LA GIGANTESCA OBRA SOCIAL DE LA FUNDACIÓN EVA PERÓN

La Fundación fue creada hace 73 años y el 8 de julio de 1948 obtuvo la personería jurídica.

 

Las raíces más profundas de la Fundación se encuentran en la niñez de Evita cuando aprendió de su madre a ayudar a los necesitados. Evita era el reflejo de su madre que pasó días y noches cosiendo para mantener a sus cinco hijos huérfanos de padre; a pesar de la escasez de fondos, siempre socorrió con algunas monedas o un té caliente a los que no tenían ninguna red de seguridad.

En el pequeño pueblo de Los Toldos y en la ciudad de Junín donde creció, Evita se encontró con los que no tenían casa y gente discapacitada como doña Asunción que aplaudía los esfuerzos acrobáticos que hacía Evita para divertirla.

Desde 1943, cuando comenzó a trabajar en la Secretaría de Trabajo y Previsión, el coronel Perón estableció una relación personal y directa con quienes acudían a él. Se reunía personalmente no sólo con los líderes de los sindicatos, sino también con las personas que pedían audiencia con él.

Después de asumir como presidente, Perón no pudo atender a los trabajadores como antes y ellos extrañaron el contacto directo con su líder. Pero los trabajadores y los más humildes sabían donde vivía y comenzaron a tocar el timbre de la Residencia Presidencial. Evita ya había tomado la decisión de no ser una primera dama tradicional y comenzó a buscar solución a los problemas y necesidades del pueblo. Ya para septiembre del 1946 llegaba un promedio de 3 mil cartas diarias a la Residencia y todos los días mujeres con hijos pequeños, mayores y personas lisiadas (los olvidados y rechazados de la sociedad) formaban largas colas alrededor de la casa del presidente. Evita se dio cuenta de que tenía que buscarles una ayuda inmediata. Comenzó a comprar comida y ropa con su propio dinero y almacenar los paquetes en una habitación vacía de la Residencia. Cuando los sindicatos se enteraron, comenzaron a enviar contribuciones, desde azúcar hasta zapatos.

Cada noche, cuando Perón ya estaba acostado, Evita, su secretario privado, su mucama y mucamos y el cocinero, trabajaban hasta el amanecer para empaquetar la mercadería.

Una vez Perón recordó como había comenzado la Fundación Eva Perón. Contó que una noche, mientras cenaban, Evita explicó su programa, cuando Perón preguntó de dónde iba a sacar el dinero, Evita le dijo… “Es fácil, comenzaré con tu sueldo de presidente”.

Un día de septiembre de 1946, Evita comenzó a reunir gente en la misma oficina de la Secretaría de Trabajo y Previsión que Perón había ocupado. Todos ahora sabían dónde encontrarla.

Evita era consciente de que necesitaría más manos, más mentes y más estructura. Las personas que la miraban con caras llenas de esperanza habían vivido sin una cobertura de salud, sin vivienda, sin seguridad social.

En 1947, Evita viajó a la Europa de la posguerra con la idea de aprender cómo solucionar las necesidades de la pobreza. Lo que descubrió en un continente destruido por la guerra la desilusionó. La mayoría de los institutos que visitó habían sido creados por el Estado o por los ricos, ”… y el rico, cuando piensa para el pobre, piensa en pobre”, escribió en su libro La razón de mi vida.

Evita volvió de Europa con el propósito de crear obras como los ricos lo harían para ellos y sus hijos. Y logró su objetivo. El 19 de junio de 1948 quedó constituida la Fundación de Ayuda Social María Eva Duarte de Perón por decreto 20.564 y el 8 de julio se le otorgó la personería jurídica y se aprobó su Estatuto. La Fundación Eva Perón tuvo cinco metas financiadas con diversos aportes:

  1. Otorgar ayudas económicas, facilitar elementos de trabajo, otorgar becas.
  2. Construir viviendas para familias indigentes.
  3. Construir establecimientos educativos, hospitalarios, recreativos, hogares de tránsito que la Fundación creyese necesarios.
  4. Construir establecimientos benéficos de cualquier índole que podrían ser transferidos al Estado.
  5. Contribuir con todos los medios a su alcance a la realización de obras esenciales para una vida digna de los más necesitados.

Además de la monumental obra social que disfrutaron millones de argentinos, la Fundación envió víveres, medicina y ropa a varios países entre 1948 y 1950. Empleó a miles de personas hasta 1955 entre todas las instituciones que abarcó.

 

Fuente: Fundación de Investigaciones históricas Evita Perón

 

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