LA VIGENCIA DE SU LEGADO 45 AÑOS DESPUÉS

En un nuevo aniversario de su desaparición física, honramos la memoria de nuestro más importante conductor. Aquel 5 de noviembre de 1975, Agustín Tosco dejaba de existir en la clandestinidad, enfermo y perseguido por la Triple A, no era la manera que hubiese querido terminar su lucha pero la vivió hasta el último instante sin traicionar sus ideales y a la clase a la cual pertenece, la de los trabajadores.

Para conmemorar esta fecha tan cara al sentimiento de los lucifuercistas, nos pareció una buena oportunidad compartir una de las tantas columnas que el renombrado Osvaldo Bayer dedicó a        Agustín Tosco y que reflejan el ejemplo que representa el Gringo para los trabajadores organizados, que deben sentirse siempre protagonistas y no objetos de la historia.

 

“Otra vez más la Ética triunfa en la Historia. He estado en Córdoba para llevar al público joven mis recuerdos del Cordobazo. Quedó en claro en todos los actos el desprecio profundo hacia los dictadores de turno de aquella época y de sus obedientes uniformados. Y por supuesto de sus civiles que llegaron a cualquier traición a los principios éticos con tal de alcanzar poder. Y límpidos, así, límpidos, con la fuerza de esa palabra, los herederos del pueblo. Los que pusieron el rostro en la primera fila de la gente en la calle. La voz, el coro, la protesta como única arma, pero la razón de esa protesta contra los represores, los defensores de los intereses sucios del egoísmo (…)

Los trabajadores y los estudiantes, qué conjunción. El basta a la dictadura militar, el sí al derecho a la libertad, el sí a la vida digna, el no al mandoneo, a las rejas, a la humillación diaria. Y en todos los actos, en todos los seminarios surgió una figura. Agustín Tosco, el Gringo. Allí, con su traje de trabajo en el medio de la primera fila haciendo frente a los lanzagases y a los siniestros bastonazos de aquella policía.

Me pidieron que relatara mi experiencia con el Gringo cuando por el gremio periodístico delegado ante los congresos de la CGT. Y allí estaba él. Siempre sabíamos que se iba a poner de pie para hacer escuchar su protesta o su propuesta. Un idioma distinto. Lo vi trenzarse con Vandor, cuando éste recibía el apoyo del dictador Onganía y Tosco sabía que al salir lo podían esperar para el puñetazo o las esposas. O más tarde, en sus trenzadas con Rucci, el metalúrgico obediente y cauteloso. El mejor documento fue esa discusión en Canal 7, entre los dos, donde quedaron claras las posiciones. Rucci, que no quería meterse con el sistema, y Tosco, que veía como única salida digna una lucha para cambiar esa sociedad plena de promesas, de modificaciones para no cambiar nada y niños con hambre. Sí, esas expresiones textuales dichas ante la pantalla (…)

La lucha del Gringo Tosco fue contra la burocracia sindical. Lo demostró con su ejemplo. Han salido muchos libros ya con testimonios de los que lo conocieron y hablan de su total humildad en su forma de vivir y de vestir. En el libro Tosco, grito de piedra, el doctor Habichayn (que lo atendió en la clandestinidad) relata que cuando estuvo preso, Tosco se opuso a que el Sindicato de Luz y Fuerza le hiciera llegar a su familia un dinero para cubrir las necesidades inmediatas. Planteó que jamás se debía sacar dinero del sindicato y que, en todo caso, si algunos compañeros querían aportar voluntariamente, lo aceptaría. Eso le parecía lo correcto (…)

La solidaridad. Lo mismo ocurrió cuando estaba preso en Trelew y el ERP hizo el operativo para liberar a los detenidos. El propio Gorriarán Merlo, uno de los presos participantes, le ofreció un lugar a Tosco en el auto que los iba a llevar al aeropuerto y de allí volar hacia Chile, y de esa manera quedar libre. Tosco, le agradeció pero dijo: ´No, yo quiero que me liberen los trabajadores con sus acciones solidarias pidiendo mi libertad´. Y se quedó.

Su compañero de prisión, Suárez, dirigente obrero, relata: “El Gringo Tosco era uno más lavando los platos en la cárcel, sin aceptar cualquier ventaja que le pudiera dar su nombre o el respaldo de todo un gremio y todo un pueblo que estaba detrás de él. No permitía ningún privilegio, al contrario, exigía que se lo tratara exactamente como se nos trataba a nosotros”.

La muerte del Gringo iba a desbordar todos los cánones de la tristeza. Morirá perseguido por las Tres A. Estaba muy enfermo (…) pero no lo pudieron internar en un hospital para su tratamiento porque allí lo iría a buscar la banda de asesinos de López Rega. Igual, sus amigos hicieron todo lo posible para atenderlo. Un médico amigo lo visitaba (…) Lo que nunca podrán explicar los sindicalistas del oficialismo de entonces es cómo ellos no le ofrecieron ayuda, lo internaron en uno de sus hospitales y le pusieron una guardia especial (…)

Nos imaginamos ésa su última soledad. Su sepelio convocó a veinte mil personas. Pero en determinado momento atacó la policía y la gente fue golpeada y perseguida. Muchos se tuvieron que refugiar entre las tumbas del cementerio. Por haber ido a despedir a un hombre honesto. Pero la verdadera Historia no perdona. Pese a su persecución, hoy Tosco es uno de los héroes máximos de los trabajadores y del pueblo todo. Comparable con aquellos que en el siglo XIX comenzaron a organizar las ´sociedades de oficios varios´ para lograr una vida un poco más digna, a pesar de la cruel ley 4.144, de Julio Argentino Roca, por la que se expulsaba a todos los extranjeros que impulsaran ideologías ´contrarias al ser nacional´. Como decían los oradores salidos de las ´casas bien´ de aquel entonces.

Después de regresar de Córdoba, al día siguiente fui a visitar la cárcel de Ezeiza, de mujeres. Presas “comunes”. Les hablé a ellas de los ideales de mayo y de aquella increíble asamblea del año trece que prohibió “para siempre” el uso de tormentos en la averiguación de delitos (…) Hace mucho frío. He tenido que darles la clase en un salón sin calefacción, pese a la temperatura. Tengo luego que caminar por los playones de la cárcel más de un kilómetro hasta la salida porque no hay servicio de transportes (…) Y pienso en las largas prisiones que sufrió el gringo Tosco en estas tierras de las espigas de oro.

La violencia actual de los poderes económicos y sus amanuenses políticos hará nacer irreversiblemente, en las calles, el progreso que traerán cien nuevos Toscos. Los Toscos no se extinguen, se repiten”.

 

 


Carta al Gremio de nuestro Consejo Directivo

LA LUCHA CONTINÚA

 

Compañeras y compañeros

Mucho se ha dicho, escrito y debatido sobre la figura y trayectoria de nuestro máximo líder sindical Agustín Tosco, desde su desaparición física hace 45 años, hasta hoy, lo cual no ha hecho más que acrecentar su imagen hasta transformarlo en un referente imprescindible de honestidad, coherencia y compromiso para las y los trabajadores de nuestro país y el mundo, consagrando su vida a la búsqueda permanente de la unidad de la clase obrera.

El período histórico en que Agustín Tosco desarrolló su actividad sindical y política estuvo marcado por la puja de poder entre los sectores populares y el capitalismo representado mayoritariamente por los sucesivos golpes militares e intervenciones extranjeras en nuestro país, que se reflejó en huelgas, levantamientos, la gesta histórica del Cordobazo, así como en la persecución, cárcel y muerte de numerosos militantes sociales y trabajadores por parte de los gobiernos de facto.

Sin embargo,  a pesar del tiempo transcurrido, su pensamiento e ideales siguen vigentes,  y entendemos que es a través de ese cristal que el conjunto de la clase trabajadora debemos leer la historia del movimiento obrero, interpretar el pasado reciente y avizorar el futuro, resignificando sus postulados para el contexto actual.

Un contexto que, como en los ‘60 y ‘70, paradójicamente nos encuentra en pie de lucha, resistiendo (una vez más) las pretensiones privatistas de la gestión actual de la EPEC y del gobierno provincial, así como los intentos de modificación de nuestro Convenio Colectivo 165/75.

Si bien es cierto que el accionar del Gringo Tosco  trascendió a Luz y Fuerza de Córdoba, como también a un reconocimiento estrictamente gremial para ser asumido por la sociedad como un referente político y social indiscutido, no es menos cierto que, al haber pasado por nuestro gremio un hombre de la talla de Agustín, nos dejó un ADN de lucha y compromiso que salen a la luz al momento de defender nuestras conquistas como trabajadores y nuestra fuente de trabajo.

Como Consejo Directivo nos sentimos honrados al reiterar el compromiso de continuar el legado de un compañero como Agustín Tosco, entre otros,  que nos precedieron en la conducción de nuestro glorioso sindicato.

 

COMPAÑERO AGUSTÍN TOSCO ¡PRESENTE!  ¡AHORA Y SIEMPRE!

 

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