DOLOR MUNDIAL POR EL FALLECIMIENTO DE DIEGO MARADONA

El pueblo argentino llora a su ídolo

En el mediodía del 25 de noviembre, sucedió lo impensable, lo que nadie quería que sucediera nunca: Diego le gambeteó a la muerte muchas veces, de esta también sale. Pero esta vez no, esta vez es cierto,  se fue Diego Armando Maradona y nadie lo puede creer, remontó vuelo y se fue, a gambetear a las estrellas en el comando celeste, a reencontrarse con la Tota, su amada madre y con Don Diego.

El barrilete cósmico, el ídolo popular, el genio de la pelota, el que nos regaló la copa del 86, el que amargó a los ingleses cuando la herida por la guerra de Malvinas quemaba,   el que defendió la Argentina con uñas y dientes con la pelota en los pies, el Diego de los humildes, el Diego del inolvidable gol a los ingleses, el Diego comprometido con las causas populares y con la Patria Grande, el Diego también polémico, el Diego de las cosas dichas de frente, cortito y al pie, el Diego luchador contra los poderosos del negocio del futbol.  El Diego amigo de Fidel, quien lo cobijó en Cuba, cuando su vida estuvo a punto de irse. El Diego que le dio la espalda a los milicos, cuando en el 81 Boca jugó contra el Paris Saint Germain y cantó el himno con los brazos en alto hacia una bandera que decía: 30 mil desaparecidos. El Diego que defendió la camiseta argentina como nadie, el Diego con el que lloramos todos en aquella final del 90, con el que puteamos a quienes silbaron lo más sagrado, nuestro himno nacional, el Diego que junto a Chávez, Néstor, Fidel y Evo,  enterraron el ALCA en aquella inolvidable Cumbre de los Pueblos en Mar del Plata.

Desde Villa Fiorito que lo vio nacer, desde La Paternal, donde en Argentinos Juniors inició su carrera como futbolista profesional, desde La Boca cuya bombonera late su nombre, desde Nápoles, donde el sur pobre de Italia logró el milagro con Diego como abanderado del equipo: un club pobre del sur despreciado, salió campeón y le dio una lección al mundo, desde las tierras Catalanas, donde el Barsa tuvo el honor de tenerlo entre sus filas, desde  todos los rincones y estadios argentinos donde su nombre es bandera, es amor por el futbol,  es resistencia y gloria, desde todos los rincones del mundo hoy lloraron y recordarán a Maradona como un grande, un ídolo, un héroe imborrable.

Un dolor unánime es el que se expresó desde apenas conocida la noticia, se paralizó el país, que por días sólo hablará de él, miles de personas congregadas en el Obelisco, de todos los clubes, sectores y edades, cientos en “el barro” de La Boca, donde en pocas horas se montó un santuario, velas, oraciones, flores, fotos… y tristeza, profunda tristeza de todos, pero que pega especialmente a los humildes.

En una ocasión le preguntaron a Maradona por la presión que sentían de ganar el Mundial cuando dirigió a la selección en 2010, y el Diego, brillante y consecuente siempre con sus orígenes, respondió: “presión siente el que no sabe si va a poder darle de comer a sus hijos”. Ese era Diego, alguien que salió de muy abajo y nunca se olvidó de su origen, por el contrario reivindicó los valores populares, e inculcó el amor a la bandera. Un ídolo popular sin igual, el más grande de la historia argentina, sólo comparable a Evita, en cuanto a amor y devoción del pueblo. Millones irán a despedirlo, como millones despidieron a la abanderada de los humildes.

Hasta siempre Diego, el pueblo argentino te estará eternamente agradecido por la gloria y las alegrías. Descansa en Paz.

Dejando ingleses en el camino. Una de las imágenes del inolvidable 2-1 de Argentina a Inglaterra
Diego levanta la Copa del Mundo en el 86

 

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