10 DE NOVIEMBRE – DÍA DE LA TRADICIÓN

El Martín Fierro,  un canto a los humildes del S. XIX

 

“Él anda siempre huyendo, siempre pobre y perseguido, no tiene cueva ni nido como si juera maldito’ Porque el ser gaucho’barajo, el ser gaucho es un delito”. (Martín Fierro, de José Hernández, 1872)

 

 

El 10 de noviembre se celebra el Día de la Tradición, en homenaje a Juan José Hernández, autor del mítico Martin Fierro, obra célebre de la literatura argentina,  que es considerada el máximo exponente del género poema gauchesco en Argentina, Uruguay y el Rio Grande du Sur brasileño. El Marín Fierro, un poema gauchesco, es una pintura de la nacionalidad popular,   una radiografía del gaucho criollo rural,  el humilde, el perseguido, trabajador esforzado en las estancias de otro,  el descamisado de las primeras décadas Argentinas como país independiente.

 

José Hernández

José Hernández, nació el 10 de noviembre de 1834, en la Chacra de Pueyrredón, San Martín, Provincia de Buenos Aires. Era hijo de Don Rafael Hernández y Doña Isabel de Pueyrredón. Instalada la familia en el sur de la provincia, entró en contacto con el estilo de vida, las costumbres, la lengua y los códigos de honor de los gauchos, ayudando a su padre en el trabajo de la Estancia. En marzo de 1857 se instaló en ciudad de Paraná donde conoció a Carolina González del Solar, con quien se casó el 8 de Junio de 1863. Tuvieron siete hijos.

Entre 1852 y 1872, durante una época de gran agitación política en el país, defendió la postura de que las provincias no debían permanecer ligadas a las autoridades centrales, establecidas en Buenos Aires, combatió en Rincón de San Gregorio contra las fuerzas del coronel rosista Hilario Lagos, y bajo las órdenes de Urquiza intervino en las batallas de Pavón y de Cepeda (1859).

Luego luchó junto al caudillo López Jordán en la última rebelión gaucha contra el gobierno de Sarmiento, un movimiento que finalizó en 1871 con la derrota de los gauchos y el exilio de Hernández al Brasil. Pudo regresar dos años después y continuó luchando desde los medios de comunicación. Fundó el periódico “Revista del Río de la Plata”, y colaboró en “El Argentino” y la edición del diario “El Eco” de Corrientes.

Fue diputado en 1879 y senador por la Provincia de Buenos Aires en 1881.

El 28 de noviembre de 1872 el diario “La República” anunció “El gaucho Martín Fierro” (Martín en honor de Martín Güemes) y lo publicó por entregas. Martín Fierro se convirtió en el libro fundacional de la literatura gauchesca y en una de las obras maestras de la literatura argentina.

Como periodista, condenó el asesinato de Chacho Peñaloza, por cuya tortura acusó a Sarmiento, y desde el periódico El Río de la Plata propuso  la distribución de tierras parceladas para ganar los territorios  mediante la colonización y no por la fuerza militar, al tiempo que rechazó  el mecanismo de la leva para la formación de los contingentes de frontera. Apoyó a López Jordán en su defensa del concepto republicano federal que entendía traicionado por Urquiza y desde el exilio, en La Patria de Montevideo, combatió a Mitre y a Sarmiento. El 21 de octubre de 1886 murió en su quinta de Belgrano, en Buenos Aires.

 

El Gaucho que inmortalizó Hernández

Fruto del mestizaje propio de la pampa rioplatense, y  de las zonas interiores  del antiguo virreinato del Río de la Plata,  la participación del gaucho en la vida independiente argentina, se da desde el mismo momento de la independencia, cuando el gauchaje, junto a negros e indios, nutrieron los ejércitos de la campaña libertadora contra España: “Cielito, cielo que sí, el Rey es hombre cualquiera, y morir para que él viva ¡la puta…! es una zoncera. Si perdiésemos la acción, ya sabemos nuestra suerte, y pues juramos ser libres, o Libertad o la muerte”  (Poema de Bartolomé Hidalgo, primer poema que recupera la participación de los gauchos en la Guerra de la independencia)

Requerido constantemente para el servicio militar, conforme avanza el S XIX, la extensión de la frontera y la conformación de la clase terrateniente, lo va expulsando de sus tierras, su hábitat. En muchas ocasiones son llevados por la fuerza a las milicias para extender la frontera contra el indio, otras muchas veces luego sin lugar donde asentarse, se refugian en las tolderías indígenas como marginales, al momento en que José Hernández escribe el Martín Fierro, la figura del gaucho como actor social dominante de la pampa está en vías de extinción.  Los gauchos de las montoneras federales, los que formaron los ejércitos de Güemes, y San Martín, los que repelieron a los ingleses, son excluidos, como los humildes en gran parte de nuestra historia, de la idea y proyecto “civilizatorio” de la Argentina unitaria, terrateniente, y oligárquica, que se configura hacia finales del S. XIX.

En efecto uno de los exponentes más emblemáticos de esa Argentina pretendidamente pura racialmente y civilizada, Sarmiento, proponía eliminar a los gauchos e indios y sustituirlos con una nueva población de inmigrantes europeos y blancos: ‘No trate de economizar sangre de gauchos, general. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre es lo único que tienen de seres humanos esos salvajes.’ (Domingo Sarmiento a Bartolomé Mitre)  A finales del siglo XIX, durante la época de modernización y europeización y de la gran corriente inmigratoria en Argentina surgieron diversas obras que exploraban el destino trágico del gaucho pobre, maltratado y perseguido. La más famosa de ellas, que se convirtió en el ícono de la literatura gauchesca argentina,  es el Martín Fierro, de José Hernández.

Quienes son hoy “los gauchos”

Una de los temas repetidos en la poesía gauchesca del Martín Fierro, es la arbitrariedad y doble vara de la justicia,  donde se destaca la figura del Juez de Paz, que lo persigue para llevarlo a  los fortines o a los ejércitos y lo expulsa de su tierra: “La ley es tela de araña, en mi ignorancia lo esplico, no la tema el hombre rico, nunca la tema el que mande. Pues la ruempe el vicho grande, y solo enrienda a los chicos” (Martín Fierro, de José Hernández)

A lo largo de la historia, después del “gaucho”, los trabajadores “descamisados” que el peronismo reivindicó, los habitantes rurales expulsados de sus tierras, víctimas de acaparamientos ilegales que luego son defendidos por los usurpadores “ como propiedad privada”, los miles, millones de excluidos que engordan  los conurbanos de las grandes ciudades, sin trabajo, sin vivienda, sin salud. Viendo como la justicia enrienda a los chicos y los humildes y pocas veces a los que mandan, como decía el Martín Fierro.

Sin dudas, esas tradiciones  de resistencia en los gauchos, de apego a las costumbres y a su forma de vida,  hoy se expresan en los problemas de Argentina,  de los cuales muchos encuentran su origen en este período de formación del estado Argentino: un país inmenso que tiene a parte de su población sin donde vivir, donde el territorio interior está prácticamente despoblado, acaparado por  grandes pooles de siembra y grandes concentraciones de territorio en manos de unos pocos, y muchas veces extranjeros. Sin duda parte de las penurias del gaucho, presentan hoy los desafíos por resolver hacia una Argentina donde nadie quede afuera, excluido en su propia tierra.

 

 

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