17 DE OCTUBRE, DÍA DE LA LEALTAD

Memoria para reconstruir la Patria

 

Si hay algo que caracteriza a los trabajadores argentinos es que tenemos memoria y somos agradecidos. Pertenecemos a una clase, la de los trabajadores, a la que cada avance, cada conquista, cada derecho nos costó demasiado, incluso la vida de grandes compañeros y militantes. Es por eso que no quería dejar de recordar una fecha como la del 17 de Octubre.

¿Por qué es tan importante para el conjunto del Movimiento Obrero? Porque ese día, hace 75 años, los trabajadores de todo un país, entendieron que la justicia para los de su clase y la soberanía para la Nación, no dependía ya sólo de los dirigentes bien pensantes ni de los poderosos. Juan Domingo Perón nos demostró que nosotros teníamos un lugar en la construcción de la Patria y ese 17 de Octubre los trabajadores salieron a la calle, masivamente, a hacerlo valer. Ese día los trabajadores entendieron que tenían un rol que cumplir en el destino de la República Argentina, que no eran espectadores sino protagonistas, no esperaron más y salieron a jugársela, a torcer el curso de la historia, de nuestra propia historia y de la del conjunto de la Nación.

El entonces coronel Perón había sido el primero en toda la historia Argentina que había luchado por nosotros, junto a nosotros, por un sistema más justo, donde se escucharan y se reconocieran nuestros derechos como trabajadores. Su obra al frente de la Secretaría de Trabajo y Previsión había empezado a finales de 1943, y nos había dado la posibilidad de un salario justo, de una jubilación, de un aguinaldo, de feriados pagos y vacaciones pagas, que hasta hoy disfrutamos y que son básicos. Pero además Juan Domingo Perón depositó en las organizaciones sindicales, la enorme responsabilidad de hacer cumplir esas leyes, esas conquistas, esos derechos y para eso impulsó la creación de cientos de sindicatos, entre otros nuestro querido Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba, el 5 de febrero de 1944.

En nuestra propia historia está reflejada la enorme tarea de Perón en beneficio del conjunto de los trabajadores y de la Patria. En sólo dos años desde 1944, aquellos pioneros lucifuercistas habían conseguido consolidar el Gremio, también habían logrado el reconocimiento de los primeros derechos y la recuperación del servicio eléctrico para la comunidad de Córdoba, estatizado el 11 de noviembre de 1946. En sólo dos años estaban plantadas las banderas fundamentales de toda nuestra historia de lucha: la Justicia Social, la Soberanía Política y la Independencia Económica.

La lealtad a un conductor, a un proyecto de país

El 17 de Octubre es una jornada imperecedera en nuestra memoria, ese día los trabajadores se volcaron masivamente a pedir la liberación del Coronel Perón, salieron determinados a defender lo que es nuestro pese a las amenazas de las patronales, ese día cambió la historia argentina para siempre. Desde entonces la Plaza de Mayo repleta de trabajadores, de militantes, de estudiantes, es una tradicional postal cada vez que alguna bronca, felicidad o dolor toca la fibra del pueblo argentino. Hasta ese 17 de octubre de 1945 no era común, era absolutamente inédito. Cientos de miles de trabajadores llegaban desde todos los rincones del conurbano bonaerense, desde los grandes plantas fabriles pero también desde los talleres modestos, los comercios, los bares y los edificios, desde las estaciones de tren y los frigoríficos. Muchos llegaban después de caminar kilómetros, llegaban como podían, pero con la convicción de frenar la reacción oligárquica. Sólo se escuchaba el clamor popular de ¡¡libertad a Perón!!

En el Confederal de la CGT donde se discutió qué medidas tomar ante la detención del Coronel Perón, se impuso finalmente la decisión de convocar a huelga general y movilizarse masivamente, como muestra de agradecimiento y lealtad al único en la historia que se había jugado por los trabajadores. Y así fue, una multitud colmó la Plaza de Mayo y no se movió hasta que apareció Perón en los balcones de la Casa Rosada.

Me permito recordar con ustedes algunas frases de ese discurso: “Siempre he sentido una enorme satisfacción: pero desde hoy, sentiré un verdadero orgullo de argentino, porque interpreto este movimiento colectivo como el renacimiento de una conciencia de trabajadores, que es lo único que puede hacer grande e inmortal a la Patria. Muchas veces me dijeron que ese pueblo a quien yo sacrificara mis horas de día y de noche, habría de traicionarme. Que sepan hoy los indignos farsantes que este pueblo no engaña a quien lo ayuda”.

Los trabajadores no traicionaron, ese día estaba reservado para quedar en la historia grande de nuestro pueblo y ese 17 de Octubre los trabajadores salieron a defender lo suyo.

Como lucifuercistas reivindicamos esas banderas y esos ideales, más allá de la diversidad de criterios políticos. Muchos dejaron la vida por justos derechos, lucharon por la democracia tantas veces asaltada por las dictaduras cívico-militares, lucharon por la EPEC estatal e integrada que se creó en los años del peronismo. Ha pasado mucha agua bajo el puente en nuestra historia, pero si de algo estamos orgullosos es que en cada una de esas luchas reafirmamos nuestra lealtad a ese proyecto y a esas banderas defendidas aquel 17 de Octubre de 1945.

 

Gabriel Suárez

Secretario General

 


 

17 de octubre de 1945

Cuando los trabajadores comenzaron a ser protagonistas para siempre

 

Antecedentes históricos

El 4 de junio de 1943 militares nacionalistas dirigidos por el General Arturo Rawson desplazan por medio de un golpe de estado al presidente Ramón S. Castillo, último presidente de la llamada “Década Infame”, una línea de gobiernos acusados de corruptos y que habían impuesto el llamado fraude patriótico desde el golpe militar de 1930.

El movimiento obrero se mostró inicialmente perplejo frente al golpe e indeciso sobre la posición que se debía adoptar. Estaba dividido en cuatro centrales (CGT Nº 1, CGT Nº 2, USA y FORA). Una de las primeras medidas del gobierno fue disolver la CGT Nº 2 (dirigida por el socialista Francisco Pérez Leirós, los empleados de comercio de Borlenghi y los sindicatos comunistas de construcción, carne, etc.), acusándola de extremista. Ello llevó a varios de los sindicatos que la integraban a volver a la CGT Nº 1 (secretario general José Domenech). Poco después el gobierno sancionó una legislación sobre sindicatos, que si bien cumplía algunas expectativas sindicales, al mismo tiempo permitía ser intervenidos por el Estado. En seguida el gobierno militar hace uso de esa ley para intervenir los poderosos sindicatos ferroviarios y corazón de la CGT, la Unión Ferroviaria y La Fraternidad. En octubre una serie de huelgas fueron respondidas con el arresto de decenas de dirigentes obreros. Pronto resultó evidente que el gobierno militar estaba integrado por influyentes sectores anti-sindicales.

En esas condiciones algunos dirigentes sindicales socialistas, sindicalistas revolucionarios y algunos comunistas, encabezados por Ángel Borlenghi (socialista y secretario general de la poderosa Confederación General de Empleados de Comercio en la disuelta CGT Nº 2 socialista), Francisco Pablo Capozzi (La Fraternidad), Juan A. Bramuglia (Unión Ferroviaria), entre otros, decidieron, aunque con reservas y desconfianza, emprender una estrategia de alianzas, con algunos sectores del gobierno militar que compartían los reclamos sindicales. Entre los militares estaban los jóvenes coroneles Juan D. Perón y Domingo A. Mercante.

 

La nueva Secretaría de Trabajo

 

Los sindicalistas proponen a los militares crear una Secretaría de Trabajo, fortalecer la CGT y sancionar una serie de leyes laborales que aceptaran los reclamos históricos del movimiento obrero argentino. Poco después, la alianza entre sindicalistas y militares obtuvo que el gobierno militar designara a Perón como Director del Departamento de Trabajo, un cargo aparentemente sin valor alguno. Un mes después, consiguen elevar la jerarquía del organismo a Secretaría de Estado (2 de diciembre de 1943). Desde la Secretaría de Trabajo, Perón, con el apoyo de los sindicatos empieza a desarrollar gran parte del programa sindical histórico: se crearon los tribunales de trabajo; se sancionó el Decreto 33.302/43 extendiendo la indemnización por despido a todos los trabajadores; más de dos millones de personas fueron beneficiados con la jubilación; se sancionó el Estatuto del Peón de Campo y el Estatuto del Periodista; se crea el Hospital Policlínico para trabajadores ferroviarios; se prohíben las agencias privadas de colocaciones; se crean las Escuelas Técnicas dirigidas a obreros; en 1944 se firmaron 123 convenios colectivos que alcanzaban a más de 1.400.000 obreros y empleados (por impulso de la acción de Perón el 5 de febrero de 1944 se crea nuestro Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba) y en 1945 otros 347 convenios colectivos para 2.186.868 trabajadores. Adicionalmente Perón logra derogar el decreto-ley que reglamentaba los sindicatos sancionado en los primeros días del gobierno militar.

En ese marco los sindicatos comenzaron un período  de gran crecimiento, y lo que fue aún más decisivo, comenzaron a afiliar masivamente a los “nuevos” trabajadores, los que estaban migrando masivamente a la ciudad desde el interior del país, los llamados “morochos”, “grasas” y “cabecitas negra” por las clases medias y altas, y los propios trabajadores “viejos” descendientes de la inmigración europea.

 

A los conservadores y a EEUU los preocupa Perón 

 

La alianza entre sindicatos y el grupo de jóvenes militares encabezados por Perón generó inmediatamente una fuerte oposición de los sectores conservadores políticos, económicos y militares, con apoyo de la embajada de Estados Unidos (embajador Braden) que genera una alta polarización para 1945. Los hechos se sucedieron vertiginosamente.

El 12 de julio de 1945 los sindicatos dirigidos por Borlenghi realizan un acto masivo en el centro de la ciudad de Buenos Aires (en Diagonal Norte y Florida). Al finalizar, la multitud de trabajadores comienzan a corear el nombre de Perón y lo proclaman como candidato a presidente.

La manifestación obrera es respondida el 19 de septiembre por los sectores medios y altos con la Marcha de la Constitución y la Libertad, que reunió la extraordinaria cantidad de 200.000 personas, marchando del Congreso a los barrios de clase alta (Recoleta), donde apoyan al ex presidente Rawson que sale al balcón de su casa.

El 10 de octubre en el momento que Perón deja el despacho, la CGT realiza un acto en su apoyo en la esquina de las calles Perú y Alsina. Perón se dirige entonces al acto y pronuncia un famoso discurso en el que detalla un avanzado programa de reivindicaciones laborales.  El 11 de octubre Ávalos asumió el cargo de Ministro de Guerra y esa noche se realizó en el Círculo Militar (Palacio Paz) una reunión de casi 300 oficiales, entre los que se contaban unos 20 de la marina, en la que se debatió el rumbo que se debía seguir, incluyendo la discusión sobre si mantener o no a Farrell en la presidencia y se recibió también la opinión del dirigente socialista Alfredo Lorenzo Palacios que propició que el gobierno se entregara a la Corte Suprema de Justicia. La asamblea decidió enviar una delegación a entrevistarse con Ávalos y, en realidad, los únicos puntos sobre los que habían concordado era pedir la inmediata convocatoria a elecciones, la designación de ministros civiles, el levantamiento del estado de sitio y la detención y procesamiento de Perón.  Cuando a la medianoche finalizaba la reunión por las radios se estaba difundiendo el decreto de convocatoria a elecciones.

 

El problema para los conservadores era el compromiso  de Perón con los trabajadores

Circulaba además la exigencia de entrega del gobierno a la Corte, posición a la que si bien muchos no la consideraban la mejor, era la que permitía unificar a los sectores opuestos al gobierno.  Cuando en horas de la tarde una delegación de los civiles llevó esta postura a Ávalos, el Ministro de Guerra la consideró inaceptable, trató de tranquilizarlos y les informó que Perón sería detenido.

En varias oportunidades se habían producidos choques entre elementos aliancistas y estudiantes pero hacia las nueve de la noche sin que hubiera una explicación clara sobre su origen hubo un violento tiroteo entre la policía y un grupo de manifestantes que arrojó el saldo de un muerto y más de cincuenta heridos.

“Poco a poco, ese coronel, desde una oscura oficina en la Secretaría de Trabajo y Previsión, empezó a traer la justicia social a ese pueblo. Se han levantado mucho las banderas de los derechos humanos, pero Perón levantó las banderas de los derechos humanos cuando hizo realidad la ley del peón rural”, las leyes laborales, la jubilación,  y así los trabajadores “comenzaron a vislumbrar que tenían otras posibilidades de vida”

“Este pueblo comenzó así a despertarse, porque desde esa oscura oficinita, ese coronel Perón trabajaba día y noche, para darle dignidad al hombre argentino”.

 

La reacción

 

La compañera Nelly Orioli, militante del Peronismo Histórico, comentó a Electrum durante un acto celebrado en nuestra sede sindical en 2006, que la acción de Perón, “puso en guardia a esa oligarquía que hacía siglos que estaba enquistada en el poder y en la riqueza, con las tierras que repartió el general Roca, quitadas a los aborígenes, para dárselas a familias como los Martínez de Hoz.”

“Fue así que un grupo de militares, sumados a la oligarquía argentina, pretendieron no solo destituir de sus cargos al coronel Perón, sino matarlo. Perón tuvo que renunciar a sus cargos y fue llevado preso a la isla de Martín García”

Perón y Eva se fueron en automóvil en la madrugada del jueves 11 con Rudi Freude, hijo de un amigo suyo y Juan Duarte hacia San Nicolás primero y a una isla del Delta después, dejándole dicho a Mercante que si era preguntado no ocultara su paradero.

El 12 de octubre el presidente Farrell ordenó la captura de Perón y la policía fue a buscarlo a su departamento de la calle Posadas por lo que Mercante le comunicó al jefe de policía dónde se encontraba y al día siguiente guió al subjefe de policía mayor D’Andrea hasta la isla, desde donde fue llevado detenido a la cañonera Independencia, la que a su vez lo trasladó a la Isla Martín García.  Una vez detenido Perón el diario Crítica salió a la calle con el siguiente título en primera plana: PERON YA NO CONSTITUYE UN PELIGRO PARA EL PAÍS:

Continúa Nelly, “pero entonces, boca a boca, se fue transmitiendo como una cadena nacional por todo el país, la consigna de que había que liberar a Perón”, al hombre que “les había mostrado el sol por primera vez”. Y así “los compañeros portuarios, los compañeros de la carne, los ferroviarios, todos se comenzaron a movilizar, porque veían que la oscuridad los volvería a atrapar si perdían a ese coronel. Llegaron caminando, con los pies hinchados, sufrientes, y colmaron la Plaza de Mayo. No sólo en Buenos Aires hubo una movilización, también en el interior, en las provincias, como los trabajadores de la zafra, que harto conocían el hambre”

“Presionados y temerosos, la oligarquía y el ejército, ante ese pueblo que clamaba por su coronel, lo dejaron en libertad y Perón habló desde el balcón de la Casa Rosada. Y lo que dijo fue: trabajadores, únanse”.

Por eso “les pido que nos unamos, que defendamos esa doctrina que nos dejó Perón, que no permitamos que hordas de ninguna naturaleza traten de dividirnos, porque nosotros somos una sola cosa, somos el pueblo, ese pueblo que Perón designó como su único heredero”.


Qué dijo Perón aquel 17  desde el balcón

 

La noche del 17, ya en libertad por la acción popular, Perón habló a cientos de miles de trabajadores desde el balcón de la Casa Rosada. Estas son algunas de sus expresiones:

 

-Esto es pueblo; esto es el pueblo sufriente que representa el dolor de la madre tierra, al que hemos de reivindicar. Es el pueblo de la Patria, el mismo que en esta histórica plaza pidió frente al Cabildo que se respetara su voluntad y su derecho.

  -Desde hoy sentiré un verdadero orgullo de argentino porque interpreto este movimiento colectivo como el renacimiento de una conciencia de los trabajadores, que es lo único que puede hacer grande e inmortal a la Nación.

  -Esa unidad la sentimos los verdaderos patriotas, porque amar a la Patria no es amar sus campos y sus casas, sino amar a nuestros hermanos. Esa unidad, base de toda felicidad futura, ha de fundarse en un estrato formidable de este pueblo, que al mostrarse hoy en esta plaza, en número que pasa de medio millón, esta indicando al mundo su grandeza espiritual y material.

-Trabajadores: únanse, sean hoy más hermanos que nunca. Sobre la hermandad de los que trabajan ha de levantarse en esta hermosa tierra, la unidad de todos los argentinos. Diariamente iremos incorporando a esta enorme masa en movimiento a todos los díscolos y descontentos, para que, junto con nosotros, se confundan en esta masa hermosa y patriota que constituyen ustedes.

 


Frente Sindical para el Modelo Nacional

 

A 76 años del Estatuto del Peón

El 15 de octubre de 1944, Juan Domingo Perón firmaba en la Secretaría de Trabajo y Previsión el Estatuto del Peón y les cambiaba la vida a miles de trabajadores rurales. La norma había sido sancionada el 8 de octubre, fecha en que se celebra el Día del Trabajador Rural.

El Estatuto del Peón fijaba nuevas condiciones de vida y de trabajo. Se establecieron salarios mínimos, descansos obligatorios, alojamientos dignos, provisión de alimento y ropa de trabajo, indemnización por despido, asistencia médica y vacaciones pagas.

Así lo explicaba el propio Perón: “Este estatuto tiende a solucionar posiblemente uno de los problemas más fundamentales de la política social argentina. El peón se encuentra en una situación peor que la del esclavo, porque a éste el amo tenía la obligación de guardarlo cuando viejo, hasta que se muriera. En cambio, al peón, cuando está viejo e inservible, le da un chirlo como al mancarrón (caballo viejo, de poco valor) para que se muera en el campo o en el camino. Es una cuestión que ningún hombre que tenga sentimientos puede aceptar”.

La mejora en las condiciones de vida de los trabajadores del campo se extendería hasta 1980, cuando la dictadura de Videla y Martínez de Hoz derogó el Estatuto y lo suplantó por el Régimen Nacional del Trabajo Agrario, anulando todas las garantías laborales.

Esa ley de la dictadura se derogaría recién en 2011, cuando otro gobierno peronista, el de Cristina Kirchner, elevó al Congreso un nuevo proyecto de Estatuto del Peón Rural, restableciendo así los derechos que la dictadura le había arrebatado a los trabajadores del campo.

15 de octubre de 2020

FRENTE SINDICAL PARA EL MODELO NACIONAL

 

 

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