LA SEGURIDAD ANTE TODO

Desde que ocupé la Secretaría Gremial y más aún ahora siendo Secretario General, venimos insistiendo, hasta el cansancio, sobre la importancia fundamental que tiene para nuestra actividad el respeto a rajatabla de las normas de seguridad y los protocolos de maniobras. Esta es una cuestión muy delicada, que debe tom arse muy seriamente sencillamente porque está en juego la vida y la salud de nuestros compañeros. Los protocolos de maniobras fueron elaborados teniendo presente justamente esto, el gran riesgo que implica para un trabajador que se cometa un error al seguir un procedimiento de manera incompleta, deficiente o a las apuradas. Con los avances tecnológicos, muchas cosas se van actualizando y simplificando, pero cuando uno de los nuestros está allí arriba en la línea, o en una cámara subterránea, o en una estación o donde fuere, un error puede costarle la vida o dejarlo gravemente herido. Es por esto que nuestro gremio viene insistiendo desde hace muchos años en esta cuestión y es un tema fundamental para el Consejo Directivo que hoy dirijo. La responsabilidad en el respeto a los protocolos de maniobras, y en el respeto a las normas de seguridad es de todos, desde el Directorio de la EPEC hasta el último compañero. Pero cuando salimos a la calle a realizar tareas somos nosotros, los trabajadores, los que tenemos la responsabilidad de brindar lo mejor de nosotros para dar un servicio de calidad, pero respetando ante todo la vida. En este sentido son los compañeros que se desempeñan como Jefes o los que en ese momento están a cargo de las cuadrillas, los que deben imponer que se respeten al pie de la letra los protocolos de maniobras, la utilización de los elementos de seguridad y, fundamentalmente, deben dar el ejemplo y formar, trasm itir a los más jó­ venes ese respeto, porque es parte fundamental de la capacitación integral que deben adquirir. Debemos volver a las fuentes, e insisto en esto, por algo están elaborados los protocolos. Somos perfectamente conscientes de la presión con la que salimos a trabajar cuando las familias o una industria o un centro de salud, están sin luz. La empresa lo quiere rápido, el usuario mucho más, pero es en esos momentos cuando más tenemos que tener la cabeza fría y darnos el tiempo necesario. Detenernos a planificar el trabajo, volver al análisis previo, a darle tiempo a las maniobras de seguridad como lo son las puesta a tierra, el seccionamiento correcto de cada red que corresponda, o la detección de la ausencia de tensión. Vemos con preocupación que muchas veces estas maniobras se toman como una pérdida de tiempo, se considera que hay que hacerlo rápido y ponerse a trabajar para dar el servicio. Cambiemos nuestra propia mentalidad en esto, las maniobras previas de seguridad son parte del trabajo, entendido integralmente como un todo. No dejemos que los tiempos de la empresa nos apuren, porque el riesgo es enorme. Trabajemos con celeridad, pero con la responsabilidad que le cabe a mano de obra calificada como la nuestra. Como trabajadores de EPEC, somos perfectamente conscientes de la importancia de nuestra labor diaria y de la importancia que tiene un servicio como el eléctrico para toda la comunidad, pero justamente por eso debemos trabajar seriamente y ante todo, respetar nuestra vida. Por eso insto a todos los compañeros a que interioricen esto, a que lo hagan carne. Trabajemos siguiendo cada una de las medidas de seguridad, y trabajemos con el protocolo de maniobra paso a paso, porque después hay que lamentar terribles accidentes que se pueden evitar si somos serios y responsables. Está en nosotros, porque somos nosotros los que garantizamos el servicio día a día llevando adelante nuestro trabajo. Gabriel Suárez S ecretario General