PRIMER ENCUENTRO INTERNACIONAL: DERECHOS LINGÜÍSTICOS COMO DERECHOS HUMANOS

Por Emilio Seydell

No es la primera vez que la comunidad universitaria, de la que formamos parte y que está siempre entre nosotros, se hace notar con sus despliegues. Desde el martes 26 hasta el viernes 29 de marzo, en paralelo al mentado Congreso Internacional de la Lengua Española del que todos tuvimos alguna noticia, tuvo lugar el Primer Encuentro Internacional: Derechos Lingüísticos como Derechos Humanos del que ya adelantamos información en el Electrum anterior.

Albergado en parte durante tres tarde-noches consecutivas por las instalaciones de nuestro Sindicato, el mismo fue organizado por compañeras y compañeros de la Facultad de Filosofía y Humanidades (UNC), y de la colectiva artística Malas Lenguas en conjunto con nuestro sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba.  Además de nuestro hall central y de nuestra Sala Agustín Tosco, se desarrolló en los pabellones República Bolivariana de Venezuela y Brujas (Ciudad Universitaria), el Museo de Antropología, el Instituto de Culturas Aborígenes y una serie de bares (Los Infernales de Güemes), galerías de arte (Bastón del Moro), espacios de formación y difusión artística (Documenta Escénicas) o espacios culturales (Casa Caracol y Teatro la Calle) entre otros rincones de la ciudad y en el Museo Ambato de La Falda.

A través de actividades académicas, artísticas y literarias con la presencia de activistas y trabajadores de las lenguas, se formó una red para sentir el habla, su cuerpo y sustancia.

De salas llenar, la juventud energiza lo que nombra por lo que las jornadas fueron un aluvión de reflexiones sobre el trabajo independiente, sobre las diversidades (de opinión, de derecho, de ley, de herramientas, de género, de imágenes, de notas musicales), sobre los silencios, las comunidades y la comunicación. Fueron entonces las disidencias y las rondas de poesía que hacían estallar cualquier vestigio de patriarcado en el ambiente, las que hicieron a lo enriquecedor e histórico del encuentro.

Actitud propositiva desde el comienzo del martes, con el hall central atravesado por tres tablones con más de sesenta editoriales mostrando y vendiendo sus producciones, y una sala de estar (lámpara, sillón, mesa, alfombra) en la entrada del auditorio Agustín Tosco, en la que compañeras y compañeros de distintas editoriales compartieron perspectivas y experiencias. Entre ellas, “La Sofía Cartonera”, haciéndose eco de las problemáticas que implica la autogestión, o la importancia del trabajo conjunto (en este caso con espacios de la economía popular) en momentos de emergencia y crisis como el presente.

Así también, dentro y fuera del auditorio con la sala repleta de oyentes, se presentaron los libros de David Aniñir, “Mapurbé”, quien nos invitó a contemplar por la tangente la perspectiva mapuche en las ciudades; y de Diego Tatián, “Spinoza Disidente”, posiblemente una arenga a leer y oír  a alguien que cuestionó(en su tiempo y en el nuestro, como ejemplo para el discurso y la transformación), indagando, la ortodoxia, de manera responsable y comprometida políticamente en derredor de su tiempo.  La jornada se cerró con una maratón de poesía con escritores de Córdoba, y las presentaciones de Pellici-Endrek dúo y Desbordar la Lengua (de Malas Lenguas).

El día miércoles se inició la tarde con la mesa en torno a las publicaciones “Eléctrum” y “Barrial”: diálogos analizando las publicaciones del campo popular, en la que se revisó historia y función de ambos medios de comunicación, de estricta función instructiva en nuestro campo desde sus respectivas creaciones. Cabe mencionar que, sobre Eléctrum en particular, compartieron sus investigaciones el compañero y delegado Héctor Agustín Tosco, y la compañera (de amplia trayectoria y participación en el tema) Ana Elisa Arriaga, a quienes debemos años de trabajo en la recuperación, conservación y estudio de los documentos que hacen a la historia de nuestra familia. Seguidos de la misma estuvieron la poesía, el humor y el acting de muchos compañeres, entre quienes no sorprendió encontrar a  Emanuel Peroncho Rodríguez, además del Club de la letra CH, la performance de Eli Ferrari y Maximiliano Acosta “Lo dicho… dicho está?”

En la sala Agustín Tosco tuvo lugar la mesa sobre edición, lengua, género y disidencias con la presencia de compañeros venidos de distintas partes del país (Diego Bentivegna, Horacio González, Beatriz Bixio) y España (José del Valle) con sus experiencias de trabajo en temáticas y metodologías que van desde la arqueología en culturas nativas argentinas, hasta la real academia española, pasando por la comunicación, la docencia, la glotopolítica, la escritura y, desde el pie, las militancias siempre; la noche se puso con aplauso cerrado con la visita de las compañeras Claudia Rodriguez y Camila Sosa Villada, activistas trans de trayectoria artística, que fue afluente para el debate sobre el trabajo sexual y las identidades disidentes, sus relaciones con el género, la violencia, las condiciones socioeconómicas y las experiencias más cotidianas.

 

La jornada del día jueves, que fue publicada en el Eléctrum anterior, mostró con una audiencia multitudinaria la importancia de mantener siempre habitable “el Luz y Fuerza”, que es de las cordobesas y cordobeses trabajadores: porque dialoga con todos los sectores, a consciencia; porque recibe propuestas, con responsabilidad. En la sala Agustín Tosco expuso entre otros el Dr. Julio Rodríguez Villafañe y brilló la actuación de Liliana Herrero.

El viernes por la noche, en el cierre en la Ciudad Universitaria (Pabellón Brujas), participó de las actividades culturales nuestro Ballet Esencia de mi Pueblo.

Hicieron luz en esta lucha compartida, refrescándola. Y a su vez difuminando el elogio que la Casa Rosada hacía mientras tanto a la (minoritaria) lengua española, con sus pocos brillos, pero su tanta conducta, su tanta burocracia, su tanto miedo a la acción.

Es un derecho humano la posibilidad de hablar la propia lengua, con el que contamos las personas y las comunidades en que vivimos (declarado mundialmente en 1996). De la misma manera puede decirse que la propia lengua, por propia, puede ser deconstruida, pensada, resignificada, recreada, cultivada y, ¿por qué no? también disfrutada.

Razón por la cual todo intento de homogeneizarla a través de cualquier autoridad, de estandarizarla bajo cualquier fundamento, de empobrecerla desde el sentido común, es un ataque o una ofensa o un acto de ignorancia al que responder es tarea constructiva e histórica.

Quedó en claro que la vigencia de nuestras jóvenes (sucias) lenguas (palabras) y de sus urgentes usos, que en la adrenalina diaria disfrutamos como es notable(sólo para quienes actúan), exige la corrección de llamar por su nombre a la intentona Real de acomodar la marea trayendo a nuestra provincia al rey junto al (sic) virrey con la RAE bajo el brazo, por supuesto siempre cerrada. No les gustan los diarios obreros, los libros en más de un castellano, los panfletos en la calle, el free jazz, el graffiti, el orgullo LGTBQ ni los mensajes con hashtag o sin corrector. Gusto al que antaño lo hubiesen llamado intento de “castración”; pero que parece ser, con cuanta envidia, vano intento de infibulación. Infibulación de las riquezas que nuestras calles, culturas, ganas y compañeras siguen atesorando, y que defendió el Encuentro.

Así dadas las cosas, hablan estas líneas de la disposición de la Subcomisión de DDHH, y el indudable anhelo de que pueda repetirse cada día un poco de lo aprendido estas tardecitas sindicales hasta el próximo encuentro, con más compañeras y compañeros de todas sus extracciones, y con la familia lucifuercista como invitado y organizador.

Liliana Herrero en el escenario de nuestra Sala Agustín Tosco
Héctor Agustín Tosco en el debate sobre el ELECTRUM
Diego Tatián

 

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