SECRETARÍA DE DERECHOS HUMANOS

Modelos antagónicos: en el medio, el pueblo trabajador

En medio de tanta insensatez vemos cómo los sectores del poder fáctico no dejan de ejercer presión por todos los medios a su alcance, legales e ilegales, cuando vislumbran la posibilidad de que se generen políticas de inclusión y justicia social. Sólo por mencionar unos ejemplos:

– El impuesto a las grandes fortunas,  que lejos de ser una medida “chavista”, cuestión que si lo fuera no me preocuparía en absoluto, dado que en los países que la derecha levanta como ejemplo ya lo están llevando adelante, caso de Alemania;

– La expropiación de VICENTIN, para evitar que la misma se lleve adelante, el Secretario Adjunto compañero Jorge Molina Herrera ya se explayó sobre el particular en Eléctrum anteriores, manipularon eficazmente la opinión pública para que desde una empleada doméstica, un trabajador rural, pequeños y medianos comerciantes, profesionales, víctimas todos de las políticas llevadas adelante por el macrismo, salieran a la calle con la consigna de “TODOS SOMOS VICENTÍN”;

– Ante la pronta sanción de la ley que regula el teletrabajo, tema también tratado en los Eléctrum anteriores, el sector empresarial sale a hacer lobby con legisladores opositores al gobierno nacional de forma tal que modifiquen en puntos fundamentales el proyecto de ley elevado a la Cámara, por ejemplo el punto en donde se menciona el derecho a la desconectividad, es claro que quieren tener trabajadores full time 24×7 por el mismo salario.

– Un capítulo especial merece la necesaria reforma judicial que en el transcurso de estos días va a presentar el Ejecutivo Nacional para que se trate y evalúe. Ningún argentino de bien puede negar la necesaria reforma en ese poder constitucional, no obstante, ya salieron a operar desde los medios hegemónicos sin haber leído el proyecto, para poner palos en la rueda, dado que son conscientes que un proyecto de país inclusivo y democrático no puede prosperar con un Poder Judicial cómo el que hoy tenemos en Argentina,  y este proyecto justamente apunta a poner límites a la manipulación de la justicia que históricamente hicieron y hacen desde el poder fáctico.

Por estos días hemos visto azorados cómo el gobierno de Macri utilizó la Agencia Federal de Inteligencia para perseguir a todo lo que se le parezca oposición a ese régimen.

Nos preocupa y mucho, a la vez que nos da una sensación de impotencia, ver cómo en plena democracia tenemos que salir a preguntarnos dónde está Facundo o ver cómo resurgen de las cloacas de la sociedad a amenazar a la Compañera Hebe de Bonafini.

Es verdad que como trabajadores debemos tener cuidado de no sumarnos al aullido de los lobos (como lo dijera en otro escrito), que solo pretenden esmerilar un gobierno con iniciativas de carácter popular, pero no es menos cierto que es nuestro deber marcar todos y cada uno de los errores que se cometan desde el gobierno de Alberto Fernández. Hoy, en tiempos de cuarentena, resulta complicado tomar las calles, entonces  el desafío es agudizar  la imaginación para poder rechazar aquellas políticas que atenten contra nuestra clase, como así también apoyar aquellas que tienden a protegernos a los trabajadores y a los sectores postergados por la sociedad.

Como lo venimos planteando, es real que el mundo va a ser otro en la pos-pandemia, mas no es menos cierto que los trabajadores no vamos a bajar los brazos al momento en que nuestras luchas y conquistas se vean amenazadas.

Alfredo Seydell, Secretario de Derechos Humanos

 


 

La amenaza cobarde a Hebe de Bonafini

Una vez más el odio se muestra con todos sus rasgos criminales y absurdos. Desde el anonimato cobarde, y con complicidades inconfesas llegan a lo más íntimo de la casa de Hebe y la amenazan de muerte siendo que allí debía estar una consigna velando por su seguridad.

Muchos y muchas compañeras en todos estos años fueron amenazadas y amenazados; se criminaliza el accionar de los referentes en derechos humanos, todos ellos, como en la historia recientes, representan peligro para los poderosos, por sobre todo si son jóvenes. El gatillo fácil es una de las formas del accionar.

Hebe es inclaudicable, insobornable y se pone al frente junto a compañeras y compañeros a la denuncia seria, a la clara determinación de poner sobre la mesa, venga de donde venga, cualquier violación a los derechos humanos. Su lucha como la de familiares de miles y miles compañeras y compañeros desaparecidos siempre está presente. Hoy donde quiera que se encuentre el residual accionar depredador que impulsan estos sectores, estaremos, junto a Hebe en la calle, en la lucha y dando a conocer que nuestro presente se construye con determinación, la misma que tuvieron nuestras compañeras y compañeros que cayeron luchando contra cualquier tipo de injusticia y por la libertad de nuestro pueblo.

Repudiamos el acto cobarde de amenaza de muerte en la persona de Hebe y exigimos esclarecimiento y condena.

Nuestro patrimonio son las conquistas producto de la lucha.

Por el Colectivo Construyamos un presente con Memoria, Mariú Carrera y Pablo Seydell

 


DERECHOS HUMANOS HOY

Queremos compartir esta carta que si bien relata la realidad de Brasil, refleja claramente cómo cuando los estados están en función del capital no desvían el rumbo, ante nada ni nadie. Entendemos que estas líneas aportan elementos para reflexionar sobre lo que está pasando en el mundo a raíz de la pandemia desatada por el COVID 19, muchos pretenden hacernos creer que un problema sólo sanitario, cuando en realidad esta pandemia puso en evidencia los distintos modelos de Estados y para quienes gobiernan unos y otros.

 

El nuevo genocidio en Brasil

Por Frei Betto*

  Queridos amigos y amigas:

¡En Brasil hay un genocidio! Al momento de escribir, 16 de julio de 2020, el Covid-19, que surgió aquí en febrero de este año, ya habrá matado 76 mil personas. Ya hay más de 2 millones de infectados. Para el domingo 19 de julio, alcanzaremos 80 muertes. Es posible que ahora que lees este llamamiento dramático, las muertes hayan llegado a 100 mil.

Cuando recuerdo que en la Guerra de Vietnam, durante más de 20 años, se sacrificaron 58 mil vidas del personal militar de EE. UU., tengo la medida de la seriedad de lo que está sucediendo en mi país. Este horror causa indignación y molestia. Todos sabemos que las medidas preventivas y restrictivas, adoptadas en tantos otros países, podrían haber evitado tal número de muertos.

Este genocidio no es el resultado de la indiferencia del gobierno de Bolsonaro. Es intencional. Bolsonaro está satisfecho con la muerte de otros. Cuando era diputado federal, en una entrevista televisiva en 1999, declaró: “¡Al votar no cambiarás nada en este país, nada, absolutamente nada! Desafortunadamente, solo cambiará si un día vamos a una guerra civil aquí, y hacemos el trabajo que el régimen militar no hizo: matar a unos 30 mil”.

Al votar a favor del juicio político contra presidenta Dilma, ofreció su voto en memoria del torturador más notorio del ejército: el coronel Carlos Brilhante Ustra.

Debido a que está tan obsesionado con la muerte, una de sus principales políticas gubernamentales es liberar el comercio de armas y municiones. Cuando se le preguntó en la puerta del palacio presidencial si no le importaban las víctimas de la pandemia, respondió: «No creo en esos números» (27 de marzo, 92 muertes); «Todos moriremos algún día» (29 de marzo, 136 muertes); «¿Y qué? ¿Qué quieres que haga?» (28 de abril, 5.017 muertes).

¿Por qué esta política necrofílica? Desde el principio, declaró que lo importante no era salvar vidas, sino la economía. De ahí su negativa a declarar un cierre, cumplir con las pautas de la OMS e importar respiradores y equipos de protección personal. La Corte Suprema tuvo que delegar esta responsabilidad a los gobernadores y alcaldes.

Bolsonaro ni siquiera respetó la autoridad de sus propios ministros de Salud. Desde febrero, Brasil ha tenido dos, ambos despedidos por negarse a adoptar la misma actitud que el presidente. Ahora, al frente del ministerio, está el general Pazuello, que no entiende nada sobre temas de salud; trató de ocultar los datos sobre la evolución del número de víctimas del coronavirus; empleó a 38 militares en funciones clave del ministerio, sin que estos tuvieran las calificaciones requeridas; y canceló las conferencias de prensa que eran la vía para que la población recibiera orientaciones.

Sería exhaustivo enumerar aquí cuántas medidas para liberar recursos para ayudar a las víctimas y las familias de bajos ingresos (más de 100 millones de brasileños) nunca se han implementado.

Las razones de la intencionalidad criminal del gobierno de Bolsonaro son evidentes. Dejar morir a los ancianos para ahorrar recursos de la Seguridad Social. Dejar morir por las enfermedades preexistentes para ahorrar recursos del SUS, el sistema nacional de salud. Permitir que los pobres mueran para ahorrar recursos del Renta Familia y otros programas sociales para los 52.5 millones de brasileños que viven en la pobreza y los 13.5 millones que están en la pobreza extrema. (Datos del Gobierno federal).

Mucho antes de que lo hiciera el periódico The Economist, en las redes digitales trató al presidente como BolsoNero, mientras Roma arde, él toca la lira y anuncia cloroquina, un medicamento sin eficacia científica contra el nuevo coronavirus. Sin embargo, sus fabricantes son aliados políticos del presidente…

Le agradezco su amable interés en difundir esta carta. Solo la presión del exterior podrá detener el genocidio que está asolando a nuestro amado y maravilloso Brasil.

 

*Carlos Alberto Libânio Christo. Conocido como Frei Betto. Fraile dominico, conocido internacionalmente como teólogo de la liberación. Autor de 60 libros de diversos géneros literarios -novela, ensayo, policíaco, memorias, infantiles y juveniles, y de tema religioso. En dos ocasiones- en 1985 y en el 2005- fue premiado con el Jabuti, el premio literario más importante del país. En 1986 fue elegido Intelectual del Año por la Unión Brasileña de Escritores. Asesor de movimientos sociales, de las Comunidades Eclesiales de Base y el Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra, participa activamente en la vida política del Brasil en los últimos 50 años. Es el autor del libro “Fidel y la Religión”.

 

frei betto

 

 

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