A 64 AÑOS DEL LEVANTAMIENTO CONTRA LA DICTADURA “FUSILADORA”

Evocamos un nuevo aniversario del alzamiento cívico-militar contra la dictadura de la autodenominada “Revolución Libertadora”, ocurrido el 9 de junio de 1956. Es importante reconocer la valiente determinación de recuperar el orden constitucional del general Juan José Valle, leal a Perón, y del Movimiento de Recuperación Nacional que dirigió, apoyado por comandos civiles peronistas, que exigían el cese inmediato de la persecución al peronismo, la restitución de la Constitución de 1949 derogada por el régimen y la liberación de todos los presos políticos y sindicales. Pero el objetivo principal era restablecer el gobierno popular con el regreso de Juan Domingo Perón. La sublevación será frustrada y pasada por las armas.

 

Hasta la llegada de Juan Domingo Perón a la presidencia la política era cosa de los hombres del “establishment”. Con el Movimiento Nacional Justicialista al comando del poder político, los trabajadores y trabajadoras sumaron y consolidaron derechos e ingresaron al plano político ocupando los espacios de participación tanto ejecutiva como legislativa.

Tras el golpe de Estado de septiembre de 1955, asume como presidente de facto Lonardi, que pese a su antiperonismo, intenta negociar con los sindicatos mientras distintos mandos de las Fuerzas Armadas le planteaban la intervención de la CGT y la disolución inmediata del Partido Peronista. Por desacuerdos es desplazado y asume la presidencia el general Aramburu referente del ala más liberal y antiperonista. El almirante Rojas mantiene la vicepresidencia de facto.

El peronismo es proscrito, perseguido, sus sindicatos descabezados, sus dirigentes sindicales y políticos encarcelados o en el exilio y la CGT y sus regionales intervenidas en todo el país.

Luz y Fuerza de Córdoba también es intervenida y Agustín Tosco (entonces Secretario Gremial de FATLyF) y otros compañeros son inhabilitados para ejercer cargos gremiales.

Se había puesto en marcha un proceso de desperonización que incluye la eliminación de la legislación social, dicho de otro, se busca extirpar al peronismo de la conciencia popular.

Las patronales aprovechan este nuevo contexto para incumplir los convenios colectivos de trabajo y recortar conquistas laborales. En las fábricas aparecen las listas negras que dejan una secuela sin precedentes de despidos. Son malos tiempos para los trabajadores peronistas.

 

La Resistencia Peronista

En el interior de esas fábricas comienza a gestarse la resistencia. Con ingenio, y audacia, llevan adelante sabotajes, paros, trabajo a tristeza. Paralelamente, militantes y ex dirigentes peronistas forman grupos de choque, los Comandos de la Resistencia, que despliegan acciones relámpagos y detonaciones de artefactos conocidos como “caños”.

A mediados de 1956 la resistencia se había tornado peligrosa para el régimen; la represión y el encarcelamiento de miles de activistas políticos y gremiales, lejos de atemorizar había dado un singular empuje a la lucha. La dictadura advirtiendo esta creciente oposición, decidió adoptar medidas ejemplificadoras, algunas de las cuales respondían al requerimiento de mayor dureza por parte de la prensa y de la junta asesora del gobierno que era integrada también por dirigentes políticos afines.

Pero algo más contundente se estaba orquestando desde los cuarteles. La inteligencia militar había informado a Aramburu que un alzamiento se planificaba, no obstante prefirió esperar para luego descargar el escarmiento, optando por el terrorismo de estado para aplastar el movimiento popular.

 

La rebelión del Movimiento de Recuperación Nacional

El 9 de junio de 1956 se produce el levantamiento encabezado por el general Juan

José Valle que intenta tomar la Escuela de Suboficiales de Campo de Mayo, la Escuela de Mecánica del Ejército y el Regimiento 7 de La Plata. Entretanto, comandos civiles peronistas emprenden acciones de apoyo en Avellaneda y La Pampa. Exigen el cese inmediato de la persecución al peronismo, la reimplantación de la Constitución de 1949 anulada por la dictadura y la liberación de todos los presos políticos y gremiales. De esta forma se procuraba crear las condiciones para el retorno de Perón.

A las 21 horas, frente a la Escuela Industrial de Avellaneda se instala el Comando Revolucionario desde donde iba a transmitirse la Proclama lanzada por Valle y el general Raúl Tanco dirigida al pueblo de la Nación: “Las horas dolorosas que vive la República y el clamor angustioso de su pueblo, sometido a la más cruda y despiadada tiranía, nos han decidido a tomar las armas para restablecer en nuestra Patria el imperio de la libertad y la justicia al amparo de la Constitución y las leyes.

Como responsables de este Movimiento de Recuperación Nacional, integrado por las Fuerzas Armadas y por la inmensa mayoría del Pueblo -del que provienen y al que sirven-, declaramos solemnemente que no nos guía otro propósito que el de restablecer la soberanía popular, esencia de nuestras instituciones democráticas, y arrancar a la Nación del caos y la anarquía a que ha sido llevada por una minoría despótica encaramada y sostenida por el terror y la violencia en el poder.” (…)

El Movimiento de Recuperación Nacional contaba con más de quinientas personas entre militares y civiles. Las órdenes para los civiles era comenzar a las 23, a esa hora empezaba una popular jornada de boxeo en el Luna Park transmitida por radio a todo el país. Debían esperar el anuncio de la proclama para actuar. Pero media hora antes, los encargados de interferir la transmisión son detenidos. Sólo en La Pampa se pudo difundir la proclama por la radio.

A las 23.30 horas es allanada la casa donde estaban reunidos y son detenidos. Se combate en La Plata y en la Escuela de Mecánica del Ejército. Poco después, todos los focos del alzamiento son sofocados.

La dictadura decreta la ley Marcial, estableciendo en su artículo 2°: Todo oficial de 

la Fuerza Armada en actividad y cumpliendo actos de servicio podrá ordenar juicios sumarísimo con atribuciones para aplicar la pena de muerte por fusilamiento a todo perturbador de la tranquilidad pública. A los fines del artículo 2° la ley también comprendía a quienes desobedecieran órdenes policiales o demostrara actitudes sospechosas.

 

Los fusilamientos

En su libro ”Operativo Masacre”, el periodista Rodolfo Walsh describe los hechos de esa jornada de lucha, demostrando fehacientemente que hubo aberraciones legales y violaciones a los derechos humanos, como pocas veces se había visto en nuestra historia, por lo menos hasta el golpe de 1976.

Entre los días 10 y 12 de junio, son ejecutadas más de treinta personas incluyendo a los principales jefes del Movimiento.

Los civiles detenidos en una comisaría, luego de ser torturados, son llevados en la madrugada en un camión celular y al llegar a un basural de la localidad de José León Suárez, entendiendo que iban a ser asesinados comienzan a correr. Se desata una balacera, algunos logran huir, cinco caen muertos, dos quedan heridos y simulan estar muertos.

Los fusilamientos de oficiales y suboficiales se llevan a cabo en la Regional Lanús de la Policía, en el Regimiento 7 de La Plata, Campo de Mayo, la Escuela de Mecánica del Ejército y en la Penitenciaría Nacional de Av. Las Heras.

Valle, al enterarse de la masacre, se entrega para detener las ejecuciones. Se intercede ante Aramburu para que le perdone la vida, pero el régimen no tendrá piedad. El 12 de junio, el general Valle es acribillado en el patio de la Penitenciaría Nacional. Antes escribirá una carta a Aramburu en la que expresa: “Nuestro levantamiento es una expresión más de la indignación incontenible de la inmensa mayoría del pueblo argentino esclavizado” (…)

El general Tanco junto a seis personas más piden refugio a la Embajada de Haití que les brinda asilo. El 14 de junio un grupo de tareas de la Marina fuertemente armado ingresó a la residencia tras reducir a la guardia. Son colocados contra la pared para ser fusilados, pero la esposa del embajador lo impide a los gritos. Son trasladados entonces al Primer Cuerpo de Ejército. Allí la valiente y decidida intervención del embajador Jean Brierre permitió que retornaran a la residencia oficial y así salvar sus vidas.

 

 

UN 29 DE MAYO MUERE EL COMPAÑERO JUAN PISTARINI

Por Walter Muller

Un día como hoy murió en la cárcel de Ushuaia pero en 1956 el Teniente General Juan Pistarini quien fuera el autor de la obra de infraestructura más importante y trascendente de la historia argentina.

No quedan dudas al respecto. Hizo construir caminos, miles de escuelas, centros de recreación y turismo, cuarteles, barrios, viviendas, parques y edificios emblemáticos. Durante casi una década desplegó una tarea que no tuvo pausas. Su nombre quedó perpetuado en el aeropuerto de Ezeiza y en el centro turístico de Embalse, en Córdoba.

Entre 1944 y 1952 desplegó una monumental tarea. Construyó miles de kilómetros de rutas (además de las obras para el cambio de mano y poder circular por la derecha desde el 6 de junio de 1945); 10.000 escuelas, 1.017 institutos secundarios y terciarios; la mayoría de los actuales cuarteles del Ejército, hoteles de turismo en San Luis, Paso de los Libres, Ushuaia, Bariloche, entre otras ciudades del interior y complejos de turismo social en Chapadmalal y Embalse de Río Tercero, espacios de esparcimiento y balnearios populares como el de Costanera Norte; barrios inspirados en la construcción colonial misionera que admiró durante un viaje a California; el de suboficiales en Campo de Mayo; el de Saavedra; los barrios populares y de monobloques y que, con la acción del Banco Hipotecario, saldó el déficit nacional de viviendas que era de 650.000 unidades.

Después de la revolución de 1955, cayó detenido y fue preso al penal de Ushuaia. Con su familia perseguida, sujeto a torturas morales e indignidades espirituales, negada su pensión de militar retirado, inhibidos sus pocos bienes y privado de asistencia médica, murió a los 74 años, el 29 de mayo de 1956.

De su singular existencia –en la que quizá cometió el “pecado” de ser fiel amigo del General Perón-, una actitud lo ensalza más allá de las mezquindades humanas. “Llueva o no llueva, la familia siempre come”, expresó cuando hizo derogar la ley donde se disponía que el obrero cobrara su jornal siempre y cuando el clima le permitiera trabajar.

Complejo Turístico de Chapadmalal, una de las grandes obras realizadas por el Gral. Pistarini. Por eso fue perseguido por la oligarquía golpista

 

 

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