ALBERTO CAFFARATTI

ALBERTO CAFFARATTI

A 36 AÑOS DE SU SECUESTRO

…Pongo tu nombre aquí.

Este es mi modo de amarrarte la barca con la vida,
mi manera inocente de ser hombre,
la costumbre terrestre de mi espiga.

Escúchame crecer.
Multiplicarme.

La muerte queda lejos todavía.

Armando Tejada Gómez

(de La Barca)

El 15 de Enero de 1976 fue secuestrado y desaparecido el compañero Alberto Caffaratti, “el Cafa” como le decían, dirigente que desempeñó un rol importantísimo en momentos duros de disputa de un modelo sindical y de país en Córdoba.

Ese día minutos después de las 13.30, a la salida de su trabajo, secuestraron e hicieron desaparecer a Alberto Caffaratti, quien fue uno de los hombres que colaborara estrechamente con Agustín Tosco en los momentos en que  el Gremio preservaba la vida del Gringo Toco manteniéndolo en la clandestinidad hasta que ocurrió su lamentable fallecimiento el 5 de noviembre de 1975.  También fue uno de los integrantes de la conducción del Gremio en la resistencia.

En diciembre del año que pasó, comenzó el juicio que se conoce como Megacausa en Córdoba. El juicio por la causa Caffaratti corresponde a  los delitos de lesa humanidad  producidos antes del golpe cívico-militar.  Este juicio, al igual que los demás, se lleva a cabo por la lucha de nuestro pueblo, la de los organismos de Derechos Humanos y por la voluntad política de un presidente.  Es así que se ha podido ir sentando en el banquillo a los genocidas,  responsables del Terrorismo de Estado.

Con esta nota, nuestro propósito es mostrar otro aspecto de la vida de este compañero entrañable, con el testimonio de su hija  Mariana Caffaratti, entrevistándola en la oficina del 3er  piso del edificio de la EPEC donde trabaja.  Mantuvimos  una charla muy cálida y distendida; por momentos con la emoción del arroyo que reconoce su río-padre de amor , cauce final de la simiente, semilla de vida para la vida.

Gracias Mariana, el “cafa”, nuestro compañero, tu papá, seguro anda navegando los sueños solidarios y compartidos de una sociedad más justa para todos.

Mariana Caffaratti

“Este es mi modo de amarrarte la barca con la vida”

¿Como te sentís hoy con esta historia de tu papá, vos personalmente, ahora que comenzó el juicio de la Megacausa en Córdoba, en la que se juzgará entre otros a los responsables de la desaparición de Alberto?

– La verdad es que no pensé que me fuera a movilizar tanto, uno durante todos estos años lo espera…tiene expectativas de conocer la verdad de lo sucedido, sobre todo, es lo más movilizador para mi.

La verdad es que se conjugan un montón de sentimientos, es volver a remover una herida que está abierta, que creo va a estar abierta toda la vida; es una herida profunda que no se va a cerrar nunca.

Entonces es como remover ese tipo de cosas, me provoca un dejo de tristeza y por otro lado la satisfacción que haya llegado este momento y lo podamos vivir, lo podamos ver.

– Tenés hijos?

Si tengo hijos y nieto.

Sos abuela joven, es hermoso ser abuelo ¿Qué les has dicho a tus hijos en su momento cuando eran chicos?

Al principio era hablar de su abuelo que estaba muerto y después a medida que fueron más grandes empezar a contarles la historia de su militancia, de su actividad, que él tenía convicciones muy fuertes y que peleaba por un mundo mejor para todos y que había gente que no quería que eso pasara y tanto a él como a muchos otros, lo secuestraron y no lo vimos más. Y hasta el día de hoy no sabemos ni que pasó, ni donde está.

– ¿Como lo asumen?

Y ellos… el más grande sobre todo, que es el más sensible, lo vive con mucho orgullo y es el que me acompaña un poco en estas movidas.

La mayoría de los familiares desaparecidos, no todos, todavía prefieren no hablar del tema; es entendible, es doloroso, no es fácil.

– Si. Una era esa, el dolor y otra era con quién hablar.   Yo viví cosas de chica que me quedaron muy marcadas.  Creo que a todos nos quedó la cuestión de la seguridad por ejemplo, a mí me marcó personalmente, entonces me provocaba mucha desconfianza, porque todo el mundo venía y se me acercaba diciendo “ ah! vos sos hija de Alberto, lo conocí” y yo siempre me quedaba mirando como pensando será cierto, no será cierto, quién es. Esta cosa que nos marcó de no preguntar, las direcciones, no decir el apellido, no decir quién era; a mí por lo menos en lo personal me marcó, no sé si porque lo viví de niña. Por ejemplo cuando viajo en taxi, nunca me bajo en el lugar a donde voy. Son cosas que las hago inconcientemente. Uno las hace y no se da cuenta.

– Son cosas que todavía no se terminan de entender, estamos a 36/37 años, porque creo que en realidad los juicios deberían haber pasado en los 80, si las cosas se hubiesen hecho en ese momento, hoy sería otra la realidad, sin cargarle las tintas a Alfonsín ni mucho menos…

Claro, si la sociedad hubiese estado preparada para ese proceso, pero evidentemente no acompañó.

– El tema de los dos demonios todavía hoy está instalado en algunos sectores comunes de la sociedad, todavía está ese “por algo será” o “algo habrán hecho”. Encima te toca a vos estar en Luz y Fuerza, es muy pesado, en el buen sentido te lo digo, por la historia del sindicato.  Siempre para esta fecha pensaba lo difícil que debe ser para vos y que cada año va a ser más fuerte, no sé si sos conciente de eso. Incluso tu familia, ¿cómo lo lleva?.

Nosotros, mi familia adoptamos un modo muy particular que no sé si será común a todos, esto de no hablar precisamente, que cada uno se guardó su dolor y lo llevó en silencio durante muchos años, hasta que se empezó a hablar…yo ni siquiera preguntaba por mi papá como algo normal, como cualquier chico que se le muere el padre y pregunta, como era y qué hacía, eso vino mucho tiempo después, porque no se podía, porque era muy doloroso, por las circunstancias; lo vivimos así. La primer presentación judicial, en la que nos acompañó el Dr. Rubén Arroyo, la hice sola, no estuvo ni mi mamá ni mi hermano, porque no pudieron ellos, me tocó a mí ser la más fuerte en ese momento.  Y ahora hay más elasticidad pero nunca llega a ser algo cómodo, normal o relajado el hablar desde adentro, de lo que verdaderamente nos pasó.

– Desde lo humano.

Exactamente. Desde el dolor más profundo que lo tiene cada uno, como sé que lo tiene mi hermano y como sé que lo tiene mi mamá.

Creo que el proceso de tomar desde el estado la bandera de los derechos humanos, mucho más allá de las diferencias políticas que se puedan tener, nos recuperó la esperanza, que es el revalorizar la lucha de los que fueron protagonistas como tu papá. Es normal que en muchas familias, el tema no se haya hablado por mucho tiempo.

Creo que tiene mucho que ver esto de la figura del desaparecido, es una ausencia, que no se toca, no se ve, no se siente, no se huele, no se puede palpar. Me parece que eso tiene mucho que ver que no se hable. Al no tener ni siquiera un cuerpo muerto no se puede hacer el duelo. Es como mágico, de repente no está más, es cargar con un dolor que no se puede tocar.

El sindicato ha tomado el tema de los compañeros desaparecidos, con mucha fuerza y el de tu papá también.

– Me acompañó en la presentación.

Pero la preocupación es la juventud, qué le damos a la juventud y hasta aquí la imagen que se muestra de los compañeros desaparecidos, que está bien, no es una crítica, es la del luchador, el tipo que la tenía clara, de convicciones; que es muy correcto. Ahora, lo humano aparece muy poco o casi nada. Los compañeros desaparecidos eran personas, que tenían sus gustos, sus ñañas, sus cosas, sus humores y creo hay que agregar todo eso a la vida de estos compañeros, hay que desmitificarlo.

– Si. Yo veo que ahora está pasando esto con la figura del “gringo” Tosco. Se ha endiosado de tal forma y se cuenta siempre la misma parte, la misma época como si el gringo hubiese vivido desde el Cordobazo hasta el 75 y que arrancó siendo el gran dirigente. Hay toda una historia, un proceso de cambio y crecimiento personal que tuvo, verlo no es malo, no es tirar abajo una figura sino todo lo contrario, ver un hombre que nace siendo nada en el medio del campo hasta llegar a ser lo que fue, pero fue todo un proceso, toda una evolución. Y con los desaparecidos también veo que por ahí hay esto; no todos eran militantes, no todos los que secuestraron eran grandes militantes ni grandes dirigentes, algunos simplemente eran estudiantes universitarios o participaron en alguna fiesta o eran amigos de…y no por eso van a ser menos desaparecidos de quién fue dirigente o militante, la condición es la misma, la injusticia fue la misma para todos.

Está bueno lo que viene haciendo el grupo de La Perla como de La Ribera y donde funciona hoy el Archivo Provincial de la Memoria, la D2 (Ex-Departamento de Informaciones de la Policía de Córdoba), tratar de rescatar a la persona, la figura que tenía sus gustos personales, tenía sus conflictos, tenía su familia, tenía su vida personal, además del tiempo que le dedicaba a la militancia.

– Precisamente a eso apuntaron ellos, el terrorismo de estado, meter el terror en la sociedad con el aparato del estado para poder manejarla.

Yendo al tema del juicio, ¿en qué causa está tu papá?

En la causa Vergez; lo que es La Ribera, por las fechas, a él lo secuestran antes del golpe y lo que funcionaba en ese momento era La Ribera, La Perla empezó a funcionar después del 24 de Marzo. A él lo habían asociado como un espía soviético, lo mataron enseguida.

Cómo ves el rol que ha jugado el sindicato en el caso de tu papá?

Creo que ha acompañado mucho, de hecho es uno de los sindicatos que siempre ha rescatado a sus desaparecidos y a sus otros dirigentes que han dejado la vida en esta lucha, en cada acto, en cada asamblea, en cada 13 de Julio, se los tiene presente, se los recuerda, se les ha entregado la medalla al Mérito Sindical a los cuatro desaparecidos, se hizo la exposición organizada por el Centro de La Ribera, la exposición de los paneles con las fotos y la historia de vida, en el hall del sindicato. Tiene participación, rescatando esto de las personas se podría hacer en algunos Electrum, una edición especial con la vida de cada uno, podría ser, es una idea.

– Y los jóvenes afiliados, ¿cómo los ves?

– Creo que tienen muchas ganas de participar, pero por ahí sin un contexto histórico-político-social, les falta conocimiento, les falta leer, a diferencia de lo que fue mi generación, que pasó la mitad de su adolescencia en la dictadura.  Después en el 80/90 fue bastante fría la participación de los jóvenes, en cambio ahora hay como ganas, voluntad, no importa en qué, pero el hecho es de pertenecer a algo. Se ve por ejemplo en los centros de estudiantes, han tenido una reactivación, estaban totalmente dormidos.

Me parece que les falta el conocimiento o tener tal vez una visión clara adónde quieren llegar, qué tipo de sociedad quieren, no sé si lo tienen realmente claro.

Y en eso deberíamos todos, preocuparnos muchos más de su formación.

Rubén Arroyo, abogado querellante de la familia Caffaratti

“Va a quedar demostrado que el terrorismo de estado se hizo en Córdoba y en otros lugares del país,  desde

antes del golpe del 24 de marzo de 1976”

-El juicio actual, que comenzó en diciembre pasado, es un conglomerado de hechos que van desde secuestros, asesinatos y torturas, desde 1975, o sea antes del golpe cívico-militar, que incluye los hechos del Comando Libertadores de América, que incluye el asalto al Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba, del Partido Socialista de los Trabajadores, del Partido Comunista el 9 de octubre de 1974.

El pico llega con la creación del campo de La Ribera como primer campo de concentración que hay en Córdoba. Al principio de 1975, en la primera semana. Da testimonio relevante de ello el teniente-coronel Juan Carlos Lona; que era el jefe, porque ese establecimiento era una cárcel de encausados militares, más que nada de los Testigos de Jehová que se negaban ir al servicio militar.

También ahora le han agregado como 16 causas, en lo que se incluye lo que se llama la Gran Perla.

La Perla comienza a funcionar como campo de concentración y exterminio a partir del 24 de marzo de 1976, el día del golpe de estado.

Se ha hecho una causa gigantesca.

-¿Cuánto va a durar?

-Se habla de 600/900 testigos, es impredecible, primero no sabés si todos los testigos van a estar.  En esa causa entonces está el secuestro y desaparición de Alberto Caffaratti, el 15 de enero de 1976, donde su principal testigo que acredita el hecho, Fernández ya falleció pero están todos los testimonios judiciales de cómo ocurrieron las cosas. En esa ocasión se condujeron con dos autos, un Torino y un Falcon.

Está comprobado tanto el hecho como los autores que fue el comando Libertadores de América que era el único en Córdoba y quienes lo formaban, lo comandaban, eran Vergez, Telleldín y todo el grupo de la D2 (Departamento de Informaciones de la Policía de Cba, que estaba en el Cabildo donde hoy funciona el Archivo Provincial de la Memoria). Este va a ser el juicio más grande de los que se han hecho en Córdoba, va a englobar casi todo.

– Es la primera vez que se va a juzgar hechos de antes del 24 de marzo de 1976, es decir en democracia?

Así es. Acá va a quedar demostrado que el terrorismo de estado se hizo en Córdoba y en otros lugares del país, desde antes del golpe del 24 de marzo de 1976, bajo un gobierno de origen democrático, pero ya en 1975 quienes convivimos ahí, era un infierno o desgobierno y firman los dos decretos de “aniquilamiento de la subversión”.

También se va a demostrar que el terrorismo de estado no es una exclusividad de la dictadura sino también puede ocurrir bajo un gobierno de origen democrático.

-¿Eso es muy importante, fue negado siempre,  porqué cree usted?

Porque hubo siempre intereses de la derecha del peronismo que no se ventilara la responsabilidad política que tuvo Isabel Martínez como presidenta e Italo Lúder, los dos.

-Tengo entendido que entra la causa de Silvina Parodi, secuestrada estando embarazada, hija de Sonia Torres quien preside Abuelas de Plaza de Mayo en Córdoba, y por primera vez se va a juzgar la apropiación de un niño, hay que ver si se demuestra, usted qué piensa

-Ojalá esto suceda, por Sonia a quien le tengo un gran cariño y respeto y por todas las abuelas que han luchado para encontrar a los nietos, faltan 400 todavía. Esto también demuestra lo importante del juicio.