A 72 AÑOS DE LA DECLARACIÓN DE LOS DERECHOS DE LA ANCIANIDAD

Por una vejez digna

 

El 28 de agosto de 1948, Eva Perón proclamaba los derechos de las personas mayores a través del Decálogo de la Ancianidad que Evita misma impulsó y redactó y que posteriormente fueron incorporados a la reforma de Constitución Argentina de 1949. Es por eso que el 28 de agosto se celebra en nuestro país el Día Nacional de la Ancianidad.

En aquella jornada, hace 72 años, Evita daba lectura en el Ministerio de Trabajo a la Declaración de los Derechos de la Ancianidad, que entregó en mano al presidente Juan Domingo Perón, solicitando se incluya a la legislación y a la práctica institucional.

En este marco, y con la convicción de trascender la mera declamación, la Fundación Eva Perón construyó cientos de Hogares de Ancianos y se sancionó una ley de pensiones para los mayores de 60 años sin amparo, que formaron parte de la política de Justicia Social.

El DECÁLOGO afirmaba los siguientes derechos:

Derecho a la Asistencia: Todo anciano tiene derecho a su protección integral por cuenta de su familia. En caso de desamparo, corresponde al Estado proveer a dicha protección, ya sea en forma directa o por intermedio de los institutos o fundaciones creados, o que se crearen, con ese fin, sin perjuicio de subrogación del Estado o de dichos institutos para demandar a los familiares, remisos y solventes, los aportes correspondientes.

– Derecho a la Vivienda: El derecho a un albergue higiénico con un mínimo de comodidades hogareñas es inherente a la condición humana.

– Derecho a la Alimentación: La alimentación sana y adecuada a la edad y estado físico de cada uno debe ser contemplada en forma particular.

– Derecho al Vestido: El vestido, decoroso y apropiado al clima, completa el derecho anterior.

– Derecho al Cuidado de la Salud Física: El cuidado de la salud física de los ancianos ha de ser preocupación especialísima y permanente.

– Derecho al Cuidado de la Salud Moral: Debe asegurarse el libre ejercicio de las expansiones espirituales, concordantes con la moral y el culto.

– Derecho al Esparcimiento: Ha de reconocerse a la ancianidad el derecho de gozar mesuradamente de un mínimo de entretenimientos para que pueda sobrellevar con satisfacción sus horas de espera.

– Derecho al Trabajo: Cuando su estado y condiciones lo permitan, la ocupación por medio de laborterapia productiva ha de ser facilitada. Se evitará así la disminución de la personalidad.

– Derecho a la Tranquilidad: Gozar de tranquilidad, libre de angustias y preocupaciones en los últimos años de existencia, es patrimonio del anciano.
– Derecho al Respeto: La ancianidad tiene derecho al respeto y consideración de sus semejantes.

Argentina fue precursora y se encargó de llevar al ámbito de las Naciones Unidas la preocupación por nuestros mayores y su protección social y económica. La Declaración de los Derechos de la Ancianidad se universalizó a partir de la Resolución de la Tercera Comisión de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el 18 de noviembre de 1948.

Lamentablemente la Constitución del 49 fue derogada por el golpe cívico-militar de 1955 y los derechos de la ancianidad no volvieron a tener jerarquía constitucional.

 

.