LA PUJA POR LAS RETENCIONES A LA RENTA EXPORTADORA

CONCENTRACIÓN AGRARIA, FUGA DE CAPITALES Y UNA ENDÉMICA TRABA AL DESARROLLO NACIONAL

Al hablar del conflicto “del campo”, que desde los primeros días del año, vuelve (otra vez)  a ocupar las portadas, y editoriales de los principales medios en la argentina, es necesario en primer lugar, determinar y precisar  los alcances y contenido de las medias tomadas desde el Gobierno de Alberto Fernández  de  analizar de que hablamos cuando  hablamos del “campo”, que no es un sector homogéneo,  en segundo lugar situar el análisis en el contexto adecuado y prestar mucho cuidado a las comparaciones  livianas y fáciles al conflicto suscitado entre el sector del agro (“el campo”) y el entonces Gobierno de Cristina en 2008.

Las medidas de la polémica

Durante los primeros días de marzo, y luego de largas reuniones y negociaciones con todas las entidades  agrarias (Sociedad RURAL, Coninagro, Confederaciones Rurales Argentinas y Federación Agraria Argentina), el Gobierno del Frente de Todos anunció el nuevo esquema de retenciones, que,  vale aclarar había sido reinstaurado por el propio Macri  en el último año de gobierno.

En el nuevo esquema,  las retenciones a la soja subieron de un 30% a un 33%, a partir de las 1000 toneladas de producción anual, mientras que las alícuotas de exportación sobre el maíz, el trigo y la carne se mantuvieron  sin subas.

Sorpresivamente, o no tanto,  y aun cuando a la salida de la reunión los titulares de las entidades había calificado el encuentro de muy bueno y que “no se analizaban medidas de fuerza”, dos días después, se anunció desde la Mesa de enlace, que componen las entidades el lanzamiento de un paro con “tractorazos” en las rutas.

Aún a cuando a simple vista podría establecerse un paralelismo con el conflicto de 2008, esto sólo es posible sólo si se analiza livianamente o con clara intencionalidad política opositora. En 2008 el proyecto  de retenciones móviles impulsado por el gobierno nacional de Cristina Kirchner, fue implementado sin segmentaciones ni distinciones entre grandes y chicos productores. Un grave error de cálculo que le costó muy caro al gobierno en tanto  posibilitó la confluencia en un mismo bloque opositor de sectores muy distintos dentro del gran universo “del campo”, y  donde los grandes exportadores sacaron provecho arrastrando a pequeños y medianos productores y a chacareros al lockout patronal.

 

En el esquema presentado por el Gobierno de Alberto Fernández, evidentemente se tomó nota de aquel error de cálculo y se tuvo especial cuidado en elaborar un esquema segmentado, teniendo en cuenta las realizadas de los distintos productores y las ganancias extraordinarias de unos y otros.

Quedan expuestos los verdaderos motivos

Inexplicablemente del paro lanzado a pesar de la razonabilidad de las medidas del gobierno, participó Federación Agraria Argentina que nuclea pequeños productores, pero rápidamente sus directivos quedaron en evidencia, cuando federaciones de varias localidades del interior de la provincia de Buenos Aires  e incluso el propio Eduardo Buzzi, otrora activo dirigente contra las retenciones de 2008, salieron a cruzar su definición de adherirse al paro, cuando justamente el  esquema tiene en cuenta las particularidades y necesidades del sector de pequeños y medianos productores.

En definitiva, el “paro del campo”, fogueado descaradamente por dirigentes políticos de Cambiemos,  tuvo sabor a muy poco, y estuvo lejos de lograr la adhesión tanto del sector como socialmente que tuvo en 2008.

Sin embargo el sólo hecho de que a tres meses de la asunción de un nuevo gobierno y en el marco de extrema gravedad en que se encuentra la Argentina, producto del mayor endeudamiento externo en su historia,  se tome una medida de estas características por parte del sector más rico  del país, amerita un análisis

 

Un dilema histórico

En un país en desarrollo como el nuestro cuyo nacimiento estuvo  ligado al sector agroexportador, en las épocas de Argentina como “granero del mundo”, es endémica la disputa por lograr que la renta extraordinaria de las exportaciones aporten al desarrollo nacional y fundamentalmente permitan un desarrollo industrial nacional, que diversifique la estructura económica de la Argentina, característica de toda nación moderna y pujante.

Pero históricamente la minoría dueña de grandes extensiones de tierras, que venden afuera su producción a precio internacional fijado en la bolsa de Chicago, encareciendo todos los alimentos de la mesa de los argentinos y que han participado también de la bicicleta financiera que les permite manejar grandes cantidades de divida norteamericana, se opone hoy e históricamente a una redistribución de la ganancia extraordinaria.

Doscientas once familias son dueñas de la mitad de las tierras cultivables en la Provincia de Buenos Aires, por citar sólo un ejemplo de la enorme concentración que caracteriza el sector, pero además el gravísimo proceso de extranjerización de la tierra abierto en lo 90 implica que detrás de las trabas a la redistribución de la riqueza en Argentina, están no sólo “la histórica oligarquía terrateniente”, sino también los podres e intereses transnacionales que poseen enormes cantidades de tierras en la argentina, todas de las mejores zonas de cultivo y explotación. Un ejemplo de esto son las 900.000 héctareas de Benetton, o las 420.000 de George Soros el financista húngaro-norteamericano (con Cresud, Adecoagro y sus socios argentinos Eduardo Elsztain y Marcelo Mindlin).

Mientras tanto los Argentinos pagamos los alimentos cada vez más caros, muchos, millones de compatriotas no pueden garantizar un plato de comida para sus familias, mientras miles de pequeños productores y trabajadores de la economía popular hacen malabares para poder sostener su producción, que les permita vivir dignamente pero que a la vez ofrezca precios adecuados al mercado interno argentino, sin depender de los precios internacionales que una minoría pretende imponerle a los 45 millones de argentinos.

Es francamente intolerable la actitud mezquina y prepotente de los sectores agroexportadores,  más aún cuando  la situación de crisis social ha llevado nada menos que a crear un Plan Nacional contra el Hambre, con multiplicidad de políticas públicas colaborando para garantizar lo mínimo para una familia, la comida.

Un último dato, para observar la complicidad histórica de estos sectores en trabar el desarrollo industrial y social de la Argentina: se está investigando desde el Banco Central de manera minuciosa, adonde fueron a parar los 129.000 millones de dólares de endeudamiento externo de la Argentina,  que se fugaron en gran medida en la bicicleta financiera, quienes fueron beneficiados y quienes participaron de la fuga. A no sorprenderse cuando esos resultados nos muestren a varios de los  que hoy se oponen a pagar retenciones por sus ganancias extraordinarias.

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Estos solo lucran con la riqueza del suelo argentino
Estos agricultores cultivan la tierra

 

 

 

 

 

 

 

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