68 AÑOS DEL PASO A LA INMORTALIDAD DE EVITA

Nuestro permanente homenaje y agradecimiento

El 26 de julio de 1952, una voz oficial anunciaba que a las 20 y 25, Eva Perón entraba en la inmortalidad. El pueblo la despide en un interminable desfile, llora a la mujer que entregó su corta existencia a una tarea social y política sin precedentes, imperecedera en la memoria popular.

En una oportunidad le preguntaron a Agustín Tosco cuál era su juicio valorativo sobre la personalidad de Eva Perón, respondió que reconocía su actitud revolucionaria ”entre muchas mujeres que en la historia de nuestro país han luchado por los derechos del pueblo, Evita, creemos, es la que tiene el lugar más destacado en la historia”.

 

Una vida dedicada a la Justicia Social

La infancia de Evita no fue muy diferente a la de millones de chicos argentinos, atravesada por las privaciones y el anhelo de salir de esa realidad, de soñar con el imposible juguete o el viaje a la gran ciudad. El Estado de entonces estaba muy lejos de ser benefactor.

La pobreza en toda su extensión será una cicatriz dolorosa para Evita. A ella nadie se la contó, aprendió muy a su pesar a convivir con las necesidades, a sobrevivirlas.

Solía decir que la pobreza y la miseria no se dejaban ver así tan fácilmente en toda la magnitud de su dolor, “…Los ricos nunca han visto de cerca la pobreza; yo he visto a padres volver a casa con el hijo muerto entre los brazos para dejarlo allí sobre una mesa y salir luego a buscar un ataúd como antes buscaron médico y remedios: desesperadamente”.

Por eso cuando tuvo todos los medios disponibles siendo Primera Dama, desarrolló una abnegada tarea de asistencia y contención social para atender la pobreza y otras situaciones de desprotección.

¿Qué otra Primera Dama se destacó como Evita para comprometerse con las necesidades del Pueblo? Tradicionalmente en la Argentina la actividad de asistencia social parcial estaba en manos de la Sociedad de Beneficencia dirigida por un selecto grupo de mujeres de la oligarquía. En la década del 30 comenzó a evidenciarse que la Sociedad de Beneficencia como organización y la beneficencia como actividad, se habían vuelto obsoletas. El gobierno peronista lo transformó en una obra dignificadora.

Ni bien retornó de su gira europea, Evita organizó una Cruzada de Ayuda Social a la ancianidad y a mujeres desamparadas mediante subsidios y hogares temporarios. El 8 de julio de 1948 se creó la Fundación Eva Perón, presidida por Evita, que desplegó una titánica labor que llegó prácticamente a todos los niños, abuelos, madres solteras y mujeres que eran único sostén de familia, pertenecientes a los estratos más carenciados de la población.

La Fundación realizó numerosas actividades, desde la construcción de hospitales, asilos, escuelas, jardines de infantes, colonias de vacaciones, hasta el otorgamiento de becas para estudiantes y ayudas para la vivienda. Evita puso en marcha un Tren Sanitario con aparatos médicos modernos, que acercaba la medicina a los pueblos alejados.

Eva Perón redactó y proclamó el 28 de agosto de 1948 el llamado Decálogo de la Ancianidad, una serie de derechos que al año siguiente fueron incorporados a la Constitución Argentina de 1949. Los diez Derechos de la Ancianidad eran: asistencia, vivienda, alimentación, vestimenta, cuidado de la salud física, cuidado de la salud moral, esparcimiento, trabajo, tranquilidad y respeto. La Constitución de 1949 fue derogada por la dictadura surgida del golpe de 1955 y los derechos de la ancianidad no volvieron a tener jerarquía constitucional.

 

Artífice del Voto Femenino

El 27 de febrero de 1946, tres días después de las elecciones, Evita pronunció su primer discurso político en un acto organizado en agradecimiento al apoyo de las mujeres a la candidatura de Perón. En esa ocasión, exigió la igualdad de derechos entre hombres y mujeres y en particular el sufragio femenino. “La mujer argentina ha superado el período de las tutorías civiles. La mujer debe afirmar su acción, la mujer debe votar”, sostuvo.

La mujer argentina se había incorporado masivamente al mercado laboral, de ahí que la política no podía seguir excluyendo a millones de mujeres de los derechos civiles.

El proyecto de ley fue presentado inmediatamente después de asumido el primer gobierno de Perón, el 1 de mayo del 46. La oposición de los prejuicios conservadores resultaba claro, no sólo entre los partidos opositores sino incluso dentro de los partidos que sostenían al peronismo. Pese a que era un texto breve en tres artículos, que prácticamente no podía dar lugar a discusiones, el Senado recién dio media sanción al proyecto el 21 de agosto. Finalmente, el 9 de septiembre de 1947 el Congreso unánimemente convirtió en ley la igualdad de derechos políticos entre hombres y mujeres convalidando realmente el sufragio universal en la Argentina.

El voto femenino recién se estrenó el 11 de noviembre de 1951, cuando más de 3.500.000 de mujeres votaron por primera vez en los comicios en que se reeligió a Juan Domingo Perón.

 

Crea el Partido Peronista Femenino

En 1949, con el propósito de incrementar la participación de las mujeres en la vida política argentina, Eva Perón fundó el 26 de julio el Partido Peronista Femenino en el Teatro Nacional Cervantes de Buenos Aires. El partido estaba organizado a partir de unidades básicas femeninas que se abrían en los barrios, pueblos y sindicatos canalizando la militancia directa de las mujeres.

 

Evita y el Movimiento Obrero

Dentro del peronismo las organizaciones obreras se constituyeron en la columna vertebral del movimiento multisectorial. Eva Perón estableció un enlace directo y privilegiado entre Perón y los sindicatos. Por ello fue el sector sindical el que lanzó la candidatura de Evita a vicepresidente en 1951.

Nuestro compañero Cristóbal Sierra, Secretario General de nuestro Sindicato en aquellos años, concurría periódicamente a colaborar con Evita en su labor cotidiana en beneficio del pueblo trabajador.

Pensaba que la oligarquía y el imperialismo actuarían incluso violentamente para eliminar los derechos sociales y laborales, por eso defendía alos sindicatos con uñas y dientes al punto de impulsar junto a los dirigentes sindicales la formación de milicias obreras. Tan estrecha fue la relación que al morir, su cuerpo embalsamado fue llevado a la CGT.

 

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