A 70 AÑOS DEL RESONANTE RENUNCIAMIENTO DE EVITA

El 22 de agosto de 1951, veinte días después de lanzada la fórmula Perón-Eva Perón, se realizó el “Cabildo Abierto del Justicialismo” organizado por la CGT y al que asistieron delegaciones de todo el país. Los principales medios internacionales se hicieron eco de la masiva concentración que proclamó la llamada “fórmula de la patria”. Nueve días después, el 31 de agosto, Evita renunció a la candidatura a la vicepresidencia del país, renunció a los honores pero no a la lucha.

 

Más de dos millones de personas de todos los rincones del país se congregaron en avenida 9 de Julio, frente al edificio del Ministerio de Obras Públicas (donde se levanta el mural de Evita), en lo que fue una concentración popular aún mayor a la del 17 de octubre de 1945. Allí estaban también periodistas y agencias de noticias de diferentes lugares del planeta, mientras en el cielo aviones escribían la sigla “CGT”. Los sindicatos habían hospedado y entretenido con actividades culturales y deportivas a los militantes que llegaron para proclamar en Asamblea Peronista la fórmula para las elecciones presidenciales de 1951: Juan Domingo Perón-Eva Perón.

Por primera vez se contrataría al personal técnico de la FOX para filmar con tecnología “tecnicolor”. El acto multitudinario estuvo colmado de columnas políticas de mujeres que emitirán su voto por primera vez, luego de la sanción en 1947 de la ley nacional 13.010 de sufragio femenino y derechos políticos de la mujer.

La estrategia de prensa fue pensada por el entonces subsecretario de Prensa y Difusión Raúl Apold. El mismo creador de la frase “Perón cumple, Evita dignifica”, había organizado los detalles del acto que para las 14 horas rebalsaba de gente desde la calle Belgrano hasta el Obelisco. A las 17:20 da inicio el Cabildo Abierto y tras la entonación de la marcha peronista, sale al palco el presidente Juan Domingo Perón, presentado por quien fuera el Secretario General de la CGT José Espejo. Es recién a las 18 cuando se abre espacio e ingresa Evita ante un clamor popular que hizo estallar las cámaras de los medios que cubrían el evento.

El diario O Globo de Brasil resaltaría en la tapa del día siguiente la confirmación de la fórmula presidencial Perón-Eva Perón. Para la época era un acto de vanguardia el sufragio femenino, aunque muchos países en el mundo habían comenzado a aplicarlo. Lo cierto es que contextualizando el período, por más que se le confería a la mujer los mismos derechos políticos, era inimaginable una fórmula presidencial que incluyera a una mujer. Por esta misma razón los medios internacionales valorarían el suceso como un hecho único en la historia del mundo.

Evita “acepta” la candidatura con un camuflaje discursivo aludiendo a la frase “yo siempre haré lo que diga el pueblo”. A ciencia cierta, no tenemos certezas sobre las razones detrás de su decisión, sí sabemos que las Fuerzas Armadas presionaban contra la candidatura de Evita y que su enfermedad avanzaba.

Pasadas las 9 de la noche comenzó la desconcentración y muchos de esos militantes se fueron convencidos de la postulación de Evita. No fue el caso el de los sectores más políticos que no tenían en claro la posición que adoptó la esposa del presidente.

Nueve días más tarde, el 31 de agosto de 1951, por radio nacional Eva Perón anuncia la determinada “decisión irrevocable y definitiva de renunciar al honor con que los trabajadores del pueblo de mi patria quisieron honrarme en el histórico Cabildo Abierto del 22 de agosto”.

El lugar de Evita será ocupado finalmente por Hortensio Quijano, el vicepresidente en ejercicio que fallecerá antes de asumir su segundo mandato, también de cáncer.

Evita, por su parte, será condecorada con la Gran Medalla Peronista.

Por todo lo que significó, el acontecimiento marcó un antes y un después en la historia política argentina y también internacional, lo innegable es su trascendencia en ese momento y hoy también sin dudas.

Compartimos con todos los lucifuercistas las palabras de Evita que aluden a aquel momento que sigue siendo histórico 70 años después:

 “Ya en aquella misma tarde maravillosa que nunca olvidarán ni mis ojos y mi corazón, yo advertí que no habría cambiado mi puesto de lucha en el Movimiento Peronista por ningún otro puesto. Ahora quiero que el pueblo argentino conozca por mí misma las razones de mi renuncia indeclinable. En primer lugar declaro que esta determinación surge de lo más íntimo de mi conciencia y por eso es totalmente libre y tiene toda la fuerza de mi voluntad definitiva. Porque el 17 de octubre formulé mi voto permanente, ante mi propia conciencia: ponerme íntegramente al servicio de los descamisados, que son los humildes y los trabajadores; tenía una deuda casi infinita que saldar con ellos. Yo creo haber hecho todo lo que estuvo en mis manos para cumplir con mi voto y mi deuda. No tenía entonces, ni tengo en estos momentos, más que una sola ambición, una sola y gran ambición personal: que de mí se diga, cuando se escriba el capítulo maravilloso que la historia dedicará seguramente a Perón, que hubo al lado de Perón una mujer que se dedicó a llevar al presidente las esperanzas del pueblo y que, a esa mujer, el pueblo la llamaba cariñosamente Evita”.

 

Fuente: Infobae

 

 

 

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