SECRETARÍA DE DERECHOS HUMANOS

CONVOCATORIA AL RECUERDO

Desde la secretaria de Derechos Humanos, queremos compartir esta iniciativa llevada adelante por un grupo de familiares de detenidos y desaparecidos por la última dictadura militar, el Compañero Seydell se puso en contactos con aquellos que impulsan esta “convocatoria al recuerdo” y solicitó autorización para divulgar la iniciativa entre nuestros compañeros, muchos de nosotros por la historia de nuestro gremio o personales, tenemos mucho por aportar a tan necesaria e interesante propuesta. ESTAMOS TODOS INVITADOS

 

CONVOCATORIA A LA MEMORIA

Los sobrevivientes de la Dictadura, somos hoy un conjunto de personas grandes, (viejitos y viejitas). Todos/as superamos los 60 años. Como se dice siempre:”toda una vida” y ese es el punto.

Por eso queremos recordar…nuestras vidas, a nuestros familiares que desde que sus seres queridos fueron detenidos o desaparecidos no dejaron de reclamar, por su libertad o aparición con vida.

Hoy se conocen testimonios, libros, documentales que cuentan la historia de la Madres y de las Abuelas de Plaza de Mayo que fueron las agrupaciones que se consolidaron y lograron tener un reconocimiento mundial. Pero hay muchas historias más, incluso anteriores, o de experiencias solitarias o de pequeños grupos en distintas provincias del país que lo hicieron casi en el anonimato, por la gran indiferencia que generaba el miedo, el terrorismo de estado.

Las primeras agrupaciones se conformaron en los primeros años de los 70, en las puertas de las cárceles donde los familiares debían esperar horas y pasar por odiosas requisas para ver a su hijo, hija, hermano o hermana, esposo o esposa. Ahí surgieron las primeras formas para organizarse y ayudarse mutuamente.

También están las historias de los familiares que fueron al exilio a partir de 1975 y que mucho hicieron para visibilizar los horrores que aquí ocurrían. Condiciones durísimas de subsistencia, que se lograron superar con la solidaridad y el agrupamiento instintivo muchas veces.

Nuestros familiares se van yendo y nosotros también. Algunas y algunos estamos convencidos que nuestra tarea y nuestro compromiso aún no se ha terminado, porque para que la memoria subsista y nos trascienda debe quedar registrada, por eso queremos proponerles que nos aboquemos a escribir sobre nuestras vidas, sobre nuestros familiares, quiénes éramos y eran, y que hicimos e hicieron durante la feroz dictadura y aún antes, cuando con la ley antisubversiva y el estado de sitio nos metieron en la cárcel.

Para que todas las generaciones puedan saber lo que sus mayores hicieron por ellos, por nuestra Patria. Hoy la tecnología nos brinda la posibilidad de escribir, de hablar y grabar y compilar todos los testimonios en un libro digital.

Ya se han hecho experiencias y ya hay libros, pero los libros nunca sobran, siempre hay historias por contar. Para recordar que luchamos por una sociedad mejor, por un hombre nuevo y para también recordar a nuestros familiares que nos ayudaron a resistir y se ayudaron a seguir viviendo aunque su vida haya sufrido profundos cambios.

De esos cambios hay que contar, porque nosotras/os hemos cambiado junto con la sociedad, pero lo que demuestra que un ciclo no ha terminado aún es la feroz embestida de las derechas, a la que debemos resistir y derrotar como comunidad.

La historia nunca vuelve al punto de donde partió, siempre hay que seguir para adelante, esa memoria individual y social es la que estamos obligados a trasmitir.

La historias que a veces parecen comunes, hasta intrascendentes, son las que conforman la totalidad de un pueblo que se trasforma en protagonista activo, cuando es consciente de sí mismo.

Gracias por leer y por participar.

GRUPO DE MEMORIA

                                              Coordinadores: Marta Suarez –Armando Benitez

 

Fecha límite de presentación: 19 de marzo de 2022.


 

Etchecolatz, procesado por el homicidio de un compañero de la Facultad de Derecho de Néstor y Cristina Kirchner

El 30 de septiembre de 1976, un grupo de represores de la Dirección General de Investigaciones que comandaba Miguel Etchecolatz abrió fuego contra el militante. Su cuerpo quedó tendido en la calle. Un testigo relató que el efectivo que lo asesinó se acercó a observarlo, encendió un cigarrillo y se quedó ahí. 45 años después, el juez federal Ernesto Kreplak procesó al represor. Por Luciana Bertoia

 

27 de octubre de 2021 – 00:50

 

Etchecolatz buscó demorar su indagatoria en este caso, intentó que lo declararan incapaz, pero finalmente Kreplak lo indagó el 13 de octubre pasado y lo procesó antes de las dos semanas.. Imagen: Télam

Horacio Alejandro Benavides lo asesinaron a metros de la Plaza Moreno, donde se concentra todo el poder local de la ciudad de La Plata. Estaba cayendo la tarde del 30 de septiembre de 1976, cuando un grupo de represores de la Dirección General de Investigaciones –que comandaba Miguel Osvaldo Etchecolatz— y de la división de Cuatrerismo de Arana se bajaron de sus autos de civil y abrieron fuego contra el militante de 22 años. Su cuerpo quedó tendido en la calle. Un testigo relató que el efectivo que lo asesinó se acercó a observarlo, encendió un cigarrillo y se quedó ahí, como cuidando a la presa que acababa de cazar. Cuarenta cinco años después del asesinato de “Chupete” Benavides, compañero de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) de Néstor y Cristina Kirchner, el juez federal Ernesto Kreplak procesó a Etchecolatz por su homicidio.

“Chupete” empezó a militar en la facultad en 1972, según surge de la información que la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (DIPPBA) almacenó. En ese año, fue candidato de la Lista Azul y Blanca, que tuvo a otros de sus integrantes entre las víctimas de la represión. Dos años después, “Chupete” se sumó a Montoneros, relató ante la justicia su hermano Marcelo. Para esos años, trabajaba en el Departamento de Transmisión Gratuita de Bienes del Ministerio de Economía, pero debió pedir licencia cuando la cosa se puso brava en La Plata y solo se podía escapar para sobrevivir.

A eso de las tres de la mañana del 21 de septiembre de 1976, una patota entró a la casa de los Benavides en La Plata. Como Horacio no estaba, se llevaron a Marcelo. Fue conducido al Pozo de Arana, donde fue torturado brutalmente y presenció las torturas de otros compañeros. Para ese día aún se sucedían los secuestros en el marco del operativo de lo que se conoció como la Noche de los Lápices. A Marcelo lo liberaron una semana después.

Ese mismo 21 de septiembre, la patota llegó al departamento de la calle 7 donde Horacio vivía con su compañera Estela Rossi. Estaban reunidos con otras tres parejas. Cuando tocaron el timbre y dijeron que era el Ejército, se las ingeniaron para huir. “Chupete” y Estela se escaparon por los fondos y fueron a la casa de unos amigos en busca de ayuda. A través de amigos o compañeros, “Chupete” se comunicaba con sus padres. Según la información que obtenían, todo parecía indicar que estaban preparando la salida del país.

El 30 de septiembre de 1976, “Chupete” debía encontrarse con su amigo Fernando Ireba, que iba a llevarle un bolso con ropa y unos documentos, pero nunca llegó a la cita. Lo acribillaron a metros de la Plaza Moreno. Fue, según entendió el juez Kreplak, uno de los “operativos de rastrillaje” de militantes que hacían los grupos de tareas que estaban al mando de Etchecolatz.

Tres hombres que iban hacia un bar pudieron ver el despliegue de las fuerzas y que dos personas corrieron: una hacia Plaza Moreno y otra que fue asesinada, “Chupete”. Uno de los tiradores, que iba a bordo de un Fiat 128, se acercó a ver el cuerpo del muchacho, prendió un cigarrillo y se quedó a esperar. En el tiroteo, murió un sargento de la Bonaerense, Carlos Horacio Sánchez, quien fue ascendido post-mortem.

Un comunicado del comando de la Zona I informó que Benavides había sido “abatido” en el marco de un control y dijo que era “un cabecilla a nivel zonal” de Montoneros que era “intensamente buscado”. Kreplak desestimó que “Chupete” hubiera sido asesinado en un control, sino que dejó en claro que fue parte de un operativo de “rastrillaje” como los que hacían las fuerzas represivas “con el fin de dar con las personas buscadas y proceder a su secuestro y traslado a un centro clandestino de detención con alta posibilidad de terminar con la vida de aquellas”.

A los policías que participaron del operativo que terminó con la vida de “Chupete” los premiaron. “La jefatura lo felicita por la importante misión, haciendo gala de valentía y excelente disposición para con el cumplimiento del servicio, lograron erradicar del seno de la sociedad a individuos de extrema peligrosidad”, decía en el reconocimiento que quedó asentado en sus legajos, lo que permitió la identificación de quienes participaron del homicidio del militante.

La denuncia por el asesinato de “Chupete” fue presentada en julio de 2016 por los abogados Pablo Llonto y Aníbal Hnatiuk, que representan a su hermano Marcelo. En julio de este año, Kreplak elevó a juicio por este caso a los integrantes de la patota de la Dirección General de Investigaciones Walter Omar Ale y a Juan Nazareno Risso —una gloria futbolística de Gimnasia y Esgrima de La Plata que terminó sumándose a las patotas de Etchecolatz– y al exministro de Gobierno de la provincia Jaime Lamont Smart. A Smart la suerte no le sonríe últimamente: la semana pasada, el Tribunal Oral Federal (TOF) 1 de la capital bonaerense ordenó que se le hagan estudios en el Cuerpo Médico Forense después de que la Corte Suprema anulara un fallo que le había concedido la prisión domiciliaria.

Etchecolatz buscó demorar su indagatoria en este caso, intentó que lo declararan incapaz, pero finalmente Kreplak lo indagó el 13 de octubre pasado y lo procesó antes de las dos semanas. El genocida de 92 años –multicondenado, con sentencia en nueve causas– está detenido en la Unidad 34 de Campo de Mayo, desde donde reclama que lo dejen ir a su casa en el bosque Peralta Ramos de Mar del Plata.

 



 

Media sanción para ley que garantiza derechos a las personas en situación de calle

La Coalición Cívica se abstuvo de votar el proyecto de ley. La iniciativa busca un abordaje interministerial de la problemática desde las perspectivas de salud, vivienda, género y trabajo para mejorar la realidad de quienes no tienen acceso a la vivienda.

27 octubre, 2021 AM 750

La Cámara de Diputados aprobó pasadas las 4 de la madrugada la ley integral para garantizarle el acceso a los derechos humanos a las personas en situación de calle con 191 votos afirmativos, 7 abstenciones y ninguno en contra. Ahora el proyecto pasa al Senado a la espera de su sanción definitiva.

De aprobarse este proyecto sin modificaciones, se va a realizar un abordaje interministerial de la problemática desde las perspectivas de salud, vivienda, género y trabajo para mejorar la realidad de quienes no tienen acceso a la vivienda.

El último legislador que tomó la palabra fue el diputado del Frente de Todos Federico Fagioli, autor del proyecto de ley, quien destacó que la aprobación de esta norma “le cambiará la vida a miles de personas que están en situación de calle” y convertirá a  Argentina en el “primer país de Latinoamérica en restituirle derechos a las personas en situación de calle“.

El objetivo del proyecto de ley que crea políticas específicas para la gente en situación de calle, que empezó a discutirse en la Cámara Baja, es “empezar a resolver esta problemática” ya que esas personas, advirtió, “no tienen ningún derecho” ni “políticas que los amparen”. “La pandemia ha azotado mucho a esa población”, remarcó Fagioli.

De aprobarse el proyecto en la Cámara de Senadores, queda establecida la creación de una red nacional de centros de integración, donde las personas en situación de calle podrán asistir las 24 horas, a diferencia de los actuales paradores dónde sólo pueden permanecer durante la noche. Quienes trabajen en estos centros están obligados a cumplir una capacitación.

Por último, la ley ordena la realización de un censo a cargo del INDEC para conocer cuántas personas en situación de calle hay en el país. Hasta el momento, no existe un número oficial de cuántas personas no tienen acceso a la vivienda. Por el contrario, ese relevamiento había sido realizado por distintas organizaciones sociales.

Gracias a ese relevamiento, quienes no tienen vivienda podrán acceder de manera gratuita a los trámites para obtener el DNI y posteriormente tramitar las ayudas sociales correspondientes.

 

Una ley para “dejar atrás el asistencialismo”

Horacio Ávila, coordinador de la organización Proyecto 7, una de las reclamantes de la ley, explicó que de aprobarse el proyecto, “tendría un presupuesto propio, se salvaría el centro de integración, se trabajaría sobre la restitución de derechos humanos y constitucionales básicos de todas las personas”.

“Trataría no lo cuantitativo, sino lo cualitativo, los distintos grupos que componen la población en calle, con el consumo problemático. Abarcaría toda la problemática en su conjunto“, especificó en diálogo con Las 40 por AM750.

El logro que puede significar esto es que se aplique una política pública y nos corramos del asistencialismo”, definió.

 

 



 

 

 

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