SECRETARIA DE ORGANIZACIÓN Y ACTAS

SECRETARIA DE ORGANIZACIÓN Y ACTAS

RENOVACIÓN DEL CUERPO GENERAL DE DELEGADOS

La Secretaría de Organización y Actas, a través de su Secretario Mario Sariago y del Subsecretario Daniel Ahumada, comunican que en cumplimiento del Capitulo XI, en sus artículos 69 al 72 de nuestro Estatuto Sindical, dio comienzo la renovación total del CUERPO GENERAL DE DELEGADOS.

Los requisitos para destacar son:

–  Revistar al servicio de la empresa durante todo el año aniversario anterior a la elección.

– Contar con una antigüedad mínima de un (1) año, como afiliado al Sindicato de Luz y Fuerza.

Para ordenar y agilizar este acto eleccionario, es que solicitamos a los Delegados el compromiso de  comunicarse con esta Secretaria, Tel. 4228080 – Interno 232, para coordinar fecha y hora de la realización de los comicios en su sector.

EL DELEGADO Y SUS FUNCIONES

En su rica y combativa historia , el Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba  debió superar difíciles circunstancias en las diferentes etapas de su vida institucional y fue en esas etapas de situaciones adversas,  cuando se apoyó en sus bases,  representadas por sus Delegados en su ámbito  natural de reunión de los trabajadores que es el Cuerpo General de Delegados.

En este ámbito no hay un libreto a seguir. Se va construyendo en la reunión  a partir de problemas concretos, tratando de que todos los que estén en este espacio,  sean proactivos, representativos y que participen debatiendo siempre,  procurando que todos conozcamos los problemas, los debatamos juntos y tomemos determinadas resoluciones en forma conjunta. Es necesario  que algunos cumplan determinadas funciones y de esta manera va surgiendo naturalmente  el liderazgo.  No se debe tener miedo que surjan liderazgos, al contrario, está bien  que surjan , siempre que estos liderazgos estén conectados con las bases y que las bases  los vayan controlando.

La semana pasada dio comienzo el proceso de renovación del Cuerpo  General de Delegados del gremio, tal como se venía anticipando  en  Electrum anteriores.  Los responsables de  conducir el proceso de elección de los Delegados, le corresponde a la Secretaría de Organización y Actas cuyo Secretario es Mario Sariago y el Subsecretario es Daniel Ahumada.

Teniendo en cuenta  la importancia de este proceso, creemos oportuno recordar algunas reflexiones del Cro Juan Lorenzo Racero, publicadas  en el Electrum N° 286 de fecha 23 de abril de 1993, sobre las condiciones que debe reunir el compañero que sea electo y las responsabilidades y deberes que asume.

Pieza Clave: El delegado es una pieza clave de la organización Sindical. Representa a los compañeros de su sector ante la patronal, ante la asociación sindical y ante las autoridades administrativas de trabajo cuando ésta actúe en su sector. Representa además a la organización sindical ante la patronal y ante los trabajadores.

Su función es entonces de puente, de nexo, por lo que tiene la misión esencial de todo puente o vínculo, unir, acercar, aproximar, ligar, cohesionar, integrar…

No cualquiera puede ser delegado, además de las condiciones legales (establecidas por las leyes y el estatuto del gremio), lo fundamental es que tenga la autoridad moral para poder desempeñar sus funciones con la mayor eficacia.

La autoridad moral se deriva de cuatro requisitos: ser Representativo, tener Conducta y Formación y demostrar Militancia

Ser Representativo:  La función del delegado exige imprescindiblemente que sea representativo. En primer lugar, debe ser representativo de sus compañeros, lo cual se garantiza por medio de  la elección directa en los lugares de trabajo, del afiliado  que va a asumir esta responsabilidad.

Pero como  delegado también va a representar a la organización sindical, es importante que quien sea elegido no aparezca desvinculado al gremio o peor aún, en una actitud antisindical.

No se trata de coincidir con una conducción circunstancial del sindicato, sino de estar comprometido con los principios y objetivos permanentes que sustenta y persigue la organización, como puede ser, por ejemplo, la defensa de la negociación colectiva de las condiciones laborales y los salarios (el convenio colectivo).

Conducta: El delegado debe ser recto y correcto en todo momento, aun mas allá de las circunstancias en que está actuando gremialmente, porque debe constituirse en un ejemplo, precisamente si quiere afirmar su representatividad.

En el delegado se está viendo constantemente al representante de un grupo humano y laboral, y  de un  sindicato, y los que constituyen ese grupo y esa organización, comprenden que están mejor representados por alguien que tiene conducta ponderable  – en un sentido amplio –  que si lo estuviesen por alguien cuyos actos y expresiones  motivasen objeciones fundadas en criticas  generalizadas, porque el delegado, de alguna manera, es también un hombre público al asumir una actividad gremial.

La conducta del delegado tiene que ver con la empresa, con sus compañeros y con el sindicato

En relación con la empresa, debe cuidar los siguientes detalles:

Atender correctamente la tarea  que le corresponda, sin pretender lograr “ ventajitas” con la representación  que se le ha conferido.

Proceder sin agresividad y desplantes inconducentes, pero moviéndose sin que la prudencia necesaria se convierta en blandura o transmita la sensación de que se siente inferior ante la patronal.

Cuando defienda un derecho, debe procurar primero persuadir, pero también debe estar dispuesto a sostener su posición con  la firmeza necesaria, sin caer en desplantes inútiles.

Con respecto a sus compañeros, debe atenderlos y considerarlos muy especialmente, pero sin adoptar  actitudes demagógicas.

Su misión es defender derechos ciertos y aun ampliarlos, dentro de lo lógico y legal, pero también es su responsabilidad explicar  a un compañero por qué está equivocado si reclama algo que no corresponde.

El delegado debe actuar a veces como maestro  y evitar que se tomen actitudes que debiliten a la parte obrera,  que la desmerezca ante la opinión de terceros, o que faciliten argumentos a la patronal  para rechazar un reclamo.

Con relación al sindicato, el delegado no debe ser obsecuente, pero tampoco caer en actitudes alocadas o permanentemente contestatarias que a nada llevan, y tienden solo a debilitar al gremio.

La crítica debe ser constructiva, es decir, tiene que estar acompañada de propuestas e ideas

para resolver problemas sin demagogia.

Formación:  Es importante que el delegado tenga una formación suficiente en distintos  aspectos.

–  Conocimiento laboral o profesional: la tarea del delegado se ve jerarquizada si es un buen trabajador y conoce las labores que deben cumplir sus compañeros.

–  Conocimiento suficiente en materia legislación laboral: lo más importante es conocer y manejar el convenio colectivo de trabajo  y algunas normas básicas como por ejemplo, la ley de contratos de trabajo.

–  Conocimiento básico sobre relaciones humanas y públicas, sobre todo los que le permiten hacerse comprender mejor. Mediante el aprovechamiento de las técnicas accesibles para comunicarse y expresarse.

No se trata de que el delegado tenga una preparación harto exigente en este sentido, sino ideas básicas  y sentido común  y sobre todo, predisposición  y vocación a formarse y perfeccionarse.

Militancia: La autoridad moral estará respaldada también por sus antecedentes en el accionar sindical en favor de los justos derechos de sus compañeros, es decir en su militancia efectiva. Si el delegado ha de ser ejemplo, no puede dejar de serlo en materia de militancia, atendiendo por esta dedicación desinteresada a una causa que se valora y se sirve  consciente y lealmente, sin esquivar sacrificios ni anteponer cálculos o pretensiones particulares