FESTIVAL NACIONAL DE FOLKLORE- COSQUÍN 2013 – UNA HUELLA QUE NOS HERMANA

En la década del 90 sufrimos un embate tremendo de la política neoliberal, que para imponerse, primero destruyó las bases de nuestra cultura.  Bien podemos afirmar que se diluyó nuestra identidad.  Pero ¿qué es la identidad?.  La respuesta es tan amplia como la necesaria para definir qué es cultura.

Nuestro Gremio puede dar cátedra sobre cómo supimos enfrentar al neoliberalismo defendiendo el patrimonio del estado y nuestros derechos laborales y sociales.  También supimos apoyar la lucha de otras organizaciones que batallaron y batallan por sus derechos y por el patrimonio nacional.

No es casualidad que a partir del 2003 se comenzó a recuperar el movimiento cultural popular y paralelamente comenzó a visibilizarse la cultura de nuestros pueblos originarios así como los padecimientos que sufren a manos de intereses inescrupulosos ligados a la soja, a la megaminería, a la explotación petrolera, a la ambición desmedida de empresarios de todo tipo que se apropian de territorios que les pertenecen a los aborígenes tal como está reconocido en la Constitución Nacional.  Y más que los organismos defensores de los derechos humanos, han sido los poetas y los músicos los que tomaron la bandera de defensa de nuestros hermanos pertenecientes a los pueblos originarios;  no todos, pero muchos como en su momento Atahualpa Yupanqui y últimamente  Juan Falú, Ricardo Vilca, Jorge Rojas, Sergio Galleguillo, Rubén Patagonia, Suna Rocha, Tomás Lipán y muchos más, pero con mucha fuerza Bruno Arias, que este año fue distinguido como la nueva Consagración del Festival Nacional de Folklore de Cosquín.

Tras su actuación el sábado 19 de enero, entrevistamos a Bruno Arias

– Se está dando mucho en la juventud usar los colores de la  wipala o el gorrito puneño, tal vez por  moda o porque lo ven en la tele.  Sabiendo que  la juventud te sigue mucho y que ya sos un triunfador a nivel nacional, ¿podés darnos un mensaje breve para los chicos desde tu lado del compromiso en esto de tomar conciencia?

– Para mí es impresionante, porque aunque sea por moda o no, o algunos lo hagan con conciencia y otros no, es importantísimo. Cuando era changuito, si tenía una gorra o los colores de la wipala, en mi provincia me decían que eso era de los bolivianos, nos enseñaban ya desde chicos a discriminar.  Hoy ves a la gente que se pone los colores de la wipala y se siente orgullosa.  Se nota que  hay un cambio de  conciencia y que estos años de  lucha por una América más unida, más integrada, más solidaria, está saliendo a la luz, se nota que hay un cambio de conciencia en general para todos, para construir un nuevo mundo, porque en este mundo somos bastante egoístas y no somos solidarios con nuestros compañeros, con nuestros pares.

– ¿Y con respecto a  la megaminería?

Principalmente que se tome conciencia.  Nuestros originarios hacían minería, no estoy en contra de la minería, todo lo que utilizamos viene de las minas, pero estoy en contra de la minería a cielo abierto porque se practica detonando muchísimos explosivos y   utilizando muchísima agua, unos  250.000 litros por hora.  Lo que una familia campesina utiliza en treinta años, ellos lo tiran en una hora.  Además las multinacionales vienen al país con subsidios, es necesario que se reforme la ley para que ya que viene  a contaminar,  dejen plata al país, pero se la llevan toda, creo que les cobran un porcentaje mínimo y encima  tienen la potestad de mover los ríos a su antojo, por ejemplo en la Puna,  el río Orosmayo viene con el agua verde, todo el cianuro que utilizan va a parar a los ríos y los más perjudicados son los originarios, los campesinos, los criollos, la gente que está próxima.  No estoy en contra de que se dé trabajo a la gente, a los que trabajan en la minera les pagan 14.000 pesos  o  a quien maneja un camión todo el día le pagan 20.000 o 30.000 pesos,  pero sí que se exijan todas las condiciones, que se tomen las medidas para que la gente de afuera pongan la plata, que no se lleven nuestras riquezas, dejando pobreza, contaminación y destrucción del medio ambiente de quienes viven allí desde hace siglos.

–  En este caminar defendiendo los intereses de los pueblos originarios o apoyando a quienes se oponen a la minería a cielo abierto, ¿te ha provocado alguna censura en algunos ámbitos?

–  Siempre hay gente a la que  no le gusta que apoyemos la lucha de los pueblos originarios, pero acompaño todo lo que puedo, tengo millones de invitaciones.  En un año, en solo cuatro meses, hice noventa presentaciones gratis para dar un ejemplo, tocaba lunes, martes, iba a las escuelas, en un momento decidí decirle que sí a todos pero después anduve muy mal de la garganta por eso, pero siempre trato de acoplarme lo que puedo.  En este camino también estoy aprendiendo de mucha gente, la gente misma te compromete y la gente misma es la que te enseña a luchar.  Donde uno va, se relaciona con la gente y ve la verdad de lo que está pasando, no lo que dicen algunos medios, ahí eso te nutre desde otro lugar y el canto también se compromete desde otro lugar, por eso los gritos en las actuaciones,  las cosas que salen de la entrega con el público tiene que ver con eso.  Por el momento ahora vamos a estar apoyando a la gente de Tilcara que está en contra de la megaminería a cielo abierto, a los autoconvocados de Abra Pampa.  Un anhelo lindo sería tocar en mi provincia, nunca puedo tocar en mi provincia, casi nunca me dan la oportunidad, aunque siempre aparece Cosquín o aparece alguien que me saca por la tele y me ven igual en Jujuy, amo mi provincia quiero estar allá y vamos a seguir apoyando esta lucha cueste lo que cueste.

– ¿Cómo interpretan a tu música en el exterior?

–  En 2010 fui a China y en 2012 a Corea, la música es universal y en este tiempo hay una necesidad de escuchar música de lo profundo.  Recuerdo que en los parlantes del aeropuerto de China pasaban “El Cóndor pasa”,  si quería armarme un show con eso y me ponía con el charanguito haciendo los acordes del Cóndor pasa, automáticamente toda la gente aplaude, lo he probado, al comienzo del show comenzamos con el Cóndor pasa y todos los coreanos se volvían locos porque ya está instalado el tema.  Pero el entusiasmo de ellos tiene más que ver con la propuesta que lleva uno, porque a la gente no le gusta que le mientan y quiere escuchar también algo verdadero.  Fuimos con nuestra propuesta, con los temas de  Ricardo Vilca  que ha gustado mucho.  Ahí nos damos cuenta que uno se puede mostrar al mundo sin saber inglés y tocando adentro desde lo profundo y siendo sincero

– Cómo levantaste al público, no te querían dejar ir, realmente debieran darte el Consagración de Cosquín este año

–  Venimos remando desde hace años,  no sé con qué tiene que ver para que se dé el premio de la Consagración  , pero para mí   la consagración es el apoyo de la gente, la gente que nos sigue, la gente que viaja de la Quiaca y se paga el pasaje solo para estar en una canción  conmigo en Cosquín.  Gente que no tiene muchos recursos económicos y que hace rifas o vende empanadas para estar en Cosquín y pagarse la trafic, eso es para mi lo importante.  Mi sueño cumplido es traer dos años seguidos un ballet, no de bailarines profesionales, sino de  chicos y jóvenes que bailan en forma natural, son koyas puros, no son disfrazados. Son los verdaderos protagonistas y todo lo que hacen es su danza natural, es espontánea y sin ninguna estructura, ninguna academia, es como lo sienten ellos, como aprendieron a bailar en los carnavales o de sus abuelos. Siempre las oportunidades son para la gente de la ciudad y nunca para la gente de la Puna o de la Quebrada que están tan desolada, por eso para mí ha sido muy importante que el año pasado y este año haya podido tener un ballet en estas condiciones, un ballet de changuitos puneños.

– ¿Cuáles son tus proyectos?

– Lo principal es seguir creciendo, últimamente estoy estudiando canto y música, estoy componiendo mucho más y ojala pueda seguir el legado de los grandes referentes del folklore, llevar mi música al lado de la música del mundo, como hizo Ricardo Vilca de mi provincia que fusionó los instrumentos autóctonos como la quena y el charango con la música clásica.  Ricardo Vilca si salía del país tranquilamente podía tocar en un festival de jazz y poder seguir creciendo en ese nivel y poder salir. Ahora por el momento quiero grabar un disco que represente lo que es el carnaval de Jujuy y hace cuatro años estoy trabajando en un homenaje a Violeta Parra y a Víctor Jara, mi sueño   es   grabar quince obras de Violeta y quince obras de Víctor Jara en un disco doble y poder presentarlo en Chile.  Sigo los caminos de los grandes como Atahualpa, Mercedes, Cafrune, referentes latinoamericanos cuyas obras desde los años 70 siguen vigentes.

– ¿Qué resultado obtuviste con el proyecto del Bondi Cultural?

–  El objetivo que tenía era hacer un disco doble donde se reunieran cantautores jóvenes entre veintipico y teintay pico de años que no tuvieran disco grabado y que no tienen  las mismas posibilidades que tengo yo de poder estar en un programa de tele a nivel nacional o en un escenario grande como Cosquín, pero que son caminadores y luchadores de la música y sobre todo trabajadores.  El objetivo del disco era que graben dos canciones propias para que con estas canciones editadas en un disco todo legal, puedan acceder a tener dos obras grabadas en SADAIC para poder llegar a tener obra social que es tan importante.  Estas cosas no se difunden y no todos saben como registrar un tema en SADAIC y como tener una obra social.  Al andar por todo el país siempre les digo a los músicos que entren en eso que les pertenece que son sus derechos del autor y con el Bondi Cultural lo logramos y difundimos más de mil discos a todos los medios.  Hace quince años que voy a la provincia a golpear las puertas y nunca nadie me dio un subsidio y ahora que salió la ley de la música quiero ver si me producen el Bondi Cultural, sería algo como un sueño, un anhelo, algo lindo  también para que cambie de ahora en más la música popular argentina, que tenga un cambio como el que hubo con el Instituto Nacional del Cine y del Teatro, ahora la música va a tener su propio instituto.