MEGACAUSA LA PERLA

MEGACAUSA LA PERLA

ALEGATO DE LA FISCALÍA POR EL SECUESTRO Y DESAPARICIÓN DE TOMÁS “TITI” DI TOFFINO

A dos semanas de cumplirse 40 años del siniestro golpe cívico-militar que instauró el terrorismo de Estado en nuestro país, el martes 8 de marzo pasadas las 14 horas se reanudó la audiencia pública en Tribunales Federales de Córdoba por el Megajuicio que se lleva adelante contra Luciano Benjamín Menéndez y otros genocidas quienes cometieron delitos de Lesa Humanidad en los centros clandestinos de detención, tortura y exterminio La Perla, La Ribera y en el D2.

La denominada Megacausa, que lleva más de 3 años de desarrollo, se encuentra en la etapa de alegatos desde el 9 de septiembre de 2015 y está compuesta de 20 expedientes sobre 716 víctimas del terrorismo de Estado, de la cuales 279 están desaparecidas, 71 fueron asesinadas y sus cuerpos recuperados, 13 son detenidos políticos muertos en sesiones de torturas y un menor apropiado, que es el nieto de la titular de la filial Córdoba de Abuelas de Plaza de Mayo, Sonia Torres.

Entre los compañeros secuestrados y desaparecidos están nuestros compañeros Alberto Caffaratti, Hernán Vives, José Brizuela y Tomás Carmen  Di Toffino.

En este marco de alegatos que tiene lugar en la sala del Tribunal Federal Oral N° 1, el fiscal Facundo Trotta realizó una extensa pero impecable exposición referida a la causa Checchi y otros, donde una de las once víctimas es nuestro compañero Tomás Tití Di Toffino, a quien dedicó muchos minutos para describir y resaltar la conducta como dirigente gremial y la hombría de bien de Di Toffino, no sólo demostrada en su vida cotidiana sino también con los compañeros de cautiverio en La Perla.

Junto al abogado querellante Dr. Claudio Orosz, presenciaron la lectura de los alegatos su esposa Dalinda Olmos de Di Toffino y sus hijos Tomás Di Toffino y Silvia Di Toffino.  Estuvieron presentes además la titular de Abuelas de Plaza de Mayo de Córdoba compañera Sonia Torres, integrantes de la Agrupación de Ex – Presos Políticos  “Por la Patria Grande” e integrantes de la Subcomisión de Derechos Humanos de nuestro Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba.

La fiscalía puso en evidencia que Titi Di Toffino fue blanco de la dictadura por ser un dirigente sindical reconocido ampliamente  por su lucha en defensa de su clase y de los compañeros de trabajo y por estar siempre en la primera línea de fuego junto a Agustín Tosco. De hecho compartió la cárcel con el Gringo y tras su muerte, el 5 de noviembre de 1975, se hizo cargo de la conducción del Sindicato en la Resistencia ya que Luz y Fuerza de Córdoba había sido intervenido en 1974. En el alegato también se subraya que Di Toffino estaba perfectamente identificado por los represores y sabían de su militancia, según revela un informe de inteligencia de octubre de 1976, un mes antes de su secuestro.

El fiscal Trotta relató, de acuerdo a los testimonios de sobrevivientes de La Perla, que en el campo de concentración Di Toffino se transformó en un referente que puso una nota de optimismo con su forma de ser y se ocupó de alentar a los compañeros que estaban deprimidos, generando cierta tranquilidad aún en los momentos más terribles que debían soportar. Prosigue en su narración: “Al ver a estos referentes que duraban tanto tiempo, en cierto sentido a ellos les generaba la esperanza de que se podría llegar a sobrevivir, pero esa esperanza quedó trunca cuando fueron asesinados. No sólo se los privó de la presencia de esos referentes que eran un sustento moral, sino que sus muertes fueron un mensaje de que en La Perla no se salvaba nadie”…

…“Ante la presencia de Menéndez, un camión trasladó a Di Toffino, que se fue con la absoluta certeza de que iba ´al pozo´. Romero (uno de los represores) le comentó que lo iban a llevar a la cárcel y Di Toffino le dijo que no le mienta, que él sabía perfectamente a donde iba”.

Recordemos que nuestro compañero fue secuestrado el 30 de noviembre de 1976 por un grupo de operaciones especiales del Tercer Cuerpo de Ejército y trasladado a La Perla donde sufrió torturas y tormentos psicológicos. El 21 de febrero del 77 fue llevado sin destino, fusilado y enterrado en las inmediaciones del Campo de Guarnición Militar sin hallarse su cuerpo hasta la fecha, según consta en los alegatos brindados por el fiscal Facundo Trotta en la audiencia que continúa.

Reportajes

Fiscal Facundo Trotta

–  Escuchamos que emitió conclusiones con la debida certeza ante el Tribunal

–  Estoy muy conforme por haber podido emitir conclusiones con las certezas que tenemos y por eso vamos a solicitar la pena de prisión perpetua para los represores ya que están acusados de homicidio calificado, privación ilegítima de la libertad agravada e imposición de tormentos agravados. Desde el comienzo de la Megacausa, la familia Di Toffino y víctimas del terrorismo de Estado han estado participando de las audiencias y hace 40 años que esperan respuesta de la Justicia. Esta causa Checchi abarca a once víctimas y tiene la particularidad de que eran personas reconocidas en su ámbito y que fueron mantenidas con vida bastante tiempo en el Campo de Concentración La Perla, teniendo en cuenta que la expectativa de vida supera a la media, puesto que otras víctimas no duraban más de un mes. Además de ser referentes en su ámbito, representaban un apoyo moral y espiritual para el resto de sus compañeros detenidos en La Perla, quienes los respetaban y seguían.

Por el tiempo que llevaban detenidos, conocían los movimientos del lugar, cómo se comportaban los acusados y sus mañas y esto era transmitido a los nuevos que llegaban a La Perla para que pudieran, digamos, adaptarse a esas condiciones de sobrevivencia y ser conscientes de las prácticas represivas y del ineludible desenlace que no era otro más que la muerte.

–  ¿Cómo impacta en usted el tener que escuchar tantos testimonios horrendos?

–  Escuchando los testimonios uno nunca deja de sorprenderse. El comportamiento atroz que han tenido los acusados para con las víctimas difícilmente pueda ser comprendido por la mente humana, pero también sabemos que la mente humana es capaz de cometer todo tipo de crueldades como picanear en los testículos a una persona hasta matarla.

Dr. Claudio Orosz

–  ¿Conforme con el alegato del Fiscal?

–  Es mucha la prueba que se ha recabado y destacaría cómo lo conceptualizaban en los listados de La Perla a Di Toffino, porque no podían decir que pertenecía a alguna organización política o social, no podían encuadrarlo en un partido político si no considerarlo un dirigente sindical que defendía a la clase obrera, por eso le ponían “zurdo peligroso”. Y queda claro tanto en nuestro alegato como en el del fiscal, que Tomás Di Toffino y otros dirigentes gremiales eran blanco de la dictadura militar porque representaban a los trabajadores ante el Estado y no como sucede hoy que muchos dirigentes sindicales son representantes del Estado ante los trabajadores. Lo primero era inaceptable para el sistema de aquella época, donde los conflictos se resolvían violentamente a través del secuestro, la tortura y la muerte.

–  ¿Durante todo este tiempo es como si hubiera conocido personalmente a Di Toffino?

–  Conozco a Di Toffino a través del recuerdo de su familia. Soy querellante en nombre de la familia y por lo que me contaron y las anécdotas me da la impresión que era uno de esos dirigentes sindicales de la talla de Agustín Tosco que parece que con ellos se han acabado. Son los dirigentes que vamos a tener que recrear desde las bases si es que queremos un futuro además de justo, libre y soberano, sea igualitario.

–  ¿Le tocó estar frente a frente con el genocida Menendez?

–  Nunca tuve contacto con los genocidas, pero he tenido que presenciar una situación que rayaba la perversidad cuando el jefe de torturadores de La Perla, Ernesto Barreiro, pidió entrevistarse con la mamá de un compañero desaparecido de la Escuela Manuel Belgrano. Viví la soberbia y la perversidad de ese personaje que le dijo a una madre que sólo deseaba saber dónde estaba enterrado su hijo, que en un 99 % tenía la seguridad de que su hijo estaba muerto.

–  ¿Cuánto tiempo falta para la sentencia?

–  Para las sentencias aun faltan algunos meses porque hay que garantizar el debido proceso y el derecho de defensa. Estimamos que a mediados de abril, cuando terminen los alegatos de la Fiscalía va a haber un cuarto intermedio y van a tener la oportunidad los defensores de explayarse en lo que ellos entiendan son las flaquezas de la prueba.  Lo que queremos garantizar es que el proceso penal se lleve adelante como estipula la Constitución. Somos optimistas de que estos genocidas tendrán la máxima condena.

Juan Antonio Morales Mindt

En distintas  audiencias del juicio de la Mega causa de La Perla estuvo presente Juan Antonio Morales Mindt, quien fuera nuestro compañero cuando trabajaba en EPEC cumpliendo tareas como Tomaestado.  También fue miembro del Consejo Directivo de nuestro sindicato. Fue cesanteado y reincorporado junto con Felipe Alberti y otros cuatro compañeros en agosto de 1984. Estuvo preso en Córdoba, La Plata y Villa Devoto.  Fue uno de los compañeros que brindó su valioso testimonio en relación a Tomás Di Toffino.

–  ¿Cuándo fuiste secuestrado por la dictadura?

–  Fui capturado y secuestrado el 4 de noviembre del 76 por elementos policiales del D2, unos días antes del secuestro de Di Toffino. Estaba en mi casa, en barrio San Vicente y me trasladan al D2; el 9 ó 10 de noviembre me trasladan a la UP1. Estuve en calidad de desaparecido más de un año.  Después me acusaron de asociación ilícita, entre otras cosas, y me imponen una pena de 10 años. En la UP1 estoy 2 años incomunicado y me liberan sin explicación y un día después me llevan nuevamente al D2 y luego al Campo La Ribera. Allí estuve con la compañera Susana Funes; a ella la llevan a la UP1, al pabellón 14, y a mí al pabellón 9. En el 78 me trasladan al penal de La Plata y en 1982 al penal de Villa Devoto, donde soy liberado el 18 de noviembre del 83. Al volver a Córdoba, voy al Sindicato y visito a mis compañeros en mi sector de trabajo.  En el sindicato me encontré con Atencio, Paviolo, Felipe Alberti, Santillán y no recuerdo quien más. Había una Comisión Transitoria conducida por Oscar Filippini y Ramón Contreras entre otros que formalizan ante EPEC y el gobierno de la provincia nuestra reincorporación. En agosto de 1984 somos reincorporados los primeros seis compañeros gracias a la lucha de los compañeros ya que la reincorporación de los cesantes por causas políticas fue un eje central de la resistencia del Gremio desde 1980 y era tema obligado en las reuniones de la Comisión Transitoria.

–  ¿Cuál fue tu actividad militante en aquélla época?

–  Yo era militante de la Agrupación Evita de Luz y Fuerza y junto a Titi Di Toffino y otros compañeros participábamos activamente en diversas actividades del gremio. Como se habló acá del ejemplo que fue en el campo de concentración Di Toffino, cuando escuchaba, pensaba que no era ni más ni menos de lo que demostró durante su actividad en la empresa.

Hay que destacarlo por sus valores humanos y también por su capacidad de dirigente sindical en una época donde te entregabas entero a la militancia. Era un compañero de gran bonomía, muy respetado y apreciado.

–  ¿Cómo te impactó el secuestro de  Di Toffino?

–  No lo supe porque cuando lo secuestran a Di Toffino yo estaba preso e incomunicado, estaba en la UP1 porque a mí me secuestran el 4 de noviembre y el 9 ó 10 de noviembre me llevan a la UP1 donde estuve incomunicado dos años. Allí estaban presos también los compañeros Atencio, Sosa. Romero, Santillán, con quienes estuvimos presos en La Plata. Me habían llevado preso  también cuando hicimos la asamblea en la resistencia en 1975 en Unión Eléctrica.

Los compañeros de Luz y Fuerza vivíamos esta corriente represiva y que evidentemente no se frenaba porque hubo compañeros que los fueron a buscar y lograron escapar, otros estaban presos. El compromiso de todos era continuar la lucha, con la conducción del Sindicato en la clandestinidad, y había que resistir a estas políticas marcadas con sangre.

–  ¿Se sentían seguros con la conducción de Di Toffino después que fallece Tosco?

–  En el año 76 el Gringo no estaba, pero teníamos esa luz que era Titi Di Toffino, muchos lo conocíamos como siempre fue él, un compañero alegre, con convicciones y comprometido con la militancia gremial, tal como está reflejado en el alegato. Los militares sabían donde tenían que pegar, terminando con semejantes gigantes.

–  ¿Qué impresión te da observar a los genocidas en la Sala de Audiencias?

–  Hoy en la audiencia los veo a esos torturadores y veo ese abismo tan inmenso que existe en el ser humano, ya que algunos son capaces de exponer su vida en defensa de sus compañeros y otros son  capaces de torturar, violar y asesinar, sin inmutarse, de tener las manos con sangre y la cara cínica.

–  ¿Es cierto que Angeloz le hizo avisar a Di Toffino que lo secuestrarían?

–  Se ha comentado que Angeloz tenía contacto con Menéndez y que advirtió que serían secuestrados  Di Toffino y Alberti, pero el Titi quiso quedarse porque era quien conducía al Gremio.  De algún modo todos los militantes estábamos advertidos, pero no de manera tan directa como Di Toffino, sin embargo como muchos de nosotros no dejó su puesto de lucha aun sabiendo que terminaría siendo asesinado.