SE CUMPLIÓ EL 41 ANIVERSARIO DEL SECUESTRO Y DESAPARICIÓN DE NUESTRO COMPAÑERO ALBERTO CAFFARATTI.

Alberto Caffaratti
Un gran Militante

El 15 de enero de 1976,  en los meses previos al golpe cívico-militar del 24 de marzo, nuestro compañero Alberto Caffaratti fue abordado por una banda al servicio de Menéndez  en la intersección de General Paz y Santa Rosa constituyéndose en una muestra más de que ya con anterioridad  al golpe, las fuerzas genocidas habían tomado autonomía para sembrar el terror.

Su captores venían en un Torino blanco, Alberto había salido minutos antes de su trabajo en  la oficina de Adjudicaciones, ubicada en la Avenida General Paz al  374, eran las 13:30 pasadas y   a la vista de mucha gente, lo golpearon y secuestraron.  Según se reconstruyó años después, fue trasladado  al centro Clandestino de Detención  Campo de La Ribera, que era el centro  que el Terrorismo de Estado utilizó hasta el Golpe cívico-militar del 24 de marzo, cuando se habilita otro campo siniestro, La Perla.

De militancia muy comprometida, con ideales muy firmes,  era un dirigente con un gran futuro, tenía sólo 29 años cuando se lo llevaron. Su corta vida fue la de un grande, solidario, formado, padre de dos hijos, demostró mucha valentía y solidaridad con el gremio y en particular con Agustín Tosco, quien indudablemente era un referente para él,   en los peores momentos de la historia, cuando  el compromiso y la militancia costaban la vida.

Breve repaso por su historia

De padre también lucifuercista,   Alberto nació el 12 de junio de 1946 en Santa Fe.

Cuando tenía apenas 1 año de vida, sus padres Domingo y Marta se radican en Córdoba, donde Domingo, su padre,  comienza a trabajar en la empresa de energía en Córdoba. Alberto fue hijo único y se crio muchos años en el Barrio de Luz y Fuerza,  donde la familia Caffaratti es muy recordada. Ingresó a la EPEC muy joven, a los  19 años,  cuando inicia su carrera como personal contratado  en las tareas de poda.   Ya como empleado efectivo comenzó a desempeñarse en el Sector de  Adjudicaciones, una de las áreas administrativas que se encontraba en Avenida General Paz 374.

A la par de su militancia en el gremio, también integra la Federación Juvenil Comunista.

En 1966 se casa  con Yone Teresa Grilli, a quien conoce durante la militancia en el Partido Comunista, tienen dos hijos, Mariana y Daniel, ambos  compañeros nuestros en la Empresa y también militantes del gremio.

Militancia gremial en una época convulsionada

En 1965, cuando Caffaratti ingresa a  EPEC, comenzaba a vivirse uno de los períodos más recordados  y difíciles de nuestra historia gremial y de la historia Argentina.  La inestabilidad política endémica luego del golpe de 1955 que derrocó a  Juan D. Perón, la política económica  cada vez más orientada hacia la extranjerización de la economía,  con cierre de industrias, inflación y despidos en grandes áreas y empresas del estado tenía como contrapartida  una creciente matriz autoritaria, persecutoria  y represiva del estado.  Un año después del ingreso de Caffaratti a la empresa, sucedía el Golpe de Onganía a Illia  y comenzaba  la Dictadura de la Revolución Argentina, que fue duramente represiva.  Durante estos años nuestro sindicato se posicionó como un pilar y referencia del sindicalismo más coherente y combativo. En 1969, protagonizó junto a una regional de la CGT unida y fuerte uno de los hitos más importantes de la historia del Movimiento Obrero, el Cordobazo.

En ese momento Agustín  Tosco era ya un dirigente indiscutido, no sólo en el ámbito del movimiento obrero de Córdoba, sino como una referencia nacional, dentro de la CGT de los Argentinos, juntos a otros grandes como el gráfico Raimungo Ongaro.

Caffaratti  encontró muchísimas coincidencias con Tosco, sintiéndose identificado por su pensamiento, sus ideas y su coherencia, es así que  se unió muy pronto a la militancia combativa de aquellos años, acompañando esa brillante generación de lucifuercistas, que defendió heroicamente las conquistas   de los trabajadores, pero también luchando por la soberanía, por la libertad y la democracia.

El 29 de mayo de 1969, junto a cientos de lucifuercistas y trabajadores, participó activamente del Cordobazo, lo cual  le valió una orden de captura del Tribunal Militar que condenó a Agustín Tosco, junto a Tomás Di Toffino, Grigaitis, Ortíz y otros dirigentes obreros.

Paralelamente a la militancia gremial, continuaba activamente con su militancia en el Partido Comunista. En 1970, es seleccionado por su partido para integrar una delegación que viajó a Moscú a formarse en  filosofía marxista-leninista. El curso duraba 10 meses y se dictaba en una escuela del Komsomol, la organización juvenil del Partido Comunista de la ex Unión Soviética.  Según el testimonio de su hija Mariana, los servicios de inteligencia seguramente registraron este viaje, en tanto luego se agarraron de eso para acusarlo de espía soviético.

Intervención y clandestinidad de Agustín Tosco

En Córdoba, la violencia y ruptura del orden constitucional se dio mucho antes que en otras partes del país. En febrero de 1974, el Comisario Navarro encabeza un Golpe de estado policial que termina con el gobierno de Obregón Cano y Atilio López. Comienza a operar el Comando Libertadores de América, un grupo de tareas represivo al mando del Interventor designado poco después del “Navarrazo”, Laccabanne, quien se ensañó con nuestro gremio y en octubre de 1974  ordena un asalto armado y la intervención. A partir de allí, Agustín  Tosco debe pasar a la clandestinidad y el Consejo Directivo se rearma en la Dirección Sindical en la Resistencia.

En este contexto, con Agustín Tosco en la clandestinidad, Caffaratti cumple un rol muy importante, como enlace del Consejo Directivo con el Gringo en la clandestinidad, llevándolo a distintos lugares, muchas veces a casas ubicadas en las sierras. En una oportunidad Tosco fue alojado en una casa junto a la  familia de Caffaratti, simulando ser una familia común y corriente.   Su compromiso lo llevó incluso a preparar  el traslado clandestino  de Tosco a una clínica en Buenos Aires cuando ya estaba muy enfermo y tuvo también la penosa tarea  de traer a Córdoba los restos del Gringo después de su fallecimiento. Participó en la organización del multitudinario entierro de sus restos, que se desarrolló sin importar el peligro que representaba la presencia de fuerzas policiales y parapoliciales.

Luego de la muerte de Agustín Tosco, el 5 de Noviembre de 1975, comenzó a recibir amenazas de muerte y a  ser vigilado, tuvo que organizar el traslado de la familia a otras casas, porque no era segura la vivienda familiar.

Se hizo Justicia

El 15 de enero fue secuestrado y desaparecido a la salida de su trabajo, según testimonios dados  por  sobrevivientes en el Juicio de la Megacausa   que comenzó en noviembre de 2010, fue trasladado al  Campo de La Ribera  y se cree que fue acribillado ante la presencia de Luciano Benjamín Menéndez, quien dio la orden de  disparar, poco después de su secuestro.  El 25 de agosto de 2016,  en una histórica sentencia el genocida luciano menéndez y 28 secuaces más, fueron condenados a cadena perpetua por el secuestro, torturas y asesinato de Alberto Caffaratti y 716 víctimas más.