A 40 AÑOS DEL SEUESTRO Y DESAPARICION DE HERNAN VIVES

El compañero Hernán Andrés Vives es uno de los miles de argentinos secuestrados y aún desaparecidos durante la criminal dictadura cívico-militar que tomó por asalto el país en marzo del 76. En enero de ese año Alberto Caffaratti tendría el mismo destino, meses después Tomás Di Toffino, José Brizuela y tantos otros compañeros engrosarían las listas de trabajadores y militantes que fueron asesinados por razones polí­ ticas y gremiales. En realidad, todos sabemos que los motivos no se limitan a una cuestión sindical, social y política, el objetivo de los genocidas era eliminar, sin dejar vestigio alguno, la conciencia colectiva de una clase comprometida con el designio de un país mejor para todos, un país de argentinos para argentinos en el que los intereses que importan son los del pueblo y no los de un sector. Esa Nación soñada por aquellos dirigentes y trabajadores era por la que luchó Hernán Vives. Pero los planes de los represores eran otros, era la destrucción del aparato productivo, la entrega de nuestros recursos, la supresión de las libertades y de las conquistas gremiales y sociales, la erradicación de las ideas, el silenciamiento. No por nada el genocida Menéndez envío a sus sicarios para arrebatarle la vida a nuestro compañero. El 4 de junio de 1976 a las 8.30 horas es secuestrado de su lugar de trabajo en el Complejo San José de Calasanz, cuando colaboraba en la colecta de dinero que se realizaba entre los trabajadores de EPEC para destinarla a las familias de los compañeros perseguidos, presos o muertos por la dictadura. Un informe de la CONaDeP Córdoba se­ ñala que Hernán Vives fue apresado por un grupo que se identificó como perteneciente al Ejército. Mientras Hernán Vives realizaba la colecta, los captores, que estaban al acecho, lo secuestran junto a otros dos compañeros que posteriormente fueron liberados mientras que a Vives se lo mantiene detenido en el Tercer Cuerpo de Ejército. El lamentable desenlace ya lo conocemos. En esa época, muchos de nuestros compañeros tuvieron que apartarse de sus puestos de trabajo para no ser asesinados, otros fueron encarcelados y otros corrieron el mismo destino de Hernán Vives. Quienes resistían manteniéndose en sus lugares de trabajo, tomaron la responsabilidad de asistir a los compañeros que dejaban de cobrar su salario o a sus familias que quedaban desamparadas por parte de la empresa. La colecta que se hacía el mismo día en que se abonaba el sueldo fue el medio para demostrar el espíritu solidario que definió y define a los lucifuercistas. Hernán Vives tenía 34 años cuando lo secuestraron y desparecieron. Es esposo de Olga, otra gran militante de nuestro gremio y padre de nuestro compañero Gustavo Vives que actualmente es miembro titular del Tribunal Paritario. Hernán tenía muchas ganas de vivir y por qué vivir, quería ayudar a los compañeros que lo necesitaban, obrar solidariamente. Es una conducta que todos debemos honrar y un ejemplo para los compañeros más jóvenes que no tienen que olvidar que a muchos compañeros, como Hernán Vives, les han arrebatado la vida por defender los intereses de la clase trabajadora. ¡¡Hernán Vives!! ¡¡Presente en la memoria del Gremio, ahora y siempre!!