BRUNO ARIAS PRESENTÓ SU NUEVO DISCO EN EL AUDITORIO DE LUZ Y FUERZA

BRUNO ARIAS PRESENTÓ SU NUEVO DISCO EN EL AUDITORIO DE LUZ Y FUERZA

LA CITA FUE EL VIERNES 30 DE SEPTIEMBRE A SALA LLENA, CON INVITADOS COMO PACHI HERRERA Y LA PARTICIPACIÓN ESTELAR DEL BALLET ESENCIA DE MI PUEBLO

Es casi medianoche. En el Auditorio Agustín Tosco de Luz y Fuerza de Córdoba, todos es silencio. Las cuerdas de la guitarra y el charango pulsadas por Bruno Arias y Pachi Herrera respectivamente, recorren las notas de “Guanuqueando”, de Ricardo Vilca, también jujeño, una especie de chaman musical de los artistas norteños que dejó una vasta y maravillosa obra.

Ahora sus coterráneos suman voces a ese magnífico pasaje de la música argentina que es una pintura perfecta de la quebrada: quenas que en el viento huyen/trayendo amores y silencios de las peñas que encierran el sol en su corazón”. El silencio es parte de la ceremonia. Esa canción de Vilca es un emblema en algunos lugares donde los artistas proponen y la magia dispone sobre un escenario.

Bruno Arias llegó a Córdoba para presentar su nuevo disco “El Derecho de vivir en paz”, un trabajo editado en los primeros mes de este año cuya presentación en Córdoba, aunque demoró, era obligada. El título del disco es el de una canción del chileno Víctor Jara que Bruno eligió para abrir el concierto del viernes 30 de septiembre en el Auditorio Tosco. A partir del título que conlleva el espíritu de lucha de su autor y de quien la interpreta, se construyó una noche maravillosa.

guitarra y el charango pulsadas por Bruno Arias y Pachi Herrera
guitarra y el charango pulsadas por Bruno Arias y Pachi Herrera

Con la participación de la agrupación Los Queñuas, formada por bolivianos, jujeños y cordobeses como apertura y; y los Caporales, Urus, el ballet Mixtura Andina, Pachi Herrera y La Cruza entre otros, el auditorio Tosco fue testigo de una verdadera fiesta de música, color, compromiso y lucha.

Compañía Artística  Esencia de mi Pueblo
Compañía Artística Esencia de mi Pueblo

Tenemos que destacar  la actuación de la Compañía Artística  Esencia de mi Pueblo dirigida por Oscar Arce que en cada una de sus participaciones sobre el escenario ofreció cuadros que representaban las letras de las canciones que se interpretaban.

Se sabe, Bruno Arias es uno de los artistas más coherentes de la escena musical local.  No sólo por el talento como músico y compositor, sino también por su capacidad para ser vocero de diferentes causas, sin banderas ni colores políticos. Por eso, promediando el concierto -que duró algo más de tres horas- invitó a la familia de Marta Juana González que siendo maestra de Villa El Libertador fue asesinada por la dictadura en 1976 y a La Cruza, quienes compusieron la canción que la homenajea y cuenta su historia. También hizo lugar a los reclamos de los pueblos que luchan en contra de las grandes mineras, como en Jachal,  Andalgalá y Algarrobo,  pueblo a quien dedicó un tema en su último disco. “Un granito de arroz de cianuro puede matar a una persona. Imaginen todo el derrame que ocurrió en Jáchal lo que puede hacer” dijo, antes de seguir con “Marina Vilte, el Otro carnaval”, otra canción del disco que también habla de una maestra asesinada en Jujuy por la dictadura. Con este tema también recordó a Antonio Lucero y Agustín Tosco e invitó a cantar a uno de los integrantes del dúo Huawcke, ganador del premio revelación del último Cosquín, Pehuén Godoy con un tema de Fede Toledo, “Don Alguien”.

Durante el concierto, sonaron las canciones de El Derecho de Vivir en Paz: “Florcitay”, “Pachamama”, “Ave de  Luz”, “Singani Congani” y de su repertorio, como “Jujeñito”, “Digo La Telesita”, “Changuito voz de Urpilla”, “Corazón de Lechiguana”,  “La Sanmarqueña”, “La Purmamarqueñita”, entre otras.

A medida que pasaba la noche, el calor en el Auditorio Agustín Tosco aumentaba gracias a la sucesión de sayas, bailecitos, chacareras, huaynos, carnavalitos, que repartía Bruno junto a su banda compuesta por Leo Villagra, Javier Lozano y Juan Carlos Liendro y el movimiento de los integrantes del ballet Esencia de mi Pueblo y los Caporales, sumado a algún que otro bailarín del público que el músico invitó a subir al escenario.

La noche culminó con el público de pie, bailando y coreando “Caminantes” (nosotros somos ustedes), “Kolla en la ciudad”,  y “Jujeñito” (Hoy me he puesto a pensar en mi pago/ ramal, puna, quebradas y valles”), ese bello bailecito que contiene en su letra paisajes como los que viajaron durante la noche detrás de la figura de Bruno Arias; como los sonidos de la “Canción del Tero Tero”, en ese homenaje a Vilca, que Bruno y Pachi siguieron tocando hasta que el diapasón de sus cuerdas emitió el sonido más agudo. Hasta que se apagó la fiesta, pero quedó flotando en el aire esa hermosa manera de celebrar la música y la vida, sin olvidar a todos aquellos que las dignificaron.