HOMENAJE A JAIME TORRES

Festival Nacional de Folklore de Cosquín 2019

Homenaje a Jaime Torres

 

La sexta luna del Festival de Cosquín 2019, estuvo dedicada a la provincia de Jujuy. Entre otros actuaron Los Tekis, Milena Salamanca y Bruno Arias, a quién le tocó hacer la apertura que como siempre tuvo una fuerte carga emotiva y política.

Para abrir su concierto, Bruno Arias reunió a los hijos de Jaime Torres y los músicos que integraron el grupo del maestro charanguista para brindarle un merecido homenaje a casi dos meses de su lamentable fallecimiento.  Soledad y Manuela, hijas de Jaime, acompañaron con bombos y Juan Cruz, su otro hijo, tocó el charango.  Entre los músicos estaba el sikuri Luis Salamanca que acompañara a Jaime Torres en su última actuación en el Atahualpa Yupanqui en 2016.  En aquella oportunidad entre otros temas, interpretaron Yuyari, una danza ecuatoriana que fue elegida por Bruno Arias para rendirle el homenaje mientras en la pantalla se proyectaban escenas de la Quebrada de Humahuaca donde fueran soltadas las cenizas del gran Jaime Torres. Las crónicas de aquella 6ta. Luna remarcaban que junto al espectacular cuerpo de baile, “el sonido de la banda de sikuris envolvió el escenario. Sus hijos, visiblemente emocionados, acompañaron esa danza colectiva y celebratoria para despedir al maestro en un escenario central del folclore argentino, el mismo en el que tocó tantas veces reafirmando su origen cultural”.

Antes de la apertura, Eléctrum dialogó con Luis Salamanca:

 

Luis Salamanca: “El legado de Jaime no puede pasar desapercibido”

 

–  Para la sexta luna coscoína Ud. ha sido convocado para participar de un homenaje a Jaime Torres, cuéntenos sus sensaciones.

–  Es una destacable iniciativa de Bruno Arias, con quien me une una relación de varios años, lo felicito realmente por este reconocimiento a un enorme artista que lamentablemente falleció hace poco pero su legado no puede pasar desapercibido. El folklore argentino debe celebrar y visibilizar ese legado cultural de Jaime, que es muy grande; las futuras generaciones tienen que conocerlo y nosotros honrar esa memoria.

–  Aplaudimos el homenaje porque no hay que olvidar que fue un importante difusor de nuestra cultura por el mundo.

–  Jaime Torres fue un guerrero de la cultura, supo batallar frente a todo, como un cóndor que se cayó del cielo y volvió a elevarse.  Hay muchos difusores pero no todos batallan contra la cultura dominante en el mundo, así como hay imperios económicos, hay imperios culturales que son los que sostienen los imperios económicos, claramente nuestro país no es ajeno a esto y de pronto tener un charango en la mano es mucho más que la difusión de una cultura.

–  Un diario nacional lo recordó con estas palabras: “Cada vez que el artista de rostro indígena y manos sublimes tocaba ese pequeño instrumento, mostraba y demostraba que la música puede ser una expresión de lo más bello de la vida”.

–  Jaime siempre será una referencia de la cultura andina y del Norte. La significación que puso de relieve universal por ejemplo el tantanakuy (en quechua, encuentro de unos con otros), esa congregación de músicos que sólo él impulsó y cuando dejó de hacerlo nadie tomó la posta. Muchos lo criticaron pero no fueron capaces de hacer lo que él logró.

–  ¿Cómo era el vínculo con ustedes, con sus colegas?

–  Yo tuve una excelente relación, cuando Jaime me convocó fue un honor decir que sí y me pasó también que vi a Jaime muy parecido a mi padre en lo emocional, en eso innato de la cultura ancestral, de la memoria genética. Mi papá era un indio y Jaime igual. Podía llevarme bien con él porque reconocía aspectos de mi papá.

–  ¿De qué manera influyó en lo personal?

–  Me permitió participar de eventos y conocer personalidades de la cultura mundial, es decir que si no fuera por él no hubiese podido enriquecer como lo hice. Después en lo artístico, siempre fue muy respetuoso de mi música y para mí eso vale oro.

–  ¿Y de Bruno Arias que nos puede decir? Usted lo apoya mucho.

–  Bruno es un chico, le digo así porque lo conozco desde que tenía 17 años, y cuando fue a La Plata vivía con mi hermano, Alex Salamanca que actualmente es el percusionista de Bruno. Él logra algo que es muy difícil de lograr en la música folklórica que es ampliar el auditorio, todos los folkloristas transitan por caminos que otros ya lo han transitado con un público especifico. Bruno logró llegar a más gente, a otro público como es el joven; en muchos lugares que he estado he visto a profesores enseñando música popular con la música de Bruno Arias y eso no es una casualidad, porque sin fines de lucro ha recorrido el país difundiendo nuestra cultura, por ejemplo me ha tocado acompañar a Bruno a distintos lugares, íbamos a escuelas para transmitir lo que sabíamos hacer y eso es un mérito de Bruno.

 

 

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