FRENTE AL COVID 19 Y EL PARADIGMA NEOLIBERAL COMBATIENDO PANDEMIAS

En el camino correcto: se extiende la cuarentena  15 días 

 

El domingo 29  de marzo, día en que Alberto Fernández anunció la extensión de la cuarentena obligatoria hasta el 12 de abril inclusive,  la cifra de contagiados en Argentina, 9 días después de iniciada la cuarentena, ascendía a 820. Al día 2 de  abril los casos ya contaban 1.265,  según cifras oficiales.

Una medida de contención y prevención  difícil para la economía y la vida de todos los argentinos pero necesaria, indispensable,  que se enmarca primero en garantizar el aislamiento y distanciamiento social, única vacuna en estos momentos contra el COVID 19 y  en la necesidad de amesetar la curva de contagios, retrasando lo más posible la llegada del pico de infectados, de manera tal  que el sistema de salud  tenga tiempo  para adecuarse, ampliando su capacidad de respuesta y  atención de pacientes.

Amesetar la curva de contagios, retrasarla en el tiempo,  es evitar un colapso de la estructura sanitaria, que de producirse  no haría más que aumentar la cifra de enfermos graves y de muertos.

Si existe alguna duda, basta con mirar la altísima  progresión de contagios en dos países del cono sur, Chile y Ecuador, que decretaron tarde medidas de cuarentena, pero fundamentalmente que  priorizaron la economía a la vida y salud de las personas.   Con  una población de 19 millones de habitantes, menos de la mitad de la población Argentina, los casos en Chile  llegan a 3031, a cifras de 1 de abril, casi 2 mil más que en nuestro país.

 

En Ecuador,  hay casi 3 mil infectados, a cifras del 1 de  abril, con una población de 17 millones de habitantes y con una grave crisis en la ciudad de Guayaquil, donde los hospitales están colapsados, los test para coronavirus se cobran a una población empobrecida  y los cadáveres se amontonan en las casas y en las calles. Se viene  denunciando  que el estado nacional ha priorizado,  en este contexto de emergencia sanitaria,  el pago de la deuda  y el bienestar de los mercados, el mismo camino que Chile, Brasil, EEUU.

 

 

 

La Solidaridad  y las miserias 

 

Es que no sólo se requiere tomar medidas de aislamiento y cuarentena social, que poco sirven si esto no va acompañado por un esfuerzo de financiamiento e inversión para reforzar el sistema sanitario y acudir en alivio de la población vulnerable económicamente, de los trabajadores informales e independientes, de las PYMES, los abuelos y los niños.

La implementación del gobierno argentino de medidas en ambos sentidos, que cuida la salud y la vida, pero también la economía de los argentinos con un estado presente, resolviendo las necesidades de la población de manera integral, hace la diferencia en cómo los argentinos estamos atravesando esta crisis, frente a otros países tanto de la región como del mundo.

Día a día el estado argentino suma medidas de protección y auxilio para todos los argentinos, en esta última semana destacamos el decreto 329/2020 que prohíbe los despidos y suspensiones  por 60 días,    la creación del Programa de Emergencia al trabajo y la producción  para empleadores y trabajadores afectados por la emergencia sanitaria, que incluye beneficios de postergación o reducción  de pago de Contribuciones patronales y asignación compensatoria  al salario para todos los trabajadores en empresas de hasta 100 empleados, asimismo para los trabajadores de las empresas de más de 100 empleados se implementó el REPRO  y un aumento de las prestaciones económicas por desempleo, a un mínimo de 6 mil pesos. Asimismo, se implementan medidas de asistencia y provisión de alimentos para los sectores más postergados.

Todos los sectores están  aportando y haciendo un sacrificio solidariamente, por eso es realmente indignante  ver como en un momento donde el conjunto de la comunidad nacional hace un  esfuerzo descomunal para enfrentar una crisis sin precedentes, los que más tienen muestran su peor cara. Pero la verdad, no debiera sorprendernos,  y es un llamado a que en la Argentina hay cosas que tienen que cambiar.  Dice Enrique Lacolla: “El sistema capitalista, en especial en su variante neoliberal y salvaje, y en la forma en que esta se ha enraizado en Argentina, es una entidad implacable, blindada en el egoísmo de los detentores de las grandes fortunas y en el anonimato de las cuentas off shore”, para los cuales “La preservación de sus márgenes de ganancia y la intangibilidad de sus fortunas son los principales y diríase que casi los únicos factores por los que su universo se rige”. Cabal definición para comprender la inconcebible actitud que está empezando a mostrar el poder de los oligopolios económicos en nuestro país.

 

Empresarios como Paolo Rocca, principal accionista del holding  Techint, cuya fortuna se calcula en 8.000 millones de dólares, abrió la puerta del egoísmo de siempre  y despidió a 1450 trabajadores.

En un momento donde el estado, es decir todos los argentinos, vuelcan sus recursos a sostener económicamente a millones de argentinos que pasan hambre, a las PYMES, a los jubilados, una de  las empresas más poderosas y ricas de la Argentina, deja desamparadas a 1450 familias. Es un buen momento para recordar que Techint y varias otras empresas,  construyó su emporio a partir de  sacarle al estado, es decir a todos los argentinos, millonarias contribuciones y beneficios. Recordamos sólo un ejemplo: adquirió la estatal SOMISA, creada por Perón en 1949, a un precio vil del 10%   de su valor. Es decir patrimonio argentino regalado con el cual Techint construyó un oligopolio siderúrgico local millonario, siendo  la única empresa que monopoliza la producción de productos planos y de tubos sin costura, empresa que era de los Argentinos y se la regalaron durante el gobierno de MENEM.    En pocas palabras, han construido su poder a costa de todos los argentinos, y ahora que tienen que aguantar  unos meses de menos ganancias, nos dan la espalda. Es inaceptable y ameritaría pensar en una renacionalización, como bien sugiere Alfredo Zayat en su artículo “Techint debería ser de todos con los recursos que recibió del Estado”, publicado en Página 12.

 

 

Viejos paradigmas desechos 

¿Hacia un nuevo orden mundial?

 

El ejemplo del comportamiento de los poderes concentrados argentinos frente a esta crisis, es un botón de  muestra de un síntoma mundial y deja al descubierto que el globalismo financiero, que el neoliberalismo del libre mercado y el derrame que nunca llega, poco tienen para aportar cuando el  mundo enfrenta una crisis como esta. ¿Dónde están los mercados ahora que la vida está en juego? ¿De qué sirven enormes concentraciones de riqueza cuando está amenazada la vida? ¿Por qué todos, o las mayorías  tenemos que bancar el egoísmo de unos pocos millonarios? ¿Hasta cuándo?

 

El sistema globalista tal como la conocemos, es uno de los primeros paradigmas en crisis, es que, en un mundo hiperconectado,  esta pandemia corrió como reguero de pólvora en  sólo 2 meses  generando una crisis sanitaria y económica global sin precedentes. Pero donde está el mundo hiperconectado  cuando los países más perjudicados empiezan a solicitar “ayuda global”. Este mundo global  donde se globalizan las ganancias pero no las pérdidas, se revela, en este contexto, como una hipocresía y hace entrar  en crisis  al propio paradigma global. Un ejemplo basta para graficar esta crisis. Después que el gobierno Italiano se pasó varios años siguiendo al pie de la letra las recetas de ajuste y achicamiento del estado surgidas de los organismos internacionales de financiamiento, hoy se encuentra con su sistema de salud colapsado y con una grave crisis económica, sin que ningún organismo mundial, ni  la Unión Europea, acudan en su auxilio.  Y aún más, ¿Cómo decirle a un gobierno que lucha contra la muerte de sus compatriotas que no debe realizar demasiado gasto público?

Otro paradigma obsoleto, es que el ajuste y el “ahorro” fiscal son la salvación a todos los problemas, como vía para tener economías “sanas”. ¿Dónde está hoy El dios mercado? No está, son los  estados nacionales  quienes toman relevancia.

 

 

El valor del trabajo. Ahora que si nos ven.

 

Y en este mismo sentido, si hay algo que la pandemia dejo al descubierto, pese a quien le pese,  es el aporte esencial que  los trabajadores hacen al funcionamiento de la economía. Literalmente sin trabajadores no hay economía, no hay riqueza. De nada sirven las fortunas acumuladas, de nada sirven las miles y miles de hectáreas de tierra ni las millones de toneladas de soja, si no hay trabajadores que pongan en marcha la maquinaria.  Sin trabajadores no hay riqueza. Esta es sin lugar a dudas  una constatación real y efectiva que marca la recuperación de un paradigma que se creía perdido, el valor del trabajo, cuando ahora sí, mucho de los que nos atacaron implacablemente, no ven, llevando los alimentos que consumen, garantizando la provisión, los servicios, la atención, mientras vos estás en tu casa.

 

El miércoles 1 de abril, Alberto Fernández asistió a la inauguración del Hospital  Antártida, que el Sindicato de Camioneros  puso enteramente  a disposición de las autoridades sanitarias para el manejo de la Pandemia por COVID 19. Allí el presidente  Alberto Fernández definió magistralmente que estamos sin dudas, ante un cambio de paradigma. “Durante muchos años nos hicieron creer que el problema de la Argentina eran los políticos y los sindicalistas, cuando en realidad el problemas de la Argentina son los que especulan y  los que creen que en este país sobra gente no los que creemos que este es un país donde todos tenemos un lugar…Después de la pandemia todo será distinto, el mundo va a ser otro…estamos viviendo un tiempo de reflexión donde estamos recuperando algo que el posmodernismo nos hizo perder. El posmodernismo nos hizo creer que el secreto era el individualismo y que el éxito era ganar plata, y ahí están, apareció un bichito microscópico y les arruinó fortunas a aquellos que acumularon y concentraron riqueza…Para que sirvió tanta concentración para que sirvió acumular tanto, para que sirvió tanto individualismo,   para que todo hoy valga nada” .

Que sea esta una oportunidad para recuperar la solidaridad y el sentido de comunidad en nuestro país.

 

Si se les hace devolver lo que evadieron, habría para compensar a las PYMES y mucho más si se recupera lo que fugaron al exterior  

 

 

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