EN EL MES DE HOMENAJES A AGUSTÍN TOSCO

JUAN CARLOS  SOSA: “AGUSTÍN TOSCO ERA UNO MÁS DE NOSOTROS, PERO ERA EL MÁS GRANDE”

El comienzo de la década del 70 era un caldero revolucionario en el que Agustín Tosco era un referente indiscutido de la lucha por la liberación nacional en base a la unidad del movimiento obrero.  En esa época entró a trabajar en EPEC Juan “Patón” Sosa, en el mismo sector donde estaba trabajando Agustín Tosco, el sector de Baterías en el Taller Electromecánico.  En 1977 fue secuestrado permaneciendo como desaparecido poco más de un año y medio.  Finalmente fue liberado en 1984, pero no logró ser reincorporado a EPEC.

– ¿Cuándo entró a trabajar a EPEC?

– El 20 de noviembre  de 1970 entré a trabajar en el Taller Electromecánico, en el sector de Baterías, el mismo sector de Agustín Tosco. El delegado era el negro Vital y después me eligieron subdelegado

– ¿A quién recuerda de esa época entre sus compañeros de trabajo?

– A Tosco principalmente, al “Flaco”  Becerra, don Alabí , Constable, Vadalá, Bocadito Brizuela, el negro Martínez, el burro Britos, el “Sapo” Posada, los compañeros de la herrería, Maldonado, Moreno, Dalla Riva, , mucha gente importante.  Cuando entré a trabajar, el Taller era una especie de base del Gringo.  Cuando cortaba su permiso gremial, cumplía las horas de trabajo como correspondía.

– Y cuando Tosco estaba con permiso gremial, ¿visitaba al sector?

– Cuando Tosco estaba con permiso gremial, nos visitaba muy seguido.  La relación con nosotros era muy buena, su actitud era muy sana, de mucha honestidad, de mucha entrega, de mucho compromiso.  Recuerdo por ejemplo cuando había paros o movilizaciones, Tosco era un compañero que llegaba a todos los sectores  del complejo de Villa Revol, nosotros lo acompañábamos mientras recorría los talleres aleccionando a los compañeros para que cumplieran con la medida de fuerza,  pero no lo hacía obligando, sino dando su fundamento, explicando cuál era la lucha en ese momento, por qué estábamos peleando.

– ¿Compartía mucho tiempo con Tosco en el sector de trabajo?

– Sinceramente estuve muy poco con él, estuve cuando volvió liberado de la cárcel de Rawson después del 72.  Nosotros le pedíamos que nos contara  sobre su experiencia en los momentos duros de la cárcel en el sur y él nos contaba todo. A la hora del mate conversábamos, teníamos entonces mucho contacto con él.  Él estuvo detenido mucho tiempo, su retorno a trabajar no fue mucho tiempo porque enseguida comenzaron a perseguirlo los de las 3 A, lo veía más en el sindicato que en el trabajo.

–  Recuerda alguna anécdota con  Tosco en el sector de trabajo?

–  Una anécdota,  bueno,  él era el encargado del sector Baterías, un día entre el “Negro” Carlos Romero, el gordito Jorge Sosa y yo, estábamos lavando una batería de 360 amperes.  En un momento dado, el gordo Sosa se acerca donde estaba el Gringo haciendo su tarea de técnico, un croquis de los rectificadores, siempre entrábamos a consultar cosas con él.  Justo en ese momento el negro Romero estaba lavando la batería como a 20 metros, el gordo Sosa se asoma a la oficina donde estaba Tosco y le dice “quiere un cafecito Agustín” y el negro Romero le grita “gordo servil”, sale el Gringo y le dice “no compañero, eso nunca, ningún compañero es servil, en todo caso el compañero tuvo una gentileza” esas poquitas cosas te dan a conocer sobre cómo era su concepto de compañerismo, su respeto, una enseñanza permanente de respeto hacia el compañero.

–  Agustín Tosco siempre rechazó la acción armada

–  Primero me corresponde hacer una autocrítica por los errores en nuestra juventud, éramos jóvenes que veníamos con una influencia latinoamericanista, con Cuba liberada, Chile, los Tupamaros en Uruguay, pensábamos que el camino para llegar al socialismo no era otro que la toma del poder por parte de la clase trabajadora.  En ese momento Luz y Fuerza y los gremios combativos eran un nido de compañeros que teníamos esas ideas.  Pero el Gringo jamás, siempre se lo quiso vincular al PC y a las organizaciones guerrilleras, pero nunca estuvo ni un ápice de compromiso con ellos, pero sí tenía contacto con ellos, hablaba con Santucho, con el que sea, discutiendo que el único camino era la unión de la clase trabajadora.  Si bien él tenía su ideología marxista, no era sectario, siempre dijo ni explotados ni explotadores, ni oprimidos y además un compañero que conocía bien “El Capital”.  Precisamente el concepto de la BAE, lo defendía haciendo  un análisis desde la plusvalía, que de las 7 horas de trabajo tres horas las toma el patrón estado, entonces la compensación sería la BAE.

–  Han querido instalar falsamente que en el sindicato había un arsenal de armas

–  He estado en la parte de seguridad del gremio cuando los de las 3 A venían a atacarnos, los compañeros traían las armas que tenían en su casa, las que usaban para cazar por ejemplo, algunos eran un matagato, armas viejas.  A veces lo custodiábamos a Tosco pero sin que él supiera, porque no quería. A veces le pedíamos que usara algún disfraz, algo para que no lo reconocieran los asesinos de las 3 A que  lo buscaban para matarlo.  El quería salir siempre a cara limpia, hasta que cuando se puso más fea la cosa, tuvo que aceptar pasar a la clandestinidad protegido en secreto en la casa de distintos compañeros.

–  ¿Estuvo en la Asamblea en que el interventor del sindicato puesto por Lacabbane tuvo el “agrande” de llamar esa asamblea para nominar a los trabajadores representantes en las comisiones de EPEC?

–  Sí, una de las cosas más importante para mí, fue justamente la asamblea del 10 de setiembre de 1975 cuando el gremio estaba intervenido, fue una asamblea histórica, Tosco estaba en la clandestinidad.  El Gringo Tosco primero realizó una reunión con medio Cuerpo de Delegados en la resistencia, no sé en qué lugar, en qué casa fuera de Córdoba, pocos podían saber donde estaba Tosco porque realmente corría peligro su vida.  Allí se coordinó el desarrollo de la asamblea, porque la intervención del sindicato pensaba que no nos íbamos a presentar.  Pero nos presentamos igual y le copamos la asamblea, se la ganamos, les ganamos las 9 comisiones que se debían presentar a la empresa.  Entonces al otro día nos comienzan a perseguir.

–  Usted también fue secuestrado

–  Después de esa asamblea y antes de que fallezca el Gringo, por recomendación de mi papá Miguel Sosa que trabajaba en San José de Calasanz, pedí un año sin goce de sueldo porque ya  habían reventado la casa de mi viejo, también mi casa, me esperaban a la puerta de mi trabajo. A comienzos de 1977 vuelvo a EPEC, a Electromecánico, ya habían  secuestrado al Titi Di Toffino.  A mí me secuestran  el 23 de mayo de 1977.

El objetivo de esta parte de la nota es escuchar el recuerdo de Juan Carlos Sosa sobre Agustín Tosco.  En la página 2 continuamos la nota dando a conocer todo su padecimiento después que fuera secuestrado.

Epígrafe foto grupo

Todos junto a Agustín Tosco al asumir su mandato en 1972: Juan Carlos Sosa (saco a cuadros),  Efrain Olguín (de corbata), Noé Posadas,  Hipólito Merlo y Moya (agachados con la bandera)

Recuadro con foto de brizuela

–  ¿Qué recuerda de Bocadito Brizuela, secuestrado y desparecido el 24 de octubre de 1977?

–  En las movilizaciones casi siempre iba a la par de Bocadito, un compañero que en ese momento tenía problemas de salud, un hombre de una honestidad, una humildad, una perseverancia  en la lucha lo que es muy importante, un hombre que ya venía militando desde hacía muchos años.  En el viborazo junto con Bocadito Brizuela tomamos la dirección de Turismo y allí nos juntamos con Di Toffino y creo que con Alberti que nos pidieron que volvamos y tomemos Villa Revol.  En barrio Güemes ya la había tomado la gente de Ika-Renault y por gente que venía de la Escuela de Aviación.

Juan Carlos Sosa

Juan Carlos “El Patón” Sosa, fue secuestrado por la dictadura militar y acusado de pertenecer al ERP y de haber participado en el asalto a la Fábrica Militar de Villa María.  Estuvo desaparecido por espacio de un año y medio, tiempo en el que no tuvo contacto con su familia, ni con su padre, ni con su esposa ni su hijo.  Precisamente esa acusación le salvó la vida porque la dictadura militar había resuelto usar este hecho para demostrar falsamente a la comunidad internacional que a los detenidos se los sometía a la acción de la justicia, cuando en realidad se los ejecutaba después de someterlos a torturas y vejámenes, solo porque luchaban por un país más justo, por un sistema social más solidario.

– ¿Cómo comenzó su militancia?

–  En 1972 militaba en el Centros de Estudiantes en el IPET N° 10 en la calle Roma, con los estudiantes participamos en el Cordobazo. Después, al entrar a EPEC en 1970, me hice muy compañero del Caña Murúa.  Por aquella época mataron a  otros compañeros que estaban en el ERP como Benavides y Bazán, que estaban en Av. Patria junto a Quiroga y Enriqueta Gigena, intentando detener un camión de leche para llevarlo a una villa.  Un patrullero justo  los intercepta y los matan.

–  Ya nos contó que al ser individualizado como militante comenzaron a perseguirlo hasta que finalmente el 23 de mayo de 1977 fue secuestrado, ¿a dónde lo llevaron?

–  Dónde no me llevaron.  Ese día, el flaco Becerra que estaba en Almacenes, me avisa que con una foto mía me estaban buscando.  En el momento en que voy a comentarle al jefe que me estaban buscando, ellos ya estaban allí con todo el aparato, dijeron que querían hablar conmigo por un robo calificado, me sacan y me meten a un Falcon.

–  El pretexto del robo calificado debe haber sido para que tus compañeros no se alertaran, ¿dónde lo llevaron entonces?

–  Desde el taller me llevan a la D2 en el Pasaje Santa Catalina, supongo que fue allí porque estaba encapuchado, me doy cuenta porque el 25 de mayo siento todos los festejos en la Plaza San Martín.  Si bien estaba la dictadura militar, los que me llevaron eran los mismos que estaban actuando durante las 3 A.  En la D2 había un muchacho que se había criado conmigo, por eso me salvo,  De allí me llevan al Campo de la Ribera, me entregan a los militares, supongo que en junio de 1977, donde estuve casi dos meses.  Me indagaban sobre si yo participaba en el ERP y en el copamiento a la Fábrica Militar de Villa María.

– ¿Cuándo lo blanquean como detenido

– De campo de la Ribera me llevan a la UP1 de San Martín, tras un año y medio continuaba como desaparecido, no tenía contacto con mi familia, ni con mi padre, ni mi esposa ni mi hijo, con nadie.  Me sacan dos o tres veces de la cárcel y me llevan a la D2 de nuevo y a la seccional décima, donde justo traen detenidos a varios compañeros de SMATA que yo conocía, Murúa, el negro Olmos.

Cuando llega la Cruz Roja Internacional y otros organismos de derechos humanos internacionales, de la Up1 nos llevan a Campo de la Ribera, pero cuando ellos van a Campo de la Ribera, nos llevan a La Perla, cuando iban a la Perla nos llevaban de nuevo al Campo de la Ribera, es decir que en ningún momento tuvimos oportunidad de denunciar nuestra situación.

–  Después lo llevaron a la Plata

–  En febrero del 79, a 106 compañeros nos trasladan a La Plata pero ya legalmente reconocidos como detenidos, ya teníamos visita de la familia, hasta que me liberan el 7 de agosto del 84.

Fuimos reconocidos a nivel mundial como presos políticos porque nos meten en la causa Villa María, éramos más de 260, detenido que caía en esa época, lo metían en esta causa que pasó a ser  una vidriera, porque la usaban  como que los militares estaban haciendo bien las cosas, por eso es que estoy vivo, no teníamos abogado, no teníamos nada.

– ¿Cuándo fue liberado?

El 7 de agosto de 1984 salgo en libertad y me presento en el sindicato, estaba la Comisión Transitoria.  Hasta ese momento tenía la relación laboral suspendida y la empresa me manda el telegrama de cesantía.  Cachulín Alvarez tomó mi caso personalmente y fue el que más se movió, sobre todo en el aspecto solidaridad

Había que entender la época que se estaba viviendo, no había todavía una apertura democrática   como para que alguien se jugara por nosotros, lo único que nos representaban eran los organismos de derechos humanos.

–  Pero no logró ser reincorporado?

–  Finalmente, parcialmente fue reconocido mi derecho y en estos momentos  tengo un hijo trabajando en EPEC.  La cuestión para mí, es que no se rompa la raíz familiar, mi abuelo Ramón Eladislao Vega a quien llamaban el “Gringo de la Pipa”, trabajó en la Usina  Mendoza y mi papá Miguel Sosa, como ya dije, trabajó en San José de Calasanz., ahora espero poderme jubilar

Los testículos bien puestos

Hoy podemos decir con orgullo, Tosco no murió, sigue vivo en nuestra memoria y en nuestros corazones agradecidos.  Nos dejó un gran luchador, un idealista un patriota, un conductor, pero sobre todo un gran amigo, capaz de dar todo sin esperar nada, en una palabra ¡todo un hombre!

Tenía por uniforme un mameluco de obrero, su arma eran su palabra y su forma de vivir y los testículos bien puestos.

Su fuego interior  y su lucha molestaban a los grupos capitalistas que gobernaron el país solo para un grupo selecto.

Tanto les molestaba que lo persiguieron y trataron  de doblegarlo, pero ni las persecuciones, cárceles y torturas, consiguieron ponerlo de rodillas.

Tanto les dolió, que quisieron borrar a tiros en las puertas del cementerio San Jerónimo, su ejemplo y su memoria. Dijo un gran patriota, don Domingo F Sarmiento en viaje a su exilio: ¡Bárbaros, las ideas no se matan!

Por toda su lucha y sacrificio, los que tenemos más edad y tuvimos la suerte de compartirlo, tenemos el deber de pasar a los más nuevos la posta del rayo y la antorcha, símbolos de nuestro querido líder Agustín Tosco.

Desde el cielo que se ganó, sienta que su lucha y sacrificio no fueron en vano.  Tosco tenía  el fuego interior de un Moreno, la humildad y espíritu de sacrificio de un Belgrano y la bravura de Güemes por eso se hizo inmortal.

René Britos

Epígrafe

René Britos, fue compañero de Agustín Tosco en el Taller Electromecánico

Entrevista a Erenersto Ponsatti

“Lo que Tosco construía,  era un frente popular pluralista, democrático, combativo, con aspiración a un  cambio social profundo”

¿Cuando conoció a Agustín Tosco?

Había ido a hacer una nota a la Facultad de Arquitectura porque había un panel, no recuerdo sobré qué tema, estaba un dirigente radical García, José Antonio Allende que era un dirigente de la Democracia Cristiana que era muy intelectual y Agustín Tosco.  Yo tenía 22 años y me impresionó por la capacidad con que refutó argumentos y cómo expuso sus ideas, en esa época usaba bigotes.  Después me integré como periodista a la Secretaría de Prensa en 1964 y entonces sí, me tocaba verlo cotidianamente porque Tosco se ocupaba personalmente  del ELECTRUM.

–  Los ideales de Agustín Tosco están en cada una de las páginas que escribió

–  Una de las cosas que lamento de todo este proceso, es que esos valores que sostenía Tosco no   han sido tenidos en cuenta por tantos dirigentes gremiales jóvenes que creen que un sindicato se puede convertir en unidad de negocios.  Eso lo he escuchado y me parece lamentable, es algo que no sé si se puede recuperar fácilmente porque falta el hombre que dé el ejemplo.

–  ¿Nos puede comentar  alguna anécdota de Tosco sobre su concepto de la austeridad?

–  Lo comentaba hace un tiempo, el lío que se armó en este sindicato cuando dispusieron cambiar los vehículos, un rastrojero y un jeep verdecito.  La discusión condujo a un criterio de austeridad y lo que debe ser un dirigente gremial o político ¿por qué lo admiran a Illía? Porque era austero, porque era desprendido, porque no se distraía en lo superficial y porque no tenía gastos excesivos, entre otras cosas, lo que la gente siempre recuerda es que era incorruptible.  Bueno, Tosco era así.  La discusión que se entabló fue porque algunos compañeros querían un Ford Falcon, en esa época todavía no tenía la mala fama, un auto duro que podía durar mucho tiempo, pero ya se iba hacia la imagen de esos burócratas sindicales que estaban en Buenos Aires como Armando March (textil), que no solamente tenía caniches de raza sino que tenía una colección de cuadros de pintores muy importantes, eso no puede tener un dirigente gremial, no puede depender de esas cosas.  Yo soy bastante hedonista, tengo mis defectos, mis debilidades pequeñas burguesas y todas esas cosas, pero un dirigente gremial no puede ceder ante esas debilidades, porque son debilidades.

–  ¿Cómo terminó la discusión?

–  La discusión se zanjó con una estanciera nueva.  Esa discusión  no es ociosa, porque por ejemplo fue parte de mi formación, porque cuando advertí la discusión y de qué se trataba, me pareció bien el ejemplo de Tosco y después de eso me tocó ser dirigente de mi gremio (CISPREN) he votando  siempre por la línea más austera, por más que en mi vida privada haya cedido a muchas de esas debilidades.  Ahí también es lo que se plantea en la lucha contra la  burocracia sindical, porque la burocracia sindical a qué conduce, a que terminan siendo gerentes, a que formen empresas paralelas, no demos nombres pero algunos de los más nombrados son Cavallieri, Zanola.  Muchos lo condenan a Moyano pero lo que está defendiendo Moyano es justo, está defendiendo el salario y una mayor participación en la renta nacional, por más que la presidenta sea del mismo palo político que Moyano, eso es lo que debe ser la CGT, como fue la CGT de los Argentinos, la pelea por defender los derechos de los trabajadores y el cambio hacia una sociedad más justa y en su momento la restauración de la democracia.

–  Agustín tenía diferencias  de criterio con otros dirigentes del campo popular, ¿usted presenció alguno de estos debates?

–  Había mucha tensión.  Para mí eran históricas las discusiones  de Tosco con el flaco Canelles (de la UOCRA) que era un importante dirigente del Partido Comunista y además el cuadro sindical más importante que tenían, sobre todo después de que Correa de telefónicos se pasó al PRT.   Jorge Canelles entraba como uno más al sindicato pero las diferencias ideológicas e incluso tácticas de corto o largo plazo eran importantes, por eso discutían mucho sin ponerse de acuerdo.  Tosco también discutía mucho con René Salamanca que era del PCR y con los dirigentes del SITRAC-SITRAM, estas diferencias con esos compañeros le cargaban mucha tensión a Tosco, pero él ejecutaba su propia política, independientemente del PC.

–  Hubo mucha discusión sobre si Tosco era o no afiliado al PC

–  Muchos decían que Tosco era un afiliado secreto del PC, pero no lo sé y no me importa tampoco, lo que sí sé y que tengo seguro,  es que su política estaba enmarcada en la amplitud, él necesitaba el trabajo conjunto con el PC y también con los radicales porque son muchos y también con los peronistas que tienen un aporte genético en lo sindical y en lo popular que es indudable y también necesitaba de otros aportes porque lo que Tosco construía era un movimiento, una política de frente popular y democrático, porque si era excluyente hubiera tenido los problemas de SITRAC-SITRAM o aislado como Salamanca. En muchos momentos el PC le significó un gran aporte, pero creo que el único que lo acompañó en el viaje cuando se fue enfermo a Buenos Aires, fue el PC.  El a veces coincidía con algunas cosas del PC y otras veces no, pero nunca ejecutaba planes diseñados por el PC.

–  ¿Tosco mantenía contactos con los grupos armados?

–  Muchos partidos políticos o grupos, incluso armados,   querían tenerlo  a Tosco como integrante, porque era un dirigente creíble, su trayectoria era impecable. Tosco en ese sentido era independiente, ahora mi idea es que lo que Tosco construía,  era un frente popular pluralista, democrático, combativo con aspiración a un  cambio social profundo, no solo de las instituciones sino de la sociedad argentina, como leo eso yo, una revolución socialista, el término socialista, Tosco lo usó mucho.  En muchas  fotos aparece con el puño en alto, Tosco no lo hacía inocentemente, pero de allí a confundirlo con las políticas de los partidos o de los grupos guerrilleros, no, eso no.  Después de haber transcurrido varios años de colaborar con Tosco,   no se me hubiera pasado por la cabeza integrarme  al ERP por ejemplo, porque conociendo el pensamiento de Tosco, tenía conciencia y bien  internalizado que si había alguna manera de llegar a un cambio institucional y social, se tenía que hacer con el aporte del pueblo en su conjunto, no lo podía disponer un grupo de   visionarios

– ¿Tosco recordaba la trayectoria de los primeros dirigentes de Luz y fuerza?

–  El nombraba mucho a Sierra, parece ser que fue su ejemplo de alguna manera.  Una vez contó su experiencia del golpe del 55, él con 25 años,  era delegado a la CGT y me contó que les habían dicho que se iban a repartir armas para defender el gobierno constitucional y que la clave estaría en un discurso en el que Perón iba a renunciar a la presidencia de la nación en agosto del 55, el volvía de Buenos Aires para Córdoba, en Rosario se enteró del discurso y volvió a Buenos Aires para esperar que la CGT se arme, pero nunca le dieron nada, porque Perón no se decidió.

–  En esos años de plomo, usted que estuvo tan cerca de los sucesos por su profesión, ¿por qué los afiliados no reaccionaban igual ante tanta persecución y amenazas?

–  El terror es así, funciona independientemente de uno, no sé si es el instinto de conservación que lleva a aceptar cosas o a tomar caminos paralelos o vías muertas en lugar de dedicarse a enfrentar la opresión.  Y muchos compañeros quedan ahí sin reaccionar, pero después vuelven en otros momentos y eso es lo importante, que pueda regenerarse todo ese tejido de militancia que ha tenido o tiene potencialmente un sindicato como el de Luz y Fuerza de Córdoba.

Presentación de libro

“Agustín Tosco, una visión holística”

de Sebastián Mezquida

(Bajada) El miércoles 14 de Noviembre a las 19 hs., en la ¨Sala Lorenzo Racero del tercer piso de nuestra sede sindical, tuvo lugar la presentación del libro “Agustín Tosco, una visión holística” de nuestro compañero Sebastián Mezquida.

El compañero Sebastián Mezquida ha realizado un profundo análisis en el fuero interior de Agustín, y por ende, en las razones de su conducta revolucionaria.

El autor de este trabajo, Sebastián Mezquida, nació en Argentina el 6 de diciembre de 1945. Ingresó a EPEC el 14 de noviembre de 1969. Comenzó su actividad gremial en el Sindicato de Luz y Fuerza en el año 1972 integrando la “Comisión de los 18”conformada para elegir por consenso a  los integrantes de la Lista “Azul y Blanca” que llevaba como Secretario General a Agustín Tosco.

Fue miembro de la Comisión Revisora de Cuentas, mientras duró en el mandato hasta que el gremio fue intervenido en el mes de octubre de 1974. Testigo y denunciante del secuestro del Compañero Alberto Caffarati.

Activista del Sindicato (intervenido) en la Resistencia, y detenido por segunda vez en pleno proceso militar en julio de 1980. Reiniciado el proceso democrático, fue miembro del Tribunal Paritario por la Lista Azul y Blanca en el período del ´87 al ´89, siendo

Secretario General Felipe Alberti. En dos períodos posteriores fue nuevamente elegido como miembro del referido Tribunal.

Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo del Secretario de Turismo y Cultura Guillermo Bulgheroni y la presentación a cargo del compañero jubilado Taurino Atencio quien posteriormente le cedió la palabra a distintos compañeros presentes.