LA REBELIÓN DE LAS FLORES NATIVAS

Mujeres indígenas ocupan Ministerio del Interior: «No nos vamos a ir hasta que nos reciba el Ministro». «Nos están violando, nos están matando»

«Traemos denuncias, demandas, propuestas», explicó Moira Millán al ingresar junto a mujeres indígenas al Ministerio del Interior, al mediodía de este miércoles.

El «Estado históricamente racista», dijo la activista, no reconoce la plurinacionalidad.

«Las empresas extractivistas están contratando sicarios», denució Moria Millán. «Nos están violando, nos están matando», enfatizó.

«El problema lo tiene el Estado, por tantos siglos de explotación y discriminación», recalcaron durante la protesta.

«Del Ministro depende de que podamos liberar rápidamente este espacio», enfatizó la dirigenta Moira Millán, al explicarles a las y los funcionarios de la Institución por qué estaban allí llevando adelante esa medida de ocupación pacífica.

 

COMUNICADO: La rebelión de las flores nativas

Las mujeres indígenas en Argentina decimos BASTA al terricidio.

Nosotras las mujeres indígenas de diferentes territorios en conflicto, pertenecientes a diversas naciones indígenas de Argentina, venimos a traer el pensamiento, la palabra, la propuesta, que ha surgido desde el corazón de la tierra que late bajo nuestros pies. Este corazón está constituido por todo el mundo espiritual que sostiene la vida de la tierra, a las que nombramos de diferentes maneras, según las voces de nuestros pueblos, reafirmando la plurinacionalidad territorial que conformamos desde siempre. Nos autoconvocamos para venir porque los funcionarios tienen la obligación de escucharnos.

Nosotras somos dadoras y guardianas de la vida y como cuando una madre le dice a su hijx: basta, que pare, venimos a decirle basta a este sistema capitalista, racista y patriarcal que está poniendo en riesgo la vida del planeta.

A través nuestro, hablan miles de años de cultura que han construido una forma de habitar el mundo en relación de reciprocidad y amorosidad con la tierra. A través nuestros hablan nuestras ancestras y ancestros, que fueron guardianes de esa sabiduría y que con mucho dolor y sacrificio pudieron legarnos su saber. A través nuestro habla la tierra, esa tierra con la que nos vinculamos en nuestra espiritualidad, en nuestra forma de entender la vida. Honrando el suelo que pisamos, honrando el fruto de la tierra que nos alimenta. Honrando las distintas formas de vida, venimos con decisión, con coraje y dignidad a decir: Basta.

Acusamos de terricidio a los gobiernos, y a las empresas que están asesinando nuestros territorios. Llamamos terricidio al asesinato no sólo de los ecosistemas tangibles y de los pueblos que lo habitan, sino también al asesinato de todas las fuerzas que regulan la vida en la tierra, a lo que llamamos ecosistema perceptible. Esos espíritus, son los responsables de que la vida continúe sobre la faz de la tierra y ellxs están siendo destruidos conjuntamente con su hábitat. No habrá posibilidad de reparar y restablecer estos ecosistemas, por más que se pueda reforestar o crear espacios verdes, la fuerza que habitó esas áreas habrá desaparecido para siempre, estamos a tiempo de evitarlo.

El emergente Social hoy es la tierra, y nosotras voceras de su dolor.

El terricidio además destruye pueblos enteros que son los guardianes de un modo de entender el arte de habitar, que es necesario para poder emplazar una nueva matriz civilizatoria. Cuando se eliminan, cuando se asesinan a los pueblos indígenas se está asesinando también la oportunidad de construir un nuevo modelo de sociedad. Cada unx de nosotrxs, los pueblos indígenas no solamente tenemos las teorías, tenemos las prácticas de sociedades recíprocas con la naturaleza que sostienen la vida como principal valor.

En este momento en el mundo van surgiendo voces clamando contra el cambio climático, exigiendo a los gobiernos que pongan freno, voces que salen de Europa y que cuentan con todos los reflectores y amplificadores en los medios de comunicación. Sin embargo la política global racista, logra que las voces de los pueblos indígenas sean inaudibles e invisibilizadas, y nuestras muertes resulten socialmente indiferentes.

Nosotras las mujeres indígenas somos los cuerpos que más padecemos estas atrocidades.

A nuestros hombres le decimos: ¡Despierten! Nuestra lucha antipatriarcal es una lucha anticolonial. Revisen sus conductas que están permeadas por esta mentalidad colonizadora, esclavista, occidental, que nos ha puesto en un lugar de sumisión, de humillación y de maltrato. Cuando antiguamente siempre fuimos dualidad complementaria unidos desde la reciprocidad y amorosidad entre los seres. Queremos volver a recuperar esta sabiduría que nos habita. En muchas de nuestras comunidades no hay agua, para lavar la ropa tenemos que caminar 3 o 4 kilómetros, cocinar el alimento para nuestra familia se ha convertido en una misión casi imposible, ríos represados, contaminados, bosques devastados, selvas asesinadas.

Denunciamos terrorismo de Estado ya que sufrimos cotidianamente detenciones y allanamientos arbitrarios; desapariciones y torturas; desalojos a nuestras comunidades que son una violación a nuestros derechos y leyes vigentes que nos resguardan. Así como no se respeta la consulta previa informada. También denunciamos la militarización de los territorios.

Nos toca a nosotras históricamente sostener y guardar la vida y de nuestras familias, es por ello que el ensañamiento contra las mujeres indígenas es mayor.

En el 2do Parlamento de mujeres indígenas por el Buen vivir se realizó una encuesta que da cuenta del feminicidio que exponemos. En la Argentina de hoy, ocho de cada diez mujeres indígenas sufren violaciones, abusos y violencia física. Siete de cada diez lo sufren por parte de policías y fuerzas de seguridad del Estado. De cada ocho mujeres, siete no pueden acceder a la justicia. Cinco de cada ocho mujeres violadas y asesinadas son ancianas, en la mayoría de los casos autoridades espirituales.

Hemos recorrido un largo camino para llegar a Buenos Aires, venimos con propuestas que creemos contribuirán a ayudar a la lucha contra el cambio climático, y a restablecer la equidad y reciprocidad entre los pueblos.

Tenemos la responsabilidad de ser portadoras de este mensaje, no podemos volver a nuestros territorios sin haber hablado y sin tener la certeza de que no solamente los máximos funcionarios que administran este país nos hayan escuchado, sino también seamos audibles ante todos los pueblos del mundo y consensuemos el buen vivir como derecho.

Salvaguardar la vida de los territorios, frenar el cambio climático, es nuestra obligación. Parte de las propuestas que traemos son fundamentales para que se introduzcan en la agenda política pase lo que pase en las próximas elecciones. No seamos obsecuentes con los políticos de turno.

No hay para nosotras individuos líderes sino pueblos liderando su futuro. La vida no se negocia.

Hemos permitido la imposición de un sistema de muerte, que ha desnaturalizando a la humanidad, queremos recordarle que nada traemos al mundo al llegar y nada nos llevamos al partir, sólo dejamos nuestras huellas en el fugaz andar de nuestras vidas.

¡Les pedimos estar alertas! Sean ahora ustedes les guardianes de nuestras voces en esta ciudad.

Decretamos la rebelión de las flores Nativas.

Sembraron terricidio cosecharán Rebelión!!!

Fuente: Resumen Latinoamericano 09/10/2019.

 

 

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