuela, Nidia Merlo que es de la zona y realizó sus estudios allí,  sale a recibirnos y nos invita con un desayuno con mate cocido caliente, en el comedor del albergue.

Los profes y maestras nos muestran orgullosos los avances como el patio de juegos en el patio interno del albergue, y destacan que la incorporación de horas de educación artística y deportiva ha sido un salto importantísimo para los alumnos en su desarrollo integral. Luego del desayuno, hicimos entrega de las mochilas, los cuadernos y las sorpresitas. Las mochilas y los útiles fueron guardadas en el albergue, esperando listas para cuando en agosto, una vez que pase el frío intenso, los alumnos retomen las clases, con mochilas y útiles nuevos, donados por la Secretaría de Acción Social y Deportes.

Durante el acto, luego del izamiento de la bandera y entrada de los abanderados, los  docentes fueron  presentando  a los niños que se recibían en los distintos niveles y entregándoles su diploma, luego se invitó a Paloma, elegida mejor compañera y alumna a brindar unas palabras.

“Estábamos felices”

Paloma es alumna de la secundaria en la  escuela y relata el año escolar vivido con sus compañeros, dificultades, aprendizajes y momentos que quedaron grabados, entre ellos el viaje a Mina Clavero  que organizamos el año pasado  en conjunto con la escuela,  donde los recibimos en nuestra Colonia General San Martin.  “Este año fuimos de viaje a  Mina Clavero y estábamos felices” “Nos divertimos mucho” “Lo que más nos gustó fue el hotel, las camas eran muy blanditas y la comida muy rica” “Estábamos felices”, dijo Paloma, y eso nos llena el alma.
La Directora de la escuela Nidia Gómez cerró con las palabras finales y presentó la muestra de danzas folclóricas que interpretaron los niños y niñas de todos los niveles, que se llevó todos los aplausos. Finalmente fuimos todos invitados a compartir un almuerzo bien criollo, con empanadas y locro, preparado especialmente por el personal de la escuela. Es un honor y un compromiso para todos los lucifuercistas acompañar a los niños y niñas de la Pampa de Achala en su camino de esfuerzo, crecimiento y superación.

Alicia Gianobi entrega a los niños y niñas de los cuadernos personalizados que fueron diseñados especialmente
Nuestros compañeros Ulises Montoya, Martín y Alicia Gianobi, junto a los alumnos de la escuela que muestran sus cuadernos

 

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