SECRETARÍA DE DERECHOS HUMANOS

Queca Kofman, Monseñor Angelelli, Hiroshima y Campaña por la Libertad y Salvoconductos para Lxs 7 Asiladxs

Compañeras y compañeros, los avances en materia de TICs  (Tecnologías de Información y Comunicación) hoy nos permiten acceder a la información coyuntural del cualquier parte del planeta al instante, aspecto éste que es muy bueno en la medida en que sepamos y podamos administrar el aluvión informativo, caso contrario se torna un problema de descomunicación.

¿A qué viene lo arriba planteado? a que desde la Secretaría de Derechos Humanos hemos decidido tomar publicaciones de otros medios y reproducirlas en nuestra sección del Eléctrum informando la fuente.

En esta ocasión queremos compartir cuatro noticias, en primer lugar la partida de una luchadora incansable por los derechos humanos, Queca Kofman, fundadora de Madres de Plaza de Mayo Santa Fe y una de las pioneras de la organización, que hasta integró los orígenes del movimiento de derechos humanos en todo el país. Tenía 96 años y siempre reivindicó la lucha de su hijo Jorge Oscar Kofman, desaparecido el 8 de junio de 1975 en Tucumán.

Dada la importancia de su lucha y legado hay un sinnúmero de manifestaciones al respecto; desde la Secretaría queremos compartir un texto de Marco, nieto de Queca Kofman que la describe plenamente, como así también el comunicado de Abuelas de Plaza de Mayo.

“Por los círculos que trazaron los pies de la Queca, por su puño en alto, ganó una vez más la vida frente a la muerte. Ganó el amor frente al odio. Ganó la memoria contra el olvido.

Quienes crecimos al calor de su ternura, o engordamos de sus comidas infinitas de abuela, o disfrutamos y reímos con su sentido del humor, aprendimos a reconocer lo genuino y a buscarlo en cada encuentro, en cada construcción, en cada paso, para siempre.

Quienes escuchamos sus palabras, en actos, escuelas, entrevistas, pudimos llenar de contenido nuestros sueños. Entendimos que la justicia, ese hilo común entre pasado, presente y futuro, es mucho más que mil milicos presos. En esa justicia que ella nombraba entraban también los sueños soñados y los sueños por soñar.

Enseñó la Queca, las madres, que nadie aprende a soñar solo y que soñar es un verbo que no se debería poder conjugar en singular.

A pesar de los desgarros (que toda vida los tiene) la Queca fue feliz. Y tuvo el coraje, el amor y el tiempo necesarios para dejarnos a todas y todos un sendero trazado para ser también felices. Que de eso se trata, finalmente, la vida.

 

En segundo lugar,  un recordatorio de la vida y martirio de Monseñor Angelelli, a 44 años de su asesinato a manos de la última dictadura cívico militar.

En tercer lugar,  unas palabras con respecto a la conmemoración de un nuevo aniversario del bombardeo a Hiroshima y Nagasaki.

Por último,  un pronunciamiento del Comité de Solidaridad con los Pueblos Latinoamericanos respecto a la represión que prepara el gobierno inconstitucional de Jeanine Añez contra el pueblo boliviano.

Queca Kofman

 


 

 

Enrique Angelelli – Biografía

De Córdoba a La Rioja

Sacerdote y Obispo en Córdoba y La Rioja

En Córdoba

Enrique Ángel Angelelli nació en Córdoba el 17 de julio de 1923, aunque fue anotado el 18. Fue el primer hijo del matrimonio que formaron Juan Angelelli y Angelina Carletti. Su bautismo quedó registrado el 30 de agosto en la Parroquia del Corazón de María, de Alta Córdoba, a cargo de los misioneros claretianos, cuya jurisdicción abarcaba la zona de quintas donde vivía su familia. En la misma parroquia recibió el sacramento de la confirmación el 1 de diciembre de 1927. Creció en un hogar de humildes inmigrantes italianos, que cultivaban hortalizas, en la zona norte de la ciudad, donde actualmente están ubicados los barrios Las Margaritas y La France. Allí cursó los primeros grados en la Escuela Misiones, haciendo la primera comunión en el Colegio del Huerto. Luego la familia se trasladó a la zona sudeste, cercana al “Camino a Sesenta Cuadras”. En Villa Eucarística, donde Don Juan se ocupó de la quinta de las Hermanas Adoratrices Españolas, Enrique terminó sus estudios primarios. A los 15 años, en 1938, ingresó al Seminario Metropolitano de Córdoba, donde estudió hasta mediados de 1948. Durante esos años, en 1944 hizo su práctica pastoral como seminarista integrando el grupo de Catecismo Ntra. Sra. de los Desamparados, en el Asilo de Ancianos San Vicente (actual parroquia de barrio Müller). Cursó el último año de teología en el Colegio Pio Latino en Roma, donde fue ordenado sacerdote el 9 de octubre de 1949. En 1951 obtuvo la Licenciatura en Derecho Canónico en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.

Sacerdote

De regreso a su Córdoba natal, en septiembre de 1951, ejerció como Vicario Cooperador en la Parroquia San José de Barrio Alto Alberdi, atendiendo también a los enfermos del Hospital Clínicas. Fue designado Prosecretario de la Curia Arzobispal. En Europa había conocido el movimiento de la JOC (Juventud Obrera Católica) y a su fundador el P. José Cardjin, por lo que en 1953, canalizando su temprana opción por los pobres, asumió como asesor de JOC, con sede en la Capilla Cristo Obrero, radicándose en el Hogar Sacerdotal de la calle La Rioja 564, lugar de encuentro de sacerdotes, trabajadores y estudiantes. Desde este rol participó del equipo de redacción de la calificada revista “Notas de Pastoral Jocista”, donde quedaron registrados sus primeros escritos. Su diagnóstico de la realidad obrera contribuyó a generar nuevas condiciones de acercamiento luego de la persecución desatada tras el derrocamiento del presidente Juan Perón en 1955. Y ayudó a proteger a militantes del gremialismo perseguido.

A nivel eclesiástico fue designado en la Dirección Central Catequística Arquidiocesana y profesor en el Seminario Mayor de Córdoba y otros institutos de estudios. Colaboró como asesor de la pastoral universitaria y se desempeñó en cargos de su especialidad en la Curia Arquidiocesana.

Su temprana calvicie le valió el apodo de “Pelado”, que recibía con cariño de sus compañeros, colaboradores y amigos. Compenetrado con la realidad local, de la que asumió su cultura, también reflejada en la “chispa” de tonada cordobesa, tuvo relevantes actividades como sacerdote, lo que sumado a su carácter alegre, comunicativo, servicial y comprensivo, le generaron un amplio consenso tanto en el clero como entre los trabajadores, estudiantes y sectores barriales, adonde acostumbraba trasladarse en su moto Puma –2da.serie, a la que bautizó “Providencia”, porque “sólo arrancaba con la ayuda de Dios”. Fervoroso “hincha” de Instituto, siguió las alternativas de su club favorito durante todos los años de su vida cordobesa, pero también desde las lejanas tierras riojanas, donde le tocó después ejercer su apostolado episcopal.

Obispo Auxiliar

En diciembre de 1960 fue designado obispo titular de Listra y auxiliar de la arquidiócesis de Córdoba. Fue rector del Seminario Mayor y como obispo tuvo destacada participación en los diversos conflictos gremiales de los trabajadores mecánicos y municipales. Marcando una presencia episcopal diferente a las pomposidades propias de la época, se acercó a los sectores más humildes del campo y la ciudad. Ante las situaciones de dolor y miseria producto de las injusticias sociales, se hizo vocero en sus predicaciones y pronunciamientos públicos, para convocar a “campañas de solidaridad” que mitigaran el hambre y el abandono de los desposeídos. Definió su postura episcopal cuando, llamado a bendecir viviendas para los obreros en las canteras de cal de Malagueño, frente a patrones y obreros subrayó el valor del compromiso con “el Cristo sufriente encarnado en los obreros”;y prefirió almorzar con ellos, en lugar del espacio reservado junto a la patronal. Apoyó con firmeza la actuación de sacerdotes y religiosas comprometidos con los pobres, lo que en ocasiones le provocó conflictos con sectores de poder de la alta sociedad cordobesa.

Identificado con la renovación de la iglesia promovida por el Papa Juan XXIII, participó en los debates del Concilio Ecuménico Vaticano II en Roma, donde en 1965 junto a otros cuarenta y dos obispos firmó el “Pacto de las Catacumbas”, por una Iglesia servidora y pobre. Impulsó la renovación conciliar en Córdoba y acompañó a los sacerdotes en ese empeño, mediando en el conflicto de estos con el Arzobispo Castellano, lo que le acarreó la difamación del tradicionalismo cordobés y otros grupos como “Tradición, Familia y Propiedad”. En 1965, después de asumir el Arzobispo Raúl Francisco Primatesta lo volvió a designar como obispo auxiliar. Siguió predicando la renovación conciliar y acompañando a las parroquias del interior provincial, especialmente a las más alejadas. En el Episcopado Argentino, Mons. Angelelli integró desde 1967 a 1970 la COEPAL, Comisión Episcopal de Pastoral, y al finalizar el período fue responsable de Pastoral Popular.

Obispo de La Rioja

En julio de 1968 al trascender a la prensa la designación como obispo de La Rioja, el diario Córdoba publicó: “en la actualidad es considerado una de las figuras eclesiásticas de real gravitación en los medios obreros y gremiales del país”. A los 45 años de edad, el 24 de agosto de 1968 asumió como titular de la diócesis de La Rioja. En su escudo episcopal sintetizó su misión: “Justicia y Paz”.

En el nuevo escenario episcopal movilizó a los amplios sectores riojanos sumidos en la postergación. Plasmó la renovación conciliar en una pastoral diocesana con y desde el pueblo, invitando a la “corresponsabilidad” de sacerdotes, religiosas y laicos. Valorizando la historia y la cultura riojana potenció la religiosidad popular como afirmación de su identidad en la lucha por su propia dignidad. Promovió la formación de cooperativas de campesinos y alentó la organización sindical de los peones rurales, los mineros y las empleadas domésticas, con la participación de los cuatro decanatos en que se organizó la diócesis.

Su voz profética en defensa de los más débiles se hizo sentir. “La tierra es para todos; el agua es para todos, el pan es para todos”, dijo; y desde el Movimiento Rural Diocesano se creó la cooperativa CODETRAL reclamando la expropiación del latifundio Azzalini.

Los terratenientes y los sectores de poder ligados a la usura, la droga y la prostitución, que Mons. Angelelli denunció, promovieron campañas de difamaciones a través del diario El Sol. Y agresiones físicas, como las sufridas en Anillaco en junio de 1973 en ocasión de las fiestas patronales de San Antonio, cuando fue apedreado junto a sacerdotes y religiosas. Ante las calumnias, el Papa Pablo VI envió al Arzobispo Vicente Zazpe para confirmarlo en su fidelidad al Evangelio y alentarlo en su servicio a los más pobres.

La persecución a la iglesia riojana se incrementó luego de instaurada la dictadura militar en marzo de 1976, con el hostigamiento y las detenciones de sacerdotes, religiosas y laicos, y hasta con torturas. Le aconsejaron al Obispo que se alejara del escenario riojano pero rechazó la propuesta diciendo: “Eso es lo que quieren, que me vaya para que se dispersen las ovejas:” El 18 de julio del 76 fueron asesinados Fray Carlos Murias y el P. Gabriel Longueville en Chamical; y el 25 el dirigente cooperativista laico Wenceslao Pedernera, en Sañogasta en presencia de su esposa e hijas.

El 4 de agosto de 1976, cuando el obispo Angelelli retornaba a La Rioja, proveniente de Chamical, fue asesinado cerca de Punta de Los Llanos. En la sentencia del juicio realizado en el 2014, el Tribunal dijo: “Tenemos por cierto que la maniobra brusca que ocasionó el vuelco del vehículo que conducía Monseñor Angelelli y que desencadenó la muerte del Obispo y las heridas que pusieron en riesgo la vida de Arturo Pinto, se produjo por la intervención voluntaria e intencional del conductor no identificado de un vehículo color claro (blanco o gris) presumiblemente Peugeot 404, que se interpuso en la marcha”. Los jueces definieron que, según los informes y pericias médicas, la muerte fue instantánea al producirse el fuerte impacto de su cabeza sobre el asfalto, luego de ser expulsado por la puerta lateral izquierda con motivo de los vuelcos. Explicitaron también los móviles del crimen: “La relevancia que tenía para el poder militar la Pastoral de la Iglesia Riojana que desarrollaba Enrique Angelelli”; y “la documentación que celosamente guardaba Angelelli, producto de la investigación que días previos había llevado a cabo sobre el asesinato de los curas de Chamical y del laico de Sañogasta”.Agregaron que: “La Diócesis riojana – encabezada firmemente por la visión humanizante, de compromiso social junto a los pobres y auténticamente cristiana de Angelelli – conmovió, a partir de 1968, a una provincia marcada por grandes diferencias sociales, sectores rurales y poblaciones de extrema vulnerabilidad socioeconómica.”

La certeza judicial selló la convicción popular desde el mismo día del crimen. Y cada año las comunidades de La Rioja, Córdoba y otros lugares del país celebraron la memoria martirial en Punta de Los Llanos, el lugar de los hechos. En 1986 el juez Aldo Morales resolvió que la muerte del Obispo había sido un “homicidio fríamente premeditado y esperado por la víctima”. Luego se paralizaron las investigaciones hasta su definitiva reapertura en el 2006, que finalizó con la sentencia condenatoria a algunos de los responsables en el 2014.

En septiembre de 2016 concluyó en La Rioja la instrucción diocesana de la causa de canonización, a cargo del obispo Marcelo Colombo. En octubre ingresó en Roma a la Congregación para las Causas de los Santos, que decidió unificarla a la de los otros tres mártires riojanos. Concluida en 2018 la Positio, resumen de la causa canónica, con la documentación pertinente, será analizada por las comisiones de Teólogos y de Cardenales, quienes elevarán su dictamen al Papa Francisco para la resolución final en este proceso de beatificación.

Córdoba, 19 de mayo de 2018

Luis Miguel Baronetto

Centro Tiempo Latinoamericano

Entrevista a 40 años del martirio de Mons. Angelelli

Por Katy García, Prensared

Enrique Ángel Angelelli

 


 

 

75 AÑOS DESPUÉS DE LA PRIMERA BOMBA ATÓMICA, HIROSHIMA ADVIERTE CONTRA EL “NACIONALISMO EGOCÉNTRICO”

La ceremonia de conmemoración del aniversario se ha desarrollado bajo las limitaciones impuestas por la lucha contra la pandemia

MACARENA VIDAL LIY

 

Hace un siglo, una pandemia se había declarado en el mundo. En plena guerra mundial, los países no colaboraron para combatir aquella gripe. Veinte años más tarde, el nacionalismo que esa situación creó acabó provocando una guerra mundial aún peor y el uso de las bombas atómicas. Este jueves, en la conmemoración del 75 aniversario del lanzamiento de la primera, en Hiroshima el 6 de agosto de 1945, el alcalde de esta ciudad japonesa, Kazumi Matsui, ha lanzado una solemne advertencia contra el aumento del “nacionalismo egocéntrico” y ha pedido mayor cooperación internacional contra la covid-19.

La pandemia ha sido este año el invitado menos bienvenido y más presente en la ceremonia en recuerdo de aquel desastre, que junto con la bomba contra Nagasaki tres días más tarde se acabaría cobrando hasta el día de hoy más de 300.000 vidas, y dejaría rotas las de centenares de miles más. Con las fronteras nacionales cerradas casi por completo y los casos en ascenso en Japón, el homenaje anual a las víctimas en el parque memorial cerca del hipocentro de la explosión es este año más reducido, en tiempo y en participantes, que en otras ocasiones.

A las 8.15 exactamente, el momento preciso en que la primera bomba atómica cayó sobre Hiroshima hace tres cuartos de siglo, una campana marcó el comienzo de un minuto de silencio. A las 8.16, en una breve alocución retransmitida en directo por la televisión nipona, Matsui renovó la Declaración por la Paz anual de Hiroshima y el llamamiento a que Japón, como único país que ha sufrido bombardeos atómicos, firme el tratado de la ONU de 2017 para abolir el armamento nuclear.

Este año, la alocución del alcalde trazó un vívido paralelismo entre la situación que se vivía hace un siglo y la pandemia actual, para dejar claros los riesgos que se corren si no se actúa. “Cuando la pandemia de gripe de 1918 atacó (…) se cobró decenas de millones de vidas y aterrorizó al mundo porque los países que combatían en la Primera Guerra Mundial fueron incapaces de combatir la amenaza conjuntamente”, apuntó Matsui. “Una oleada subsecuente de nacionalismo llevó a la Segunda Guerra Mundial y las bombas atómicas”.

“Con lo que hemos aprendido de las tragedias del pasado deberíamos poder superar esta amenaza”, indicó, en referencia a la covid-19. “No debemos dejar que ese doloroso pasado se repita -subrayó-. La sociedad civil debe rechazar el nacionalismo egocéntrico y unirse ante las amenazas de todo tipo”.

Frente a él, en el césped de los jardines, se encontraba una audiencia protegida con mascarilla y guardando una estricta distancia de seguridad. Los 880 asistentes -supervivientes de la bomba, diplomáticos, representantes de la sociedad civil-, encabezados por el primer ministro, Shinzo Abe, eran apenas una pequeña parte de las decenas de miles que cada año participan en la conmemoración.

Las precauciones ante el coronavirus han obligado a cancelar la suelta tradicional de palomas blancas, en símbolo de conciliación, en la clausura de la ceremonia. Tampoco tendrá lugar en la noche el acto público para hacer flotar farolillos en los ríos de Hiroshima, en recuerdo de los que fallecieron en los bombardeos. Sí se colocarán algunas docenas de farolillos con mensajes de paz.

La covid-19 estaba presente en las mentes de muchos hibakusha (como se conoce en japonés a los supervivientes de las bombas atómicas). Algunos encuentran paralelos entre la pandemia y las consecuencias de aquellos ataques. “Me recuerda el miedo a la radiación que teníamos después de la bomba”, explicaba recientemente la superviviente Keiko Ogura, de 83 años, en videoconferencia.

“El virus es un enemigo formidable, que no se puede ver, que puede causar muertes repentinas, como aquella bomba, y seguimos sin tener panacea contra él. Hace 70 años, la gente moría como resultado de la radiación, gente sin heridas visibles caía muerta de repente. ‘¿Por qué no tenemos medicinas para tratarlo?’, le preguntábamos entonces a los médicos. La del coronavirus es una situación muy parecida… nadie puede escapar a sus efectos”, agregaba Ogura, que como el alcalde Matsui considera que la única solución posible, tanto contra el coronavirus como contra las armas nucleares, es la colaboración internacional.

Como otros hibakusha, Ogura considera “muy irritante” que Japón no haya suscrito el tratado de la ONU de 2017 contra las armas nucleares, e insta al primer ministro a firmarlo.

Pero en su intervención en la ceremonia de este jueves, y como ha sido habitual desde aquel año, Abe no hizo mención alguna a ese acuerdo, que no ha sido suscrito por ninguna potencia nuclear y aún requiere la firma de diez países más para entrar en vigor. Sí reiteró, como ha hecho cada año, el compromiso de su país a lograr en el futuro “un mundo sin armas nucleares y en paz”.

Japón, que se encuentra bajo la protección del paraguas nuclear estadounidense, considera que aún no se dan las circunstancias para firmar un acuerdo que prohíbe a sus participantes el desarrollo, la prueba, la producción, almacenamiento, compra o posesión de armamento nuclear. El Gobierno de Abe se ofrece, mientras tanto, a actuar como puente entre los países nucleares y los libres de estas armas.

Pero para los hibakusha, el tiempo apremia y los últimos acontecimientos en el terreno nuclear son preocupantes. Corea del Norte continúa adelante con su programa de armamento, Estados Unidos ha anunciado su salida del tratado sobre fuerzas nucleares de rango intermedio (INF) y hay temores a que no se renueve el Nuevo START, el tratado de reducción de armas estratégicas entre Washington y Moscú, que expira en febrero próximo.

“Si somos complacientes podemos caer en este camino hacia una guerra nuclear”, advertía Ogura. “Es muy parecido al miedo a una segunda o tercera ola de covid-19. Siento la misma sensación de crisis”.

 


 

 PRONUNCIAMIENTO POR LA VIDA Y LA DEMOCRACIA

 

 

  • A la Comunidad internacional
  • A los pueblos del mundo
  • A los gobiernos

 

Desde el Comité de Solidaridad Con los Pueblos Latinoamericanos, quienes impulsamos la Campaña por la Libertad y Salvoconductos para Lxs 7 Asiladxs, nos declaramos en estado de alerta ante la represión que prepara el gobierno de Jeanine Áñez contra el pueblo boliviano.

En el marco de su lucha por la Recuperación de la Democracia y el llamado de elecciones para el próximo 6 de septiembre, el pueblo boliviano ha salido de manera pacífica a manifestarse en las calles y en las carreteras. Con actividades en las ciudades, huelgas de hambre y más de 70 bloqueos a lo largo y ancho del país, el pueblo reclama Elecciones Ya; entendiendo que solo con un gobierno legítimo, elegido en las urnas, se puede salir de la gravísima crisis en la que se ha hundido todos los sectores sociales de Bolivia.

La grave situación económica que vive Bolivia tras nueves meses de gobierno de transición ha desatado una desesperante crisis social y política; crisis que, amplificada por el contexto de pandemia, ha devenido en una verdadera catástrofe sanitaria, con gente muriendo en las calles o en las escalinatas de los hospitales, sin atención médica, mientras escandalosas denuncias de corrupción salpican a todas las áreas del gobierno.

La autoritaria decisión del actual gobierno de transición en posponer las elecciones para octubre, bajo el falaz argumento de preservar la salud, solo expresa su intención de mantener en el poder a un gobierno ilegítimo que se caracteriza en gobernar contra el pueblo, al cual ha castigado en lo económico y librado a su suerte ante la pandemia.

Nuestra preocupación se alerta luego de lo ocurrido en Sacaba y en Senkata, en noviembre de 2019; cuando más de 35 personas indefensas fueron asesinadas y centenares heridas por parte de las fuerzas de seguridad bolivianas bajo las órdenes del gobierno de Jeanine Añez. Estas masacres constituyen una muestra de lo que está dispuesto a hacer un gobierno que no fue elegido por las urnas y que gobierna movido por el odio hacia su pueblo.

Ante este delicado contexto, que se agrava hora a hora, hacemos un llamado urgente a multiplicar los pronunciamientos EN DEFENSA de la VIDA y la DEMOCRACIA en Bolivia, contra cualquier intento de represión y amedrentamiento hacia el pueblo.

#EleccionesYa!

#RecuperemosLaDemocracia

#LibertadParaLxs7Asiladxs

#SalvoconductoYa

#GolpeDeEstadoEnBolivia

Nota???????? https://ffyh.unc.edu.ar/comitesolidaridad/2020/08/04/pronunciamiento-por-la-vida-y-la-democracia/

 

 

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