HOMENAJE A UN MILITANTE DE VERDAD MANUEL REYES Y UNA JORNADA PARA LA EMOCIÓN

Nuestra sala Lorenzo Racero del tercer piso de nuestra sede sindical, nuevamente fue el ámbito de una actividad trascendente,  porque el viernes 22/11/19 rendimos homenaje a uno de los dirigentes político-gremial que marcó el camino para la defensa de los trabajadores y para la construcción de una argentina para todos.  Participó en las luchas de la décadas del 60 y 70, en la reorganización del Movimiento Obrero participando a partir de 1980 en la constitución en Córdoba de la CGT Brasil encabezada por Saúl Ubaldini, desde la que se luchó contra la dictadura cívico-militar para recuperar la democracia. Fue Diputado Provincial, cargo desde el cual se constituyó en uno de nuestros aliados fundamentales para luchar contra los intentos de privatización de EPEC en la década del 90.  Además fue uno de los que creó la “Corriente Atilio López” de activa presencia en acontecimientos gremiales, sociales y políticos.

Fue un homenaje-sorpresa porque Manuel Reyes se enteró en el momento que sería homenajeado, ya que a él, se le había informado que sería un acto por el día de la Militancia.  El homenaje estuvo organizado por el compañero Carlos Gonella conjuntamente con nuestra Subcomisión de Derechos Humanos que coordina Alfredo Seydell y que preside nuestro Secretario General Gabriel Suárez

Antes del inicio del acto, nuestra compañera Roxana Maldonado interpretó “Ñangapiri” de Antonio Tarragó Ros, “La canción es urgente” de Teresa Parodi y “La Maza” de Silvio Rodríguez.

Posteriormente abrió el acto el compañero Carlos Gonella e hicieron uso de la palabra los compañeros Juan Villa, Ilda Bustos y Gabriel Suárez, quienes pusieron de relieve la personalidad y el compromiso de Manuel Reyes  con las causas populares.

A continuación, al compañero Manuel Reyes se le entregó un pergamino firmado por todos los presentes.  Manuel agradeció a nuestro Secretario General   Gabriel Suárez y a todos los compañeros y compañeras por el gesto que no esperaba, y pronunció un mensaje muy interesante que reproducimos a continuación:

Manuel Reyes: “Lo que caracteriza a los trabajadores es la generosidad”

Los que transitamos la vida sindical, la vida política, lo hacemos con la convicción de que es una obligación que tenemos y también un privilegio.  Los que transitamos ese tiempo, jamás pensamos si alguien alguna vez va a poner nuestro nombre en algún libro por hacer las cosas para que nos hagan un homenaje.  Los compañeros con los que pude compartir el tiempo de militancia tanto sindical como política, no pensaban en eso ni organizaban  una instancia que pueda ser luego recordada.  Sí  creo que nuestra participación gremial y política tiene que ver con la obligación que tenemos todos de contribuir a crear las condiciones de vida, a crear una sociedad más humana, solidaria y por sobre todo una Argentina completa, una Argentina para todos, una Argentina en la que no solamente haya oportunidad para todos, sino que también haya oportunidad de derechos, de vivir bien, oportunidad de que tengamos también un horizonte concreto para nuestros hijos, para nuestra familia, para nuestros amigos, para los vecinos y para todos los que de alguna manera vivimos en esta bendita patria.

Mi origen es peronista, mi viejo siempre se jactaba, siempre mostraba un carnecito que tenía hecho en papel tela, medio marroncito, que era el primer carné del Partido Peronista que luego del Partido Único de la Revolución Nacional, se crea el Partido Peronista, primero el Partido Laborista que lo lleva a la presidencia.  Mi viejo era eso y yo soy de los “cabecitas negras” que vino a Córdoba en esa segunda migración o segunda oleada interna. Llegué a Córdoba en 1950 desde Orán, bien al norte de la provincia de Salta, donde veía como las políticas de Perón, las políticas que hoy llamamos nacionales y populares, ya reivindicaban a la gente.

Orán en aquellos años, era un centro de mucha actividad, está a 300 km de la ciudad de Salta y a 50 km de la frontera con Bolivia.  En aquella época había catorce aserraderos de madera que era una de sus industrias, había una enorme cantidad de plantaciones de cítricos y estaba el campamento Río Pescado que estaba precisamente cerca del puente internacional Aguas Blancas, donde había pozos petrolíferos. Es decir, había una riqueza total. Pero, hasta que llegó Perón, había una súper explotación, tanto en  los cañaverales donde estaba el ingenio San Martín del Tabacal de Patrón Costa. Allí eran explotados los indios, como le llamaban ellos, hoy se le llaman originarios, entre ellos los tobas. No sé si sabrán que en aquellos tiempos se cortaba los canutos de la caña de azúcar y se sembraban a mano en cada surco y cada uno de esos laburantes iba poniendo ese canuto y cuando venía la zafra, pelaban las cañas a machete. Era una súper explotación como pasaba con la industria maderera, no tanto la del petróleo porque era otro nivel.

Pude ver y palpar de muy chico cómo recibía la gente las políticas de Perón. Por ejemplo para los indios tobas, su consigna para hacer valer sus derechos era “lo dijo Perón”. El Estatuto de Peón de Campo es precisamente una de las creaciones del peronismo para reivindicar el trabajo rural, fue una dignificación y no solamente una reivindicación de carácter económico, sino que la gente se sintiera realmente digna.

Con esos aportes fui creando mi propia idea, por eso mi identificación con el peronismo no es una cuestión partidaria, de hecho que me encanta cantar la Marcha y escuchar tocar el bombo, son los signos que también nos identifican. Pero es mucho más.

Eso es lo que de alguna manera me fue guiando un poco y me fue dando algunos elementos cuando estaba trabajando en una enorme farmacia con 45 empleados. Ahí fui viendo cómo iba cambiando la vida de todos. En marzo de 1951 ingresé a ese establecimiento como cadete y hasta el 55 cuando vinieron los “fusiladotes” había reivindicaciones.

El primer Convenio Colectivo de Trabajo que me favoreció como trabajador era de 1950, que precisamente lo había firmado Eva Perón. Esos compañeros de la Federación lograron que se hiciera el acuerdo con la presencia de Evita. Esas cosas te marcan mucho y en ese tiempo que pude vivir, el gobierno peronista del 50 al 51,  teníamos un Convenio Colectivo de Trabajo que decía por ejemplo que como empleado cadete nos tenían que entregar capa para la lluvia, la bicicleta, las galochas que ya no se usan más y que eran los zapatos de goma para la lluvia. El Convenio Colectivo de Trabajo también decía que todo dirigente sindical y delegado tenía cinco días en el mes para hacer práctica sindical e ir al sindicato para realizar su función, esto sigue vigente.

En mi caso particular vendía diarios, fui cadete de una zapatería en Orán, pero acá entré como un trabajador registrado como se dice ahora,  o en blanco.  Todas esas cosas van quedando como sedimento en la conciencia. Cuando la revolución del 55, a nosotros ya en Córdoba, a mi viejo cada vez que se acordaba lo encanaban, nada más porque era peronista. Todas esas cosas me fueron marcando de alguna manera y el peronismo, esa cantidad de elementos que están reunidos en una doctrina, todo lo que significa la comunidad organizada, todas esas cosas fueron los fundamentos que nutrieron mi conocimiento y sobre todo lo que ya mencioné, que todos tenemos la obligación de construir la patria completa.

Así fue dándose mi trayectoria, lo que mencionaron Gabriel, Ilda, Juan, no sé si será para tanto, lo que sí sé, y  que puedo decir hasta con sano orgullo, es que toda vez que hubo necesidad y oportunidad de pelear y hacer algo, no le esquivé, allí estuve (cerrado aplauso). A veces simplemente como aguatero para llevarle agua a los jugadores.

En ese andar siempre algo se aprende, y cuando dábamos alguna charla en el gremio nuestro para los compañeros más jóvenes, yo decía que no es que supiera mucho sino que he vivido muchos años, nada más, y he tratado –como dice la canción- de honrar la vida.

Puedo contarle miles de anécdotas, como lo que decía Gabriel de su padre Gerónimo Suárez.  Con Gerónimo nos tocó estar “guardados” un tiempo, pero otros la pasaron peor.

Una de las cosas que rescato y quiero compartir con ustedes es que estamos siendo protagonistas, actores y espectadores de un proceso político que nos pone a las puertas de la posibilidad de consolidar definitivamente una Nación libre, justa y soberana, como decía Juan Domingo Perón, que creo que a esta altura ya son de todos, excede al peronismo porque no se puede concebir a una país sin Independencia Económica, Justicia Social y sin Soberanía Política que es lo esencial.

Estamos al inicio de la instalación de un gobierno que todos nosotros de alguna forma hicimos un esfuerzo para que esté y seguramente todos tenemos la obligación y la expectativa de hacer no solamente las cosas buenas que ya se hicieron, particularmente en los 12 años de Néstor y Cristina, que son según mi criterio los más parecidos a la etapa peronista del 45 al 55. Se pueden rescatar muchas cosas buenas que se realizaron pero es importante que se hagan otras tantas que son necesarias, sobre todo crear una conciencia colectiva que nos haga entender definitivamente que no hay posibilidades de realización personal en una sociedad que no se realiza. Esa es una consigna del peronismo. Con lo cual, todo lo que podamos hacer para eso es indispensable.

Sin duda alguna les cabe la mayor responsabilidad a los dirigentes políticos, sindicales y sociales, a los empresarios, porque prácticamente manejan los resortes del poder o por lo menos están cerca de ellos. Indudablemente no hay que dejarlos solos, hay que acompañarlos siempre aún en las equivocaciones, aún en los errores pero eso sí, hay que decírselos, hay que reclamárselos,  porque la realidad de estos últimos cuatro años que ha dejado los altos índices de pobreza, de endeudamiento, de postergaciones, debe servirnos como una lección, aunque muy dura, pero que la tengamos presente permanentemente. Y una de las cuestiones que siempre abogué, pero creo que todos comparten, es la unidad conceptual, aquella unidad que nos permite a nosotros por arriba de todas las diferencias, ir por el objetivo común que nos tiene que contener a todos.

Ojala que podamos darle a Alberto la posibilidad no solamente de hacer un buen gobierno en cuatro años, sino de darle continuidad al proyecto nacional y popular que viene del fondo de la historia, que viene de Mariano Moreno, de Rosas, de Dorrego, y que ha pasado por los 30.000 y tantos otros compañeros que han caído en la lucha.   

Agradecer la presencia de tantos compañeros como Jaime Díaz Gavier que nos conocemos de cuando era asesor de bloque allá en primera diputación, compañero que ha tenido el honor y la responsabilidad histórica de ser uno de los jueces que condenaron a los genocidas. Es un honor (aplausos).  Y también los otros compañeros como el “Pecho” Bardach que nos conocemos de muchos lugares, andar caminando la calle cuando había que reforzar en el tiempo del ubaldinismo, cuando el movimiento obrero era la referencia y la representación política del conjunto de los argentinos durante  los seis años del alfonsinismo, la CGT de Ubaldini fue la línea que tuvo el Movimiento Obrero de Córdoba, esa es una lección y es un orgullo que hay que tener siempre presente. Están un montón de compañeros, el Negro Villa, Carranza, el Negro Pedro Gaitán. De él les cuento una anécdota, hace dos o tres años lo tuvieron que operar de la panza, para los estudios generales y le preguntaron cuántas operaciones había tenido y dijo ninguna. Cuando lo llevan al quirófano, le ven un montón de cicatrices en la panza, entonces le dicen ¡cómo ninguna!… pero lo que tenía eran las cicatrices de los enfrentamientos.

Son tantos los compañeros que puedo nombrar, esta Ricardo Obregón Cano, el hijo de nuestro recordado gobernador popular, qué puedo decir de Atilio López, el hijo del legendario Negro, para mí es una leyenda el Negro Atilio López, una leyenda que continúa en la conciencia de los trabajadores, ahí está el sacrificio, ahí está el mártir, porque lo reconozcan o no, lo nombren o no, muchos dirigentes siguen tomando el ejemplo de lo que fue el Negro Atilio, no solamente en la capacidad de acción y en la decisión, sino también en esa posibilidad de salvar diferencias para poder trabajar juntos, ir adelante juntos, luchar juntos, una de las cosas que al Negro Atilio siempre lo distinguió.  Jodón como era, siempre tenía una broma para algunos compañeros que se equivocaban o que estuvieron en contra, que él siempre tenía alguna salida especial, un tipo fenómeno.  En la CGT en Vélez Sarsfield 137, nuestro sindicato tenía una piecita en el fondo, de manera que con él y con otros dirigentes nos veíamos seguido como con el Gringo Lumelo y un montón de compañeros.

(….) en tantas instancias en las que hemos pasado -porque como decía recién tenemos la obligación de participar desde el lugar en que estemos- como en la Renovación, en el FREPASO, en el Polo Social, en compromiso K, todo lo que venía a mano, en toda trinchera que se abría nos sumábamos, ¿para qué? por lo menos para seguir peleando.

Con Horacio Barri nos conocimos en el 84, 85 en el Movimiento de Unidad, Solidaridad y Organización, también en esos lugares se peleaba.  Tantos compañeros que nombrarlos estaríamos toda la noche.

Cuando escuchaba la canción sentida La Maza  que llega tan a fondo (que interpretó la compañera Roxana Maldonado), me hacía acordar que los dirigentes sindicales tenemos una característica: o tocas la guitarra, o sos buen zapateador o cantor, o bailarín, o recitador, por lo que  para terminar  recitaré una poesía de un gran poeta de la Guerra Civil Española, Miguel Hernández.

Y ante la admiración de todos, recitó el poema “Sentado sobre los muertos”

Manuel Reyes al centro, rodeado por la militancia que en distintas épocas participó con él, en momentos de lucha y de construcción
Manuel Reyes, un luchador comprometido con sus ideales
Nuestra compañera Roxana Maldonado, Delegadas de Villa Allende, interpretó tres temas de nuestra música popular
Ilda Bustos, Manuel Reyes en uso de la palabra, nuestro Secretario General Gabriel Suárez, Carlos Gonella y Juan Villa
Nuestro Secretario General Gabriel Suárez, le entrega un obsequio de nuestro sindicato al compañero Manuel Reyes. Son dos tomos de una obra escrita por Norberto Galasso

 

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