EL 17 DE OCTUBRE DE 1945: LA HORA DEL PUEBLO

El gobierno es del pueblo y para el pueblo cuando realmente es ejercido por el pueblo. Pero hoy, no es un hombre del pueblo el que conduce los destinos de nuestra patria, por eso es necesario evocar el 17 de Octubre con orgullo, con lealtad y con el compromiso de seguir luchando por una Argentina soberana y para todos, sin perder de vista las conquistas logradas con Perón bajo la bandera de justicia social.

 

Perón y los trabajadores

Al iniciarse el gobierno de la denominada “Revolución del 43″, el movimiento obrero estaba dividido en cuatro centrales sindicales, y una de las primeras medidas fue intervenir los sindicatos. Ante esta situación, los dirigentes de la CGT N° 2, cuya personería había sido suspendida por el gobierno, entablaron contactos con jóvenes oficiales del Ejército, entre ellos el coronel Juan Domingo Perón y el coronel Mercante, a fin de promover la sanción de un conjunto de leyes sociales. Perón solicita ser designado al frente del Departamento de Trabajo, organismo que será el enlace del gobierno con los sindicatos y que en diciembre de 1943 alcanza el rango de Secretaría. En 1944 se creó nuestro sindicato y se sancionan 123 convenios colectivos de trabajo y al año siguiente otros 347, los cuales alcanzaban a más de dos millones de trabajadores. La gestión de Perón es apoyada por los gremios, que comienzan a respaldar su posible candidatura presidencial, lo que genera recelos entre los oficiales que integraban el gobierno. El malestar hacia la figura de Perón crece y a principios de octubre del 45, el ministro de Guerra Avalos, cabeza de los sectores conservadores del Ejército, plantea la detención de Perón, la entrega del Ejecutivo a la Corte Suprema y la convocatoria a elecciones. Presionado por esos sectores, el presidente Farrell ordena el 12 de octubre la detención de Perón y su traslado a la isla Martín García. Tres días después, el gremio azucarero de FOTIA se declara en huelga para reclamar su liberación, los obreros de la carne de Berisso y Ensenada se adhieren de forma masiva. Las protestas y piquetes se multiplican en fábricas y talleres de Avellaneda, Lanús, Valentín Alsina y los barrios obreros de Rosario. La CGT, unificada desde 1944, exige que “se mantengan las conquistas” tras la realización de un plenario en el que se llama a una huelga general para el 18 de octubre. Los hechos se precipitan: Perón acusa un malestar y es trasladado al Hospital Militar en el barrio de Belgrano, donde arriba el día 17 por la madrugada.

 

 

El 17 de Octubre

En las primeras horas de ese caluroso miércoles de 1945, los sindicatos, ante la presión de las bases, se movilizan para exigir la liberación de Perón. Ante el avance de los trabajadores hacia Plaza de Mayo, la Policía resuelve levantar los puentes sobre el Riachuelo, pero la gente cruza en balsas y a nado. La multitud era imparable y en las primeras horas de la tarde colma la Plaza de Mayo donde los trabajadores se refrescaron los pies en una fuente. Esa imagen horrorizó a la prensa tradicional, que no tardó en hablar de “aluvión zoológico” a la hora de estigmatizar a los trabajadores. Aunque varios mandos del Ejército lo solicitaban, el gobierno se niega a reprimir y envía emisarios al Hospital Militar con el objetivo de pactar con Perón. En Casa de Gobierno, se acuerda el pase a retiro de Avalos, la renuncia del gabinete y la convocatoria a elecciones generales para los primeros meses de 1946. Ante el clamor popular, Juan Domingo Perón sale al histórico balcón de la Casa Rosada, eran pasadas las 23 horas, y se dirige al pueblo: “Trabajadores, muchas veces he asistido a reuniones de trabajadores, siempre he sentido una enorme satisfacción, pero desde hoy sentiré un verdadero orgullo de argentino, porque interpreto este movimiento colectivo como el renacimiento de una conciencia de los trabajadores que es lo único que puede hacer grande e inmortal a la patria”.

 

Fuente: TELAM / Revista Matices

 

 

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