SU RECUERDO ES ALGO QUE PERDURARÁ PARA SIEMPRE

Es difícil escribir de una persona siendo imparcial cuando hay mucho cariño en el medio, todos los que lo conocimos, sentimos por su muerte, hoy nos asaltan los misterios más profundos. ¿por qué vos? ¿por qué de esta manera?  Hoy sentimos desde el fondo del alma la necesidad de contarles para los que no lo conocen, quién es José Albino Scarcella.

Su nombre es herencia de sus abuelos, les contamos que cumplió 40 años el once de abril, quería festejar cuando pasara lo de la pandemia a lo grande, le dicen José, Albino, Maestro, Gordo. Ingresó a la EPEC con 14 años por un hecho fortuito, desde ese momento cambió su infancia-adolescencia y sin que nadie se lo pidiera, se puso en el lugar de cabeza de familia apoyándolos, sosteniéndolos, retándolos aunque después se le pasara, muchas veces dejándose de lado él, por pensar en ello.

El 26 de noviembre del año pasado cumplió los 25 años, Delegado durante varios años de la Oficina Despacho; con puro y noble corazón, leal, sincero, consejero, muchas veces guía, confiable y ese enorme amor, esa sobreprotección para todas aquellas personas que lo rodeaban. Amor por su madre, sus hermanos, sobrinos, ahijados (sin descuidar a ninguno porque eras un padrino muy presente),  amor por los compañeros de trabajo a los que siempre tratabas de animar y ayudar en los momentos de dificultad, para que se sintieran parte del mejor equipo del mundo, un equipo formado por las mejores personas; con profundo amor por Talleres, y cuando cargabas lo hacías con el máximo respeto sin ofender, pero con esa sonrisa pícara que dejaba entrever esos dientes separados herencia de su abuela “Negrita”. No era raro verlo andar en los pasillos de la EPEC con su andar lento y pausado saludando a cuanto compañero se cruzara en su paso, siempre bien acompañado con Gabriel o en las manifestaciones los tres mosqueteros Luis, Gabriel y El. Se armó como costumbre el desayuno en telefonía, autorizado por el jefe Daniel y Sub jefe José Gabriel (Gaby o Sacha para los cercanos que además de primo era compinche y cómplice de infinidad de travesuras desde niño apañado por su abuela “Tata”), esos desayunos como le puso El, “el desayunador” con Federico, Paco, Germán, Mónica, Dante, el tumbao, Gonzalito, Analía, Alejandra, Paola, Vanina, Stelita y yo, aunque siempre había una taza que se sumaba, porque querían compartir un día laboral ameno.  Eran momentos de cargadas mutuas, sobrenombre a compañeros que le salía a flor de piel, refutaciones o confirmaciones junto con Sacha, German o Fede y que causaba gracia por la forma tan seria que lo decía. La organización de un almuerzo, cena o despedida de fin de año. Después con los cambios de la Empresa retomó el desayuno en su sector, compartiendo con los mosqueteros y amparando a los nuevos integrantes, las nuevas adquisiciones del sector El Gonza y La Dany como les decía, en la cual había ganas de hacer algo nuevo, un viaje planeado de la boca para afuera porque en realidad no se animaba a hacerlo, de sus salidas tranquilas al Sargento Cabral, o muchas veces en silencio. Esas charlas largas cuando ibas a Mesa de Entrada con Andrea y Agostina un poco cómplice, con risa, que después muchas veces concluían alargándolas con whatsApp.

Una vez más se nos confirma que los humanos, no sabemos nada del misterio de la vida, por qué suceden las injusticias como la de perder a un ser querido, por qué tan trágicamente se truncan las ilusiones del futuro.
Aquí estamos hoy para expresarle nuestro respeto, cariño y agradecimiento.
Gran persona en la plenitud de la palabra,  hijo, hermano,  compañero, amigo, pediremos que nos guíe desde el cielo, que no nos dejes de acompañar en su lugar por el mundo de los cielos, que cuide especialmente de su madre, sus hermanos, sobrinos, primos, compañeros  y amigos, todos sus seres queridos, para que puedan seguir el duro camino que la vida les ha puesto por delante.  A todos envíanos fe para continuar en esta huida de la vida hacia la otra vida infinita.
Su recuerdo es algo que perdurará para siempre, nunca nadie nos lo puede arrebatar, gracias por su ejemplo y su amistad, solo puedo decir que rezamos y rezaremos para que el señor nos guarde un lugar a su lado.

Marian y Mónica Jara

 

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