REDISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA

En las culturas indígenas predomina el criterio de que se debe vivir bien y que todos somos de la tierra, es decir que no consideran que la tierra sea de propiedad privada.

En 1853 se sancionó nuestra Constitución Nacional que en su artículo 14 establece el derecho a la propiedad incluida la tierra.  Pero particularmente a través de la denominada campaña del desierto, millones de hectáreas fueron adjudicadas a las familias ligadas al poder de entonces.  Enormes latifundios quedaron en manos de unas pocas familias, situación que en las últimas décadas se ha agravado porque incluso muchas de esas enormes propiedades pertenecen a extranjeros o bien son explotadas por el denominado agronegocio.

En 1949, el gobierno encabezado por Juan Domingo Perón se ocupó de este problema entre otros, por lo que convocó a una Constituyente sancionando finalmente la Constitución de 1949 que en su  Art. 38 establecía:  “La propiedad privada tiene una función social y, en consecuencia, estará sometida a las obligaciones que establezca la ley con fines de bien común. Incumbe al Estado fiscalizar la distribución y la utilización del campo e intervenir con el objeto de desarrollar e incrementar su rendimiento  en interés de la comunidad, y procurar a cada 1abriego o familia labriega la posibilidad de convertirse en propietario de la tierra que cultiva”.

A su vez en el art. 39 se establecía: “El capital debe estar al servicio de la economía nacional y tener como principal objeto el bienestar social. Sus diversas formas de explotación no pueden contrariar los fines de beneficio común del pueblo argentino.

Y en la primera parte del Art. 40: “La organización de la riqueza y su explotación tienen por fin el bienestar del pueblo, dentro de un orden económico conforme a los principios de la justicia social. El Estado, mediante una ley, podrá intervenir en la economía y monopolizar determinada actividad, en salvaguardia de los intereses generales y dentro de los límites fijados por los derechos fundamentales asegurados en esta Constitución”.

Por supuesto que los art. 38, 39 y 40 no podían ser tolerados por los latifundistas, como tampoco el poder económico toleró el artículo 37que establecía claramente los derechos del trabajador,  de la familia, de la ancianidad y de la educación y la cultura, y sobrevino el golpe del 55.  Cada vez que el poder económico o  “la embajada” consideran que sus intereses están en riesgo de ser redistribuidos en el pueblo, han orquestado  un golpe como fue en el 66 y en el 76, o montaron una feroz campaña mediática-judicial  defenestradora del poder popular para ganar el gobierno como en 2015.  Y no solo en Argentina, es el modus operandi en todo el cono sur.

Ahora bien, a partir del 10 de diciembre de 2015, el gobierno de Macri, entre otras medidas antipopulares,  comenzó a quitar retenciones a la exportación agropecuaria porque falsamente aducían que de esta manera el país crecería y se fomentarían las inversiones.  Fue una mentira atroz porque nuestro país en lugar de crecer, desde 2016 ha decrecido; lo único que creció es el desempleo, la inflación, la pobreza, la indigencia, los precios de los servicios y la deuda externa.

Entonces ¿cómo es posible tolerar que el grupo denominado “campo-ciudad” y la denominada Mesa de Enlace, ya estén amenazando al gobierno popular que asumirá el próximo 10 de diciembre con cortar las rutas si lógicamente se restituyen las retenciones?

Es necesario recordar que el art. 4° de la Constitución de 1853 establece que “El Gobierno federal provee a los gastos de la Nación con los fondos del Tesoro nacional formado del producto de derechos de importación y exportación, del de la venta y locación de tierras de propiedad nacional, de la renta de Correos, de las demás contribuciones que equitativa y proporcionalmente a la población imponga el Congreso General, y de los empréstitos y operaciones de crédito que decrete el mismo Congreso para urgencias de la Nación o para empresas de utilidad nacional”.  En la reforma de 1949 y en última reforma constitucional de 1994, este artículo 4° se mantuvo con el mismo texto.

En definitiva señores del agronegocio, es un derecho de todo el pueblo argentino que aporten impositivamente por el derecho a la exportación tal como está establecido en la Constitución Nacional, siendo facultad del Congreso de la Nación determinar el porcentaje que corresponda para que el Estado pueda cumplir con sus obligaciones constitucionales en beneficio de todo el pueblo argentino.

Tengamos en claro que las retenciones se aplican a los agroexportadores, que no vengan conque las retenciones el Estado se la aplica a los chacareros.  Entonces el Estado deberá proteger a los verdaderos chacareros y aplicar el derecho de exportación a los que lucran con la renta extraordinaria de los commodities.

Mientras tanto, el movimiento obrero deberá estar atento para responder ante  cualquier maniobra extorsiva de los desestabilizadores que accionen contra los intereses  del pueblo.

 

Los sojeros amenazaron al gobierno entrante con permanecer al costado de las rutas para impedir que se reimplanten las retenciones.  Lo preocupante es que el gobernador de Córdoba los apoya

 

 



Impuesto a las ganancias y retenciones

La razón de existencia de los impuestos es la de ser el sostén de cualquier Estado, a través de ellos se financian las prestaciones y/o servicios que el Estado está obligado a prestar para beneficio de su población, llámese salud, educación, seguridad, etc.

Por lo tanto los impuestos son de vital importancia para la nación, en especial para los que menos tienen.

Dicho esto, debemos tomar conciencia que la evasión de impuestos debiera ser considerado por el común de las personas,  un grave delito. El objetivo de los impuestos no es el problema, el problema comienza cuando la recaudación cae por falta de pago de impuestos, empieza a debilitarse la nación.

Supo decir el presidente Macri, que no se puede crecer si se cumple con el pago de tantos impuestos…, quizás esa sea la razón por la cual él, y los de su clase, optaron por tener sus riquezas en paraísos fiscales, para evitar el pago de impuestos. Otros de la clase a la cual él  pertenece, optan por falsear sus declaraciones juradas a la hora de pagar impuestos, declarando que ganan mucho menos de lo que ganan y así pagar menos impuestos…, ésta es otra forma de evadir impuestos.

En especial apelan a estos métodos fraudulentos, aquellos que se dedican a la exportación, sean éstos agroexportadores, o del sector de la industria o cual fuera.  Quizás la Sociedad Rural perciba la intención del gobierno que, para evitar la evasión, analicen más profundamente  sus declaraciones juradas y por esa razón estén a la defensiva amenazando con cortes de rutas si tocan sus retenciones (llegará la hora que nos obligarán a los laburantes a definir si ellos o nosotros), cuando en realidad se trata simplemente de ser equitativo y que cada uno pague lo que corresponda sin que ninguna de las partes perjudique a la otra

Ésta evasión, entonces, obliga al Estado a la creación de nuevos impuestos que se suman a los anteriores con el fin de recaudar lo que la nación necesita para su subsistencia, creando así un círculo vicioso que no termina más y que multiplica la pobreza porque obliga a los que menos tienen a pagar cada vez más.

Como consecuencia de tanta evasión de aquellas personas más adineradas, se llega a gravar los salarios con el mal llamado impuesto a las ganancias ya que en realidad el salario no es ganancia.

Frente a esta coyuntura, nosotros los trabajadores exigimos se revea este impuesto a nuestros salarios. Pero hace falta más que eso, necesitamos imperiosamente que nuestros representantes, llámese legisladores, poder ejecutivo, poder judicial, encuentren la forma de lograr que aquellos acaudalados paguen los impuestos que corresponda, encontrar la forma de desnudar sus mentiras a la hora de declarar sus ganancias, encontrar la forma de reingresar al país los millones de divisas que la mayoría de ellos tienen en los paraísos fiscales, para de esa manera alivianar la pesada carga que tenemos los que vivimos de salarios, los laburantes, los que somos en definitiva la columna vertebral de la nación.

Sra. de Lamparita

 

 

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