1º DE MAYO FELIZ DÍA COMPAÑEROS

Siempre en la estructura de la resistencia, nuestras conquistas no las vamos a entregar

 

En nombre del Consejo Directivo quiero elevar el saludo y las felicitaciones a todos los compañeros lucifuercistas, tanto a aquellos que están poniendo el pecho como decimos nosotros garantizando el Servicio Eléctrico Esencial, como a aquellos compañeros que con trabajo a distancia desde sus hogares han venido prestando la labor que la Empresa les ha requerido y aquellos trabajadores y trabajadoras cuya presencia ha sido convocada las veces que se necesitó.

Sabemos que no es un tiempo para festejos, sabemos que es un tiempo para meditar, para reflexionar y saber que nada va a ser igual producto de esta pandemia y del aislamiento social, preventivo y obligatorio. Pero nosotros sí vamos a reafirmar que vamos a seguir defendiendo la historia de nuestro gremio, eso no se va a modificar. Estamos hablando de la defensa de la Empresa Provincial de Energía, que siga siendo estatal e integrada y estandarte del crecimiento y el desarrollo de la provincia, y hablamos de los derechos de nosotros los trabajadores, a través de las leyes vigentes y nuestro Convenio Colectivo de Trabajo, cuya defensa hemos dado durante tantos años de conflictividad. Muchos años, porque desde el retorno de la democracia a la fecha nunca dejamos de pelear en defensa de los intereses del conjunto de los trabajadores y específicamente los que siempre pusimos todo, que fuimos nosotros los lucifuercistas de Córdoba. Siempre en la estructura de la resistencia, hemos logrado generar un criterio de respeto a la organización sindical por lo que ésta no va a ser la excepción y vamos a estar nuevamente fortalecidos porque este primero de mayo en el mundo no puede pasar desapercibido, porque sabemos que en muchos países se va a estar hablando de una reconstrucción de la estructura laboral. Nosotros estamos viviendo la particularidad de que hay un gobierno nacional que plantea la presencia del Estado y vemos que algunos sectores donde se ha concentrado la economía, los grandes grupos económicos que han manejado durante muchos años la política económica, hoy se vuelven a atrincherar para evitar que les saquen algo y que sigamos siendo nosotros los trabajadores la variable de ajuste. Nosotros somos dignos abanderados de los trabajadores, porque nunca hemos resignado nada, porque nunca entregamos nada ni haremos nada en contra de la clase a la cual pertenecemos, la de los trabajadores.

Hemos tenido distintas épocas pero por lo general se han replicado a través de la recuperación de la democracia, con distintos tipos de realidades, desde la pelea del Gringo Tosco para la recuperación democrática cuando teníamos la presencia de una dictadura militar, pasando por la dictadura genocida del 76 con la desgraciada secuela de los 30 mil desaparecidos, con la situación de persecución a la que no fue ajena nuestra estructura sindical. Para nosotros no es un día más el 1º de mayo, por lo que no puede uno dejar de conmemorarlo hacia su interior y hacia su entorno familiar.

En este día debemos recordar cada una de las peleas que hemos tenido y los resultados, donde indudablemente el porcentaje es altísimo en favor de lo que hemos venido planteando con mucho orgullo de estructura sindical, de la clase a la cual pertenecemos y con orgullo de trabajador, que en este 1º de mayo  hay que activarlo y actualizarlo y no por la situación que estamos viviendo dejar de recordarlo.

El 1º de mayo no se conmemora precisamente por un momento festivo, sino por una situación que vivió el mundo ante la opresión permanente que vivían los trabajadores y la lucha por nuestros derechos. Huelgas reprimidas, asesinatos y fusilamiento de trabajadores, trabajadores presos, todas estas situaciones están en el origen del 1º de mayo como Día del Trabajador. A todas las mujeres y a los compañeros que de distintas maneras han construido el espacio del laburante, con la consigna de defender los intereses del conjunto, a no ser menos que nadie, a tratar de ser iguales, a tratar de ser mejores.

Como Consejo Directivo saludamos a todos nuestros compañeros y compañeras. Cuando asumimos el desafío de conducir un período más el Gremio, lo hicimos con un eslogan, que queríamos ganar para ser mejores, pero nadie pensó que íbamos a tener que enfrentar esta pandemia, y el aislamiento social preventivo y obligatorio, que lo único que nos trae como consecuencia es lamentablemente seguir teniendo el tiempo para estructurarnos para lo que se viene, que indudablemente tiene que ser mejor de lo que nos está yendo hasta el día de hoy.

Decimos que tiene que ser mejor porque indudablemente nos hemos preparado para eso, son muchos años de preparación, de conocimiento, de alegrías, de tristezas, de luchas, pero siempre con la entereza de saber que todo lo que hemos hecho es para el beneficio del conjunto por lo que la sociedad nos ha aplaudido. Los medios hegemónicos en más de una oportunidad, nos han tratado de triturar y hasta se han inmiscuido en las internas sindicales participando alevosamente en una contienda electoral con apoyos que no hace falta que uno los identifique.

Pero todo esto no nos va a cambiar el objetivo, el objetivo nuestro sigue siendo una empresa estatal e integrada, el CCT y demostrarle a la sociedad que los que conducen la empresa no tuvieron la capacidad de reaccionar en el momento en que era necesario, por lo que hoy tienen mucha responsabilidad en cuestiones que tarde o temprano las volveremos a encaminar, actualizar, porque no podemos abandonar nuestra posición de lucha. Nunca debemos abandonar nuestra posición de lucha, porque es lo que dignifica al trabajador y es lo que nos permite que en este primero de mayo volvamos a tener fortaleza para sortear este inconveniente mundial y a volver nuevamente a vernos en las calles, en una Asamblea, en un Cuerpo General de Delegados, en una movilización multitudinaria como todas las que hemos vivido cuando el pueblo de Córdoba nos ha acompañado. Hoy más que nunca debemos levantar el estandarte del trabajo, porque vemos que muchos sectores sociales que nos han acompañado permanentemente, nos indican que si no hay un Estado presente se empieza a manifestar el hambre como expresión del descuido por parte de los sectores tanto políticos como sindicales, porque si los trabajadores perdieron el laburo es porque los dirigentes sindicales no estuvieron a la altura de las circunstancias.

En nuestra organización sindical no hemos perdido lo que por ahí vemos en muchas ocasiones, en las que muchas familias de trabajadores no tienen ni la posibilidad de llevar un plato de comida a la mesa. Tenemos que tratar de igualar hacia arriba y que la sociedad entienda que la pelea es de todos para estar mejor, no se puede creer que quedándose en la casa y pidiendo que le vaya mal al otro a uno le va a reivindicar su posición o con el criterio de que cuanto menos le den a los otros a lo mejor me den algo a mí. Es al revés, cuanto más tengan los otros, y me anime yo a salir a reclamar para que tengamos todos las mismas condiciones laborales, convenio colectivo, trabajo, salario, indudablemente que podremos garantizar una posición sólida de los trabajadores.

Las recetas ya las conocemos, van a volver a intentar perjudicar a nuestros queridos compañeros jubilados, trabajadores pasivos, que nos han dado toda esta herencia que hay que mantenerla y este ejemplo de lucha que lo hemos vivido de distintas maneras, aquellos que han tenido desde la cuna la formación sindical como aquellos que hasta el día de hoy estamos lamentando la pérdida de compañeros que tanto le hacen falta a la estructura sindical, como también recordar los 30 mil compañeros desaparecidos que esto siempre es importante tenerlo en cuenta.  Debemos ser victoriosos y como decimos por ahí testarudos, porque las conquistas nuestras son nuestras y no las vamos a entregar y en eso seguir sosteniendo la consigna de la resistencia. La resistencia dignifica y genera el impedimento de la opresión y cuando logremos que a través de la resistencia pasemos un par de metros adelante, reconstruir fuertemente en un abrazo solidario la necesidad del trabajo para todos y cada uno de los que no lo tienen, y para nosotros que lo tenemos, fortalecernos aún más en mantenerlo y hacerlo que se incremente   en todos sus aspectos, no tan sólo el aspecto funcional sino económico, en dignificación de la clase y poder extender el poder en la acción para todos los sectores desprotegidos de nuestra sociedad.

Por eso hoy más que nunca feliz primero de mayo a todos los lucifuercistas y gracias por toda la paciencia, por toda la contundencia, por el protagonismo, por la participación. Y no hay que olvidarse que ni bien termine esto, cuidándonos y garantizando  que salgamos fortalecidos en el marco de la salud, podremos afrontar la etapa de resistencia que todavía está en el camino de la construcción.

 

Gabriel Suárez

Secretario General


1° de Mayo

Una gesta de lucha y resistencia

 

El Día Internacional del Trabajador se conmemora en homenaje a los Mártires de Chicago que participaron de la gran huelga del 1° de mayo de 1886 por la jornada laboral de 8 horas y que luego fueron encarcelados algunos y otros sentenciados a la horca.

El 1° de mayo es un día de toma de conciencia porque no debemos olvidar como trabajadores que muchos de los derechos que tenemos hoy son fruto de la lucha y resistencia de aquel momento.

 

Reclamo por la Jornada de 8 horas

En Chicago, la miseria y la explotación era el común denominador entre la clase trabajadora. Muchos no veían a sus esposas e hijos por las extensísimas jornadas de trabajo caracterizadas por las pésimas condiciones y los magros salarios. Entre las principales reivindicaciones de los trabajadores estaba la jornada de 8 horas, en una época en que lo normal era trabajar por lo menos 14 horas por día. Uno de los objetivos primarios era hacer valer el reclamo por ocho horas para el trabajo, ocho horas para descansar y ocho horas para la vida familiar. En 1829 se había conformado un movimiento para solicitar a la Legislatura de Nueva York la jornada de 8 horas. Los obreros en su mayoría estaban afiliados a la Noble Orden de los Caballeros del Trabajo y a la Federación Estadounidense del Trabajo, de tendencia anarquista en sus orígenes. En 1886, el presidente de EE.UU. Andrew Johnson promulgó la llamada ley Ingersoll, fijando la jornada de 8 horas. Poco después, diecinueve estados sancionaron leyes con jornadas máximas de ocho y diez horas, aunque siempre con cláusulas que permitían aumentarlas a 14 ó 18 hs. Aun así, debido a la falta de cumplimiento de la ley Ingersoll, los dos sindicatos más grandes, la Noble Orden de los Caballeros del Trabajo y la Federación Estadounidense del Trabajo, se movilizaron y dieron a las patronales como plazo el 1° de mayo de 1886 para que respetaran las 8 horas.

 

La huelga del 1° de mayo

Ese día de 1886, ante la falta de respuesta al reclamo por las ocho horas legal de trabajo, 200.000 trabajadores de Chicago iniciaron una huelga que duró tres sangrientos días. La jornada del 2 de mayo fue violenta; más de 50.000 manifestantes se enfrentaron con la policía y el día 3, durante una concentración frente a la fábrica de tractores Mc Cormick, se enfrentaron con los rompehuelgas. La policía, sin ningún aviso, disparó a quemarropa sobre los trabajadores dejando muertos y decenas de heridos. El periodista Adolf Fischer, del Chicago Arbeiter Zeitung, diario de línea anarquista escrito en alemán, corrió a la redacción para elaborar una proclama (que luego se utilizaría como principal prueba acusatoria en el juicio que lo llevó a la horca) imprimiendo 25 mil ejemplares. La proclama decía: “Trabajadores: la guerra de clases ha comenzado. Ayer, frente a la fábrica Mc Cormick, se fusiló a los obreros. ¡Su sangre pide venganza! ¿Quién podrá dudar ya que los chacales que nos gobiernan están ávidos de sangre trabajadora? Pero los trabajadores no son un rebaño de carneros. Es preferible la muerte que la miseria. Ayer, las mujeres y los hijos de los pobres lloraban a sus maridos y a sus padres fusilados, en tanto que en los palacios de los ricos se llenaban vasos de vino costosos y se bebía a la salud de los bandidos del orden… ¡Secad vuestras lágrimas, los que sufrís! ¡Tened coraje, esclavos! ¡Levantaos!”

La proclama terminaba convocando a un acto para el 4 de mayo a las 16 horas en la plaza Haymarket.

Masacre en la Plaza Haymarket

Ese 4 de mayo los trabajadores se concentraron masivamente en la plaza de Haymarket, pero fueron reprimidos cruelmente por más de un centenar de uniformados. Nada que no conozcamos. Una bomba estalló matando a un policía y fue entonces que las fuerzas policiales abrieron fuego, asesinando e hiriendo a numerosos obreros y dirigentes sindicales. El 4 de mayo culminó con el decreto de estado de sitio y toque de queda, siendo detenidos cientos de trabajadores que terminaron despedidos, golpeados y torturados. La represión fue apoyada por una campaña de prensa: ¡A la horca los brutos asesinos, monstruos sanguinarios, fabricantes de bombas, gentuza que no son otra cosa que el rezago de Europa que buscó nuestras costas para abusar de nuestra hospitalidad y desafiar a la autoridad de nuestra nación con doctrinas sediciosas y peligrosas!

El 21 de junio de 1886 se enjuició a ocho trabajadores anarquistas de los treinta y un acusados. Las irregularidades fueron muchas, violándose todas las normas procesales en su forma y fondo. Todos fueron declarados culpables: tres de ellos condenados a prisión, cinco condenados a la horca el 11 de noviembre de 1887, pero uno se suicidó antes de la ejecución. En 1889, en homenaje a esos luchadores conocidos como los mártires de Chicago y en reconocimiento a la pelea por la jornada de 8 horas, se instituyó el 1° de mayo como Día del Trabajador en el Congreso Obrero de la Segunda Internacional Socialista.

 

 

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