ROSINA VITANZA

ROSINA VITANZA

UNA LECCIÓN DE VIDA Y DE LUCHA

Una compañera jubilada de EPEC, que comenzó a trabajar cuando aún EPEC no había nacido, Rosina Vitanza, nos recibió en su casa para darnos una lección de vida y de lucha.  Alegre, vital, enérgica, decidida, rebelde (“porque no me gustaba que fueran injustos con los compañeros”), con una gran claridad de conceptos, nos habló de sus compañeros de trabajo, entre ellos  de Tosco, Di Toffin y Caffaratti, de la creación del sindicato, de la cárcel sufrida por luchar al lado de los compañeros. En esta edición publicamos la primer parte de la nota.

“Los bancos son la cara del capitalismo”

¿Cuando comenzó a trabajar en la empresa eléctrica?

Empecé a trabajar en 1943,  la empresa que en ese momento era privada, de los ingleses, se llamaba Compañía Luz y Fuerza y la sede estaba en  Gral. Paz 36, donde hoy hay una sucursal del Banco de Córdoba.

¿Cómo logró ingresar a la compañía Luz y Fuerza?

Me recibí en el año 1942, con la primer promoción del Manuel Belgrano.  En esa época mi papá, que trabajaba en Tranvías, concurría al Club Redes Cordobesas  que era un club que aglutinaba a empleados de Tranvías y de Luz y Fuerza.  Era común que los gerentes vinieran al club a jugar a las cartas, entonces mi papá le comentó a uno de ellos que tenía una hija que se había recibido de Perito Mercantil.   El gerente se interesó y le dijo que la mandara a hablar con él.  Y allá fui, me tomaron en el mismo momento, tan difícil que es entrar ahora y yo entré con solo presentarme en Gral. Paz 36, decir que era fulana de tal.  Al comienzo la secretaria me ponía obstáculos, por lo que le dije que el gerente me estaba esperando.  Entonces le avisaron al gerente quien me hizo pasar.  Después de presentarme ante él, me envió a personal para que me registraran.  A los dos días ya estaba trabajando.  Mis compañeras de trabajo siempre me recordaban con el trajecito con el que me presenté el primer día. Después fuimos a Gral. Paz 374, posteriormente a Gral Paz 154 y al último en Tablada 350, jubilándome en 1978.

¿En qué sectores trabajó?

Siempre trabajé en la parte contable.  Tenía muchas amigas, compañeras a las que les gustaba ser secretarias, pero a mí no me gustaba ser secretaria porque la secretaria está demasiado conectada con los jefes y siempre fui de espíritu rebelde, rebelde porque no me gustaba que fueran injustos con los compañeros. Por eso cuando se creó el sindicato (el 5 de febrero de 1944)  yo era de las primeras, en los paros y abandonos yo estaba entre las primeras.  En ese aspecto siempre fui así, entonces no me gustaba para nada ser secretaria de un gerente porque obligadamente hasta se da un compromiso personal.  Por eso preferí quedarme  en la parte de operativa comercial, por ejemplo en el registro de los consumos.  La facturación en esa época se hacía a mano, nosotros teníamos una especie de cartón donde transcribíamos las lecturas que nos traían los lectureros y hacíamos el cálculo de la tarifa, pero todo a mano.  La primer empresa que tomó el tema fue la IBM, recuerdo que nos hicieron un test para calificar si estábamos aptas para ese cambio en la modalidad de trabajo con la computadora, que pasó a hacerse con las tarjetas perforadas.

¿Qué compañeros recuerda de aquella época?

A los lectureros que eran jóvenes, el contador Casas, Cachulín Alvarez, Carlos Girardoti, nos teníamos mucho cariño, nos respetábamos mucho.

Entré a trabajar durante plena  guerra mundial, y como soy nacida en Italia, soy siciliana de la provincia de Mesina, en esa época Carlos Girardoti que era lecturero, me cargaba, pasaba a mi lado y me decía “flota inglesa” porque decía que los italianos huíamos ante los ingleses. También recuerdo a Taurino Atencio que era muy apreciado, lo conocí en la militancia.  Tantas compañeras y compañeros que ahora en este momento no me vienen a la memoria

Entonces Ud nació en Italia, ¿cuándo vino a la Argentina?

Llegué a Argentina con mi mamá en 1928, mi papá ya había venido años antes.  Después nacieron aquí mis hermanos, entre ellos Antonio Vitanza que después fue escribano del sindicato.

– Recién se autodefinió como rebelde ante las jefaturas, ¿cómo era su relación con sus compañeros?

Una de las jefas que he tenido se llamaba Benvenutti de Rupil y era de esas personas que si uno estaba hablando con otro, no lo permitía.  Yo era muy conversadora, me gustaba la parte social, conversaba con mis compañeros.  Por ejemplo, una persona muy recordada por mí,   muy apreciado por mí, era el Titi Di Toffino.  Con el trabajaba su señora, la Negrita Di Toffino que cuando entró era muy jovencita, tenía 18 años, yo habré tenido 30.  Ella se acuerda siempre que se venía a conversar conmigo y que el jefe la echaba a ella, dice que yo lo enfrentaba al jefe y que una vez por haber enfrentado al jefe me suspendieron,  aunque la verdad yo no me acuerdo de eso.  Ellos se conocieron en el trabajo y se casaron. Cuando se inició el Centro de Cómputos todo el grupo pasó a ese nuevo sector, pero a mí  me gustaba más mi trabajo, por eso me quedé donde estaba.

¿Cómo era Tomás Di Toffino?

era una persona tranquila pero siguió actuando en plena dictadura,  pienso que a lo mejor él no comprendió lo duro que era, siguió actuando gremialmente, era muy luchador gremialmente, se jugaba por los compañeros. También recuerdo a Caffaratti, siempre conversaba con él porque él trabajaba en una oficina contigua, pasaba por allí y me quedaba charlando con él

¿Como vivió el proceso de intento de privatización del 2001?

Siempre he peleado para que la empresa fuera del estado, desde que empecé a trabajar.  Durante ese intento de privatización,  he bregado interiormente para que se luche para que la empresa siempre sea del estado, no acepto que la  privaticen, como les digo entré a trabajar en empresa privada, por eso sé de qué les hablo.

Ud. fue Revisora de Cuentas del sindicato y además fue siempre una luchadora gremial, ¿cómo evalúa a los últimos Consejos Directivos? ¿Tiene confianza en ellos?

Tengo que confiar, más vale, hay que seguir luchando, yo les he contado sobre mi lucha, o sea que puedo ser un ejemplo de lucha para ustedes, ¿o no?  Espero que sigan luchando, cuando Leyría dijo en el 2001 que antes de entregar EPEC la quemaba.  Lo celebré en ese momento cuando Suárez, Leyría y todos los del sindicato luchaban.  Mi sentimiento es así, me gusta la lucha del pueblo, me encanta que la gente luche para que las empresas sean del estado.

Ud valora mucho que sea el pueblo el que luche por las empresas del estado

Saliendo del tema de  EPEC, las empresas privadas vienen acá y no dejan los capitales  en la Argentina, se lo llevan.  Siempre me ha dolido cuando privatizaron, por ejemplo los teléfonos, la plata no queda en Argentina, se la llevan allá, me entiende, eso es lo que me duele a mí, son capitales extranjeros ¿pero a quién favorecen?, a España, Italia. Creo que los gobiernos no luchan demasiado por el país, hay muchas cosas para hablar, podríamos seguir hablando hasta mañana.

¿Le interesa la política?

No la política partidaria, me gusta la política de acción, del  mundo, de la lucha, es evidente que estamos en una sociedad capitalista y  el capitalismo es egoísta, acumula.

¿Qué opina de lo que está pasando en Europa con relación a lo que nos pasó a  nosotros en el 2001?

Nada que ver con lo que se piensa comúnmente, la opinión mía, yo opino que, en el mundo la sociedad es capitalista, evidentemente ha habido grandes luchas por eso me gustan las luchas gremiales, las luchas de los pueblos. Europa ha sido desangrada en guerra, se formó la Unidad Europea para tratar de que Europa subsista, yo creo que la sociedad capitalista cedió hasta cierto punto, cuando la sociedad pide más, hay que fabricar una crisis para que vuelva, esa es mi opinión, no quiere decir que esté acertada. No les creo tanto a esas crisis me parece que son fabricadas. Son crisis fabricadas para hacer retroceder todo el avance social. Al aparecer la crisis, echan empleados, los gobiernos ponen la plata y la gente deja de vivir bien para vivir regular. La mía en vez de ser una opinión objetiva es una opinión subjetiva, filosófica.

Hasta ahora ganó el capitalismo, y para mantener ese triunfo, el capitalismo tiene que ceder un poco, pero ceden hasta ahí. La guerra no es de bandera contra banderas, es banco contra lo popular. Los gobiernos a la hora de salvar salvan a los bancos y no a la gente, los bancos son la cara del capitalismo.

Recuadro final

“podríamos seguir hablando hasta mañana”

El reportaje fue extenso, nos habló sobre la importancia del sindicato, de las veces que estuvo presa por luchar, sobre su participación en la lucha.  La segunda parte la publicaremos en el primer ELECTRUM de febrero