DESPUÉS DE LAS PASO

Crisis, acuerdo y relanzamiento del Gobierno nacional tras las PASO

El contundente  resultado electoral del domingo 12 de septiembre, inesperado por el Gobierno, desató una crisis hacia dentro de la coalición del Frente de Todos, que mostró los roces internos de manera descarnada los primeros días, con dardos públicos que se cruzaron de un lado y del otro, pero que encontró relativamente rápido un acuerdo de unidad que implicó cambios en el Gabinete de Ministros, y un paquete de medidas económicas que se fueron anunciando, y se seguirán anunciando con el correr de los días, tendientes a dar una señal a la ciudadanía que se escuchó el mensaje de las urnas.

Contrapunto

Para el observador atento las tensiones hacia dentro del Frente de Todos, venían manifestándose desde hacía meses, intermitentemente, sobre todo a través de las apariciones de la vicepresidente Cristina Fernández, que, aunque poco numerosas, dejaban casi siempre alguna disonancia o advertencia. De esas oportunidades quedaron algunas frases célebres que se utilizaron una y otra vez, cada vez que quería  hacerse alusión a los límites o los problemas del Gobierno nacional en materia de gestión y resultados. Así, “funcionarios que no funcionan”,  funcionarios que, si no se aminan,  deben  “buscar otro laburo”, porque eran necesarios “funcionarios, legisladores que defiendan los intereses del pueblo”, fueron las expresiones que más se escucharon al referirse a los problemas del Gobierno para hacer pie en materia de gestión, especialmente en lo inherente a política social y económica, donde no logró recuperar aceptablemente los niveles salariales, frenar la suba de precios y mejorar los niveles de redistribución del ingreso.

La reactivación  económica, anunciada luego de la caída en varios puntos del PBI que afectó a la Argentina y al mundo por la pandemia en 2020, fue otro de los puntos que la vicepresidente marcó unos meses atrás, cuando advertía que no quería una reactivación que se la lleven unos pocos, sino una reactivación ue llegue a los argentinos, y para eso hay que “alinear salarios y jubilaciones, obviamente, precios, sobre todo los de los alimentos, y tarifas”. Estas advertencias tomaron otra dimensión con el resultado electoral, donde el Frente de Todos sufrió una sangría de votos memorable, y el contrapunto hacia dentro del oficialismo estalló con crudeza en la ya célebre carta pública que emitió Cristina Fernández el 16 de septiembre, en medio de una escalada de rumores, audios filtrados, operaciones de prensa y renuncia masiva de varios ministros.

Salida

La carta, a la vez que representó el punto más tenso de la escalada, sirvió como punto límite para barajar varias cosas y dar de nuevo. Y esto es así, porque lo expresado por la vicepresidente en esa carta, explicaba en buena parte el resultado electoral y el desencanto de millones de argentinos con la gestión del Gobierno, ayudando a salir de la confusión inicial. Así no, dijo el pueblo argentino y Cristina lo ratificaba y firmaba, dando públicamente a conocer que había pedido al presidente y a varios funcionarios una mirada más atenta a la crisis social, con menos ajuste fiscal y más ejecución del presupuesto, acorde a una crisis social-sanitaria sin precedentes.

Días después se anunciaron los cambios en el Ejecutivo, donde se reemplazaron al jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, que pasó a Cancillería, dándole su lugar al tucumano Juan Manzur, de estrecho vínculo con el empresario Hugo Sigman, y los jefes de las carteras de Seguridad (Aníbal Fernández por Sabrina Frederic), de Educación (Perzyck por Nicolás Trotta, a quien la crisis educativa y la falta de políticas para contener la deserción escolar en el marco de la pandemia, le pasó la factura), de Agricultura, Ganadería y Pesca (Julián Domínguez, recordado porque supo bajar la espuma con las entidades del campo, luego del conflicto de 2008, por Basterra), Ciencia y Tecnología (Daniel Filmus por Salvarezza, quizá el cambio menos esperado), y finalmente, renunció el secretario de Medios del Gobierno, a quien Cristina le apuntó directamente en su carta y le dejó los días contados. Se trata de Juan Ross, casado con una periodista de La Nación+, a quien todos apuntan como la que “filtró” la foto del cumpleaños de Fabiola en la Quinta de Olivos.

Primer paquete de medidas, apuntando a aliviar la situación económica

Si bien Martín Guzmán, ministro de Economía y renegociador con el FMI, no fue desplazado, sí se tomó nota de la urgencia de dar señales concretas que apunten a reactivar el consumo, mejorando salarios, ingresos y jubilaciones.

Así, se  convocó a un nuevo Consejo del Salario, que definió un aumento en el salario mínimo, vital y móvil en tres tramos: 9% este mes, 4% en octubre y 3% en febrero, llevando el ingreso mínimo a 31.104 pesos a partir de septiembre, 32.000 pesos desde octubre y 33.000 pesos en febrero de 2022. Esto impacta también en los programas Potenciar Trabajo y becas Progresar, cuyos beneficiarios son millones, en tanto sus ingresos se calculan dividiendo en dos el salario mínimo.

Otra medida importante es la suba, decidida el pasado miércoles, del mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias, que se lleva de 150 mil a 175 mil, con exención del aguinaldo y a rediscutirse en enero de 2022, tanto base no imponible como alícuotas.

Asimismo, se programa un nuevo IFE (Ingreso Familiar de Emergencia) que alcanzaría a 2 millones de personas, un nuevo bono para jubilados de la mínima (que está en $ 25.922) y están en carpeta proyectos sobre alivio tributario para entidades sin fines de lucro y pequeños contribuyentes, créditos no bancarios para cooperativas, mutuales, empresas recuperadas y pymes, así como una jubilación anticipada para quienes tengan los aportes pero no la edad.

Asimismo, a tono con la baja de casos y, como no, con polémica mediática, se levantaron todas las restricciones de circulación, así como en eventos al aire libre y retornarán boliches, bailes, recitales y el público a los estadios, sin duda muy esperado por los argentinos.

El primer tramo del Gobierno posterior a las elecciones transcurrió así, desde el  cortocircuito a la unidad, sumando respaldos importantes, como el brindado por el Movimiento Obrero y los gobernadores, con nuevos ministros, batería de medidas y un hecho que nos recuerda la espada de Damocles que tenemos encima, el miércoles pagamos la primera cuota de capital al FMI, de casi U$S 1.900 del mega préstamo que tomó el Gobierno de Mauricio Macri en 2018.

Relanzamiento. Alberto Fernández les toma juramento a los nuevos ministros del Gabinete

 

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