MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA, QUÉ PALABRAS

Nunca Más, una frase que nos compromete a no claudicar, a no bajar los brazos, a no rendirnos y eso hace que debamos contar lo que nos tocó vivir a cada uno de nosotros, a un familiar, a un vecino, a un conocido.

Siendo hijo mayor de un dirigente sindical, Jerónimo Suárez, entonces Secretario General del Sindicato de la Madera y Adjunto de las 62 Organizaciones Peronistas, no olvido las conversaciones de mi padre y mi madre Olga, cuando el país recibía la triste noticia de la muerte de Juan Domingo Perón. Ellos decían que se iba a poner feo y poco después me di cuenta que no estaban equivocados.

Recuerdo las palabras de mi padre cuando ocurrió el Golpe del 76: “a cuidar la familia, a cuidar las organizaciones sindicales y a no tener miedo”, pero en su fuero íntimo decía mucho más. Con los años y la experiencia de vida, quería decirme que había que reforzar las consignas de la resistencia para recuperar la Democracia y cuanto más rápido lo hiciéramos, más fuerza tendríamos.

Muchos argentinos se sumarían a la consigna de defender la patria, la juventud, a los laburantes y todos lo que tuvieran la convicción  que de ésta salíamos todos juntos.

Los héroes de esta resistencia serían los abanderados de una Patria Libre y Soberana.

En aquellos años duros, me acuerdo, yo militaba en la UES (Unión de Estudiantes Secundarios) y uno se multiplicaba en reuniones que en la mayoría de los casos terminaban con una interrupción abrupta, con detenciones y luego desapariciones. Eran momentos cada vez más jodidos, intervenciones militares a medios de prensa, a organizaciones políticas y sindicales, buscando minar fuertemente los ideales de la juventud para que nadie pudiera generar resistencia, militancia y mucho menos conciencia de clase.

Todo esto se vivía en casa, retos de Jerónimo y Olga por llegar tarde, por tener el cabello largo, por escuchar rock nacional y otro tipo de música, ni hablar, cuando escuchaba la marchita jajaja…

Olga, mi vieja, me decía “querés que vamos todos en cana” y se sonreía, pero sabíamos que mi viejo necesitaba respaldo para fortalecer su resistencia. Llegaba serio, malhumorado y más de una vez se le cayó alguna lágrima cuando llegaba la noticia de algún desaparecido más y luego la preocupación lógica de la familia.

Así se perdieron un montón de cosas, se sufrió mucho y más de una vez nos abrazamos para  contenernos cuando tomábamos conocimiento que habían detenidos a dirigentes sindicales, estudiantiles y políticos. Mi familia lo vivió en carne propia, y allí comenzó mi labor dejando de lado todo para ver si estaba con vida Jerónimo, para saber a dónde lo tenían detenido y qué hacer para lograr su libertad.

Cuando mi padre estuvo detenido nos ocupábamos de llevarle comida, ropa, un colchón y alguna carta que pudiera pasar por la requisa de esos tiempos, para que pudiera sobrellevar el cuadro que te hacían ver.  Te decían que eso que hacía tu padre no era correcto y te metían el miedo a través de las palabras para que no siguiéramos su ejemplo, pero lo más feo era esas imágenes que hasta hoy llevo en mi memoria, mi viejo esposado, desnudo y con muestras de tortura.

Yo salía destruido pero debía tener fuerzas para llevarle tranquilidad a mi vieja, hermanos y familiares, y no vacilar ni un momento y reafirmar lo que no entendían muchos que al día de hoy niegan esa realidad.

Por más que digan lo que digan, ellos querían una sociedad distinta, libre y organizada democráticamente, con derecho a la niñez, a la juventud, a la ancianidad digna.  A estos hombres y mujeres que siempre recordaremos no los bajoneaba un escrache social, una culpabilidad que no tenían, porque eran tan fuertes en sus consignas que resistir era la palabra inclaudicable.

Y luego el escarnio social cuando les decían que eran terroristas y muchas cosas más para que fuera más fácil llevarlos a la cárcel de Encausados y para que la condena social fuera más fuerte: “algo habrán hecho” decían los de siempre;  “no sé de qué se trata pero seguro que algo hicieron para estar allí”. Lo que no se daban cuenta es que la lucha de esos dirigentes era también por ellos, los que hoy disfrutan de la democracia.

Y luego la libertad para aquellos que la lograron, los besos, los abrazos, los llantos y un minuto de reflexión por los que no están físicamente, decía mi viejo, pero los que quedemos debemos seguir peleando porque algún día lograremos el objetivo de una sociedad democrática donde se respete el rol de cada sector social, base fundamental para el crecimiento de la Patria. Con esas palabras volvía al Sindicato, a la preocupación de ver cómo continuaba.

Y llegaron las intervenciones nuevamente, las detenciones y de nuevo la postergación de nuestros sueños con el jefe de familia detenido, con un gremio intervenido.  A empezar de nuevo en clandestinidad. Para todos los de la juventud aquellos dirigentes eran ejemplo en la Unión de Estudiantes Secundarios.

Al decretarse el estado de sitio, si ibas a buscar un libro para hacer una tarea o a querer ver una amiga, amigo o familiar, terminábamos detenidos o por el solo hecho de ser portador de rostro según la cara del cliente, decíamos nosotros. La resistencia te da más fuerzas.

Después, se recuperaron algunos gremios y se eligieron a los conductores y mi viejo de nuevo en carrera superando todo lo que nos tocó vivir lo que se imaginan y los que no se imaginan. Pero allí estaría nuevamente de pie abriendo las puertas del gremio de la Madera para que se juntaran los sectores estudiantiles, gremiales, sociales y políticos.

Recuperamos la Patria, nuestra dignidad gracias a todos nuestros 30.000 compañeros y compañeras desaparecidos que ahora y siempre estarán presentes. A nuestro Gremio nos queda la tragedia de nuestros cuatro compañeros desaparecidos, Tomás Di Toffino, José Brizuela, Hernán Vives y Alberto Caffaratti.  A toda la sociedad y al mundo queda el ejemplo de nuestra Madres y Abuelas de Plaza de Mayo que hoy como ayer siguen reclamando memoria, verdad y justicia para recuperar a nuestros 30.000 desaparecidos y la restitución de la identidad de los niños y niñas que fueran arrebatados a sus verdaderas madres durante el cautiverio.

Si nos supimos organizar y supimos sobrevivir a un genocidio, nos organicemos y nos unamos para destruir al COVID-19.

¡Fuerza y cumplamos con ponernos nuestra vacuna, “LA CUARENTENA”!

 

Gabriel Suárez

Secretario General

 

 

 

DÍA NACIONAL DE LA MEMORIA POR LA VERDAD Y LA JUSTICIA

 

Esta vez por la cuarentena no se realizó la marcha en todo el país.  No faltó nuestro homenaje desde nuestros hogares ni el documento de los Organismos de Derechos Humanos

Documento de los Organismos de Derechos Humanos

Otro 24 de Marzo llegó. Este 24 es distinto a todos los demás: por primera vez desde la vuelta democrática, no podemos encontrarnos y abrazarnos en la calle. Tomamos la decisión de no marchar porque somos coherentes con la historia de nuestra lucha: la vida de todos y de todas es lo primero. Fue una decisión tomada con tristeza porque, como toda la sociedad cordobesa, teníamos muchas ganas de poder salir a mirarnos a la cara en un nuevo 24. Mirarnos, abrazarnos, recordar juntos, y compartir la emoción de saber que a 44 años del golpe cívico militar que planificó miseria y que se llevó a 30.000 compañeras y compañeros, NO NOS HAN VENCIDO. Que estamos juntos y juntas, levantando las banderas de la solidaridad, la justicia y la soberanía.

Hoy, las nuevas tecnologías y las redes sociales nos permiten poder expresarnos masivamente. Este documento, consensuado por los organismos de derechos humanos y la Mesa de Trabajo por los Derechos Humanos, expresa nuestro sentir y nuestro pensar hoy. Esperamos que todas y todos puedan compartirlo, y que este pronunciamiento llegue a todos los rincones de nuestra Provincia. La crisis sanitaria que estamos viviendo hoy, nos da la posibilidad de demostrar que somos un pueblo que está unido y organizado, y aunque no podamos estar en la calle, nos hacemos sentir.

Como desde hace 37 años, este 24 de marzo es una fecha para recordar y actuar. Para recordar lo que no queremos que vuelva a suceder. Acá estamos, juntos, juntas y juntes en la lucha cotidiana. Porque queremos que el grito de NUNCA MÁS siga haciéndose carne en el pueblo argentino. Recordamos una vez más el golpe cívico-militar, llevado adelante por los genocidas y los grandes grupos económicos de Argentina: la Unión Industrial Argentina, la Sociedad Rural, la cúpula de la Iglesia católica, parte del Poder Judicial y el imperialismo yankee, a través de la doctrina de seguridad nacional. Esta sangrienta dictadura nos dejó el triste saldo de 30.000 compañeras y compañeros desaparecidos; miles de personas fusiladas, exiliadas, presas y presos políticos y 500 niñas y niños apropiados. Con la fuerza de las Madres y las Abuelas, muchas y muchos pudieron volver a sus  familias, pero aún nos faltan 370 por encontrar. El aparato de exterminio, con los más de 500 centros clandestinos de detención y tortura, se apoderó de nuestro país. Secuestró, torturó y asesinó a trabajadores, estudiantes y a cualquier persona que luchara por un país para todas y todos. El único fin de todo esto fue desmantelar el tejido social e implantar un sistema económico, político y cultural basado en el saqueo, el endeudamiento y la impunidad.

Poco a poco, paso a paso las Madres y las Abuelas, los familiares de detenidos y desaparecidos, las ex presas y ex presos políticos y posteriormente los H.I.J.O.S., junto al pueblo organizado de nuestro país, logramos que se acabe con la impunidad. Hoy tenemos más de 960 genocidas condenados a lo largo y ancho del país. Sin embargo todavía nos falta juzgar a los responsables civiles. Esto nos llevó a que en los 90 y durante el gobierno anterior el aparato financiero logre reimplantar su plan de saqueo. Volvimos a soportar a una derecha que sumergió a decenas de miles de compatriotas en la pobreza y el hambre. NUNCA vamos a dejar de combatir al neoliberalismo.

Recordamos y seguimos levantando las banderas de todos los compañeros y las compañeras que jamás claudicaron en la lucha por un país para todas, todos y todes.

Con la fuerza de las viejas y de los jóvenes, de las organizaciones de derechos humanos, de las trabajadoras y trabajadores organizados, de les estudiantes, de los partidos políticos, organizaciones sociales, colectivos feministas, ambientalistas, de les compañeres del colectivo LGTBIQ+ y de aquellas miles y miles de personas que marchan cada 24 de marzo, hoy, nos hacemos sentir. Porque tenemos la fuerza de todo el pueblo cordobés, que no olvida y que sigue construyendo memoria. PORQUE LOS PUEBLOS TENEMOS MEMORIA Y LA PATRIA EXIGE JUSTICIA.

Este pueblo hace muchos años reafirma su compromiso democrático, con la memoria como pilar fundamental. Porque cuando el recuerdo se hace acción; se vuelve lucha. Compartimos el saber que nadie se salva sólo, que la lucha siempre es colectiva, que la felicidad debe ser compartida, y que el sueño de una patria más justa, más libre y más soberana nos une a todas y a todos. Para reconstruir la patria que soñamos le decimos NUNCA MÁS AL TERRORISMO DE ESTADO, NUNCA MÁS AL NEOLIBERALISMO, A LA IMPUNIDAD, A LA DEUDA QUE HAMBREA AL PUEBLO, NUNCA MÁS A LA DESINDUSTRIALIZACIÓN, A RIFAR NUESTRAS RESERVAS NATURALES, NUNCA MÁS A LA PERSECUCIÓN POLÍTICA. NUNCA MÁS AL USO DE LA JUSTICIA PARA PERSEGUIR COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS.

JUSTICIA ES OTRA COSA: Justicia es que los genocidas estén presos en CÁRCEL COMÚN, PERPETUA Y EFECTIVA.

Justicia es que aparezcan todos los nietos y las nietas que se llevó la dictadura asesina. Que vuelvan al abrazo de sus Abuelas. Justicia es que todos los habitantes de nuestro país tengan TIERRA, TECHO, EDUCACIÓN Y TRABAJO. ¡Basta de desalojos en nuestra Provincia! Justicia es que no mueran más mujeres por violencia de género. Justicia es que todas las mujeres y cuerpos gestantes puedan decidir libremente sobre sus cuerpos. Que caiga el patriarcado y que el aborto sea legal, seguro y gratuito. Justicia es que en un país como el nuestro, que produce alimentos para cientos de millones de personas, a nadie le falte un plato de comida en su mesa. Justicia es que todos y todas podamos acceder a la cultura, que es un derecho y no una mercancía. Justicia es que la comunidad LGTBIQ+ sea plenamente incluida y sus derechos básicos garantizados. Justicia es que la seguridad sea un derecho para todos y todas. Justicia es la democratización de las Fuerzas Armadas. Justicia es que a ningún pibe se lo detenga o se lo asesine por pertenecer a una barriada popular, que las fuerzas de seguridad se ocupen de los verdaderos criminales, que se llevan millones de pesos mediante el narcotráfico, el lavado de dinero o la trata de personas. Justicia es que se valoren las culturas de los Pueblos Originarios y se respete el acceso a las tierras ancestrales. Justicia es también que la ciudadanía tenga una diversidad de medios para informarse. Que la información y la comunicación dejen de manejarse como un negocio en el que unos pocos se hacen ricos, y empecemos a entenderlas como Derechos Humanos, fundamentales para que otros derechos puedan garantizarse.

Justicia es que la salud y la educación, pilares para construir una patria para todas y todos, reciban un presupuesto que garantice que sean efectivamente universales y de calidad. Justicia es que exista un presupuesto adecuado, que garantice sueldos dignos para el personal y para el mantenimiento de la infraestructura de los espacios de memoria en todo el país y en nuestra Provincia. Llegaremos a saber la verdad si quienes investigan lo que sucedió durante el terrorismo de estado tienen recursos para hacerlo.

Vemos con preocupación lo que está sucediendo en nuestra región. El imperialismo, desde Estados Unidos, ha desempolvado su estrategia hacia su patio trasero, nuestra Patria Grande, que viene siendo sometida de forma brutal con políticas criminales. Sabemos que mientras en Bolivia no se garantice la democracia y no vuelva a ser el pueblo el dueño de su destino, la Patria Grande no será libre. Deseamos que en Brasil vuelva al poder un gobierno que responda a los únicos intereses a los que debe responder un gobierno, que son los del pueblo. Nos alegramos muchísimo con la liberación del Compañero Lula, luego de estar mucho tiempo injustamente preso por atreverse a pensar un Brasil más justo y más equitativo. Esperamos que se resuelvan pacíficamente los conflictos en el hermano país de Chile, que los reclamos de su gente sean escuchados. Repetimos lo que siempre dijimos: jamás la represión puede ser una respuesta ante reclamos de la población. Desde aquí bregamos por el diálogo y que caiga el peso de la justicia sobre quienes ordenaron la brutal represión. Reafirmamos nuestra postura de siempre: los pueblos, de forma soberana, deben decidir su destino.

Por eso rechazamos toda intervención imperialista en América Latina. NUNCA MÁS UN PLAN CONDOR. Ni desde las fuerzas armadas, ni desde los poderes judiciales.

Venezuela sigue resistiendo los intentos desestabilizadores por parte de Estados Unidos, sobreviviendo dignamente y consolidando un modelo de país soberano y antiimperialista; al igual que Nicaragua y la digna Cuba, ejemplo de firmeza, humanidad y solidaridad, que a pesar de 60 años de bloqueo sigue marcando un rumbo con sus políticas internacionalistas en salud y educación.

Durante años nos quisieron hacer creer que la persona que tenemos al lado era el enemigo, que la diversidad era intolerable, que cada uno se salvaba solo. Pero el pueblo argentino es un pueblo maduro, que sabe que nadie se salva sólo y que es mucho más lo que nos une que lo que nos separa.

Por todo esto decimos que: Enemigos del pueblo son quienes se llevaron la plata de la deuda afuera, a costa del hambre de muchos. Esos que siguieron el plan de Martínez de Hoz, de la dictadura, esos que se llenaron de plata mientras el país se hundía, como Dujovne, Caputo, Melconian, Prat Gay, Sturzenegger y Cavallo. Todos ellos dejaron al país en ruinas.

Enemigos del pueblo son quienes desde el Poder Judicial persiguen a compañeras y compañeros, para callarlos. Hoy, en el día de la Memoria, por la Verdad y la Justicia, seguimos exigiendo la libertad de todos los presos políticos. Democratización del Poder Judicial y Basta de Persecución.

Enemigos del pueblo son quienes explotan peones rurales y se llevan cantidades exorbitantes de plata, especulando con el precio de la soja, extorsionando gobiernos, generando corridas bancarias. Esos mismos que se llenan la boca hablando de valores republicanos, y cuando el Estado les quiere cobrar lo que corresponde, cortan las rutas, desabastecen al país, tiran la leche de nuestros pibes al asfalto y, como en toda su historia, juegan a desestabilizar la democracia.

Sabemos que hoy, para nuestros hermanos y hermanas latinoamericanas, somos un faro. Demostramos que es posible, democráticamente y vía el voto popular, sacar a gobiernos oligárquicos y antipopulares. Tenemos la responsabilidad de marcar el camino, de ser un ejemplo, para que en toda América Latina vuelvan a gobernar representantes del pueblo y no de minorías privilegiadas que responden solamente a sus propios intereses de clase. Es por todo esto, que hoy volvemos a reafirmar nuestro compromiso con la Memoria, la Verdad y la Justicia. Con la felicidad de haberlos echado mediante el voto popular, con el convencimiento de que un país mejor es posible, con la memoria de lo que nos pasó bien presente y con la seguridad de que vamos a reconstruir la patria que soñamos. Para construirla tenemos que estar organizados y unidos. Ejercitar la escucha. Valorar al que piensa distinto. Sentir la fuerza de los jóvenes y de las viejas. Unirnos en la diferencia sabiendo que tenemos un interés común: un país justo, libre, soberano, con memoria, con verdad y con justicia.

¡¡30.000 compañeras y compañeros desaparecidos… Presentes!!!!!! ¡¡Ahora y siempre!!

 

 

HAGAMOS DE LA BUSQUEDA UN ENCUENTRO

En 1976 las Fuerzas Armadas usurparon de facto el gobierno de nuestro país y llevaron adelante un plan sistemático de represión ilegal. Funcionaron más de 700 centros clandestinos de detención, diseminados por todo el país donde permanecieron secuestradas y fueron torturadas, decenas de miles de personas, las que en su mayoría permanecen aún desaparecidas. Entre ellas se encontraban cientos de mujeres embarazadas al momento de su detención. En diversas causas judiciales se acreditó que las jóvenes daban a luz mientras estaban secuestradas, en Córdoba era en la Maternidad Provincial y en la ex Casa Cuna. Los niños nacidos eran sustraídos y entregados ilegalmente a terceras personas. También fueron víctimas de la misma práctica sistemática, niños secuestrados junto a sus padres.

La sustracción de esos bebés  se prolonga hasta el presente y  constituye una de las formas más perversas de desaparición forzada. Fue implementada como práctica sistemática y generalizada dentro del plan general de aniquilación que se desplegó sobre  la población civil con el argumento de combatir la subversión.

Abuelas de Plaza de Mayo logró recuperar 130 nietxs pero aún continúa buscando lxs más de 300 que todavía no conocen su verdadera identidad.

Ellas son algunas de las más de 400 chicas embarazadas víctimas de la última dictadura cívico-militar-eclesiástica  que tienen alguna relación con la provincia de Córdoba. Ya que o nacieron o militaron o las secuestraron junto a  sus hijxs,  también están las madres de nuestros nietxs que  hoy viven en Córdoba.

Este 24 de Marzo (como todos los días) las recordamos y mantenemos viva su memoria su presencia y su lucha en nuestros corazones-

A 44 años de ausencias las búsqueda nos une en la lucha por el encuentro!

130 nietxs nos acompañan!

¡Compañeras embarazadas presentes!

 

 

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