DÍA DEL TRABAJADOR DE LA ELECTRICIDAD

Somos esenciales como lo son los recursos energéticos, por eso reivindicamos nuestras conquistas y no claudicaremos en su defensa

 

Antes de la estatización del servicio eléctrico, en Córdoba el servicio estaba en manos de las compañías extranjeras General de Electricidad y Luz y Fuerza Motriz que pertenecían al holding EBASCO (Electric Bond and Share Company).

Hasta 1943 existían tres sindicatos de Luz y Fuerza (Tucumán, Rosario y Luján), era un momento en el que la escasa legislación laboral no era cumplida por las patronales, por lo que nuestros primeros compañeros soportaban extensas jornadas de trabajo por magros salarios, no tenían vacaciones pagas ni derechos a carpetas médicas y todo quedaba sujeto a la buena o mala voluntad de la patronal. Con la creación de la Secretaría de Trabajo y Previsión a cargo del entonces coronel Juan Domingo Perón, la situación laboral cambiará rotundamente al impulsarse una nueva política social. En el caso de los trabajadores de Luz y Fuerza, esta nueva realidad hizo posible la constitución de nuevos sindicatos que se sumaron a los tres ya existentes.

 

Fundación de nuestro Sindicato

Nuestro Sindicato nace el 5 de febrero de 1944 por iniciativa de un grupo de compañeros como Julio “Quebracho” Murúa, nuestro primer conductor; Cristóbal Sierra y Atilio Borserini. El nombre de Luz y Fuerza de Córdoba vendría después, primero se denominaría Unión Sindical de Empleados y Obreros de las Compañías de Electricidad.

Si bien iba lográndose la sindicalización de los trabajadores lucifuercistas, el contexto era complicado dado que las políticas de Justicia Social eran mal vistas por el poder económico. Las compañías de electricidad hicieron todo lo posible para boicotear las transformaciones sociales hasta que en 1946 fueron estatizadas.

 

Necesidad de una federación lucifuercista

A finales de la década del 40 empieza a plantearse la necesidad de contar con una organización que nucleara a los trabajadores y gremios lucifuercistas de todo el país.

Cristóbal Sierra fue uno de los dirigentes que más bregó por la conformación de una entidad nacional. Durante la Comisión Provisoria de nuestro Sindicato presidida por Julio Murúa, se habían realizado en Villa María las primeras reuniones intersindicales con el fin de constituir una federación que permitiera llevar un planteo unificado de todos los trabajadores de las distintas empresas de ANSEC.

En febrero del 45 se renovó por primera vez la conducción de nuestro Gremio asumiendo como Secretario General el compañero Atilio Borserini. La nueva comisión continuó las gestiones hasta que el 9 de julio de 1945 se creó en la ciudad de Villa María la Federación de Trabajadores de ANSEC, participando delegados de todo el país. Al mes siguiente, se presentó ante la Secretaría de Trabajo y Previsión el primer petitorio nacional de carácter económico y social.

Al mismo tiempo quedó constituida una comisión de discusión del petitorio, integrada por representantes de EBASCO con sede central en Buenos Aires, representantes sindicales y de la Secretaría de Trabajo. Por parte de nuestro Sindicato se designó a los compañeros Atilio Borserini y Enrique Álvarez Voccos. Las negociaciones por el primer petitorio nacional se desarrollaron en medio de una atmósfera política que derivó en la renuncia forzada de Perón a todos sus cargos en el gobierno. Cuando lo detienen, los trabajadores lucifuercistas junto a miles de obreros de todo el país fueron protagonistas de la histórica movilización del 17 de octubre que logró su liberación y la convocatoria a elecciones para febrero de 1946. En la primera presidencia de Perón, todas las conquistas sindicales fueron ampliadas y consagradas constitucionalmente y se fortalecieron las organizaciones sindicales, así como también la industria nacional.

Respecto a la política energética, el gobierno peronista a través de los planes quinquenales amplió la matriz energética, esencial para el desarrollo de la industria y la expansión del tendido eléctrico fuera de las zonas urbanas, donde se había concentrado casi exclusivamente la prestación del servicio en las décadas anteriores.

 

Se crea FATLyF

Todo este crecimiento es cimentado por una política energética soberana que estatizó gran parte de las compañías privadas a cargo del servicio en las provincias, surgiendo empresas públicas provinciales, como SPEC en Córdoba en el año 1946 (antecesora de EPEC). A su vez se creó en 1947 una gigante empresa eléctrica nacional, Agua y Energía, que fue pilar fundamental del desarrollo energético nacional. El nuevo esquema compuesto por empresas provinciales recién estatizadas, Agua y Energía, cooperativas en todo el país y por poderosas compañías privadas que fueron estatizadas como el grupo CADE y SOFINA (con jurisdicción en Buenos Aires), obligó a la creación de una nueva organización que aglutinara a los trabajadores eléctricos de todo el país, sin importar su origen patronal. La Federación del Personal de ANSEC sólo reunía a los sindicatos dependientes de las ex compañías subsidiarias del grupo EBASCO.

El 13 de julio de 1948, los representantes de los veintinueve sindicatos entonces existentes, rubricaron el acta fundacional de la Federación Argentina de Trabajadores de Luz y Fuerza, expresando así la voluntad orgánica de unir a la gran familia lucifuercista y adoptando la figura de Federación donde a cada gremio hermano se le respetaba su autonomía.

El primer Consejo Directivo de FATLyF estuvo formado por José Celestino Quevedo (Capital Federal) como Secretario General, Cristóbal Sierra (Córdoba) Secretario Adjunto; Manuel Álvarez Martín (Mercedes) Secretario Administrativo, Victorio Moyano (Rosario) Secretario de Prensa y Arturo Fuertes (Bahía Blanca) Secretario de Actas.

En agosto de 1949, la Federación consigue su personería gremial y un día después sesiona el Primer Congreso Ordinario en Rosario, firmando el 31 de agosto el primer Convenio Colectivo de Trabajo de alcance nacional.

Es en ese Congreso donde se instituye el 13 de Julio como Día del Trabajador de la Electricidad.

 

La unidad es lo más importante

No hay que olvidar que Luz y Fuerza somos todos, con esa premisa debemos seguir fortaleciendo la unidad de los lucifuercistas, pilar fundamental para avanzar en nuevas conquistas, sostener nuestros convenios de ultraactividad, recuperar las empresas de energía privatizadas siguiendo el ejemplo de nuestra EPEC estatal e integrada.

 

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