SE CUMPLEN 42 AÑOS DEL FALLECIMIENTO DE JUAN DOMINGO PERÓN

SE CUMPLEN 42 AÑOS DEL FALLECIMIENTO DE JUAN DOMINGO PERÓN

RECORDAMOS AL LÍDER QUE DIGNIFICÓ AL PUEBLO TRABAJADOR

PERÓN: “LA VERDADERA DEMOCRACIA ES AQUELLA DONDE EL GOBIERNO HACE LO QUE EL PUEBLO QUIERE Y DEFIENDE UN SOLO INTERÉS: EL DEL PUEBLO”

Hace exactamente 42 años, el 1° de julio de 1974, el pueblo argentino lloraba la pérdida del general Juan Domingo Perón, tres veces presidente, fundador y jefe del Justicialismo, el movimiento político y social más influyente en América Latina y transformador de nuestro país, que dignificó al trabajador y a los más humildes. Reivindicamos su legado perdurable y sus banderas históricas en favor del pueblo, que se han convertido en una pesada herencia fundamentalmente para los gobiernos que no profesan ni profesaron la soberanía política, la independencia económica y la justicia social.

Al igual que Evita, no habrá ninguno igual. Para nosotros, la clase obrera, Perón siempre será el primer trabajador, el compañero que con su legado nos guía con su sabiduría y agudeza conceptual. Es que no seríamos lo que somos sin su decisiva participación en la escena política, sin ese compromiso con la clase trabajadora, sin su obra que dejó una huella imborrable en la vida política y social del país desde el 17 de octubre de 1945.

Nuestro Secretario General Gabriel Suárez permanentemente hace referencia al Modelo Sindical Argentino, sustentado en la unidad monolítica del movimiento obrero. Juan Domingo Perón no sólo incentivó la formación de sindicatos bajo su paragua, sino también postuló la unidad indivisible de los trabajadores dirigida por una única central obrera.

La fundación de nuestro Sindicato bajo la guía de Perón

En 1943, el entonces coronel Perón se hace cargo de la Dirección de Trabajo y Previsión del gobierno que puso fin a la llamada “década infame”. Poco tiempo después la jerarquizaría con el rango de Secretaría.  Este acontecimiento cambiará la historia no sólo del país sino también del sindicalismo. Su acción hizo posible el cumplimiento de la escasa legislación laboral y social existente y se sancionaron nuevas leyes que reconocían, ampliaban y resguardaban los derechos, hasta dejarlos consagrados y garantizados con la sanción  de  la Constitución de 1949.

Paralelamente, la propia Secretaría de Trabajo y Previsión dio un impulso determinante a la organización de los trabajadores y en todo el territorio nacional comenzaron a crearse nuevos sindicatos en todas las actividades. Este proceso se aceleró cuando Perón asumió la presidencia el 4 de junio de 1946, inaugurándose una etapa de inédita distribución de la riqueza y estatización de recursos vitales como la energía eléctrica, que estuvo sostenida por un formidable auge económico, industrial y tecnológico.

El movimiento obrero se constituyó no solamente con un fuerte contenido reivindicativo, sino también con un profundo sentido político nacional, siendo consciente de que para defender esas conquistas era primordial la participación de los trabajadores en la vida política desde sus propias organizaciones gremiales.

A comienzos de los años 40, los trabajadores de la electricidad de Córdoba, como en todo el país, padecían duras condiciones de trabajo y los atropellos por parte de las patronales extranjeras. A fines de 1943, un enviado de Perón, el padre Moreno, tomó contacto con militantes gremiales de las dos compañías privadas de energía de Córdoba y alentó la formación de un sindicato. Esa era precisamente la misión encomendada a Moreno por la Secretaria de Trabajo y Previsión, promover la organización de los sindicatos en Córdoba. Los trabajadores de las dos compañías eléctricas realizaron varias reuniones semiclandestinas en locales prestados, hasta que el 5 de febrero de 1944, se fundó Luz y Fuerza de Córdoba, integrando la primera conducción los compañeros Julio “Quebracho” Murúa, Atilio Borserini, Cristóbal Sierra, Julio Barbeito, Enrique Alvarez Vocos, Jerónimo Ortiz, Horacio Carignano y Oscar Maccio, entre otros.

El Proyecto Nacional

Dos meses antes de su fallecimiento, el 1° de mayo de 1974, Perón presentó al Congreso su Proyecto Nacional, en el que vuelca toda su experiencia en aras de un modelo de país que abarca todos los aspectos de la vida social, siendo un documento político de gran valor referencial. Decía entonces: “Treinta años de lucha política me han suscitado la convicción de que nuestra Argentina necesita definir y escribir un proyecto que sea verdaderamente nacional, es decir, realizado por el país. En consecuencia, todos los sectores políticos, sociales y todos los ciudadanos tienen el deber cívico y moral de aportar su idea.

El mundo será universalista (globalizado), la organización de los países del Tercer Mundo constituye una forma de transito necesario hacia un universalismo justo. Nuestra Argentina tiene que tener un papel activo y relevante en este proceso y no debe seguir resignadamente lo que elaboren los demás”.

El modelo del presidente Perón se centró en la búsqueda de una Argentina socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana, cimentada en el Justicialismo.

Para el jefe del movimiento peronista, el Justicialismo es el resultado de un conjunto de ideas y valores que no se postulan, se deducen y se obtienen del propio pueblo. Es una respuesta a las necesidades del país y a la necesidad de que el hombre argentino se realice en sociedad, armonizando los valores espirituales con los materiales y los derechos del individuo con los de la sociedad, que se desenvuelva en plena libertad en un ámbito de justicia social, que esa justicia social esté erigida en la ley del corazón y la solidaridad del pueblo, que tal solidaridad sea asumida por todos los argentinos, sobre la base de compartir los beneficios y los sacrificios equitativamente distribuidos.

La grandeza del país y la felicidad del pueblo argentino eran objetivos esenciales que a su entender, debían guiar nuestro pensamiento y accionar.

El protagonismo de los trabajadores

Perón concebía a los trabajadores como la columna vertebral del proceso de cambio de la sociedad y su organización una condición imprescindible para auténticas soluciones. El Justicialismo siempre sostuvo el criterio de la indivisibilidad de la clase trabajadora organizada, por eso nuestro líder jamás dejó de plantear la importancia de una sola central obrera. Uno de los pilares que da carácter permanente a los sindicatos es la solidaridad, enfatizó, y la única fuerza indestructible que la aglutina.

“Los objetivos de las organizaciones de trabajadores residen en la participación plena, la colaboración institucionalizada en la formulación del Proyecto Nacional y su instrumentación en la tarea de desarrollo del país. Los trabajadores tienen que organizarse para que su participación trascienda largamente la discusión de salarios y condiciones de trabajo. El país necesita que los trabajadores, como grupo social, definan cuál es la comunidad a la que aspiran, de la misma manera que los demás grupos políticos y sociales. Por eso, se requiere la presencia activa de los trabajadores en todos los niveles. Ello exige actualización y capacitación intensas y también que la idea constituya el medio esencial que supere a todos los demás instrumentos de lucha.

Las organizaciones sindicales no valen sólo cuantitativamente, sino también por la calidad de sus dirigentes capacitados que las conducen. Debe procederse a la formación de líderes en todos los niveles”, formulaba.

La Tercera Posición como vía para la integración latinoamericana

Al concluir la Segunda Guerra Mundial, las potencias vencedoras dividieron al planeta en dos bloques económico e ideológico que disputaban su hegemonía. El peronismo adoptó una postura de no alineación como alternativa al capitalismo de Estados Unidos y al comunismo Soviético, la Tercera Posición. Perón defendió esta doctrina como garantía de soberanía política de nuestro país y de otras naciones. En su Proyecto Nacional explica que si una ideología no resulta naturalmente del proceso histórico de un pueblo, no puede pretender que ese pueblo la admita como representativa de su destino. “Es evidente que la cuestión no se reduce a la elección de una ideología o doctrina que perfilen la identidad de nuestro pueblo, porque tal identidad se diluye sin una firme decisión de autonomía. El rechazo de las posibilidades extremas que nos brindan el capitalismo y el comunismo, se fundamentan en el hecho de que su adopción implica servir automáticamente al neocolonialismo, sea cual fuere su doctrina. Es por eso que la progresiva transformación de nuestra patria para lograr la liberación debe, paralelamente, prepararnos para participar de dos procesos que ya se perfilan con un vigor incontenible: la integración latinoamericana, la integración continental”.

Protección del medio ambiente como política de Estado

Perón consideraba que el hombre había tomado conciencia de su capacidad para alterar el medio en que vive, como también del uso indebido del avance tecnológico. Para él, el tema no era nuevo, la concientización mundial sí.

En su Proyecto Nacional considera que el ser humano, como simple eslabón del ciclo biológico, está condicionado por un determinismo geográfico y ecológico del cual no puede sustraerse. “En este campo nuevo de la realidad nacional e internacional, se debe comprender la necesidad -como individuos y como Nación- de superar estrechas miras egoístas y coordinar esfuerzos.

Hoy, cuando aquellas pequeñas naciones han crecido en número y constituyen el gigantesco y multitudinario Tercer Mundo, un riesgo mayor, que afecta a la humanidad y pone en peligro su misma supervivencia, nos obliga a plantear la cuestión en nuevos términos, que van más allá de lo estrictamente político, que superan las divisiones partidarias e ideológicas, y entran en la esfera de las relaciones de la humanidad con la naturaleza”. Perón, de este modo, llama a todos los pueblos y gobiernos del mundo a tomar conciencia de la marcha suicida que la humanidad ha emprendido a través de la contaminación del medio ambiente y la biosfera, la dilapidación de recursos naturales y la sobreestimación de la tecnología planteando la necesidad de revertir de inmediato la dirección de esta marcha, mediante una acción mancomunada internacional.

Fuente: Modelo Argentino para el Proyecto Nacional